martes, 13 de marzo de 2012

El compositor y la damisela.



Hoy de noche y afuera solo llueve,
solo y solo tocando un andante lagrimoso,
de Franz Liszt número nueve
y sintiendo un diluvial lacrimoso,
entre cascadas de mi presente
solo sobre ese lúgubre tono,
que hoy a mi imagen se asiente,
dando a mí de lo quejoso,
esa armonía poética
y simplemente que religiosa,
hoy al tocar esta pieza
que a mí me da congoja,
viendo caer la tormenta
sobre mí en esta noche loca,
y que me doy cuenta
que son injustas horas,
que hasta siento frío
por ser el destino pérfido,
fóculo casi fallecido
y un alma solo de tedio,
otros cantan tan bellidos
y otros en un piano sin remedio,
siguiendo en mi lo compungido
y la vesania de mis alientos,
aunque suene esos sonidos
reflejan mi momento,
campo de animales fenecidos
y campo de hogar de necio,
oceáno sin su mar infinito
y volcán sin más fuego,
Dios sin almas en su paraíso
y un demontre feliz en el duelo,
árboles si tener luz y rocíos
por la desaparición de los truenos,
un orbe enteramente cenizo
y unos acordes llenos de miedo,
gris mi imagen en fuego rojizo
cuando toco de desespero,
así es por dentro el sonido
y mi completo sentimiento,
tan solo necesito un suspiro
y es de aquel sueño,
quiero conocer sus ósculos queridos
que vuelen a mis besos,
sentir así un mundo no mezquino
sino alegre y más que poético,
pero no hay nada en mi vacío
y solo aquí siempre vuelvo,
otra vez vuelvo al mundo maldito
y a mis pasiones que quiero,
sé que Dios dio mi sentido
pero no entero,
son tantas cosas en el cariño
que os falta lo más etéreo.

Hoy aún de noche y con locas pasiones,
y ya no llueve afuera de mi alcoba,
solo tengo el piano de bronce
y dos magníficas obras,
refleja el cielo lo que es mi garrote
entre mi alma a Dios de pobra,
pidiendo un milagro de iluminaciones
para que nazca y, no deje sobra,
pero siento que soy uno de los compositores
que hoy existe entre la zozobra,
quizá unos vivieron de ese derroche
como hoy a mi alma que ni a Dios cobra,
quise tanto a la imagen de mis ensoñaciones
que ni ha parecido, ni Dios escuchado,
solo tengo son mis composiciones
y un sensible llorado piano,
necesita a una damisela en esta noche
para solo ya apartar lo despoblado,
ya tantos siglos sin ese roce
que no me deja vivir de lo apasionado,
aunque tenga mis músicas de amores
no puedo vivir sin estar ante un amor sacro,
una matrona que el chelo toque
y que me acompañe a mí en el piano,
pero ¿dónde he de oír esas voces
para que acaricien a mi costado?,
la soledad es un languidezco que os destruye,
pensáis en estar en la espera de un amor,
pero no aparece y son inquietudes
en el cual vivís de terror,
y sigo con esa obra sin luces
por mi campo y morada de resquemor,
me importa si así escribo
solo sé que siento mi sentir,
nadie podrá nada decir
porque este es mi alibio,
aunque no se sienta
es aquel aroma que respiro,
tocando a esta obra poética
entre lo religioso de mi corazón partido,
siguen acordes y melopeyas
en la escala de la partitura,
son el lenguaje de mi vida plena
y nada más que mi gemebunda locura,
y termino de tocar,
solo vi un existir cegado y de suplicio,
tanta visión de la fealdad
que hoy me ha hecho daño este sacrificio,
por solo tocar una obra letal
que había en la noche decidido,
no sé si pueda resistir más
o pueda que Dios me haya visto,
será que eso me mandará
y así la obra sea por fin Cristo,
¿será que en el allén de la santidad
haya podido percibir mi destino?
¿así de hiel mi entonar
para renacer en un paraíso?,
y olvidar tan solo el tronar
y recibir lo que tanto suplico.

Dios de la bondad y de la espera,
donde vuestro hijo perdonó al ladrón,
donde dio paz a una ramera
y que su muerte fue nuestra salvación,
no abandonéis a mi anatema
y dadme el anhelo más fuerte de mi corazón,
os aseguro que será ella mi poema
y el aire que en vuestro nombre de amor,
que veré tocar el chelo a la diadema
y a dar tanto a mi piano de esas perseidas fulgor,
y tocaré mi segunda obra en la espineta,
tan solo que el nocturno número tres de la composición,
de Franz Liszt con plena entrega
por tener al valioso y andi amor.

El hombre quedó tan angustiado,
y Dios ennobleció a su espíritu de ese anhelo,
mostró a aquella damisela en el piano
y el hombre estaba durmiendo,
el hombre tenía lágrimas rojas
por tal dolor de su sentimiento,
y se había manchado su cama de rosas
y su mundo de tanto sufrimiento,
la damisela se acerca,
él no se ha despertado,
la mujer hermosa como una diadema
le despierta el chelo tocando,
cuando solo él oye esa cadencia
no cree que ahí esté lo menos imaginado,
y lo prometido es deuda
así que el compositor toca el piano,
la obra que había dicho de promesa
ante ella en ese fuego enamorado,
él a ella viéndole de la espineta
y ella sonriendo ante sus ojos llorados,
era tanto la alegría plena
que eso sentía en su corazón amado.

Damisela( a parte):” Tocaré y le gustará,
sé que me amará inmensamente,
porque su corazón mío pronto será
y mi ternura compartiré alegremente,
de seguro mi alma y cuerpo tendrá
y la ilusión de su ente,
todos debemos ser la paz
así como sus rezos tan tenues,
tan sensibles del amar
y tan entregados de lo que siente.
(Damisela toca el chelo del amor
y el compositor se despierta).
El compositor:”Qué milagro mis ojos ven hoy,
sois mi sueño de la vida bella,
¿puedo deciros mí amor
y mi querida amadísima damisela?,
vos qué dandi tocas de pasión
que me encendéis a mi silueta,
sois una obra de la efusión
que hoy a mis ojos dejas.
Si supierais cómo he querido esto,
cómo he soñado con una damisela,
que toque tan solo el chelo
y que me mire con ojos de condesa,
sois tan hermosa como el cielo
y tan clara como las mismas perseidas,
sois una iluminación en mi aposento
que hasta veo afuera el mundo de nobleza”.
La damisela:”¿jamás creisteis que viniese?
pero hoy me tenéis y me tendráis,
escuché vuestros rezos de frío nieve
que caían de vuestro entonar,
de aquel andante lagrimoso que ni pierde
porque hoy seré tuya hasta lo inmortal,
El compositor:”no puedo creer que así florece
mi vida y por fin mi tempestad,
me hacía tanta falta el milagro que vence
ante mi y mi entera felicidad,
amadme amor y jamás habrá zozobra
todo será música y lo feliz,
nada más que mirándote a los ojos de diosa
sin ser mis escritos y palabras lo infeliz,
toquemos aquella obra,
el sueño de amor de Franz Liszt,
el opus que prometí a Dios de honra
y a vos que entregaré de tanto vivir”.
(Y tocan los dos, juntos ese sueño de su amor)
Damisela:”Sí así es amor de mi alma,
todo en esta obra que siento en el chelo,
acompañando a vuestra cantada
de la melodía en el piano de sentimiento,
con este Liebestraum de pasión mágica
que nos acaricia de tantos besos”.
El compositor:”sí de tanta pasión vasta
que al verte hoy el mundo es nuevo,
todo se matiza y se canta
por este amor que renace de fuego,
que al veros del piano es magia
y fuerte ilusión de mi pecho,
por estar vos aquí en mi alma
y acariciando con esos tonos de vuelos,
que vienen a mí de calma
e igual que en el piano de apasionamiento,
es un amanecer ya de pasión ganada
y un Dios que es benéfico,
que hasta llora el piano de lágrimas
por ser tanto mi amor poético,
que no creí y que es llama
las notas que vuelan de los instrumentos”.
La damisela:”Es así de amor que encanta
por la belleza de vuestros versos,
vos os inspiráis con tanta magia
que a mí me tenéis de enamoramiento,
sois tan vate y compositor
que hoy ganasteis mi alma y cielo,
sois el sueño de un amor
que hoy ha tenido su lamento,
son muchas palabras de mi corazón
que ni se refleja en el firmamento,
son tantos tonos en latir la médula,
las cuerdas de su mismo seno,
y que nada es invierno ni crédula
en el mundo de los infiernos,
seremos la luz de Dios sin anatema
y el mundo que esperasteis de lo tierno”.
El compositor:”!Oh amor mío, vida mía!,
¡Oh pasión que resucitó a mi orbe!,
¡oh mi ilusión bendita!
y que amaré entre mis composiciones,
¡oh os parecéis tanto a una afrodita!
que veros en el chelo son bendiciones,
¡oh son tan sinceras las palabras querida!,
que hoy tenéis a mi corazón y acorde,
os siento tanto como un alma que brilla
cuando rozáis las cuerdas con ilusiones,
y yo me miro tan igual de maravilla
por estar vos viéndome y sonriendo,
me hacéis tan feliz a mi vida
que seguro vos tocaréis siempre el chelo,
la imagen de mi pasión que excita
mirándote tan deliciosa como alimento,
ahí con vos mi hermosa delicia
que sois de ojos como el universo,
con una piel tan nívea
y con un cabello tan igual que el rojizo cielo,
y que tenéis un atuendo que brilla
como los ojos de Dios del reino,
sois la imagen de su belleza no cuita
que hoy tan solo quiero,
y que mientras toco las melodías
rozo vuestros senos,
acaricio vuestra carne sumisa
y consumo con besos,
no deja de sonar las armonías
y ni voz en el chelo,
nos encendemos de alegría
sin dejar de agitar el sentimiento,
nos amamos mi vida
y somos el amor de un sueño,
somos tantas cosas amada mía
que os hago el amor con todo venero”.
La damisela:”Os entregáis tan dúctil,
que hasta mi ser era toda doncella,
habéis quitado lo núbil
y habéis ejado a una mujer plena,
soy ahora vuestra mujer
y vuestra amada damisela,
que os amará en el sonido de querer
y en la pasión entera,
tan copulados estamos en el ser
que siento todo en este coito pleno,
es tanto la pasión del tañer
que hemos experimentado un arte entero,
algo que va más allá de este anochecer
amándonos en el hermoso lecho,
ya no hay lágrimas rojas de entristecer
sino hay mantas de rosas de aliento,
hay el amor perfumado
que damos de nuestro enamoramiento,
no hay nada en lo contristado
sino aquel amor que tenemos,
así es amor mío,
sí así es mi ser bendito,
la música es algo que no entiendes en su idioma,
solo canta el sonido que es,
y él nos recita en voces locas,
y somos nosotros quienes hablamos en estas horas,
somos esa magia que vive y da sombra
a los lugares que falta vida,
somos aquella luz asombrosa
que renace de la melodía”.
El compositor:”Qué bonito habláis amor de mí vida,
solo quiero deciros que te amo más que lo imaginable,
no sé que inmensidad tiene esa poesía
solo sé que es amor delirante,
que está llena de caricias
como un volcán apasionante”.
La damisela:”Vos igual decís mucha lira,
él único hombre del romance,
dueño de mi sentimiento que grita
yo te amo hasta lo imaginable,
y ya vuestra ida no será fantasía
sino real porque me tenéis a mi carne,
podéis escribir composiciones de alegría
porque yo seré el sueño real que esperaste,
nada lejano ni luctuoso,
hoy será vuestro corazón maravilloso,
nada de ira en el amor,
hoy será y por siempre más que eterna pasión,
vivimos juntos de fortunio,
hoy y siempre de efusión,
donde ofrecemos un matizado mundo
en el fuego de nuestro ardor,
porque dormiremos en lo jocundo
y porque tocaremos más de amor” (le dice buenas noches)
El compositor:”Siempre nos besaremos de lo profundo
y crearemos nuestra historia en la composición,
aunque en ese sueño de amor fue lo pulcro
que renació a mí tétrico corazón,
y porque vos apareció en el bello mundo
que aromó de tanta estupenda definición,
y mañana despertaremos de más cariño entre oriundos
por el fuego que tenemos hoy de música y copulación”.(le da un beso, un abrazo y se duermen)

lunes, 12 de marzo de 2012

La pianista y el pintor.



La pianista conoció el mismo infierno,
sola estaba en su horizonte,
solo se dedicaba a su sueño,
y solo soñaba con poetas y pintores,
el mundo no la oía tocar,
porque era ciega y sorda,
sabían bien que era infernal
si oían solo al piano de cola,
porque sonaba mal
y provocaba deshonra,
solo a los altivos de vanidad
que eran grandes en esa historia,
ella tenía defecto al tocar
pero jamás redujo su pasión amorosa,
se aisló de la tempestad
y consiguió componer sola,
aunque no viese ya
ni oyese tocaba en su alcoba,
así pasaba su intranquilidad
y su triste vida de vidorria,
tocando de Chopeen un estudio,
del opus veinticinco número doce,
llenando a su auge un infortunio
por haber sido rechazada del orbe,
pero al serlo así ya ahí tocaba de lo culto
y mostraba arte de sus acordes,
de ese estudio tan tétrico y furibundo
mostraba a su vida sus perfecciones,
ella tenía lo mágico oculto
y ahí se despertó el arte de sus elevaciones,
llegaron hacer tan pulcro
que era la dandi dama de esas modulaciones,
Dios no estaba pero si un fortunio
que al no saber ella sonaba de pasiones.
Ella del dolor aprendió a oír la música,
encontró el silencio de su alma,
y ahí estalló ese sonar de locura
que interpretó ese estudio de magia,
aunque soñaba aún con las musas
y con pintores de la vida romántica,
tenía la fe que iba aparecer la ternura
y que amaríais de tanta romanza,
por eso que tocaba más ese estudio de las fusas
en ese piano de una pasión vesánica,
en la música veía esa histórica aventura
que en su vida ya no iba ser disipada,
sino seguía en ese do menor de su lucha
aunque fuese tan quejumbrosa,
seguía en ese sonar de las semifusas
para luego llegar a otro estudio de su hora,
tocando y alentando su alma gemebunda
que había sido en el orbe con garrochas,
mientras la agitacion en su alma se abunda
más la esperanza de lo lúgubre no destroza,
mientras tocaba en esa noche de luna
al fondo estaba un vate pintor,
quien al ver ese sufrimiento pintaba de esa musa,
veía en las notas ese desamor
que vivía en la vida tan injusta,
Dios le había mandado a ese pintor
para que en silencio renazca la dulzura.
La mujer tocó luego de ese dolor
el estudio del opus veinticinco número once,
sintiendo en esa armadura de la menor
nada más que a su milagro en esos acordes,
angustia tenía aún en su rincón
y lo transmitía en esa tocada de imaginaciones.
Mientras tocaba el vate daba más amor
a esa pintura que pintaba de inspiraciones,
la mujer en el piano le inspiraba al pintor
y a él le parecía una obra de arte del orbe
jamás vista en su cielo y ante un ruiseñor
de lo que hacía en ese piano de muchos soles,
sentía que al ser su vida un resquemor
de ser sorda ni ver ya le amaba en sus colores,
quería relacionarse con aquella flor
y dar más luz a su vida de ilusiones,
solo pintar la alegría a su corazón
y no dar nada al pérfido orbe,
sino ellos mismos crecer en la pasión
y vivir unidos sin preocupaciones,
la mujer seguía en ese piano de tanto amor
tocando ese estudio de amores,
amando a su paz de su interior
para la venida de ese hombre,
era para ella lo más soñador
que su alma necesitaba en su monte,
en su vivienda de lo romanceador
y que no dejaría de amarle entre los acordes,
mientras tocaba más el pintor pintaba,
mientras más había sonido ella aún no se daba cuenta,
había un silencio atrás de la dama
para cuando se voltiara sorpresa fuera,
él pintaba de una pasión tan sacra
que pintaba a esa mujer como una damisela,
ella en ese piano con luz rutilada
y él mismo apareciendo en ella,
juntos ahí en esa morada
y viviendo la música y la pintura bella,
el surrealismo de su alma
por conocer de lejos a esa hermosa estrella,
para él lo era por tal monada
que tenía en su rostro de belleza,
viviendo el éxtasis de esa música sagrada
que sonaba en su corazón de melopeyas.
Pintor: “Tocando así en ese piano con ojos ciegos,
es una dama que jamás hubiese visto,
no aguanto la desesperación de su apego
quiero solo recitarle y pintarle mi paraíso,
convivir y seguir con su aliento
y enseñarle que estoy para su destino,
ojala que no se de cuenta que estoy,
porque quiero sorprenderla,
mi alma y mi sentimiento es ardor
por solo saber que será mi condesa,
hay tanta locura en lo que pinto hoy
por solo contemplar a la dulcinea,
es mi arte de amar en el corazón
como antes no lo hice en la tierra,
sé que vengo del reino de Dios
pero si me dijo que amase a ella,
yo creo y seguro estoy
que mi mundo está enamorado de aquella azucena,
no hay donde ir ni escaparse
solo sé que ahí quiero ir,
solo ahí romancearme
y darle mi alegría feliz,
ya termina su estudio apasionante
aunque lloroso de lo infeliz,
pero voy a lograr su sueño anhelante
para darle mí amor y mi sentir”.
Cuando termina de tocar se voltea,
y siente al pintor ahí pintando,
no le ve pero ya sintió aquel poeta
que pinta en un cuadro,
le dice:”¿sois vos el sueño de mi vida?,
¿sois la entrada de mi felicidad?,
¿sois todo aquello que mi alma necesita,
para solo tener ya tranquilidad?,
Pintor:”sí, soy todo aquello vida mía,
soy aquel vate pintor de verdad,
que hoy vino en el silencio de vuestra elegía
para solo hoy este cuadro pintar,
os juro que si tocáis mi alma querida
podréis tan solo oír y mirar,
soy el milagro de Dios en vuestra dicha
si lo hacéis y confíais más,
y soy lo que buscasteis antes,
aunque en vuestro mundo infernal,
aquí estoy para amarte
y no dejarte en la tristeza jamás,
y no tengáis miedo por si recuperáis los sentidos,
no anhelo que aflijáis,
sino vivid de eso que manda lo bendito
que está allá en el cielo de paz”.
La pianista:”dejad entonces que os acaricie el alma,
qué sentir amado de mí corazón,
puedo veros en la morada,
qué cuadro habéis pintado amor,
estoy más que feliz en la vida soñada,
estoy feliz de conoceros en mi interior
y que seréis aquel hombre que soñé en mi alabanza;
no puedo creer que esto me haya dado Dios
porque me creí perdida en la matanza,
aunque haya tenido la magia en la modulación
jamás creí que iba a ver y a escuchar,
y menos a conocer a mí soñado romanceador
que sois vos tan adonis de lo pasional”.
Pintor:”Así lo es mi damisela pianista,
que contigo todo será venero y amor,
así viviremos entre pintura viva
y lleno de esos acordes de nuestra relación,
amadme amor mío y tocad algo,
quiero que encendáis la pasión,
rozad el piano en algo enamorado
y dejaréis en mí tanta efusión,
seros al piano la imagen de lo apasionado
y mostrad a mí ese color,
esa belleza que vos tenéis,
eso que sois vos solamente en la vida,
tan diosa en vuestro ser
y que me habéis dado tanta alegría,
tan enamorado de ti estoy
por ser la aventura y milagro de mi,
amor y locura de eso que siento hoy
y ante ti más que de lo feliz”.
La pianista se sienta en el piano,
y antes le da un beso a su amor,
un abrazo y una caricia con sus manos
y le dice que le ama en toda definición,
y toca el estudio de Chopeen de lo enamorada,
del opus diez número tres,
sientiendo ahí su fortunio de vida lograda
y el milagro de la alegría de su ser.
La pianista:”Tocaré algo que os haga feliz,
y que a mí me gusta tanto amor,
y es en mi mayor del estudio de nuestro vivir, (mientras toca el pintor escribe poesía)
esa felicidad que nos toca hoy,
y que no podré olvidar de mí
por ser las tonadas de nuestro corazón,
mientras más su alma da vivir
más a las nuestras dan pasión,
mientras toco os recito estas palabras,
porque sois toda fe e inspiración
que amo desde que os sentí en la morada,
no sabía que así iba ser el amor
que de un sentir iba a tronar mi alma,
pero sois mi lecho de flor
a quién yo solo respiraré
y a quien haré la férvida copulación,
sois aquel pintor que amaré
sin irme de su pecho de tentación,
ahí mi ser he de florecer
y a dar vástagos de ilusión,
yo os amo tanto en mi querer
que hasta en el cielo quiero ir con vos,
llenos ahí de ese oasis de fe
y con las locuras que nos esperan en esta nación,
nos acobijaremos con nuestras piel
y arderemos como una composición,
cuando ama a sus melodías de ese querer
y que florece como hoy de amor”.
El pintor:”Muy poeta sois igual amadísima mía,
¡oh qué palabras decís ante mí amor!,
me hacéis que sea tan feliz codiciadísima mía
que a vustro lado ya estoy,
besándote los senos vida mía
y dándote roces en vuestro pubis de amor,
entregándome como dijisteis amada mía
y tan solo haciéndote la copulación,
os desnudo en el piano de las melodías
y os entrego mi férvido corazón,
vos explotáis de tanta alegría
que el piano suena más de pasión,
me hacéis sentir tanto amor en la vida
que jamás creí que hiciera el amor,
os amo tanto mi damisela bendita
que a vuestro lado amaré sin dolor,
no os faltará nada en nuestra gira
porque os daré todo mi fulgor,
toda mi poesía de vos será,
toda mis pinturas tendréis,
toda mi alma en vos se entregará
y de oriundos en esa cópula os floreceréis,
tanta pasión hay hoy de magistral
que hasta el piano canta por nuestro querer
suena hasta violines, chelos en ese estudio de paz
por querernos tanto en nuestro ser,
es así nuestra eterna felicidad
que tenemos en este presente de fe”.
La pianista:”qué rico me hicisteis el amor,
me disteis tanta polución de vuestro ser,
que derramasteis igual de mí el orgasmo,
tantos desprendí ante este lecho de el tañer
que jamás imaginé que lo hicierais de lo sacro,
de lo bellísimo al momento de hacer
y dar lo más dulce de vuestro ser amado,
estoy ardiente hoy en el anochecer
que aún no dejo de tocar el piano,
lo amo tanto como a ti
que son mi fuerza y vida de lo sagrado,
no hay otras pasiones que su existir
para tener en mi corazón amando,
es una magia bendita este amor sinfín
que tengo en mi vida por lo mágico,
que hasta lloro ante vuestro pecho por lo feliz
que había querido en la vida de lo amado,
no creí, enserio amor que fuera así
y que tuviese la felicidad a mi lado,
gracias mi Dios por darme el vivir
y no darme aquel tormento de cicatriz,
gracias Dios por mandar a mi poeta adonis
que amaré por siempre en mis albas y noches,
no habrá aquel ludibrio del vivir
sino hoy y siempre el amor de mis amores”.
El pintor:”qué bellas vuestras palabras,
dais tanto por ofrecer y sentir,
que no se compara con el cielo de hadas,
decís tantas cosas de lo feliz
que hoy me habéis enamorado toda y entera el alma,
hasta pronto mi hermosa lis
que es hora de dormir en la cama”.
La pianista:”Igual amadísimo amor
que nos espera descanso en ese lecho da calma,
luego mañana despertaremos de más pasión
y así cada día de nuestra aventura apasionada”.

La vista de un soñador ante una mujer.



La vista de un soñador ante una mujer.

"Si en la vida somos carne del vivir,
a través de los años hay que dejar un espíritu,
entre las huellas de un existir
que se anhela en el amorío.
Así sea un sueño en la vida,
o un romance de idilio,
es a eso que veréis de poesía,
es así las palabras de mi destino,
en donde a vos os regalo la caricia,
y la imagen de mi vistoso paraíso.
Si que es heroico y bendito,
si tomáis a esa dulcinea de estela,
donde solo veis su cariño
y que a sus ojos de paisaje amas de nobleza,
es tanta belleza el idilio
en el cual solo vivís muriendo a su belleza,
porque os deja sin respiración
cuando solo la contemplas,
por ser una obra de arte de amor
que solo a vuestro querer veneras".

"Lucha si hay infierno, solo la chispa de Dios vendrá,
por si se atraviese ese duelo, luchad y encontrarás"

sábado, 10 de marzo de 2012

La creación de Beethoven y la de él.



Un estallido de notas en violines y violas,
entre la sinfonía nueve de Beethoven,
del segundo movimiento que entona
a un mundo mágico de su alma joven,
de re menor del opus ciento veinticinco que explota
de aquel movimiento molto Vivace Presto,
en ese ambiente de historia
que renace para la salida de nada mesto,
y que queda en esas inmensas partituras
su personalidad y su auge de sentimientos,
viéndose ahí aquella musa
entre los ojos de sus instrumentos,
como entre contrabajos y tubas
que entonan en el aire de aquellos violonchelos,
de tanta armonía de aquellas elevaciones
que suenan igual de aquellas trompetas,
entonando violines y fagotes
tan refinados de su enigma tema,
tan llenos de virtud en sus cándidos oboes
para crecer en su aromática naturaleza,
de ese hermoso orbe
que él quiso por fin vivir de quimera,
así lo es en sus composiciones
que sale a la luz de su vida plena,
realzando su alma en clarinetes,
dando el volumen de su alma,
que escribió aquella afonía evanescente
que suenan en su vida de llama,
siendo el amo y señor de su presente
que luchó en el averno de mancha,
amando a su creación y a su idioma,
por hacer tal música de su fantasía,
haciendo ver en ella aquel aroma
que nos adormece a nuestra vida,
esas palabras que vuelan en notas
y que se dirigen a su fóculo de lira,
hay tanta locura en las horas
que solo él aparece con su semblante de alegría,
en la chispa de violines y violas
con su personalidad y fastuosa armonía,
su movimiento es tan enérgico de trova
que canta en su historia querida,
así como en la oda
de que todos son hermanos de la vida,
que ningún hijo de Dios está en mazmorra
sino en un cielo de alma bienquista,
así somos y seremos en el aurora
cuando lleguemos con las favilas,
en ese alba con Dios en gloria
descansando en Réquiem de melodías,
me emotiva tanto este mar de rapsodas
que son millares de palabras que se recitan,
por ser el crepúsculo de un alma joven
que despertó a su eterna salvación,
es aquel índole, genio Beethoven
que en su último respiro luchó,
así se canta entre los millones de acordes
para abrazar la fe del amor,
somos un seguir de sus composiciones
para llegar a lo más lejos de Dios,
seremos aquellos humanos
y seremos el espíritu de aquel cielo,
somos inteligentes ante nuestros actos
para solo rozar y besar el cúspide anhelo,
así será la vida un tonar hasta en los astros
por sentir que somos venturados en lo benéfico,
al ser mi leyenda un soñar de un musicastro
he de llegar y amar ante mi amada de lo poético,
no hay nada que cambie mi sueño volcánico
porque ahí es donde viviré de lo noble y eterno,
así será y lo es como esta obra de lo vesánico
que dejó este hombre de un gran sentimiento,
los movimientos de esta obra inmensa siguen,
no dejan de sonar sus sonidos inacabables,
por ser el destino de lo que existe
y que dejó ante el alegrar de todo lo imaginable,
tanto suena que se llena de sus chelos y violines
más aún en mi alma y vida de romance,
es tanto el arrullar que expresa sus afines
que me hace olvidar y caer al sueño fragante,
que hasta me hace ver un paraíso de cánticos delfines
cantando a mi ante mí amor delirante,
igual ver un paraíso de diosas y serafines
cantando a mi relación apasionante,
es tanto el soñar de su tonadas felices
que a mí me hace igual en el mundo soñante,
son tantas cosas en el sonar de su amor,
de su vivir para no fallecer,
es tanto el latir de su corazón
que hace al mío palpitar de su tañer,
es tanta enérgica y magma inspiración
que a mi fuego lo hace inmensamente encender,
hace que bese tanto a mi calor
que es aquella diosa que socavo de querer,
que es aquella diadema del albor
que consume entre esta obra de enriquecer,
es tanta la felicidad de este ardor
que solo amo y vivo ante mi dulce mujer,
que es tan fragante como una flor
y tan delicada como un clavel,
tan dulce como la voz de Dios
y tan hermosa como el paisaje del desdén,
es un millar de cosas mi gran amor
que amo y quiero en mi ser,
a tantas cosas me voy
y a tantas cosas que es,
solo que ardiente estoy
por amar tanto a mi felicidad,
y que lo siento tanto hoy
por tener a mi dama de eternidad,
así es tan pasional mi ilusión
que en la música vivo de paz,
y solo con ella de inspiración
que hasta le escribo poemas,
llenos de esa indecible creación
que es la música para su beldad interna,
es tanto esta sinfonía de honor
que en ella veo a mi dulce dulcinea,
es tan loco este amor soñador
que noble estoy ante mi duquesa,
ella es todo en la definición
que llega hasta las galaxias enteras,
es tanto mi escribir a su imagen de Dios
que veo hasta lo más profundo de belleza,
es así y lo será ante mi pintada pasión
que se pinta de su figura y enorme cadencia,
es tanto el latir que siente mi corazón
donde ella es poesía y las miles de letras,
no podría decir su entonación
porque es una obra que no termina,
sino interminable su formación
que llega solo a enamorarme más de melodía,
es como un piano que suena de amor
y que ella misma da solo la caricia,
da un mundo de lo embrujador
que sus ojos solo paralizan,
es eterna mi cadenciosa flor
que hoy me ha dado más que poesía,
falleciera sino sintiera más su calor (con desesperación en su corazón)
y abandonaría la música por no tener a su vida, (dejando lo más amado)
sería así en mi existencia de dolor
y mi único consuelo sería,
que Dios me lleve ante su ardor
y que me deje vivir ahí con mi alegría. (viviendo ya una solución trágica)
Beethoven a pesar de cantar a la señal de un reino,
dejó que así sea un vivir de vida pérfida,
no deberíais tener un sonar de trueno
sino uno que os haga sentir la naturaleza,
pero no pudiera seguir un infierno
al cual vea solo las tinieblas,
si amáis y ella a vos en lo eterno
porque tenéis que iros a esa celda,
mejor alejaos tártaro pleno
y mejor sentires a mi noble existencia,
pero si es llegar y estar con el cielo
entonces no alejara a mi poema,
no debería abandonar aquel anhelo
que tanto he amado de nobleza,
no sé que estaría pensando
pero no os alejaréis,
sino viviréis en mi corazón sonando
y así vos en el más floreceréis,
los cielos y las tonadas estarán cantando
por la esperanza de mi mujer,
debe de ser así en lo esperanzado
para poder llegar sin entristecer,
pero sé que vos no os iréis,
sé que vos me amáis,
sé que vos en mi existiréis
y sé porque vos a mí me adoráis,
así que dejaré al tártaro alejado
y mejor viviré en el amor de vuestro corazón,
quiero vivir a vos acariciando
y haciendo en la noche el amor,
es la locura de esta sinfonía nueve
que me hace escribir los sentimientos,
es tanto que a mi alma la hace más fuerte
y más esperanzada en el amor de mi sueño,
casi decaía como Beethoven infelizmente
pero renací para no abandonar y ni pensar en lo mesto,
ya no entristezco sino vivo felizmente
ante el sol de mi poesía de los versos, (renovando y retornando los sentimientos para el vivir)
será amarte y adorarte como siempre
y componer música entre los instrumentos,
donde ahí hablaré dulcemente
de lo que somos en el mundo poético,
una historia de volcánicos tañeres
que suenan entre estallidos de violas y chelos,
de contrabajos, trompetas y amados cornos,
ellos alentando nuestro vivir de los corazones,
sin decaer en lo pérfido de lo luctuoso,
sino gritando gloria entre los trombones,
por ser tanto esta oda de alegría de nosotros
que tendremos hasta el reino de iluminaciones,
y pasan días y eso adorable compongo
lo que se trata de nuestro horizonte,
así es y así tan solo somos
que vivimos en el mundo de mil pasiones,
somos arte y poesía de lo amoroso
que suena en las partituras de palpitaciones,
es tan cadencioso y hermoso
sentir nuestra misma alma en esos miles de acordes,
de aquellos instrumentos maravillosos
como, chelos, violines, tubas y oboes,
que suenan tan poéticamente de lo loco
entre nuestro refugio de aquellos sensibles fagotes,
son tantas notas que cambian en lo melodioso
que siento y veo tanta ternura en mi orbe,
donde la sinfonía se llama “amor piadoso,
por la vida de aquel hombre”,
es así su título de lo loco
que viví en mi horizonte,
es relajación de nuestro mundo sonoro
que palpita y que aparece la figura de Beethoven
entre mis ojos de aquellos sonidos melodiosos
que suenan de mi sinfonía de lo noble.
diciendo:”Vieron que la fe y realidad es el mundo,
no hay porqué herirse en un dolor,
hay que seguir sin aquel inframundo
y cruzar al sonido de aquel amor,
sentir que sois fortunio
y que podéis vencer hasta lo atroz,
podéis venceros en el infortunio
y tener más que lo positivo de vuestro corazón,
como lo hicisteis de amor profundo
ante esa noche en tonos de pasión,
pero no tuvisteis un orbe oscuro
sino la belleza de aquella adoración,
el cual es vuestro amor puro
que amáis tanto en vuestra imaginación,
que pintasteis en vuestro fruto
de aquella hermosa y sinfónica composición,
es una obra de arte lo que creaste
y por eso que vivís ahora de alegría,
viviréis así por siglos por lo que luchaste
y por lo que tuvisteis fe en la vida,
es a lo que amaréis en el romance
y que no abandonaréis en las armonías,
amadla, y olvidaos del infierno,
vivid esa chispa eterna de la afrodita
y no tendréis nada de aquel averno
que en vuestra alma hirió de elegía,
hasta pronto mecenas del mundo nuevo
y seguid amando a la música,
nada más ese roce tierno
que nos da el arte de la ternura,
y su sinfonía es tan igual a mi aliento
que compusisteis vos en dulzura,
es tan similar que es una oda de mi mismo verso
que dejé en aquel tiempo de locura,
os admiro por haber hecho eso
y más a vuestra dama de holgura”.
Beethoven desaparece,
el hombre vive con su amada feliz,
nada en el existir fallece
y todo es un hermoso vivir,
así es y qué bien crece
aquella vida de sinfonía,
todo es sentimiento que vence
y que Dios da pasión a su vida,
viven y llegan al cielo que Dios ofrece
y que ahí siguen escribiendo y componiendo,
amándose en el lecho ardiente,
e ilusionando más la vida de lo poético,
e imaginando que son únicos de su presente
y que son originales en su verbo,
el cual recita en poesía tiernamente
y que hace ver un paraíso de bellos instrumentos,
es todo y ahora la historia seguirá,
imaginaos como será su mundo,
todo será de pasión pasional
y más hasta no terminar su fortunio,
ni sus composiciones de amar
que os tenéis en su alma de amor profundo,
que os dieron en la vida terrenal
y que ahora os daréis en aquel cielo pulcro,
es así de esa magia eternal
que vosotros amaréis de lo puro.

jueves, 8 de marzo de 2012

Wolfang Amadeus Mozart



Wolfang Amadeus Mozart

En Salzburgo, Austria,
mundo luminoso de música,
la época de la gente clásica
donde se vestían de holgura,
donde había lira volcánica
y donde existía la rijosa teúrgia,
donde las deidades eran damas
y las que se amaban de liturgia,
el mundo de mazurcas y baladas
que tocaban en tan sutil música,
o donde se iba a oír música de cámaras
en aquella odisea de ternura,
donde se despertaba la romanza
y más cuando había la dulzura.
Llenos de esa pasión mágica,
despertando de esa ternura,
iba a nacer más que las arias
un longevo de locura,
del siglo dieciocho ante su alma
e iba a dar el halo hasta de la luna
como en sus obras de pasión vesánica
sintiendo que solo existe él como musa.
Nació en mil setecientos cincuenta y seis,
floreció el halo de un longevo soñador,
donde componía piezas de lo feligrés,
amando así a su enseñanza de su padre compositor,
e interpretaba a sus cuatro años obras de querer
como los de Bach ante Reyes de gran humor,
era reconocido y alado desde su niñez
por su padre Leopold Mozart que con él ganó.
Mostró a un hijo prodigio del edén,
y así con las cucas económicas del niño aprovechó.
Mozart quizá no tenía tal fe
como ante la vida de Dios,
por no haber podido él solo crecer
sin la ayuda de un padre aprovechador,
a pesar de la rabia aún tenía el afecto fiel
que logra a su música dar solo a un amor,
él mismo al pasar los años se dio a ser
aquel instrumento que cantaba a Dios,
aunque no haya sido en su moza vida el enternecer
ahora en su espíritu cantaba de más pasión.
Ahora a esa edad ya mayor componía sinfonías,
sonatas, óperas, conciertos para piano y orquesta,
tantas obras compuso de su imagen de la lira
donde era aquella música el reflejo de su vida entera,
donde en ella recitaba poesía
y que en poemas solo sus notas eran,
tanto así en sus armonías
que las llenaba de esa magia bella,
donde se hizo portentoso en sus melodías
y al mundo de su liturgia quimera,
estaba encima de la música su vida
por su arte del idioma de su naturaleza,
por transmitir tanta visión a sus líneas
de aquellas escalas de sus mismas letras,
de aquellos compases de su alma bendita
donde hablaba la imagen de su ser humano,
donde la música era su regodeo y elegía
y que lo iba ser en sus opus de aquel antaño,
como sus conciertos para violín de alegría,
donde sus sonidos eran voces cantando,
donde era la paz sus acordes de su fantasía,
donde sonaba el mágico bardo,
donde solo oír la música en su ser escribía,
en su partitura una historia imaginando,
así con su orden mágico componía
como si escribiese un dictado,
como una simple inspirada poesía,
así escribía los acordes en su halo,
no pensaba solo así en su compás fluía
un oboe como la voz de Dios escuchando,
tan eclesiástico su forma de su magia querida
cuando componía de ese delirio volcánico.
Es como cerrar los ojos y solo anotar
todo aquello que estás imaginando,
e incluso sin poderse en la partitura con un error equivocar
por ser aquel prodigio alado,
donde todo era magia y divina majestuosidad
como mezclar los acordes en el piano,
y luego dar énfasis en el violín pasional
y dar a su alma misma en su espacio.
Hacer volar las notas como su inmortalidad
Amadeus Mozart en el mundo bardo,
que escribía composiciones de santidad
más que queriendo en su corazón mágico,
era así las voces de su tranquilidad
cuando cantaba en óperas de lo soprano,
de lo tenor en su aire de paz
donde rozaba chelos, violines, y contrabajos,
donde era tan audaz
que aparecía en su historia diosas cantando.
No era una magia de estrella fugaz
que pasaba en aquel sueño rápido,
era un sol de luminosidad
que rutilaba a su alma de lo amado.

Era el gran precoz del romanticismo,
el que había expresado lo que en palabras no se podría decir;
así en su música ofrecía su surrealismo
lo que a una pintura él mil cosas podía sentir,
era la voz de un Dios mismo
que tenía su imagen y de la suya feliz,
como en su concierto para piano romance número veinte de amorío
que expresaba su epicúreo violín,
donde ofrecía su tal tenue sentimentalismo
y que hoy en tonos los oigo oír,
en aquel piano de re Menor que expresa un destino
de la felicidad que en su obra dio a existir,
donde luego cambia su movimiento querido
a un mundo de tórrido latir,
como agitato en aquel piano bendito
que funde al mundo de fin,
donde luego cambia su compás al tempo bellido
y expresa en el piano suave y tenue feliz,
(la sonrisa de el alegre espíritu
que tenía en su vivir,
donde nada era mezquino
sino inmensa euforia de su sentir).

A más tardar ya Mozart se conocía con Beethoven,
él lo admiraba por su magia que tenía,
Haydn igual sentía gran honor a este joven
por tal virtud que al mundo daba de poesía,
por ser el gran hombre o persona que conoce
en su visión de aquella música vista,
muchos admiraron a este genio conde
por su gran obra que en su vida ofrecía,
al pasar los años Mozart compone
un Don Giovanni en su ópera,
junto al Poeta Lorenzo da Ponte
con su libreto de su tema,
donde él mismo escritor es aquel hombre
quien en esa historia vive de anatema,
vive de romances y enojones
y de una historia fría que le espera,
al final donde el averno se ve en su horizonte
y donde los violines tocan de tormenta,
donde solo terminan con maldiciones
y dolor en su final de apariencia,
donde en la obra consigue las absoluciones
por tal arrepentimiento que da a su lema:
“Perdonad si entré al palacio como un demontre
para solo seducir a vuestra hija doncella,
donde solo le hice la rijosidad a ese ser noble
con mi forma atrevida y astuta de mala manera,
no aguantaba las incitaciones
de querer tener a Doña Anna de querencia,
sé que no debí ser con aquellas intenciones
pero la sensación me hizo a que cayera en su belleza.
Perdonad si os maté con la espada con rencores
pero no me dejéis solo sin vuestra hija bella,
comendador dejadme vivir con aquel amor,
ruego que no seré más un libertino,
prometo ser fiel ante aquella tenue flor
y amarle con ningún espino,
paz tendrá y amaré con toda la llama de mi interior
que tengo por aquel ser sumiso,
jamás imaginé que iba a enamorar mi corazón
en ese palacio ante aquel perfume que aún respiro,
podéis imaginaros el indecible ardor
que aún en mi pecho hoy percibo,
es tanto esta magia del amor
que a mí me tiene hoy abatido,
y más este infierno de terror
que siento en mi destino,
estas llamas este dolor
que no quiero y solo estar con mi amorío,
sé que ella me ama a mi interior
porque ya una vez me lo dijo,
aunque no sepáis vos
pasó y así me siento de escalofrío,
no quiero vivir más con esta desesperación
y dame aquella diosa en mi cuerpo frío,
quiero pediros el perdón
para así vivir con lo bendito,
y así estar en lo tórrido de su amor
y morir solo en aquel hermoso paraíso”.
El comendador en esa ópera perdona,
y deja que su alma vuele a ese paraíso,
donde todo se salva en su memoria
y donde su amor es con aquel destino,
así es una de las obras más de honra
que dejó Mozart de su música de amorío,
donde se estalla ese tiempo de gloria
como en sus imágenes que dan los sonidos,
las mágicas voces en la ópera de historia
que dan en el arte de su mundo vivido.

Réquiem el final de su vida,
una misa donde compone junto a Antonio Salieri,
un amigo que le tenía envidia,
pero que al final estuvo en su lecho de muerte,
quien ahí compone tan solo de imaginada poesía,
que el mismo le dictaba a él en su Réquiem,
y Salieri anotaba lo que él quería
ante su misa donde las flores se fallecen,
donde profetizó una deidad Sibila
que iba ser el día del juicio de los entes,
que ninguno se iba a salvar en la vida
porque ahí iba a entonar la verdad de los seres,
mientras hace componer en sus líneas,
compone aquellos acordes tristemente,
combinando y dictando aquella poca alegría,
donde él mismo sabía que era su muerte,
que la vida era vivir y luego pedir perdón,
o si no la hay, fallecer en el mundo de terror,
pero estaba seguro de su fuego eterno,
que iba a llegar al fortunio con su amor,
donde cantaba ese latín de infierno
por tal temor que había en el pecador,
que seguro olería la música en ese cielo
y ahí con su misma esposa estaría de pasión,
con su música y con su amada Stanzi,
allá todo iba ser diferente ante esa obra de Dios,
que está en latín escrita de lo dandi
en la partitura de ese Réquiem de terror,
y él mientras recitaba las voces
tenía la fe de que su alma era absolución,
no era un malévolo hombre
sino uno que amaba la música en su corazón,
que la llevaba ahí con dulces roces
y que veía ahí la imagen de su interior,
la misa la termina en su lecho de flores
y luego en el amanecer muere de ese cantor,
Antonio Salieri escribió todas sus indicaciones
y tuvo de esa misa aquella composición,
Antonio quería vengarse por sus iluminaciones
del joven Mozart que al mundo ofreció,
y donde él era humillado,
logró acabar la muerte de un Mozart,
pero Mozart ya sabía que iba al mundo santo,
donde Antonio quedó con una conciencia vidorria
ante su vida hasta que muere viejo y solitario,
donde más sonaba Mozart en las notas
y él tan solo que en un mundo no ganado,
se arrepintió a lo último en su historia
y tuvo la entrada de ese cielo sagrado,
sabe Mozart que fue su amigo de memoria
y que no olvidase hasta verlo,
fuera así una misa de difuntos ante el miedo del pecado,
donde Mozart dio tales sonidos de violines y chelos,
trompetas, oboes, clarinetes de su ser acongojado,
y que al ser así vio luego a su Stanzi en el cielo
e igual a su amigo Salieri en ese reino de lo amado,
donde las flores ahí no sucumbieron
y donde la paz de ese Réquiem se entonó de lo apasionado,
donde fueron limpio en su ser etéreo
y donde subieron en almas ante el mundo preclaro,
donde había fiesta y gozo de lo eterno
para vivir sin lo más desesperado,
así fue, así vivió Wolfgang Amadeus Mozart,
así vivirá en el recuerdo,
su música estará aún con aquellas notas,
se interpretará la imagen de sus ecos
entre la eternidad de su música de la gloria,
de lúgubre poesías en el viento
se cantará y se tocará de su historia,
así será y por siempre en sus alientos
que dejó en las obras de su memoria,
será como oír aquel pensamiento
que él sentía ante su partitura de rapsoda,
de lo que escribía en sentimientos
ante su vida de sus inmensas obras,
así existió y vivirá en el cielo
como lo hacía en su vida Wolfang Amadeus Mozart,
se recordará de apasionamiento
el escrito que deja ante mis ojos que ven su sabia historia,
aunque murió en mil setecientos noventa y uno
dejó gran diluvio de música en su honra,
entre lo lúgubre y el fortunio
que dejó escrita en su vida de sus notas,
así fue su poético vivir del mundo
un poeta que hablaba solo en su alma de rapsoda.

lunes, 5 de marzo de 2012

Amor que no fenece por siempre.



Amor que no fenece por siempre.


Aquel cuadro que mis ojos contemplan,
fue aquel cuadro que mis manos dieron vida,
vos ahí entre el piano de luminosa belleza
fue un vestigio que a mi me crusifica,
tan cadenciosa y sonora de melopeyas
era lo que tocabais para mi querida,
vos sentíais tal fuego a esa espineta
que solo vivíais de las fantasías,
una hada pinté entre el murmullo de los sonidos,
como la poca salvación de mi alma,
dando el aliento en su aire querido
a mi vida desierta y congojada,
a través de ese concierto para piano número cinco
que vos en el piano despertabas,
de la obra setenta y tres de amorío
para alibiar así a mi esperanza,
por eso que expresé mi abstracto surrealismo
para solo vivir de esa magia,
son solo pinturas que mojé de cariño
para luego solo estar sin nada.
Porqué me consuela oír aquel concierto,
aquella vida de esos tonos,
son tan llenos de vida y lamento
que me entonan del todo,
así como aquellos instrumentos
que solo suenan y suenan de lo lacrimoso,
que palpitan y palpitan de sentimientos
para solo sonar a mí corazón amoroso,
el cual vive una lidia y un averno
por no oler, ni acariciar a eso maravilloso,
la que tocaba aquel piano tan tierno
entre esos sonidos de amor melodioso,
que solo la veía tocar de ese querer eterno
que me ofrecía apego fogoso,
a veces una pintura habla en lo poético
sin decir que está sollozo,
a veces solo en silencio está viviendo
y solo en su alma él amando,
como a ese amor de su ida introspección
que le zahiere tanto,
a veces quisiera ser evasión
de este mundo tan trágico,
a veces unos felices y otros de pasión
con una fe que Dios nos salve,
y así no yacer contristo en el interior
sino alentarnos más como de esa ave,
la que en su ser se detuvo su corazón
y no sentí más sus piel tan sueva,
donde ya no brillaba sus diademas
los que tenía en su vestido,
era para mi una condesa
la que miraba en gran delirio,
más que la mar y una sirena
era aquella en deidad de amorío,
un cabello áureo tenía mi damisela
joven y de un gran sentimentalismo,
por eso que tocaba el piano de terneza
para ofrecer así su cuerpo bendito,
era mi gran amor de la vida plebeya
hasta que un Dios me la quitó del camino,
cuando se eleva su gran belleza
caen al desdén sus bellos berilos,
caen de su ser aquellos diademas
y su blanco y pulcro vestido,
y de vestigio aún queda sus perlas
y aquel inmenso amor de vestigio,
que hasta en mi alma le es anatema
que Dios se la haya llevado del destino,
no sabía que andaba enferma
no se notaba en sus ojos nada enfermizo,
siempre andaba alegre mi condesa
cuando me hacía el amor infinito,
su corazón siempre lo sentí latir,
siempre tenía una imagen de felicidad,
jamás sentí su corazón sufrir
y todo era en nuestra vida cantar,
será que no quiso nada decir
y no quiso que me preocupara,
solo quería que fuese feliz
y que siempre a su ser la amara,
pero ahora el poema lleva una cicatriz
aquella pintura una vista callada,
donde solo pinté lo feliz
y que en realidad solo está la triste magia,
donde nos acompaña un violín
donde lo tiene mi dócil amada,
sonando en su corazón infeliz
entre mis ojos llenos de nostalgia,
viéndola tan solo a ella ahí
y aquí no a mi bellísima cortesana,
donde no ha dejado de sonar aquel concierto de Mi mayor
sino siguiendo entre su bellísima tonada,
amando así a este refugio de mí gran amor
entre chelos y violines de ese movimiento adagio,
cantándoos como a mi zahiere resquemor
entre aquellos sonidos imaginados,
así como de esa gran modulación
que tiene de aquel poético piano,
a pesar de ser tan funesto dolor
suenan aquellos instrumentos y me suben el ánimo,
como el recordar que os abrazaba de amor
y que no os dejaba de besar en mis brazos,
así era aquellla hermosa pasión
que os parecía a una hada en un santuario,
a una deidad en el mismo albor
vos ahí y yo esta obra tocando,
por eso que me hace recordar tanto a vos
y tanto a vuestra belleza de lo mágico,
vos tan solo que con vuestra voz
despertabáis a millones de santos,
los hacíais cantar de ilusión
como ante nuestro amor amado,
era un vestigio que no olvido de pasión
porque aún suena ese concierto apasionado,
por ser esta pintura mi fe y oración
que pinté en aquel pincel amando,
por ser este presente aún mi visión
hacia a ti entre los brazos cálidos,
y que viviera de ese gran soñado amor
y no sucumbiese en el tártaro.
Así debe ser, sí así debo vivir,
así debe crecer y así debe seguir,
las espadas del frío sueño se abrieron,
mi corazón no fue más vulnarable,
y matanza a esa lanza se envejecieron
y paz vino a mi alma y a ese cuadro de romance,
soñé que a mi amada la veía en mis sueños,
que ella me hablaba tan apasionante
soñé que me hablaba en versos
y descubrí que me quiere en lo delirante,
las palabras jamás de su corazón fueron desprecio,
siempre supe que me amó en cada instante,
no había pecado ante su sentimiento
siempre fui en su alma honrable
siempre la amé en su poético cuerpo
siempre a su divina carne,
ella era poesía y vida de mi anhelo
de estar y querer hasta lo más imaginable,
si pequé fue por haberte hecho tanto el amor en lecho
y por haberte amado más que a Dios en lo honorable,
sería mi único pecado de mi seno
por haberme solo en ti bañado de romance, relacionado,
y olvidándome de Dios quizá en mi pecho
por vuestros ojos tan hechizantes,
que os parece tanto una hada entre chelos
tocando a mí y yo en el piano adorable,
tocando los dos entre ese sacro sentimiento
que tendremos ahora en el desdén apreciable.
Condesa:”Poeta mío y pintor mío,
no os preocupéis de la pérfida existencia,
mi corazón si está fenecido
aún en el cielo está más de tormenta,
ahí está entre bellos sonidos
sonando en la espera de tus poemas,
no creáis que de vos me olvido
vos estuvisteis en mi de latir así no fuera,
vos disteis ese amor que es mi gran vestigio
que aquí renacerá entre las cuerdas,
que yo misma tocaré de cariño
entre violines y chelos con tus poemas,
será maravilloso teneros amor mío
y amaros con toda la fuerza de la naturaleza,
pensáis que Dios es injusto contigo
pues no sino que así es la existencia,
no quería preocuparos en vuestros sentidos
quería veros feliz ante mi presencia,
sonreid y amadme con cánticos benditos
y no os entristezcáis ante mi esencia.
Os quiero más cúspide que el paraíso,
nadie os amará más que yo,
ante vos soy fuego encendido,
fuego de la pasión
que no se apaga ni con el océano infinito
por ser vos ese gran cálido amor.
Así que no os apuréis,
no os angustiéis más,
tranquilizaos y bebed de mi querer,
esta visión es más que real,
porque es aquel amor
que arde hasta vuestra alma celestial,
así no podáis decirme nada,
solo sé que me amaréis,
vivid en un mundo de esperanza
y tenla para que me beséis
y me hagáis el amor en la magia,
y así paz vos tendréis
y mi espíritu explotará de llama,
tanto amor espero que me deis
para ser de vuestro ser íntimo,
para que sea como antes fue
y vivamos aquí entre melodías y amorío,
fuese hermoso ante esa fe
que espero que tengáis a mí querido,
hasta pronto y espero veros
y así gozar y vivir del dulce cariño”.
Qué palabras Dios de mis cielos,
qué amor me tiene aquella condesa,
me ama y qué expresión de sentimiento
es solo que aquella dama sincera,
me hizo ser más que feliz
por tales palabras que recitó del poema,
fue tan solo que en mi sueño
que entró esa dulce esencia,
y así será hermoso amor de mi deseo
hasta que vaya con vos de esa dulce quimera,
viviremos tan juntos de ese enloquecimiento
que hasta Dios sonreirá por nuestra primavera,
que no fue un vals de invierno
sino una paz y un Réquiem de excelencia,
no es aquel demontre infierno
sino una inmensa esperanza de mi belleza,
saber que me ama aquel sentimiento
me hace ser feliz en mi naturaleza.
Ahora mi cuadro a brillado,
la pintura canta ahora,
mi amada me sonríe en lo pintado
y la hada toca un chelo de gloria,
es tanto la visión de lo mágico
que me hace ser una poesía de historia,
un momento ameno de lo enamorado
a la espera de esa hermosa victoria,
me siento con alma y corazón,
me siento vivo de esta gloriosa ilusión,
os amo tanto en mi inmesa alma
que no sé qué decir como en las mil palabras,
solo que sois el vivir de mi,
nada veré del paraíso sufrir y que puedo ser feliz.

“El hombre volvió a su aventura del idilio,
el hombre fenecio lo mismo que su amada,
le dio un ataque al corazón
y se fue al cielo con su pasión esperanzada,
vivió ahí con su gran amor
y la beso tanto en el perfume de las hadas,
pintó un cuadro de ellos de relación
e hizo música y poesía de magia,
tocaron los dos el piano y el chelo de pasión
por vivir tal momento de sus almas,
e hicieron en el lecho del cielo el amor
y mientras lo hacían diosas cantaban,
ante el lecho de su fulgido ardor
que entre besos y abrazos se amaban,
era hermoso de verdad esa unión
cuando esa chispa ardía,
había entre ellos tanto vigor
que en sus seres melodías desprendían,
él ni mismo eso se imaginó
desde que su amada había en su sueño hablado;
así pasó el tiempo de su vida
para vivir de lo más ilusionado,
con ese ser de gran florecer
y no en el fondo contristado,
sino feliz con el arte de querer,
de la poesía recitando,
ante ese mundo de fe
ellos dos ahí alegrados.
Donde no sonaba nada llorado,
sino euforia de los instrumentos,
pasión volcánica del piano
en todo ese ambiente de enamoramiento,
que entre ese lecho de tanto amor se acariciaron
y que vivirán de lo más poético,
así era la vida de aquel oasis amado
donde vivían la música y el amor eterno,
donde aquel hombre tocaba el piano
y a su amada condesa como a un chelo,
donde el rozaba sus brazos
como si fuese aquel bello instrumento,
donde él mismo oía aquellos tonos mágicos
y mientras más incitaba el sueño,
así era su amor entonado
en el cual vivían de aquel cielo,
donde era un libro de poesías
y que no se borraría en la existencia,
solo las letras de la rapsoda recitaría
contando así nuestro poema,
lo que pasé de la tristeza y elegía
para florecer ahora con mi condesa,
así es y debe ser, nada más que esa pasión,
y no debe fenecer porque ya son almas de su relación,
son eternos en ese querer sin idas y desaparición”.

jueves, 1 de marzo de 2012

El amor de una entelequia más que llorada.



El amor de una entelequia más que llorada.

Si la vida es tan solo vivir,
tan solo quiero vivir viéndote,
si la vida es hasta morir
contigo ahí quiero estar queriéndote,
si la vida tiene ese fin
deja que mi alma ahí llegue,
por ser vos mi existir
y a lo único que mi alma quiere,
si el piano tiene un cumplir
y es dar aquella pasión,
ahí yo quiero ser aquello feliz
que toca solo al corazón,
como al tuyo sinfín
con armonías y devoción,
si amor en una sinfonía es el violín
yo quiero ser de él la voz,
que solo toque y no sea infeliz
cuando te ame en el albor,
hay tantas cosas que quiero ser
que ni hoy se llega a ver,
por ser tanto amor
que hoy ha llenado a mi corazón,
solo quiero a ti amarte
vivir ahí y solo soñarte,
quizá del piano una obra tocar
y de ella a ti ahí solo imaginar,
hay veces que las palabras no llegan a decir
lo que uno de verdad anhela,
porque si lo veis en un concierto ese sentir
observaréis tanta imaginación de lo que no reflejas,
de aquel piano, chelo, oboe y violín
cuando en cada compás comienza,
y mi amor por vos va más que el fin
y de esa música del gran poema.
Hoy escucho y toco una obra,
y siempre os veré ahí conmigo,
y eso en el piano se le nota
cuando tan solo os imagino,
todo será feliz y no zozobra
porque sois mi amorío,
así como el adagio cantábile kv 284 de Mozart
contemplando que os amo en el idilio,
y son tantas millares de cosas
que a vuestro amor quiero,
que me olvido de la tristeza y gloria
y solo vivo aquel amor sincero,
porque somos y seremos historia
ante Dios que nos ve,
estará en nuestra alma y memoria
sin dejarnos de querer,
somos como libres aromas
que perfuman sin dejar de desaparecer,
y sois tan pura y ligera paloma
que cuando amo me es enternecer,
porque al acariciarte eso descubro,
y luz dais a mi espacio infinito,
es tanto el palpitante fortunio
que en poeta me he convertido,
y que termino de tan solo tocar el opus
y os abrazo luego con delirio.
y acuciosamente interpreto luego nocturnos
en el piano de bellos sonidos,
tocando en esta noche a Frederick Chopeen
como el opus treinta y dos número dos,
que acaricio ante este desdén
entre mis manos como a ti de amor,
porque sois aquel ente sacro y bren
que en mis ojos dio pasión,
y esta obra es tan solo ante ese tañer
tan solo que en la mayor,
la felicidad sonando de nuestro ser
y besándote sin más poder corazón,
a veces siento que mi alma es un florecer
ante las melodías de flores,
las cuales suenan de tanto querer
entre el nocturno de bellos acordes,
que son nuestro lenguaje sin fenecer
por la locura de nuestras imaginaciones,
vemos tanto allá del allén
que llega a decir que somos inspiraciones,
que hemos de alcanzar para no llorar de dolores.
Pienso tantas cosas mientras toco,
y que miro a mi belleza pura y cándida,
que me hace feliz en lo loco,
que es en el amr tan mágica
de es magia del piano sonoro,
ese sortilegio que ha dado a mi alma
para solo firjarme en sus ojos,
solo de su eterna vida apasionada
para fallecer y estar en su pecho glorioso,
dormir y solo ahí dormir,
amar y solo ahí amar,
querer y solo ahí vivir
y sin irme de mi ilusión de paz,
así será como el nocturno feliz
que toca a nuestra felicidad.
Jamás las partituras os volaríais,
porque sois esa eterna composición,
siempre en vuestra alma vosotras estarías
porque son aquellas obras de mi corazón,
y en ese aroma vos siempre viviríais
sonando y amándote de la modulación,
es así y siempre poesía seríais
ante mi eterno amor,
de esa melodía os llenaríais
por darte todo el indecible pudor,
es así mi espíritu del vivir,
es así él tan puro que no puede dejar de reír,
ama tanto en la vida,
solo así sabe que no está en alma fenecida,
que os regala la mejor aria de composición,
solo así sabréis que es llena de inspiración,
que en la vida de ese amor vive
gracias porque aparecisteis vos,
y que por eso este poema de amor escribe
porque no puede dejar esta historia de emoción,
porque solo en su sentimiento y piano existe
porque estáis ahí en frente de estimulación,
y poque somos en la rapsoda tan felices
que no dejamos de agitar esa pasión,
y las partituras no tienen cicatrices
solo tienen el perfume de nuestra relación,
tiene recuerdos como violines
que sonaban ante nuestro albor,
hasta de aquellos cánticos serafines
que venían a llenarnos de amor,
así con sus voces y hasta delfines
de lo soprano como el ruiseñor,
hasta Dios igual mandaba clavecines
para que ellos toquen de honor,
y lo que interpretaban era la sinfonía número cinco,
de Gustavo Mahler el adagietto,
así a este amor que solo me afinco
y que de la magia de esos ecos,
que sonaban violines tan sumisos
y un arpa tan suave entre chelos,
aquellos serafines de amorío
que tocaron de lo más diáfano y etéreo,
era como si cayera lluvia del cielo bendito
ante ese amor que bañaba de ese concierto,
era de verdad este amor un paraíso
cuando aquellos cánticos vinieron,
por eso que compuse así mi escrito
para recordar aquel viejo tiempo,
donde consumí a mi sacro ser querido
mientras oía aquellos instrumentos,
mi composición es casi tan parecido
como en ese aire de aquellos alientos,
¡ay tan hermoso y bonito!
que hoy me ha dado a mi alma ese recuerdo,
que amo ciegamente a mi destino,
y que observo a su castaño claro cabello
que perfumo con mis besos infinitos,
que la abrazo con mi mano a su cuello,
tiene un azulado vestido
que parece al mismo claro cielo,
tiene una piel tan clara como el aurora bendito
que en el piano resplandece como universo,
que soy su único amor de su destino
que amará en sus enseñanzas de lo poético,
sonriendo ante el ser querido
en las lecciones de mi ser frenético,
queriendo al piano de los sonidos
como el a nosotros de este romance que tenemos,
y que de mi alma a su ser tan solo recito
el poema de nuestra vida en versos,
es tan hermoso ese recitación de mi corazón encendido
que entrego a esta deidad que tanto quiero,
y que miro a una diosa de lo divino
como hoy a sus ojos azulejos,
son tan solo que el cielo mismo
mirar a mi gran obra que he compuesto,
es ella esa obra y poesía de surrealismo
que en mi corazón tan solo quiero,
es una felicidad tan divina de mi sentimentalismo
que en esos sonidos yo muero,
se me va la vida al oír esos sonidos
por ser tan gloriosa aquella obra de sentimiento,
no puedo más con este sentir infinito
que llega a rozar a la voz de Dios en el cielo,
qué obra es y tan igual a mi obra es,
solo dice las palabras en su mismo sonido,
esas notas que abrazan a mi ser
y a la de mi amada de tanto idilio
que no se explica en palabras lo que es,
la música va más allá que la poesía,
no tiene límite esa gran creación,
solo Dios sabe y mi alma esa obra escrita
donde nos estallamos de su visión,
por ser aquella amadísima sinfonía
que suena entre nosotros aún de consolación,
sus voces tan sumisas sin idas
que van a nuestro fondo del corazón,
ese arpa tan delicado y tan poético
esos violines de pasión sonando
tan solo que en ese ambiente feliz y patético,
donde mi corazón está bombeando
y quizás hablando en chelos,
solo sabe mi espíritu ese santuario
que besa a la voz de mis alientos,
mi idioma fue esta obra de lo mágico
la que es a ese concierto,
un poeta de su corazón entonado
como de mis tonadas de lo cierto,
vivo ahí con mi dama de lo enamorado
sin irme a otro mundo de lo mesto,
solo que amándote de lo apasionado
y siempre en alma en lo divino y honesto,
siendo aquel amor puro y poetizado
que sonará en sus obras de lo poético.
Todo esto tan solo lo viví,
imaginando mil cosas en mí,
estaba tan solo en un piano
y así en esa historia amando,
estoy tan solo en mí vivir
no hay nada en lo perfumado,
tan solo está en ese soñar feliz
cuando se vive de lo romanceado,
quisiera quizás llorar,
pero no lo hago porque sé que me va a tocar,
como el vivir de esas obras esa fantasía,
y tan solo ahí con alegría estar,
y solo estar ahí con las melodías
amando a esa dama angelical,
debo irme ahora de mi noche sumisa
para volver de eso en mi cama a soñar,
como viviendo en el piano esa vasta fantasía
e imaginando tanto querer y amar,
en la vida muy pronto veré esa vida
y de seguro la amaré de tanto palpitar,
como lo es simplemente las armonías,
esa historia que te hace ver a lo celestial,
la idolatraré tanto en mi corazón
que jamás terminaría de decir que la amo más que a Dios.
Es todo y ahora he de dormir,
ya saben como debe de terminar,
solo quiero a ese amanecer feliz
que veré y no dejaré de acariciar,
así repita mil veces lo mismo,
no importa porque el amor es así,
por ser tanto en el corazón surrealismo
aquel sueño en la fe de ti,
por ser tanto aquel sueño del paraíso
que anhelas en el existir,
sé que besaré aquello sumiso
y seré chelo, arpa, piano y violín,
y que sonaré para aquellos ojos berilos
así como esos instrumentos feliz,
simplemente que fantasioso en el idilio
cuando veis a más del mismo sufrir.
“Pasaron dos años y consiguió el paraíso,
aquella bella dama en su corazón,
su pasión fue con tanto delirio
que de la fuerza de los mares fue su amor,
vivieron juntos de esos amados siglos
hasta que fallecieron y fueron ante Dios,
su poema fue en música del sueño el escrito
y lo que vivió ante ese querer todo igual pasó,
tuvo a la dama de su visión de amorío
y solo de esa inmensa felicidad vivió”