Noche; de un corazón vencedor.
Esta tarde de hoy decidí escribir después de tanto tiempo; ¡oh vida mía de mis preguntas interminables!, junto aquel preludio de Fryderyk Szopen, llenando mi alma luctuosa; sin poder haber concebido su mayor anhelo de ser compositor, de una vida tan larga de experiencias; conjeturado en su olvido, por su pasión vehemente tan lejos de sus brazos y sus pensamientos tan hundidos en el silencio... y ha pasado el tiempo tan veloz como centello o perseidas que he quedado con tal vándala pasión que hasta hoy es como una sombra que te persigue y no te deja; pero sabes que está ahí y es tu ferido corazón. ¿Cuánto quisiera volver el tiempo de mis tristes ilusiones para poder sonreír con mi cara de niño a lo que amaba de tanta dilección?; ¡oh mi instancia abandonada pero en un recóndito sollozo corazón!, que sigue cantando cada día en idiomas. Solitario como siempre anduve y de mis caminatas, de mis refugios latentes que calman en cantábiles óperas, me hacen suspirar que sucumbo sin perder la esperanza de mi alma vidorria, prosigo a confiar así no haya cumplido mi mayor anhelo ante los ojos de Dios; seguiré concibiendo lo que más amo, y continuando a su debido momento, escribiendo historias y vivencias de mi existencia; tocando el piano de tal beatitud de mi fortunio e infortunio corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario