lunes, 17 de marzo de 2014

El amor de tu venida

 Tú amor es indeciso para la felicidad, piensas más en ti, y qué soy yo?, dices que me amas y me amarás pero porqué separarte si sientes eso?, procuras un tiempo para apartarte de mí, la solución es ver lo que está claro en el corazón, el palpita cuando yace con esa persona, si más se queda en todo el día en su charla sentimental escrita, entre risas, enamoramientos, ¿felicidad, así queréis apartarlo, confundida no andarás?, dices no, que no queréis depender de alguien, vástagos era la meta de que no se vaya de tal país, para que en mi estuvieseis, pero teméis a ello, es muy veloz lo comprendo porque dejaríais de estudiar, es tu palabra, tu vida, ¿pero la vida no soy yo?, me rechazáis sin daros cuenta, la vida tiene un fin, y ser entera beatitud a la persona que améis más, nada más importa en la era o siglo, es tú reír diario, emotivo de sus halagos, besos, sinceros al dar su mismo corazón, noble a no lastimaros ni su misma piel de ángel,  tal dichoso vástago que queríamos era para que no os fueseis de la misma tierra que vivís, ¿su familia tienen el señoreo de vos?, ¿de elegir su camino?, no se tolera eso jamás porque tú misma sabéis y dijisteis que no queréis porque vos veis la vida conmigo, y entre lágrimas lo dijo el corazón, ahí es aquella mujer que presiento su sentir, la que ama, y no piensa, en desafíos que ahora le torturan, por simplemente no ser dependida de alguien, de su futuro… en las creaciones de las historias de los mismos vates, su gran fortaleza jamás ha podido llegar a la luz del astro, han sido exiguos, porqué un bardo como yo, no ha de al menos sino es aquel centello, “rozar tú vida enteramente a mí”, consumida a la vetustez, ¡oh no sabéis que habéis sido vos quien me hizo volver a confiar en el amor?, a ofrecer aquellas frases jocosas y válidas a sus ojos, de verla feliz, que a ello no puedo olvidar, porque su rostro así no viese sé que está lleno de alegría, así entre ojos aguados hacia ti por haber visto una misma mujer no igual en la entera destinación, y que es verdad lo confieso no sé si le ame pero sé que al no teneros no me siento vivo, no soy un feliz escritor bardo, me hace falta la caricia de vos, por ser el milagro, y poder mostrar lo que todo soñador desea hacer que es amar a su mujer. El tiempo que pedíais lo acepté, porque estoy dando su libertad así me crucifique al aceptarlo, y porque en esta vez quiero ser fuerte a su decisión, sé que volveréis, y estaréis para ser recibida en mis brazos nuevamente, ¿verdad oh amor de mi poesía solloza? y abrazaros, porque esta mañana a las 6 me escribisteis, ya que no queríais estar conmigo, cual razón jamás me dio en la pasada noche, y era porque vuestra familia quería que os fueseis a otro país, al solo saber vuestra confesión real del caso de hoy, comprendí que vos me amáis, vida mía, días pasados han sido de gran roce, cómo olvidarlo, cuando amanecimos en escritos, eso es pasión, ternura, la noche más cuando son enamorados, es vida, gracia, y sin olvidar, porque aún está la esperanza, sí de vos, decir que fueron solo palabras si las sentí, vos igual, y sabéis que eso tanto os gusta de su amor, poca mujer existen así, que saben concebir mis palabras para sus hechos relatados, ha de esperar por vos, a su corazón escuchad, no penséis, es la solución para que podamos ser bienquistos, unidos, y de vástagos, el fóculo, tú, el amor que nos hace falta seguir y que estará implorando desde nuestra médula que volvamos, y veréis de todo lo que perdimos, renacerá, triunfará y no se alejará. Si supierais que os estoy escribiendo, si supierais que si le quiero, si supierais que me muero por dentro, si supierais que conocerte fue lo más bueno, si supierais que no creí que mi corazón estaría lloviendo, y de vos nada me arrepiento, no más que espero volverle a leer, querer, sentir, convivir, y existir sin morir, mi amada inmortal. 

domingo, 16 de marzo de 2014

Mi identidad prosigue pasión

 Así fue que se terminó, tú mismo amor y se fue hacia el sol, ahí simplemente el ya se quemó, y al universo se oscureció, y se desapareció y no quedó nada de nada, así vivo en la tierra, sin su mirada, y sin su huella porque no correspondía a mi diferencia que la dejé partir. Solitario ambulante camina, entre pensamientos, y un sueño le destina, de sueños, ninguna voz podrá apartarle, por simplemente amarle, su mágica fuerza, su codicia, su naturaleza y su caricia, si debo vivir solo en otro rumbo y decidir mi paso lo haré, tengo la edad suprema que me otorga a ver más allá del crepúsculo, y conciliar a mi alma con su mejor amigo, identificación quien le habla… Vida sálvame, y hazme llegar a las alturas más sagradas de mis cantos, no abandones al hijo que hará cantar al orbe oportuno de mí voz, ineludible volcánica de mi interior de pasión, rozaré entre perlas perfumadas de flores a mis labios, se satisficieran de mis arrumacos dúctiles sobre sus muslos y de la íntima libidinosidad de mi jocundo adorar a ellas; ni otra fuerza más ha de palpitar que la de mí entero corazón y ha de ser la obra que me predestine a mí futura existencia en las escrituras que convoca mi ánima viva sin fenecida alma, poderosa, ingeniosa, valorada por mis liras, aclamada por lo que he de ser de mis historias, un polvo de galaxias de mis versos en lo que es mi universo extenso, mi nacionalidad verdadera, mi origen, mi visión, mi misión, y lo que me mantiene con la voluntad del mismo Dios, porque he sido ignorado, nadie sabe que existe tal  efigie que conlleva a grandes descubrimientos por realizar, mi único sueño más grande de pasión y amor es esta vida que imploro desde mis profundidades cálidas que me hace vivir; solo un humano conoce su realidad cuando manifiesta el renacer de lo que aún tiene que vivir, simplemente por hecho de ser aquello apasionado de lenguaje pulcro en su canto indefinido por ser muy ardua y de misterios del compositor; ¡pasión, líneas interminables del compás, voces sacras, alma relatada, lo que no se descubre, por ser tuyo al oído inhumano, pero que descubrieran si oyen con la verdadera alma como la escucho yo!. Tonadas mías, qué mejor que hacer tal estructura poética de capítulos sonados de un libreto que no tiene culminación, por simple hecho de ser tu nombre, así es, qué adorado es, tu amor cristalino, que pintas hoy aquí, con sangre de tu corazón, y te hace feliz escribir, tu solamente vivís así  en tu dilección de epopeya, y qué ardor como volcán en las letras de amor que hablan de ti, y sin el mismo fin.

 O recordar aquellas aspiraciones por unas mujeres que conocía en mi paso; se asombraban por mi extensa virtud de ser, pero en mi apariencia no tan favorable quizás a su encanto de ver, acostumbradas a otra forma de vida, tan diferente a la mía, me sentía ofendido por esa parte, no creía que podría rozar tales efigies a mis labios soñando, imposible, siempre marca un rostro de mejor embeleso que uno no igual, seguí por el camino buscando y no se conseguía, me sentí o siento solo simplemente, no existe a veces lo que aspiráis, amáis y concebís, así son los misterios de las mismas beldades que os alumbráis de tal dandi forma que quedáis estupefacto, y queréis solo rozar sus tibios labios en los tuyos mismos y son como deidades, mas corría y era tarde, ya habían otros hechos ante sus miradas, no era la simpatía mía como creía, quería llegar pero algo faltaba para hacerles sentir, y decidí no buscar más flageles, y quedarme solo, pero tuve dos amores que hice sentir el mismo amor que me decían que no habían mirado jamás por ser escaso de muerte: las hice reí, encantadas a mis tibios recitales a sus oídos, labios besando, amándome ellas, y supe que puede que consiga una que me haga sonreír en realidad. Pero quien si me mira es este espacio que me mantiene con esperanza, más al ver todas las remembranzas que he conocido, es mi poesía… la mujer no ha de estar lejos, hay en la vida el cariño sin igual lo que me mantiene vivo, a eso debo vivir, no morir, así debe ser, sí, y componiendo en partituras de ese diluvio de notas que me cantan en sueños, noches, días, corazón, tanto que sé que van a salir y nadie lo impedirá, nadie, porque soy yo en la existencia, y en mi nadie señorea jamás, ni el mismo amor si quiera podrá hacerme cambiar de decisión, por amaros tanto, soñaros, sentiros, escucharos, entre el firmamento en los astros, estás ahí, mi voz, la naturaleza, los ríos, el mismo mar, las olas, los ruiseñores, el viento que sopla susurro lento, todo son versos, y de ellos creo mi literatura poética clásica de mi alma viva, renacentista por el siglo que aún vive dentro de mí que me ha enseñado a conocer lo que jamás a mis 15 años había oído, y por haberme cambiado completamente, un orgullo que gracias a eso la vida la veo de otro modo distinto, sin ello no supiera quién soy realmente, y así lo confirmo de que he de ser un bardo compositor de antigüedades de vida misma que estaré por haber expulsado lo que había tanto en mí que no había dicho y que quería hacerlo con una fuerza de pasión o desamor violentamente o vándalo fónico de mi interior indecible, interminable hasta yacer a los cielos y seguir implorando mi identidad que no acabará jamás, además estará más junto a mí esa flor que perfume completamente toda mi existente obra vehemente cual será mi mayor estro de pasión viva.

jueves, 6 de marzo de 2014

La verdadera lucha y ella.



                                                        La verdadera lucha y ella.

No leo lo que debería de leer, ¿mi interior no siente aquel roce como su apego?, noto que son tonterías, no le veo sentido a mi todo yo, quizá hayan ramas que sí, siento que no estoy en donde creí estar, o ha de ser que para saber aquel origen ¿he de ser escritor por sí solo nada más?, así me habla los diluvios de tañeres en mi médula de la vida, ¿cómo ha de estar cinco años en tal arte que no hace sentir como a la musa misma que mi todo yo idolatra!, consume en días, más si es hora de pintar con pluma, mundo de lo que más conlleva a mis visiones, mis luchas, mis cantos, mi alma, mi demencia, el amor… ¡oh mas solitario!, el mismo hombre, sin roce, vagido por un idilio que fue dolo, aún quizá la remembranza me hace suspirar su efigie, pero leyendo mi estro corazón capturo lo que me facilita, que me estoy olvidando de algo más, cuando ya sea muy tarde, no ha de ser lo que me pertenece, y es cuando sollozaré por la eternidad, y me ¡digno a decir que entre mi euforia aria donde se pinta la tinta en hojas y versos no ha de abandonar!, ¡así me siento! ,¡así lo veo!, a tal razón no me siento vivo, sino muerto, más ahí es que empezaré mi proemio de profundizar lo que está recóndito en mí, que lo sé, y donde no puedo porque ¡no sé!, y más me hace sentir ¡vándalo!, pero bienvenido seréis y alumbraréis en mi tórrido orbe de mi idioma, de la legítima facultad que es mi vida, donde en ello estará, “líneas definidas, notas clandestinas, misterios, mi lenguaje único, mi yo, mi reflejo en los compases”, perdonad ¡oh clemente soberano que me otorgó el aire a mi serenidad!, pero ha de saber que no he de sentirme bienquisto, si amase, quisiese, de aquella enseñanza del castellano y literatura a otros de su modo, formulado a dar lo que recibí, no me vincula a mi, más me inclino a implorar que es pérfido, zopenco, por ser otra voz, ¡solo un Leansi bardo músico!, diferente, el lenguaje, mi fuerza, indecible pasión, que en noches escribo, toco la espineta, ha de oler esos misterios que pronto ha de escribir en partituras como poemas, del alma, y saber mi mejor vida de lo que quería tanto oír sin detenerme, de mi dilección que jamás me ha dejado de perseguir en lo que va de existencia para empezar a pintar con mi pluma en la tinta de gran surrealismo heroico; por haberlo logrado, y difundir e incrementar lo que está perdido, pero lo que es mi nombre ante renacentistas composiciones, y realizarse en el mismo fóculo que yazco de noche, amanecer, día, o donde me guste relatar de infinidad apasionada escritura… he de sentirme a mi vetusta, arcaica existencia más vivo porque aún estaré cantando sin desvanecerme jamás… entre campos el sonido del viento me recordará porque entre ellos compondré, ahí posaré, esa naturaleza entre ríos y de vida grata conmigo andará, y llena de salud en música brindaré, entre la costa de un mar entre la arena sentado oyendo los sonidos… Si en mi interior ha de ser tú la musa de mi pintado amatorio ha de deciros que tendréis que amar lo que ha de amar mi yo y apoyar, porque de aquello vos seréis modelo  numen ,lira, y ha de sentiros entre mi música tan querida porque a ti en mis rincones arderéis, cantaréis, estaré en calma más a vuestro lado, viéndoos ahí y bañando con vuestros besos, caricias suaves  a mi arte escrito, (el tuyo, nuestro, de esos capítulos de nuestro libro de amor y de música), romanceándoos aquella sonrisa en mis labios, sintiéndote tan mía, como la melodía del piano, así de vibrante como yo de vos, vos que hace cantar a mí corazón, y en aquel piano haceros el amor, entre rosas perfumadas a vos, vos amándome más y más, miradas entre miradas, caricias entre caricias, carne entre carne, sudor entre sudor, labios entre labios, pasión y enamoramiento  y continuar así los dos, hasta orgasmos entre ambos y engendrar vástagos, así en lo que anhela el amor… ¿cuán os amaré?, ¿así ha de ser?, ¡lo es, porque me esperaréis y hacia vos conviviré y qué hermoso será!,  y profundizaré más versos de mi historia, tal secreto se recopila y no aniquila lo que debo hacer yo, así ha de ser y debo continuar, y ¡no difamar más mi espíritu que no se siente complacido!, ¡ni yo!, y he de lograr lo que soy enteramente en este hado por de una vez recitar en las líneas de mi amada médula, donde va la postración y beatitud, definición pero no concreta sino abstracta de mi prosopopeya existente de la obra entre rocíos sin dejar de llover en mi entero corazón; ¡oh en musa de mi pluma de pasión!.

su lucha

su lucha

Ha habido una diferencia,9
Cual tenemos que charlar,
Más Incumbe de ambas presencias
y nos tenemos que arreglar.
Porque lo nuestro no es de un día,
sino de tiempo aquel amar,
renació la triste alegría
ya que antes nos tocó llorar,
no anhelo que sea empatía
y verla reír y arrullar,
a mis besos mi elimarsita
y sentir aquel suspirar,
de tu aliento mi chamita
que tu muzio quiere aspirar,
verla tan cerca y solo mía
el padre de tu hijo y de hogar,
una familia más unida
y hacerla feliz mi elimar,
y tú la madre consentida
y con los hechos tú verás,
besaré tu cuello y boquita
y a mi cuerpo me abrazarás,
y soy tu chamito bonita
ya que hoy no la puede olvidar,
hoy se ha ido aquel mismo orgullo
se ha expresado mi adorar,
y a tu oído amor yo murmullo
que te reamo mi elimar

jueves, 27 de febrero de 2014

El conde y la condesa


El conde la condesa.

Construyendo aquella musa de cada uno de mis visiones, donde el buen humano reposa sus sentires, donde roza una manta de un mundo,  de arrullo, de esa efigie que no se olvida, o si aún la ve, si atormenta por haber concebido un ensueño de su esperanza. Hombre corre por el bosque vestido de conde y solitario, va entre su mente suplicios que no lo dejan dormir y estar despierto a la madrugada, llega a un río sereno, se sienta, frente a él lo rodea la naturaleza fresca, el perfume de las rosas, la luna rutilada frente a sus ojos ennegrecidos, firmamento como igual de noches de los ayeres que aún no puede contener su mirada, incapaz de comprender, ¿por qué si ha intentado buscar su beatitud?, ¡oh el mismo destino fallida su logro!.  “¿Do está la amabilidad con el ser humano?, ¿do está Dios para que me haga feliz de una vez?, ¡injusto!, ¡libertina vida, rabia, tirria dentro de mí!, prefiere más verme entre demencia a mi mismo yo, de recurrir a perjuicios superiores, donde se ha poseído en mis locuciones recónditos de lo que soy, de mi compás, mi pluma agitada sin detenerse del mar violento, de mi vándalo tañer… y tan tranquila esta naturaleza para recibir a un hombre como yo, quizá ella comprende mi sonero corazón, de disturbio y grito de mi voz, bien sabe aquel humano hoy qué inhumana la esperanza por no hacerme volver a reír cuando besé sus labios, donde mi música era otro lenguaje de amor, confesado, listo, agitado pero de seducción, por sentir más su caricias sobre el lecho, era diferencia a lo que ha de poseer ahora, nadie ha de entender jamás mi música, ha de ser un laberinto sin salida al oído humano, sobrehumano en las alturas del reino, nada más los ángeles y dioses han de conocer, el mismo Orfeo, la lira domina mi alma, mi alma domina el mundo, el mundo será silencio, en mentes millones de preguntas, y sus respuestas ambiguas, evasivas, sin corrección, ha de ser mi orgullo, mi fuerza, este arte que me conlleva vivo, única fortaleza de escribir, y saber que estará en el rumbo de los que amen la música, pero no como yo, soy diferente, del siglo y los demás. Así oh poderosa escritura que hoy mantengo, que misma quemaré pero que me encanta escribirla, saber de lo que soy... De qué sirven los maestros, si jamás buscan tu verdad, tú origen, tú descubres la inmortalidad en que has de vivir, poseer, dominar e implorar, más entre instrumentos a los cielos, que se oiga tu voz”.

   Y Me conozco enteramente8
Benevolencia no presente,
Mi persona será así,
Pero  fuera felizmente
si  hay un labio carmesí,
¿do ha de estar vuestra belleza?,
¿cuán ha de esperarte a ti?,
¡deseo tibia terneza!
Venid más que junto a mí.
 Abriré tanto mis brazos
Que en ellos te quemarás,
Habrá besos sin rechazos
Y  en ceniza me amarás.

 "Enamorado de un sueño
Quiere su felicidad
Ser más que su mismo dueño
Y sin su cruel soledad".

 En la madrugada de esa misma mañana una dama de gran garbo se pasea, con trapos de flores tejidos, melena larga a color del alba del aurora, rojizo y de óculos mismos como  el paisaje verdoso, bien hombre contempla tal hipnotismo, da que es su elección de poseer, así como su misma música lo había poseído, consintió que era el momento de aprovechar, e ir y buscar, y dar de sí así muera sin amor, hombre valiente lleva sus papeles escritos, y aquella pluma que lo acompañó en noche, era su material de consuelo, de refugio de encontrarse con sí mismo, era lo único que tenía, y sintió que había algo que le volvería la sonrisa, aquella dama, acude y enfrenta a un desafío que le envía el destino destructor.

 Conde: Buenos días señorita,
Qué dicha es para mí verla,
 Condesa: Ah sí y que más se repita
Conde: Un placer  me es conocerla.
 Condesa: Un elogio me es señor
Conde: Estaba solo y viniste
Hay un logro sin rencor
Condesa: y es porque tú ahora me viste
Conde: Así mismo es bella flor
 ahora  me sonreíste,
me alegra ver un albor
tus ojos de paisaje existen.
 Condesa: Oh buen hombre halagador,
Gracias por ser tan primor
Y Me agrada  conocerle,
Conde: Igual limpias mi dolor,
 más saber que poder verle.
 Condesa: No sé qué es lo que sucede
Pero hay algo que procede,
Conde:  ¡Sentimiento de atracción!,
Que  siente en un corazón.
Condesa: ¡ay Así será oh buen hombre?,
Conde: Lo confirmo  y no se asombre,
Condesa: Nerviosa para el amor,
No quiero sentir temor,
Conde: No sientas oh vida mía
Daos la oportunidad
mereces felicidad
en  continua alegría.
 Condesa: Prometedlo sin la risa,
Sin evasiva en lo amado,
Conde: Prometo reina sumisa
Por renacer mi costado,
Por volverme la sonrisa
En mi corazón llorado.
 Condesa: Ven a mis brazos ternura,
Vive en mí y consume mi alma,
Conde: tu aparición me asegura
Que iré donde ti y en calma.
 Condesa: Amor existe y qué rápido,
de sentimiento mi amor,
Conde: Así consuela y qué sápido
 Es sentirte en mí sabor.
 Condesa: Eh Me sonrojas y qué ávido
Me seduces mi señor,
Conde: Porque soy más que  fantástico
Que es tuyo de este hado amor.
 Condesa: Oh arde  mi intimidad,
hacedme tu mujer,
Conde: Si mi fiel divinidad
Te acuesto y te hago encender
Entre el pasto de lealtad
Y os hago sentir mi querer,
Condesa: suspiro en felicidad
Susurro en tu boca mía,
y ya sin soledad
Que anduve de esa empatía.
 Conde: y qué sueño me es querida
puedo amarte mucho más ,
sin irme de vuestra vida
y hacerte mía además.
 Y Te amo igual mi condesa,
Que puedo hoy más que besarte,
En estos pastos  me besas
seguir hasta devorarte.
 Condesa: Siento libídine ardor,
Mi profundidad mojada,
Tu igual de mi espasmo amor
En ser de dulce llegada.
 Conde: Dios mira esta amada acción,
Que está llena de ardua musa
feliz  nuestra introspección
y de entrega no difusa.
 Condesa: Sino clara de pasión
Que hoy se siente no confusa,
Y así es tal viva ilusión
Que en besos hoy se profusa.
 Conde: Nuestra piel, y nuestra esencia,
Nuestro amor, mi entera ausencia,
cuito hasta que os conseguí,
y me recibiste a mí.
 Condesa: Siempre así todo será,
Siempre así vivirá amor,
Jamás de mi te irás
Porque eres mi buen  sabor.
 Conde: Así  de amor latirá,
así de sueño  te quiero
y quien siempre le amará
por el orbe y cielo entero.
 Condesa: Igual soy tuya mi amar,
Mi cuerpo, alma con lo bueno,
Y satisfacer tu ardor
En lecho y después de muerto,
Sin irme mi seductor
Que me infectó y embrujó
Más que en este verdoso huerto.
 Conde: ay Qué gran satisfacción
Me es ya que no hay desierto,
Viva la composición
Que escriba por ti cubierto,
de vencida postración
ante mi amado concierto.
 Condesa: mi amado compositor
cantases nuestro realismo,
ay me siento alegre amor
porque es el romanticismo,
y más tú lo harás de honor
ante salvación del mismo,
donde llenas de valor
al corazón sin abismo.
 Conde: Bravo mi dulce primor,
Excelente lo que explayas,
Mi lenguaje es luchador
 Y tu mía a donde vayas.
 Condesa: Así es mi buen soñador
Que beso en toda mi gracia
Y duermo ante tu calor
Ya que no existe la desgracia.
Conde: Duerme tranquila mi amor,
Que os cuidaré con toda alma,
soy el todo y protector
Que te dará siempre su aria.

 El mismo joven abandonado de sí misma vida, por no haber poseído una pasión de carne, que la mayoría les habían fallido su corazón, se sentía más que desierto en sus cantos, y pudo sentir que su vida era la misma perfidia del caos, ignorado del mismo Dios, prefirió sentir que la única consolación era escribir la postración que sentía, que veía en su universo, así de lejana situación se aisló realmente, ya que yació en ese paisaje repentino, se posó, hablaba solo, no sabía con quién más hacerlo, era una tragedia su vida, su fortunio mismo, esperaba un aliento de calma para poder volver quizás ver que puede vivir, sí, así fue, así el destino destructor le vuelve, le da una oportunidad, sintió que no estaba solo quizás, no sabía que iba a suceder con tal efigie que contempló en su madrugada mañana, fue el relato para cambiar, retornar sus compases, sus escritos que sean de más vigor y entonada de su lenguaje, de su facultad humana, de su alma desprendida a luz, qué mejor con los labios que lo besaban más aún, que lo envolvían de tal  jocundo encender, de reír y jurar que era su único primer amor de la felicidad, sí, así mismo el mismo conde solitario tuvo lo que la vida jamás le pudo concebir, de sus hojas logró sacar el llanto en violines, el piano, clarinetes, violas, chelos, vivos, que hizo hablar de su gemido corazón, ver la gracia, la gloria de un humano a la multitud que existe, ya que era tan empedernida su alma, por como la misma vida vidorria le había tratado, volvió a ver que sus notas eran las que él alguna vez quiso escuchar en su alma, se podía dormir en paz, y escribir en donde vaya a ir en dulzura con su mismo amor,  así es, así pasó, así vivió, y así amó, y concilió la paz con Dios, y pudo sucumbir sin la pena inmortal, y descansa amigo que como tú nadie más ha de entender el lenguaje de la facultad eterna del vivir amatorio de un arte tan romántico de la música en definición; si amáis y sufrís, pero vuelve amar, lucháis y revivís.

sábado, 15 de febrero de 2014

La verdadera señal de un escritor.


 La verdadera señal de un escritor.

 Quién dijo que para escribir 8
Tan solo hay mil ideas que rondan, 9
solo eso es diluvio a fluir
Entre tu corazón que explota,
Entre esos cantares que suenan
Entre los días a tus horas,
Y qué mejor arte conlleva
Si notas una flor que adoras,
Donde solo tu más la piensas
y escribes de mil  dulces formas,
hasta realizar la grandeza
que al tiempo se transforma tu obra,
y forma parte de tu pieza
y que si conviene asesora,
que es la bienvenida belleza
que más recibes con aroma,
y que poesía amanezca
de apología misteriosa,
y que poeta más ofrezca
su ternura  maravillosa,
y que su alma no se detenga
por si lo merece la moza,
tu profunda musa y contenga
ese romance que te roza,
y consienta que tú la besas
en palabras tan amorosas,
y tanto que ella se repleta
como si le hicieras la cópula,
su figura el mismo poeta
que en libido cándido goza,
y ni a otro lugar no vuelas
por tener a tu misma flora,
que destiló la misma estela
de soledad que era vidorria,
y qué milagro se refleja
más al besar ella en tu historia,
y convivir sin la ruin guerra
en tu vida de la gran gloria,
y así entre tierra nada aterra
por ser tu amor de la victoria.





















No quiero cometer el mismo error que tuve en mi pasión pasada quizás, di tanto querer para solo hacerle sentir desprecio, o era una mujer que no me merecía de un principio, vinculado estaba a pintar su mundo de esa candidez que mi mismo yo quería dar, pero ahora alguien vive lejos, sin mi roce mismo he de dar, hasta cuándo?, hasta en mi misma realidad sé que es un dolo todo lo que veo en ella, nola amo si quiera, pero le digo que le amo, y todo es falso, ella me amará como dice, no creo, amar es cuando tan solo unes tu cuerpo a un lecho y sientes esa calor que corre por tus ansias de consumirte en ella, eso puede llegar a sentir amor, olvidar el pasado mismo, y corresponder un sentir amado, pero no como el que está ocurriendo tan ambiguo en mi territorio de mi paso, no sé cuánto más dure esto, o la mentira, tan joven es, mayor soy, si la tuviera cerca, si la besase al menos, si fuese mía una y otra, seguro que quizá me enamorase, supiera que existe un amor para mi partida nueva de la vida, pero no lo es así, sino distante, alma agonizante, más de amor apasionante… de besar y palpitante…no existe, no persiste, mejor que seguir en lo que pensaba; y deseo desde el día de mañana, estudiar y ahora trabajar, buscar mi origen de vida, mi presente, y preocuparme de mi, saber que me espera, y seguir más sabiendo quién soy, y de qué pasión pertenezco realmente y la cual me ha mantenido vivo, y de mi ser en mi sentimentalismo, tan romanceador que soy a mi orbe renacentista literaria y música clásica de mi alma poética que me identifica y me describe como persona, de donde provengo, y que he sabido que es mi realidad, y que nadie va cambiar, y que siempre a eso voy amar, con quien esté en mi relatada vida ha de arrullar, sino se puede ir a navegar, y ser fuga y sin verle llegar a mi venida.

domingo, 12 de enero de 2014

La decisión.

Después de lóbregos días de la tempestad que vi ante mis perlas ennegrecidas, hoy para mí ya al saber que para mi lo que tanto quizá esperaba, confiaba, aunque había tanta equivocaciones en sus costumbres, mujer sin virtudes bondadosas que guarde, no más que a un mismo joven quiso exigir sus pedidos, y el buen hombre que compartía para no verle si quiera molesta, cumplía sus órdenes que él se sostenía sujetado, cada día era así, no se podía hablar de otra charla agradable no más que a la agitación de su anatema ser para vestirse en su silueta del placer que existe en la tierra por la humanidad creada, martirizaba en las salidas, porqué no podía ser diferente y pedir más que amor que el que daba cuando a sus ojos miraba, es cierto había la distancia que ella misma había puesto, no para más tocarle y ni rozar esos labios que besé la primera vez, me era un manjar de Dios en el desierto sin poder tocar, me era lo prohibido a causa de que era diferente a ella, pero en qué no he podido comprender, si el amor es como un comienzo de un piano, construyendo esa magia que suena y se baña de ese perfume que enamora, sentimiento en cada leída de la historia que canta en ella, pero tú misma hiciste que esa pieza fuera completa cuando te fundiste al lecho en mis brazos, ardiste, quisiste, amaste, lo vi en esos ojos, sentí que a pesar de la velocidad del tiempo en ese día, nos estábamos enamorando, podía creerlo, podía sentirlo, te tenía ahí, tan entregada al olor de mi cuerpo y sudor que se derramaba sobre ti, y tus gemidos claros a mí oído que suspiraba amor que era solo suyo, y tú igual mía me decías, que no se iba a terminar, nos bañamos sin haber terminado la sed mía en ti, te llevé a la ducha, caminaste conmigo, abrimos la regadera, te bañaba con mis manos, mi lengua corría por su cuerpo desnudo, el agua estaba tórrida, tan rico se sentía, que en ese momento había más cópula fogosa, cómo olvidar aquel día, si hoy recuerdo cómo fue que sucedió, ya que me he dignado a escribir, ya que tuve días sin hacerlo, porque la tortura que vivo al enterarme ante tu partida, de ese centello que no creí que volvería encontrar, pero te vi por un escrito, (además hay algo peor que en estos papeles se quedará y borrado en el olvido), e igual de mi pasada primera pasión que tuve y amé, había pasado solo el 24 y 31 días que aspiraba a tu cálido ser y de cómo habíamos prometido antes los dos, y fue soledad, mustia alma, y pensándola sin poderle olvidar. Recuerdo que su mensaje fue que habías estado hospitalizada y que luego me contarías, no supe de qué se trataba, imaginaba que le había pasado algo grave, hasta que el primero de enero me cuentas a las 4 de la madrugada que me olvide de ti, y que ya nada entre los dos había, y lo peor que estabas embarazada, enseguida pensé que había copulado con otro roce, a una semana sin haberle visto más ya su desgracia de no haber sido correspondida por sus exigencias que no quise de último dar, ya que quería que vendiese algo de mí para darle a ella un lujo a su figura, quería tener bellos soles en su centro, que alumbraran y sea sensual, que para su vivir de casa tan solitaria pedía una mascota, y no debía consentir aquello si el dinero se podía usar para algo más importante que algo banal, pérfido, donde le herí al decirle toda aquella verdad y realidad, tú no eres princesa o condesa de un palacio, mirad en la vida que estamos viviendo, no somos de alta sociedad o riqueza misma, y si ha de tener es por una lucha que hice de ahorros de mí mismo, pero no para usarlo para un beneficio de ti misma, la vida que llevas es de un ruin ser, podrido, así jamás encontrarás la felicidad, tan ofendida, que por aquel enlace sin cohesión se fue al universo mi alma en polvo, extinguida, todo se había terminado, donde ella no me escribió más, donde en esa semana sin ella hizo su locura, y quedó en estado simplemente, ahí fue donde al enterarme me dejó sin voz, sin ánimos, sabía que ya no estaba conmigo, pero cómo ha de olvidar o ser inmaduro quizás, porque yo aún la quise, tal vez no la quiera, o la quiero o no sé, pero sé que el primer día no podré borrar de un corazón que a mal gusto a su ambición se destrozó, como un mismo obrero oyendo al jefe, o el mismo humano obedeciendo la ley de Dios, así me sentí, y a su belleza me dejé llevar, ciego y a la final no sé si ella me quiso igual, porque no vi una acción de bondad que estuviese en ella, que me hiciera ver ella es pura, que puede que tuviese alas de ángel, pero no fue así como imaginé, fue vil como una víbora negra, y hoy su mirada la veo, verde agua, claro rojizo cabello, piel de alba con pecas de montaña, suave como lo eran sus besos, que alguna vez quise sentir otra vez, y eso me destrozaba cada vez que andaba con ella, perdido, en el olvido, así estuviera ella, me sentía solo, así como hoy, oh aquí en este papel que se derrama el sentimiento de un vesánico poeta, aprendió que puede ser tan débil, ya que no conocía mujeres así, y se lo lleva de experiencia por si una flor negra llegase a querer dar aroma, dejase que se volviese más de mácula que florecida, o si el mismo Dios de su templo sacro contempla aquella figura que ha de buscar mi interior tan similar a mi vida, sabría él que podría reír de alegría, sentirme con el universo que he querido besar, sentirlo en la palma de mis manos así sea muy grande, pero saber que es mío, y no de nadie, así se siente un bardo verdadero para su misma gran beatitud, sin falsos pasos, cuales estos serían la gracia de sus poemas escritos, la reencarnación del luctuoso diario de mi profundidad, se liberarían, se gritaría, y no más que besarle en mi boca grana y alzar mis manos sobre su entero cuerpo de magia hecha realidad, hermosa, por cual los días serían los cuales llegaría y llegase a la vetustez existente, y de ahí volando nos iríamos a la eterna vida, ya sin suplicio que coexista en la vida misma.


 No estás ya, he cometido errores sí es verdad haber confiado y creído un amor no más que estúpido fue, ya he de conocer cuál es la verdadera flor tan bella pero desde que desprende su aroma que uno mismo huele que es pudor del cielo; que hace cantar a la naturaleza, su misma voz que expresa, tan solo por valles junto a mi cántico ser que le cantase, versos recitase, fuera un poema de una relación grande, cúspide, confiada, amada, y pródiga de vivir humildemente sin olvido sin dolor y con eternidad, así podría tocar en las noches o tardes correspondientes aquel instrumento para ti y componer, oh mi sueño, al solo saber que estoy con el mayor de mis sueños en mi mirada enamorada. Tú mujer transparente, invisible que aún no veo, pero has de llegar pronto, estás de viaje, cuando vengas dirás que me conocías de años antiguos, que me habías leído en libros, porque solo ha de hablar mi interior aún dirás, oh estás aquí y bendecir con tu indecible creación a nuestra historia en bienaventuranza y realidad, que se puede tocar y amar sin tormenta que avecine en los rincones de una crecida pasión, que implora el sol en el amanecer de nuestra naturaleza entonada de amor y si hay lluvia bañémonos los dos y así a sentir que existe Dios, cerca de nosotros en salvación y que bendice nuestro corazón.