domingo, 24 de febrero de 2013

¿Quién comprende el amor?


                                                ¿Quién comprende el amor?
  Aún siento el latir,
solo me hace exprimir,
mi corazón llorado.

 No puedo eso creer,
es tanto oscurecer,
que esté aún prendado.

 En esta situación,
desvela una canción,
sintiéndose asolada.

 Vándola destrucción,
historia sin pasión,
sin su imagen amada.

 Si estuvieras aquí,
te amara solo a ti,
sin vorágine vida.

 Se fuera el añorar,
labios diera al besar,
naciera alma destruida.

 Mas no vas a regresar,
y es un vil marchitar,
y así tu te reflejas.

 Amor es infernal,
más hoy sin tu señal,
y sin amor me dejas.

             II

 Mas vuelvo a conseguir,
luz plateada en zafir,
como sol tan dorado.

 No puedo comprender,
cómo llegó aquel ser,
en un alba adorado.

  Me es alucinación,
 sentir esta gran pasión,
ya que no había nada.

 Florece un corazón,
no entiende la razón,
de mágica llegada.

 Me das tu frenesí,
con labios carmesí,
y la angustia se olvida.

 La historia es un soñar,
si vuelve a empezar,
se te va ahí la vida.

 No puedes aguantar,
y os pones a llorar,
y te oigo ante mi oreja.

 Que me amas inmortal,
tu melena especial,
como diosa bermeja.
 Y me haces sollozar,
por tanto idolatrar,
que arrullado me dejas.

Siento


Siento...

      Siento.                

 Siento en laguna cantarina
tu canto sensible al cantar,
es la dama que me ilumina
con su silueta al entonar.

 Siento que vienes candorosa
a mis brazos y mi besar,
es aliento de dulce rosa
que devoro en mi suspirar.

 Siento alegría de la tarde
ante el inmenso oscurecer,
tu carne tenue a mi cuerpo arde
al rozarnos de fiel querer.

 Siento que al amor hoy me brindo
de indecible anhelo inmortal,
es la pasión cual no me rindo
a esos ojos tan celestial.

 Quiero que siempre ames dulzura
y no olvides este soñar,
somos amor de la escritura
que escribí musa al despertar.

                   II

  Recuerdas esa mandolina...
que sonó ante el alborozar,
sentía tu voz tan divina
que a veces no puedo olvidar.

Recuerdas que besaste hermosa
en ese campo de estimar,
somos recién de piel añosa
y que estamos en mismo hogar.

 Recuerdas que era muy cobarde
para confesar mi querer,
pero hoy de luz ocre más farde
como farde nuestro gran ser.

 Recuerdas que este amor sonríe
en auroras de lo especial,
y tus besos, calor me guíe
en el destino pasional.

  Quiero en alma  tu piel de pluma
ahí poder por fin estar,
que se vaya espantosa bruma
que infierno no deseo ni mirar.

 Porque este amor solo es ternura
que hemos cuidado al solo amar.
 Recuerdas juramento en luna
que aquí hoy íbamos a llegar.

Siento que somos el reflejo
de una pasión tan apacible,
lenguaje de nimio cortejo
¡oh hacia entero orbe extinguible!.

Sois mi mágica melodía,
tu al gran yebarzal cantaste,
sentí beldad y enamoraste
no olvidaré aquella alegría.

Oh poema duz de armonía,
hacia enorme amor sollozaste,
aún siento que no fallaste,
lo que tanto mi alma pedía.

 Siento este amor en donde Dios
con los ángeles abrazándonos
tan dulce de loco soñar.

 Oh sintiendo que no habrá adiós
en almas tanto devorándonos
y sin poderlo ni olvidar.

domingo, 17 de febrero de 2013

El viaje misterioso de una isla.


 El viaje misterioso de una isla
 
 Un condal decide viajar por el océano, guiándose con su brújula, iba hacia la isla según dicho mapa poseía en sus manos, la isla para sí era un misterio, se contaban de apariciones las cuales desaparecían, quizá Nereidas, o beldades sirenas. Viajaba en la curiosidad de dichos relatos, dicen que muchos condes vivieron ahí, y que en los ríos había profusos pescados, bastante frutas en los árboles, muy frondoso, mas un día ya ningún conde volvió de aquel lugar a contar nada, se sospecha que la isla es espectral, quien viaje hacia esa dirección no regresa, mas el condal Vioster Nischoti no tolera tales rumores y convencido está en ir hacia dicha isla. La vida de él hacia dicha existencia se ha colmado de idolopeyas antiguas, no ha podido aún conseguir el comedido amor, al contarse de tal fóculo de tal encanto y espantoso, desea descubrir si él es la entrada de aquella costa.
 Al comienzo del viaje no ha sido un desastre, las olas muy templadas, no ha habido brumas, tormentas, viajando ligeramente entre las mareas, bajo la rutilante luna. Entre esa noche su estado mental empezó a implorar dichas palabras hacia su alrededor.

 "¡Oh mi buen navío que hoy viajáis conmigo, 12
estamos seguro que habrá en dicho hogar, 11
si proceden las mareas sin vil castigo...
he de encontraros para no más llorar.
 La noche silenciosa plenamente hoy, 11
el viento aura audaz bisbisea a mi oído". 12
(viaja y no os detengáis en vuestro cumplido 12
porque sé que veréis hasta en donde estoy.
 Gratitud daréis anubado existido
por no ser tan fácil hasta la gran gloria,
 sentiréis defunción y estaréis vencido
por no haber confiado y creído en la historia).
 "Vos hoy parecéis ser voz de ánima misma,
os presiento pero no os contemplo ahora,
si el mar será lo que a lejos abisma,
decís, confiar, que habrá cerúleo y flora,
si así ha de ser confío en vuestro carisma
que ayudáis en alma noble y luchadora,
si ha de poseer al pudor de oda melisma
de efigie deidad de mi amatoria,
navegaré al torrente viaje en sofisma
así yo nade hacia eviterna memoria.
 Mis tormentos hacia presagio terror, 11
contento, alborozada alma por su amor,
quién no alegrarse si pronto veréis paz,
ante mar vertiginoso que es fugaz,
oh marinero condal que hoy os besase,
entre abrazos en calor y que os amase,
ya el reino de mi libro más solitario
tendría su vida por fin ya valor, 11
 cuántos suculentos besos diera a diario
que os desnudase e hiciera loco amor".

 Un conde que sintió la voz más profunda de un aura, que dio a sospecha de ser un espíritu ya muerto, sintió que no estaba solo en ese viaje, le dio el reflejo que podría rendirse hacia su ida por tal desafío que le espera, el presagio tormentoso, todo el que viaja no vuelve, no temía, iba a luchar así su navío no soporte las férreas olas de la mar, siente un loco sentimiento que recóndito está, algo le hace ser fuerte y a sobrevivir hacia esa aventura. Cuánto no da un caballero por solo llegar a los pies de aquel verdor, olvidando su misma existencia de quien es, es más poderoso las ramas cálidas que anhela rozar, respirar y comer del fruto hasta ahora prohibido, podrá seguir con lo que busca, pero tanto es su incertidumbre e inquietud hacia la cúspide estrella que destella en luz de llamas, como un sol de llamas con un corazon, por ir a la extinción.

 Diantre brumas hacia lo lejos del mar, 11
terribles rayos suenan en colisión,
hacia este desafío hoy he de enfrentar,
más velas listas y emprendido timón,
ya las olas están de garrafal furia,
apenas puedo dirigir hacia el norte,
la brújula se cayó en plena penuria,
y no sé si fallezca o  más lo soporte,
en la mar hay tornados de vil injuria,
las velas han quedado en pérfido corte,
no sé si por la luz diáfana hoy yo viva,
si este imposible mar del gran poseidón,
si tan solo lo pasara alma reviva
y diera efluvio aquella hermosa ilusión.

 Una voz lo visita nuevamente, enfurecida le entona, por ver las palabras que de miedo decía, y que había hasta olvidado lo que dijo antes, quería hacerle recordar que esto no más era una prueba, prueba de la misma imagen que tanto implora en su vacío, el que de verdad llegue a luchar y pasar en vida la fortuna será eterna, porque solo hay una rama inmortal, nadie más, le trata de convencer que de todo de sí, y luego la recompensa iba ser mejor que el reino bendito de Deus, a su voz tan intangible y blanda sintió que estaba siendo derrotado, que no debía ser así, el ímpetu en su interior expresó con su timón y las velas las acomodó ante fuerte viento torrente del tornado, e imploraba, "no podrás más que yo, yo mismo he de calmaros y envejecer al fondo del océano".

 Qué estáis haciendo oh joven gran soñador,
 recordad que la manta está más que cálida,
solo vos podéis vencer al vil terror,
y así alegrar a vuestra alma más que pálida.
 Sois único y paupérrima  esta ruin prueba,
y prueba que la metáfora os ha puesto,
ya que os mira y siente a tal alma manceba,
si llegáis al fruto os saciará sin mesto.
 "No sé porqué el tiempo me retornó tan rápido,
debo encontrar el misterio que se oculta,
los rubíes brillasen al seno sápido
que en mi contemplación hoy solo resulta.
 No podréis más que yo tornados tan viles,
giro y giro mi vasa en fuerza el timón
no haréis sentir más mis ánimos febriles
y esta esperanza aventura es mi misión".

 El mar hizo caso a él, vio que su poder hacia la melifua alma era poderosa, tuvo venero hacia él, le abrió el paso del mar, y a lo lejos la luna estaba, brillando aún más hacia el celeste mar, y mostrando un cerúleo hermoso, entre diáfanas estrellas al infinito, la mareas serenas, Vioster Nischoti sintió gran calma y respiraba con alegría, pudo haber quedado en naufragio o sucumbido en la tal maremágnun de tempestad que vivió, jamás estuvo solo, siempre esa voz estaba con él, cuánto no agradecido estuvo, sigue en su vasa por las mareas, y su brújula no tenía ya, cómo saber a donde iba si su destino era el norte, y según el mapa como iba, no sabía, ni conocimiento en donde estaba, o cómo hacer?, no había costa, se sentía luctuoso, se preguntaba. "He de encontra alguna tierra en dónde descansar, dónde quedó las dichas que me había dicho él, ahora ya ni viene, era para no ver nada?, oh así son los misterios a descubrir, si me tocase vivir en la mar, lo único que haría fuera pescar, y soportar los terribles tornados que viniesen luego, esperaba enseguida un resultado a la victoria, veo la mar con hielos partidos, siento frío en mi cuerpo, no quiero pensar que estoy acercándome al norte del polo, no iba cierto lugar, no quiero seguir así, ni una señal de un camino, debería de ir a otra ruta, no a este lugar que no es habitual para mi vivir". Decide irse, y toma la dirección al sur, pero no era seguro si iba al sur, o al este u oeste, estaba perdido ante el océano, y de los relatos de la isla no veía, sentía que era un viaje en vano, banal, paupérrimo, libertino hacia su confianza. Sigue viajando y observa una ballena azul a lo lejos, contempla como sale del mar, y al otro extremo delfines nadando, se distraía obserbándolos, y las hermosas luces de la alborada real rutilan en sus ojos fijamente, la belleza de la noche vivía, pero no satisfecho, entre la rabia, pero miro al cielo y pidió un anhelo, oró con el alma pura, que escuchase el Deus que vigila desde su hogar. "Vos todo el índole poder de crear la vida, la naturaleza, la existencia del mundo, donde hay males, buenos, hoy que soy siervo solitario del abandono, solo que ha luchado al feroz mar, entre miedoy coraje, sin saber si pueda más resistir, o a este navío navegante, o que él mismo se hunda, o que ocurra lo menos esperado, y por la falta que viajé sabéis muy bien a que se debe mi espíritu, pero si así va pasar mi vida o hasta el último aliento, dame antes un poco de amor, recordaos de mi, sabré que fui hijo salvado". Conde oró con tanto corazón y sufrimiento que se durmió en la vasa que viajaba, y el navío solamente viajaba, estaba poseído, era por la magia de su oración, la teúrgia milagrosa, viajaba y viajaba, y el dormía en silente sueño, soñaba que a la costa su alma llegaba, y veía otra vida como el paraíso, que se colmaba de aquel sueño que había querido sentir, y que el fruto de la rama inmortal iba a comer, se iba a saciar de la vida a la que quería ser bienquisto. Lo que había soñado era tan real, que la vasa chocó contra una roca indecible, e hizo que se despertase, y del susto se levantó y lo que encontró fue una isla, y gritó, ¡Tierra, Tierra amada, oh Tierra que me escuchó y que vi, oh espíritu, oh mi santísimo, oh soy purificado, grande es la santa alma que solloza al imploro llorado para ser bendecido". No solo llegó a la tierra, ahí el fruto con que soñó estaba escondido en un árbol grande difícil de ver, y que ese mismo fruto hizo venir al navío por el mar, por ver y sentir que de verdad la amaba.

 Vioster Nistochi: Un árbol tan grande ante mis ojos veo,
pero hay una figura entre él que más brilla,
iré hasta allá para ver si es lo que creo,
porque ojos bellos tiene de maravilla.
 Guliardi Nereidi: Yo soy lo que vos pensáis hoy joven conde,
yo sé quién sois y qué vida habéis pasado,
vuestra alma ha llorado entre el mar muy ahonde
y venir a destino y ser amado.
 Mi nombre es Guliardi Nereidi, Vioster Nistochi,
mi prueba fue la tiniebla del mismo dolor, 13
quise ver el valor de un amor supremo adonis
que si superaba iba enamorar mi candor.
 Vioster Nistochi: Enamorada estáis de mí hermosa Guliardi 13
vuestra figura es de una Nereida de amor, 12
qué fortuna es para mi miraros tan dandi 13
sabiendo que mi piel es vuestra de dulzor. 12
 Guliardi Nereidi: todo lo de vos es para mi un gran oasis
en este forraje de pasiones de ardor,
romaceándonos en fiel cópula sin mártir
nuestros cuerpos saciados de tanto pudor.
 Vioster Nistochi: He de sentiros soñando en fiel ternura 12
que he ganado ante la fe del corazón 11
 a tal mujer que en mis manos son dulzura,
de miraros de ojos a ojos de pasión.
 Guliardi Nereidi: Enamorada por ser de vos muy amada 13
necesitaba un conde que diera la vida,13
que recitase compases sin mi mirada
y que sintiera que por mi aquí besaría 13
 Esos son los hombres que son para mi mágicos 14 13
 los que no hay y que solo vos es de mi seno, 13
que podéis besar, rozar sin sentir lo trágico
porque llegasteis al hogar de amor sereno.
  Vioster Nistochi: Tan tenue como el mismo laurel amor, 11
os quiero como la arena al mismo mar,
sois tan agraciada y perfumada flor
y os siento tan ansiosa de mi arrullar.
 Guliardi Nereidi: Acostaos y desnudaos hacia la arena,
consumid de esta carne tórrida que amaréis 13
vos acariciad mi espalda en amor sin condena 14
que vos mismo en coito férvido devoraréis.
 Vioster Nistochi: Os consumo la chichi húmeda de dulce diosa, 14
que para mí es la ambrosía dulce prohibida,
solo el que triunfe y sienta esta pasión afanosa
podrá tener el espíritu de amor en vida.
 Guliardi Nereidi: Me gustad como me hacéis gemir en orgasmos, 13
sois tan loco y exultante de la lujuria,
que saciáis la intimidad de flujos y pasmos...
por haberos traído hasta aquí de la injuria.
 Vioster Nistochi: Mi adorada Nereida fruta que hoy devoro,12
erais aquella fruta que soñé en mis sueños,13
hoy para mi es una fortuna mi tesoro13
teneros y sentiros que soy el fiel dueño 13
 Guliardi Nereidi: Oh amor siento que me mojasteis la piel 12
tan satisfecho estáis de esta copulación 12
tan bello ha sido esta sensible y viva unión 12
ante vuestra cálida carne de lo fiel,
y me habéis hecho sentir vuestro corazón
quien os amará en una vida dulce y no hiel,
sola junto a vos y para siempre en razón
de crear un vivir que sea dulce miel.
 Vioster Nistochi: He podido terminar y calmado estoy12
por sentir que sois mía  y solamente mía,13
que dormiréis en mi fogoso pecho y hoy
hasta por siempre a mi corazón de alegría.
 Guliardi Nereidi: No creí que sería así vivo y emocionante 14
saciada y felizmente amada de un navegante  
no os apartaréis y vive hasta la inmortal vida14
ha de sentir que esto es real y cantata armonía 14

 Los dos enamorados por fin en su lecho de la costa del mar, pudo sentir la fruta que había consumido, la luz de las llamas dieron para este caballero, enamoró a la Nereida que él decía que era, ella quedó encantada bajo su dulce manera de amar,  quién iba a creer que iba a conseguirla de tal milagro, y que ella misma hizo que él viniese, su amor de gran pudor calmó el forraje de esa isla, misteriosa, dichosa para él, para ellos mismos, disfrutando de un gozo etéreo bajo la rutilante luna y constelaciones, los mares respetaron su costa, los ríos de aquella isla eran bendición para el conde y ella más, el secreto de la historia era, que esta pobre Nereida estaba presa sin el amor de un joven, todos los que llegaban solo abusaban de ella, y sin temor a su lujuria ella los mataba con el beso de la muerte, su condena era no conseguir aquel caballero. Cómo pudieron aquellos viles hombres cruzar los tornados?, la mar antes era tranquila, no había tempestad al viajar, no habían naufragios, era la defensa que hacía para ella misma ese terror y desafío. Es la diosa del océano, la isla es su hogar, pero presa. Un humilde hombre pudo conquistar al corazón que muy difícil han podido antes, posee una beldad tan cúspide, muy fácil es enamorarse al deseo. En su vida de ellos confiesa ella que tenía poder de dominar el océano, y que pudo él mismo vencer, que ya nada de eso iba existir del naufragio, mas la isla iba a estar oculta con una niebla de miedo espectral, y tiburones, y hasta pirañas que comían madera, porqué haría esto esta diosa?, por no querer tener a nadie en el nido de su amor, quería vivir sola con él, y no producir una vida con él, quería ser solo ella y él, el conde estaba de acuerdo al ver en la isla que estaban y que más importaba su amor que ver un vástago que no se pueda producir con nadie más, su vida dio un buen resultado, eran noches y amanecidas de libidinosidad divina, entre animales vivían, comían frutas cada día, vegetales,  bebían agua del río purificado, se bañaban y más copulaban, su relación crecía tanto que de tanto amor escribían, lo importante era que Vioster Nistochi y ella sabían música, y juntos componían y hacían cantar a los animales y  los mismos árboles del herbaje en gran armonía; un mundo de paz y romance cálido y cantado, dormían junto al lecho del monte entre flores, no había villano que destruyese su hogar, su vida era descubrir que podía encontrarse en otras islas de las que estaban lejos. Un día ella sale por la mañana a buscar unas maderas para construir un bajel, y su amado gentil se despierta, diciendo a su amor, mi flor de amor que en noches y días me aroma de dulzura hoy dónde estás?, no abandones al corazón de tu amado... dónde os metisteis querida dulce mía. El hombre sale a buscarla y la encuentra cerca de la costa haciendo un bajel, dice él a ella, oh amor aquí os encontráis no sabía que ibais a despertaros tan temprano, y más hacéis un bajel. Sabéis la primera vez cuando llegué, mi vasa quedó en destrozo pero aún sirve, que tal si usamos aquel y lo construimos juntos, os parece?, responde, no quiero, prefiero construir uno con mis manos, y ya llevo avanzado algo, y disculpa si respondo así. El hombre queda callado a su manera de expresar algo había en ella que no quería decirle, era un día extraño, raro, no era así ella. Dice su conde, mi fiel querida respeto las palabras que decís, me podéis explicar que queréis hacer y a vuestro objetivo ayudaré. Responde su amor, ya que insistís os diré qué deseo hacer, quiero viajar sola, y no acompañada, ahí no me conocéis, me incomoda ir con alguien, así sea al que más ame yo. Me iré por una semana, podréis retiraros para terminar sola mi trabajo. El conde quedó dolido, y sin más que decir le dice, me iré a preparar algo nos vemos, pero me duele que estéis así conmigo, como si yo hubiera hecho algo, un mal, no entiendo. Responde enfurecida hacia él, Si seguís así olvidaré quién sois de mí, y recordaré cómo era que desaparecían de la isla cuando abusaban de mi espléndido ser. El conde en tal temor no dice nada y se va, con lágrimas.
 Había algo extraño a sus expresiones de un estado no normal para el amor que se había cultivado. Había un mal que se había poseído de ella, era la magia de un demonio que se llamaba Destornili, él había enviado en una noche un aliento espantoso que entró a su piel, esa misma noche él le hizo suya, ella sintió un sentimiento maligno del cual se había enamorado, ya a su amor no veía con afecto, buscaba irse para siempre de la isla e irse donde el demonio que le consumió, los ojos de la hermosa Nereida no eran azules celestes como la mar, eran rojos, sus pestañas eran buriel, su atuendo era negro, su cabello se lo había pintado a rojo, su piel blanca, era más blanca y sensual, el aliento del demonio había hecho una metamorfosis a esta hermosa dama gentil, la convirtió en una hipócrita criatura. Cuando termina de hacer el bajel, su amor conde siente que ya es mucho tiempo y va donde ella, y cuando la ve tan diferente se asusta,  siente que era una diantre, y al final corre a la costa y le dice, qué os ha pasado mi Nereida, porqué cambiasteis de aparecer, qué ocurre contigo, ahora contruisteis este bajel para qué a la final, le responde ella, mis motivos son que iré a buscar algo para vos, recuerda que mi profunda alma os ama tanto mi fiel conde, ten por seguro que cuando vuelva haremos el amor sin parar, y me puse así vestida para ser de vos la malvada diosa, y vos mi angel tierno, es un disfraz divino no creéis?, ahora debo irme, recuerda hacer algo por mi, vendré y seré solo tuya. El conde sintió que su amor le amaba mucho, él le responde, así será como decís, os deseo suerte, y espero que sepáis a dónde vais, pero jamás olvidéis que de mi corazón en un lugar está vuestro corazón, aún vivís, no os he dejado de amar, siempre sueño contigo. Os amo mi Nereida. Ella no sentía el mismo amor, ella no le responde solo le tira un beso y se va. Ante el viaje de su ida entre el mar que ya no poseía ella, porque al estar así vestida y de tal aspecto, su poder era nulo, era una mujer bajo las fuerzas del demonio, el mar al solo sentir que ella pasaba en el océano, él mismo mar le atacaba con olas grandes, y las tormentas al ver su traición atacaron con truenos y rayos espantosos, hacían que el bajel se moviera más y más... ella iba por el demonio y el demonio lo único que quería era, era hacer eso mismo, que ella viaje siendo poseída y que al reflejo de sí, el mismo océano fuera quien la matase, y así el demonio poder tener el poder del océano que tenía ella, y transformarlo al mal, y  Guliardi no estaba en sí, en como era ella realmente, y al verse en esos casos siendo de una efigie del mal tenía miedo, pero tenía un poder que el demonio le había dado, era gritar fuerte y hacer que el volcán de la isla que estaba muerto, despertase y así matase a su mismo conde y destruyese la isla en plenitud, ella de la desesperación lo hizo, y el conde al ver que el volcán explota huye a su navío, inmediatamente, y se acordó que estaba mal su navío, no sabía qué hacer, y en fe del conde decide montarse igual e ir por el océano a buscar a su amada, y contarle lo que sucedía con la isla, y logra salir el navío y la isla se cubría de lava, se morían los animales, todo desvanecía, todo acababa, el mal del demonio fue destruir la isla y al conde, pero no pudo llegar a matar al conde. Al ver gritado el océano se enfureció aún más por ver que la isla que veneraba se destruía, decidió el mar entre tornados, hacer que el bajel se hundiese al fondo, pero el océano se dio cuenta que al final venía un navío que conocían, y el mismo conde implora y dice, "No sigan tornados hacia mi pobre Nereida, no ahoguen al amor que tanto busqué, no ven que si se va de esta vida, cómo podré yo soportar vivir solo, que a su amor me di y me entregué". El aún no sabía nada de lo que sucedía con ella, solo el océano sabía que era mala, y que había traicionado al océano y a la isla peor. Una voz del viento vuelve a venir hacia el conde y le dice, acordaos que ahora vuestro amor está poseída bajo un demonio vil, ruin, soez, desea destruiros, y a ella y poseer el poder del océano y dominar todo, él hizo a ella así, vuestro amor está inconciente, vos solo podéis vencer al demonio si lográis ir ante el bajel de ella, y vos mismo ahorcar a ella, y la reviviréis con agua del mar hacia su cuerpo entero, y veréis que volverá ella, no va ser fácil el demonio la posee, y para que vos no hagáis nada primero os matará ella a vos, debéis vencerle y usar la fuerza del amor, más ante el océano que contigo no está, el océano es terco, no va comprender lo del demonio si contáis, vos tenéis que solucionarlo, antes que el océano sea quien le mate a ella, si así es el océano será aún más que peor y vos fenecido seréis. Confía en aquel corazón que sois, y lucha otra vez por lo que amáis y queréis en realidad. Responde el conde, si así he de ser, lucharé sé que puedo por ella, y porque sé que ella me escuchará en el fondo de su interior. Va el conde y llega al bajel de la mujer poseída, la mujer poseída al verlo ya ni le conoce quien es, ella misma que creypo en el demonio, mira a qué terror ha caído, la mujer poseída le  dice al conde, quien eres y qué venís hacer aquí, pensáis ayudarme a mí, no veis que el océano es peor que todo, o queréis que os mate u os lance hacia el océano. Responde el conde, vos está poseída por el vil diantre, recuerda nuestro amor mi Nereida, las palabra que nos dijimos siempre, que ibamos a estar junto siempre, no escuchéis más al mal que os posee, solo el quiere la muerte de vos y ser dueño del mundo, os ha quitado el poder de dominar el océano, vos es la diosa del océano, la mar os odia, por ser tan diferente, hermosa criatura, mirad mis ojos, mis manos que en la vida os han querido. La mujer empezó a sentir cambios grandes de preguntarse quién soy, y el océano más seguía destruyendo el bajel, y el demonio al ver que ella se preguntaba eso, más él hizo que ella fuera hacia el final del bajel y se lanzace a su dominio infernal, para que así todo terminase, y ella sin protección pudo detener el conde a sus brazos, y ella decía a él, amor, yo os amo con mi alma plena, vamos a lanzarnos al océano y nademos juntos y felices, os parece?, el conde al oír tales palabras confuso estaba, pero la voz del viento a su sentido vino y dijo, recuerda que cada palabra de ella es del mismo vil diantre, no confíes en las mentiras, y mátala. El conde, responde a ella, si iremos hacia el mar, pero antes sus manos ahorcaban del cuello a ella y en su voz de la mujer decía no me mates soy vuestro amor, a gritos, él no podía hacerlo, se puso débil, y la soltó y el demonio aparece frente a él, y con su tridente le iba a dar a su cara, y con su poder tenía a la mujer en el suelo sin pararse, y cuando fue a darle con el tritón, el mismo océano había visto al demonio y vio que era cierto la historia que habia oído en el bajel, y al verlo sin más medida y perdón, fue la furia tanto del océano que Poseidón dio la flecha de la muerte al corazón del demontre, y para terminarlo el océano lo mandó al tornado en donde su mismo ser infernal explotó y desapareció, el conde había quedado sorpendido a la magia del océano, y la Nereida cobró en vida, y volvió hacer ella, simplemente hermosa, con su belleza astral, y vio al conde y abrazó con tantas lágrimas que le decía, yo veía todo el mal que pasaba, estaba lejos de este mundo, bajo un hogar de tinieblas y torbellinos de fuegos, no sabéis cuánto os gritaba de que no era yo, y tenía miedo de que murieras y que sea yo muerta al verte morir, responde su conde, por fin la catástrofe de este demonio terminó, ahora la isla se terminó, no hay isla, los animales murieron, responde, lo sé, la mujer malvada había gritado en su bajel, y a ese grito hizo explotar un volcán y el objetivo era mataros, pero no pudo, ella gritó a mando del diantre, pero tanquilo que todo volverá tengo ahora el poder de florecer todo igual, bendigo al océano en lluvia santa de mi alma, y hago llover entre nubes y a formar la isla de nuestro hogar, y a revivir la fraternidad y vida que había, ya todo ha pasado, y siempre ten por seguro que os amaré así notéis lo raro que no seré, pero ahora estamos protegidos más por poseidón que fue el Dios pasado del océano, pero que jamás desaparece en casos importantes. Responde el conde, esto es un amor milagroso, y mágico que tenemos, tenemos que ir a descansar, o quizá a disfrutar de un nuevo ameno amor en nuestro lecho de la costa del mar. Entre risa lo decía, y su amada al verlo reía, y juntos se besaron ante el bajel hasta llegar al a isla, y cuando los dos bajaron sus vidas cambiaron más, porque en el fondo de su corazón benéfico se amaban como los dos más grandes inmortales en el amor que jamás en la tierra de milagro había existido, ellos solo eran en ese refugio de amor tan querido, y que habían crecido en más locura de la relación pasional, así era la historia, viva, emocionante, divina, erótica y muy melódica en sus composiciones de sus relatos que hacía en el secreto de su música, más de lo que habían pasado escribían, y de los días que venían, logros y triunfos, hasta que así su vida se consumió y llegar hasta vetustos e ir al cielo del reino de las almas de una nueva eterna vida, y con un objetivo, el amor vence cuando amáis deja al mal en colisión eternalmente y se disfruta de gran elogio en gozo y más que placer musical.

domingo, 3 de febrero de 2013


 ¿Hay solución para el amor? 19 01 213

 Amarte en el silencio
que hoy me toca vivir,
sin tu risa y tu beso,
sin amor y embeleso
que provoca morir.
 Quién sabe qué es amar
si no han sentido amor,
piel desnuda y besar
en lecho de su olor.
 Empieza mejor violín
a entonar la libertad;
de este aurora sin festín
a ingrata melosidad,
de pérfida castidad,
¡oh el paupérrimo amor!,
viva ahora soledad
se consume el interior.

 Melosidad:
.
 A quien devoto en lira
para una gran teúrgia,
fusco herbaje y con ira
pobre homo de liturgia.
 Podéis ser férreo por fin7
y es arduo a ella olvidar,
ni hoja retoña a jazmín
y es un triste marchitar.
 Poeta o bardo de la escritura10
quien se adormece en 5 profundo amor,
de aquella deidad de su pintura
quien idolatra y da tal terror, 8
un pecado de la vida será?,10  11
de pensarle y no al santísimo Deus,
o lenguaje ya ni siquiera está
hacia el amor 4 y como el mismo Zeus. 11
 Noble interior que un soez misántropo 11 10
y sensibilidad del rincón,
quien siempre pinta un mundo filántropo
en pluma en tinta del corazón.
 Obra poética de su identidad11
quien acaricia su entera libertad,11
y la única  gran razón de vivir bien,
es que el milagro ya podáis encontrar,
por arte o existencia su aroma bren
que es a su diario amarotio de arrullar.
 Cuidadme en el sino sin el averno vil 12
y rutiladme en la luz de su magnitud,12
así de sus astros y de tez de marfil
para amarle y no olvidarle en beatitud.
 Dios vive siempre para la multitud11
y humano como yo no está abandonado, 12
he de ver brillar y ver mi juventud
con luceros de sultán enamorado,
así la angustia y más la amable quietud
a su dócil piel de amor tendré abrazado.
 "La luz del siglo está por alumbrar 10
cuida bien de aquella lucha al destino, 11
perfecta melodía ha de sonar
y florecer el luello del espino".
 ¡Sé a dónde voy!, ¡y muy bien quien soy!, 9
o en la vida para que nací,9
¡sé para que vivo y estoy! 9
y de la gran misión que es de mí.
 Nada en soledad y de vetustez 10
solo ha de implorar la prosopopeya,
que escuchéis en verso la flacidez
de un soñador que anhela la epopeya.
 Oh mujer que la añeja del vacío11
vuelve en otra rosa y en gran pasión,10
dormiré junto a su pecho en el río 11
ante una roca con inmensa ilusión. 10
 "La poesía y la dulzura le acompaña13
así vive en esa hermosa armonía en pena,13
ella suena en vasto amor y al final le abraza
de ojos a ojos de su adorada sirena...
 Por fin pudo sonreír y amar 9
y olvidar la tirria y decepción,9
libre en su sentir y palpitar
de seguir vivo en su dilección".

Maschia Dorieli



 Hay una mujer campesina que implora al amor, vestida con trapos humildes.

 Maschia Dorieli:
 Cuánto más mi alma ha de esperar 8
sino tengo calor y amor,
miedo a quedarme sin amar
sin conde a su agradable albor.
 Me consume el día y noche
hoy sentada en este herbaje,
con esta aria de reproche
que sin ternura y sin viaje.
 Más vale dolor humano
que verme así el gran santísimo,
que ni hay el amor grandísimo
que espero de un cortesano.
 Mi vida no es lo amadísimo
que soñé una vez amando,
y ni roce hay de un espíritu
que sienta hoy más adorando.
 Porqué el vil feo anatema
que convierte hoy mi dulzura,
triza página en poema
que recito hoy en tortura.

 La mujer sola y destrozada, teme tanto al quedar así, ni un caballero, nadie se acerca. Es como si su hogar fuera solo. Pero un hombre al fondo escuchó sus palabras, quedó atónito, sencillamente por la beldad de su agonía.´Su voz recita en voz alta, y la mujer oye, y simplemente con su silueta de él, ella le acompaña con canto, necesidad del amor, olvidada, y en vez de creer solitaria, comienza, sí, se conocen, sin años, pronto ocurre, "el amor".

 Conde Vasciorni Romantil:
 Oh a lejana vista oculta
mujer que hoy bisbisea y llora,
hoy ha oído y solo resulta
que un amor puro solo implora.
 Maschia Dorieli: Qué silueta  anda ahí hoy escondido,
pretende robar mi corazón,
o aprovecharse de lo ferido
que no soporta mi postracción.
 Conde Vasciorni Romantil:
 No os sintáis así sensible mujer,
no creí que al vagar os iba a ver,10
en tal lugar sola y en desespero
que verte sencillamente me muero.
 Porque os parecéis a bella pintura,
solo vuestros ojos son siderales,
brilláis en cierta imagen y figura 11
de diosa por bellezas celestiales.
 Maschia Dorieli: Así me observáis noble caballero,
 dime cómo os llamáis para saber?.
 Conde Vasciorni Romantil: Conde Vasciorni romantil mas quiero,
quiero que confíes en mi querer.
 Hablo de un querer dúctil, y sincero
que podréis vivir sin entristecer.
 Que la magia puede ser un lucero
y en vuestro espítiru resplandecer,
hasta olvidar el peor filo fiero
que en vuestro dolor jamás he de ser.
 Maschia Dorieli: Pretendéis  entregar felicidad
mas mis brazos cálidos más esperan, 11
ven y acaríciame  en melosidad
y consumidme que se desesperan.
 Conde Vasciorni Romantil: Con infinita ternura os abrazo, 11
y enseguida os suspiro el cisne cuello,
sintiendo que no hay de vos un rechazo
sino la libertad de dar destello.
 Maschia Dorieli: Me llamo Maschia Dorieli mi amor, 11
qué dicha de encontraros escondido,
que hoy da renacimiento a mustia flor
en su herbaje entre el beso más fundido.
 Conde Vasciorni Romantil: Mi maschia Dorieli que beso tanto 11
entre mis labios a un sabor erótico,
que da a mi sexualidad gran encanto
y sentir que vuestro amor es hipnótico.
 Me hacéis olvidar lo que es más vivir
porque al sentiros es hoy renacer,
todo aquel gran añoro por sentir...
Dios al homo y un orbe de vencer.
 Maschia Dorieli: Así estaremos vos y yo en el mundo11
queriéndonos en fiel tierna alegría,
por fin sonriendo en amor tan profundo
que hoy se pintó y suena de melodía.

 Entran a la morada y el conde Varcioni Romantil la acuesta al lecho, amando, y consume como el sol al día.

 Conde Vasciorni Romantil:
 Sentís mis besos mi hermosa criatura 11
os perfumáis con mi aliento dulzura,
gemís por tal caricia en que hay amor,
en lascivia del lecho en gran ardor.
 Maschia Dorieli:
 Seguid más así que estoy tan ardiente,
consumidme más la miel cavidad,
me rozáis entre rosas dulcemente
mi piel ávida y no árida en verdad.
 Siento pulición emergida en mí
en tal predilección de esta pasión,
vos dais como Zeus de loco sentir
que satisfecha quedo de emoción.
 Conde Vasciorni Romantil: Me alegra que os agrade mi locura 11
que os devora piel sensual de afrodita,
quien he rescatado en tiniebla oscura
entre amor puro que se necesita.
 Maschia Dorieli: Puedo sonreír por fin a la vida,
 más a vuestra piel que tengo hoy unida,
se cumplió cuando no creía en esto,
mas hoy os tengo cerca y sin lo mesto.
 Conde Vasciorni Romantil: Estoy para amaros de lo inmortal,
páginas del poema no es olvido,
siempre queda imborrable pasional
de lo nuestro en historia sin lo herido.
  Maschia Dorieli: Fue y es hermoso quereros Vasciorni 11
con la desnudez y ansia dilección,
aquí en este lecho que no es mortuori
sino que con la infinita ilusión.
 Conde Vasciorni Romantil: Viva sois junto a la pasión hermosa,
y os expresáis de amor, la indudable alma,
así viviréis ante mi dúctil diosa
y estoy seguro que sois aquella calma.
 Maschia Dorieli: Debemos dormir hoy no creéis mi amor,
ya cansada estoy aunque muy feliz,
por sentiros cerca, ardiente en calor,
y querida como hada no infeliz.
 Conde Vasciorni Romantil:
 Os haré caso ante esta cama en flores,
por la pasión que hemos sentido vida,
arropaos con brazos tan dulzores
que en esta noche os desean sin partida.
 Maschia Dorieli: Dormíos con mi calor mi dueño y Rey,
que ahora nos viene un futuro en fruto,
y no habrá ni siquiera la peor ley
que quiera apartar este amor en luto.
 Conde Vasciorni Romantil: Porque así debe ser este amor pleno,
vos y yo bajo un manto tan sagrado,
protegido en dulzura al ser fraterno
y por darnos un sueño realizado.
 De tocarnos,  piel a piel sin llorar,
de amarnos, de noche hasta amanecer,
sintiendo por fin el gran estallar
de aquella luz del mismo oscurecer.
Maschia Dorieli: Duerme y ya no habléis os lo ruego amor,
solo que nuestras caricias hablen sí?,
ven más a mí y bésame mi dulzor
deja que pase la acción que hay en ti.

 Los dos jóvenes en tal albedrío de un amor vesánico, conseguido de la campesina solitaria, llenos a grandes logros, hermosa melodía suena, y es la melodía de sus corazones latiendo, de tanto amor epicúreo y etéreo como el universo.  En cualquier momento en tal horror puede ocurrir lo que quizá esperáis por años o días, siempre la tierna alabanza se cantará y os elevará, sin que ya sintáis que estáis perdido, y que no eres nadie por la soledad, siempre conseguiréis la luz fraterna que acaricie vuestro rostro, así como el anhelo más llorado de su alma, de la entrada hacia su mundo de calma y gran libertad de vivir sonriendo, queriendo y vivo sin sucumbir. Momentos piadosos llegan, es el fruto eternal que buscasteis, el que sabe llegar a cierto camino es por haber dado la fuerza al destino, no aquel que a veces no tiene fe en su liturgia, que hay en páginas, de un espíritu... Qué caballero no dar amor a una mujer que contempla tan sola y frágil, y que siente aquel amor que vos mismo sentís, por querer cuidar, arropar entre brazos fijos, hacerle sentir que vos es quien a sus ojos hiciera ver la claridad y no la lobreguez, que bienaveturanza es la que le hicieras resplandecer, a su cabello dorado de envidado sol, que hasta por su luz más ilumina, tanto es la belleza, es posible hasta de pintarla, un cuadro de pintura, y colocarla entre las más deidades del siglo, una musa que expresa amor, amor puro de vos, de vos, hacia ella, es ella, sí, la fe y la pasión, en un mundo que hasta l vetustez preferís llegar, a tal gran venustez anhelas amar, y siempre viven los verdaderos enamorados así, donde lo menos esperado veis, sentís, un arte de amar imposible de olvidar, a cómo se acarician, y se recitan en palabras, con su finura poética a su joven amor que revienta, como las olas de un mar, así de fuerte es, el ímpetu de su coazon que late, explota, como volcán, y tan solo en un rincón del amor, que se cree, que se vive hasta ese día, sí hasta ese inmortal día, vivo, no caduco y árido, ávido, etéreo, eviterno y muy epicúreo en su dulce pasión de infinita llorada alegría. Vivieron hasta ese día y esta carta dejó escrita y la cual no pudo ella leer porque era un secreto.

 Lunes, 15 de septiembre del 1825

 "Cuánto amor he de tener para una gentil dama, nadie comprende el hecho que es para mí tener que salir lejos?, porqué al después de conoceros no comprendéis que cuando me fugo es por buscar lo que no hay en nuestro hogar, me molesta y me duele que seáis así, florines debo conseguir, no hay ya en nuestra alcancía de cofre, mi desvelo es preocupación al futuro, en madurez el amor, y la vida, en ello hay que producir.

 Jueves, 8 de abril de 1835

  Gracias a vuestro amor mi alma se convirtió más que un bardo, pude hacer lo que antes soñé, pero ha sido tanto que con eso he podido solucionar esta angustia que tenía. Mis obras son escritas hacia vos mi Maschia Dorieli, nuestra historia, me han dado buena fortuna, conocido soy ante mis días, vos os sentís alegre de mi triunfo, ya de la antigua casa que vivíamos estamos en otra, más aprecian a un caballero cuando hace lo que nadie ha hecho, aquel don de genio hacia la magia que habéis dado, por tu belleza, ha eso os lo debo, sin vuestra imagen no sería quien soy, la inspiración nace y a veces se pudre en odio, y vos dio todo. Cartas en pensamientos que escribo al día, hoy a esta fecha escribo ya viviendo 20 años, a la edad de 34 años, recuerdo que aquella vez al conquistarte como fue, a la edad de 21 años, tan jóvenes, y vos una dulce damisela, mi afrodita, oh si tan solo ahora esto sea un secreto de mis locuras, solo dos cartas he escrito, las demas las he tenido en mente. Qué hombre más poderoso pueda existir que al amaros pueda con la tinta del corazón escribir, bañarte con palabras tan tenues al óido, que os susurre y a la vez os bese vuestro cuello, labios, piel, senos, ombligo, y monte de Venus, la lujuria me consume, más si es porque me enamorasteis profundamente hasta mi alma, no creí que iba a sentarme aquí, pero la magia ha sido porque aparecisteis vos, oh mi diario bendito que me oye, que sabe quien soy, y porqué amo así. Nuestra historia se llama, (Amor pintado de la tinta de Dios), así se llama nuestro libro, esta historia, el frutecer que ha venido, nuestra morada de flores carmesí, como sus labios cálidos, de lenguaje bondadoso que tenéis, miel dulce en cavidad lujuriosa, qué no haré contigo, si ahora sé que sois mi amor cumplido y bendito por Dios.

 Lunes, 12 de noviembre  de 1850

 A esta necesidad que me otorga el derecho de mi cierta edad, hoy he decidido cumplir una última carta. Hemos vivido sin estar enfermos los dos, Dios nos brindó la salud, estamos bajo su manto sagrado, porque nos vio luchar, y cuidar el amor como si fuera su cristal del reino. No puedo creer que aún sigamos viviendo del deseo, que nos besemos como antes, que nos digamos las mismas frases de amor, que salgamos a correr al herbaje, que veamos la constelaciones, juntos acostados en tal belleza como tu, sintiendo armonía, aquella música que somos los dos, llena de aquellas notas corriendo, vivos y llenos a grandes logros, me amas tan casta de un corazón, aún mis libros siguen vivos, quiere decir que aún nuestro amor persiste y vive, hasta aquel día inmortal, podemos confiar en que ese día al conocernos fue el mejor que hayamos podido sentir vida mía, no hay ninguna felicidad que pudiese encontrar no más que a la tuya, ya estamos escritos eternamente en la página de un paraíso, para seguir la ávida y tierna pasión. Mi afrodita que en belleza no envejece, que de tal pintura sigue igual, aunque creáis que somos ya rancios, no lo será por siempre, cree que este amor es el que había que esperar para crear tal sueño que lloran los bardos. Solo sonreímos entre el mismo lecho, cada vez que nos despertamos a la misma vez, sintiendo que este mundo sigue siendo nuestro, lleno de amor, pudor y sensible caricia. Sois la dama más apreciada que no creí que iba conseguir, todo el amor os confieso a diario que voy más sintiendo, jamás he dejado de dar arrumaco a vuestra presencia, siempre tenéis una caricia mía, siempre os visto con la sensible ternura, y os sentís tan mía como yo tuyo, siempre vamos a llegar a donde los enamorados deben ir. Mis pensamientos, mis sentimientos, siempre están contigo, mi afrodita inmortal, ya hemos hecho lo que queríamos, ahora nos toca el próximo que sabemos. Vuestro amor habéis sabido entregar como se da a un hombre, me has tratado en esta vida lo que no imaginé que iba recibir de una mujer.

 Cómo da calma cuando el violín de su voz suena, acaricia como una flor, sus manos sobre mi espalda, su desnudez aun sigue sobre la mía, unidos, aún mandolina en noche gime en la dulce entrega, aun con ímpetu, y de lentos besos y caricias a su entero cuerpo, de ese férvido coito sensible que nace, produce, y a esta edad, vos y yo, como aves en el cielo, cantando, y alabando este amor. Os amaré en cada instante de los días, estaré en el efluvio del sol, rozando vuestra divina piel, bajo la falda de vos, en el frío que suelas sentir, recorriendo y comiéndote poco a poco, mis manos serán el frío, os gustará, porque seré yo, en la noche mas aún seré, el hombre que siempre en lecho vais a besar, contener, y disfrutar hasta el amanecer, os desea, os ama, por largos años de vida, tu fiel amado, de su afrodita, sí, afrodita, mi diosa querida, mi dócil deidad de un amor que me gané y merezco, nadie más, no más que las notas que cantan en la morada... vuestros senos, vuestros labios, vuestros ojos, vuestro cabello, son la caricia que en cada noche recibo, por dormir con ellos. No hace falta que leáis esto, ya mí amor os he dicho, y aún sigo, y sigue, para siempre y que estará".

 Cuánto amor no decifra en sus cartas hacia tal inmensa criatura que lo tiene enamorado; así hay que tratar a una mujer, a tan dulce fineza, de palabras, y sensibilidad que guarda a la felicidad de su mejor visita, y que no se va de sus días. Cuidó tanto a su primor que las cartas fueron conseguidas por una nota suya, aquella nota publicó con sus otras obras que había escrito a ocultas. Los dos enamorados fallecen a la edad de 95 años, dejó las notas que corren y que son maduros. Ellos tan admirados de su idilio, y el orbe igualmente conocen más de él, y ven que su ternura y corazón fue la de un bardo poético y romántico hacia su más gran invensible amor, de su afrodita. Puede vivir en aque día inmortal más que feliz, sí así debe ser, como aves volando, allá, entre un lugar tan santo, y revivido y crecido. Cumpliendo el sentido de la vida que fue por vivir, y el porqué de su amor que ama tanto para no andar querida y odalisca soledad bajo sus pies y letras.

sábado, 12 de enero de 2013

la idolopeya de Beethoven.


La idolopeya de Beethoven.

  Un mozo que vivía en una morada en Bonn, vinculado de un padre tenor y de una madre a quien llamaba, "mi mejor amiga". El pequeño Beethoven era tratado de mal genio de Johan van Beethoven, su padre, le enseñaba música cada día y noche, sin dejarlo descansar, quería volver de su hijo un músico. No anduvo elogio, o felicitaciones gratas de como tocaba, jamás pudo hacerle sentir que era un hijo amado en cuerpo y aliento. Solo era alabado, y clamado hacia el cúmulo, "¡oh mi Ludwig, mi Beethoven, bravo, oh hijo mío!", cambiaba fuera del fóculo; para el joven era un desastre, se sentía para otros triunfante cuando en su propio ser sabía que su vida era señoreo de Johan van Beethoven... y el único vicio de su padre era ser amonado cuando llegaba a casa, su madre al ver tal locura siempre callaba a las vesanias que ocurrían, Johan van Beethoven llegó con un amigo e hizo tocar a Ludwig, sin importar que durmiese,  lo levantó y tocó el clavecín, al ver la magia del chico notó que era talentoso, lo cual su padre aplaudía a su hijo, lo cual jamás hacía... Ludwig aprendió tanto de la música que de ella concebía un hálito; las lecciones fueron cada vez más exigentes  para Ludwig al darse cuenta del todo pudo aprender increíble las lecciones de Bach, Mozart y Haydn... un día salía a caminar a explorar la ciudad, se encontraba con chicos refinados, quienes les decían "qué ropa tan sórdida tenéis, no os dais cuenta, si así de mácula sois, vuestra familia igual debe ser"... al oír las palabras ofensivas el chico se retiró, su aspecto mostraba la decepción que vivía en su hogar. Al tiempo aprende a componer a sus 12 años sonata en mi bemol mayor, " la poesía me susurraba, pensé, ¿cómo puedo ser compositor a mis 12 años?, las armonías me cantaban,  tan poca experiencia en el arte para expresar, era muy tímido, pero me tomé la libertad para componer, como Dios a las leyes de la vida", la herencia que dejó su abuelo se terminaba, solo la renta que se ganaba en la magia del chico al mundo era lo que mantenía vivo a su familia,  él se dio cuenta que su padre al estado que poseía era pérfido cuidar de él y de su hermano, su padre fue encerrado en mazmorra a vivir desolado por su causa.

 Beethoven encontró refugio en la casa de la familia de Eleonora, su madre Helena cuidó de él y que a su hija misma enseñaba a tocar el piano. La ciudad hablaba del genio que había nacido. ¿Un compositor será en su moza vida?, ¿o quién será en las inmortales obras de sus antepasados?.
 La luz sonreía para el chico desde su morada, tomando obras de las que le susurraban del corazón, tan fácil y divertido, como si tapase con su dedo el sol, ¡ah como si Dios hablase con él de su nueva ideología lírica!. La música la sentía como la musa cual en regodeo no hubiese final.

 Su madre al tiempo fenece con tisis, terrible enfermedad para ese tiempo, y su padre amonado a la bebida, Beethoven se da cuenta por la responsabilidad del hogar, a sus 19 años de tal penuria que atraviesa, le pide al patrón de su padre que la mitad de su salario se la dé a él, y se sale con la suya. Y ahora reclamará a los gobernantes de Bonn para componer una obra para José 2, cantata por la muerte de José,  y quería ver su primer progreso, en una actuación de la cantata, los músicos no lo habían tocado como él lo compuso, y a su exigencia mandó a que se repitiera desde el principio, una obra que muy poco se interpretó, y aquí parece decir Beethoven adiós a su pasado. Sabía él que en Bonn no tendría futuro, y debía irse, sí, no iba a confiar en nadie, lo aprendió en su infancia. Decide irse y se despide con gratitud con la gentil dama Helena quien lo acogió, y cuando se va antes le dice, "despídase de Eleonora no se vaya a ir así, por favor", Beethoven respondió: "no tengo tiempo, debo salir, ya es tarde, disculpadme"... no pudo corresponder a su amor, y para sí jamás olvidaría de niña la gracia que él a veces dio, de ese niño frágil llamado Beethoven que ahora era diferente. Se molestó con ella por haberse fijado en él, seguro no entendía sus razones que la música le hacía ver otro paisaje. Eleonora pudo comunicarse con él ante cartas, y fue su amiga solamente. Quiso dejar en adiós la presión que no quiso ya recordar, Viena era su nueva capital en  1792, a sus 22 años. Y va donde el gran Maestro Joseph Haydn, para que le enseñase,  y donde dice Haydn, "su patrón Waldtein me dijo que con trabajo duro usted recibiría el espíritu de Wolfgan Amadeus Mozart en las manos de Haynd, un hombre que hará hablar al mundo". "Para mi será un venero aprender de vos, pero sabréis que cada músico tiene una misma senda como artista", pensaba de no ser como otros, sino buscar lo que en el fondo quería hacer. Se entera desde Viena por una carta que escribe su hermano Karl, "Nuestro padre ha muerto, podréis imaginaros cómo pasó su última vida que él mismo buscó, sabemos hermano la vida que nosotros mismos tuvimos ante perfidias pasar, no sé porque no fui contigo, la vida ahora es vuestra cual quisisteis elegir, no digno de oponer a lo que anheláis, la partida de Johan no sé cómo la recibáis, espero que vengáis, aún lejos, Dios sabrá qué hacer de vos, un abrazo, lo extraño". En el funeral no asistió Beethoven, un padre tan injusto y más por querer hacer de él al mundo una ganancia, dolor a su pasada infancia, ya a esa edad prefirió olvidarse de Bonn en donde nació, quiso dejar en adiós la desilusión, no quiso ya recordar, Viena era su nueva capital, y estancia de ver nuevos logros, pero por la música; habían horizontes rutilantes, de construir lo que ahora a su alma le perseguía.

 Una obra compuso y la estaban interpretando músicos, y con él estaba Haydn, era un trío para piano no 3 en do menor, cuarto movimiento. Preguntó. "¿Qué le parece?", "Innovadora, ingeniosa, pero para ellos la encuentro muy complicado, yo en su lugar no publicaría esto aún, precisa trabajarse más", pensativo al gran compositor de Haydn pregunta,"¿Qué está mal?","No, no hay nada mal. Solo es un tema complicado, además tiene alma, vendría bien esperar un par de años. El público aún no está preparado para esto". Beethoven se retira del salón enojado, sintiendo que ante él había fracasado, y al ver tal opinión era seguro que no quisiera nada de él. Haydn pidió poner algo de él en su obra y en instante se negó.
 Beethoven tocaba su fa menor para sonata allegro. Para Beethoven como una vez dijo, tenía que buscar su mismo trabajo espiritual de conectarse con el mundo que él necesitaba acariciar con su música, ser él, distinto de los músicos. En su sonata expresa lo máximo de su ritmo, de fuerte a suave, una modalidad provocativa... Los sentimientos para Haydn de él fueron malentendidos, lo cual le parecía un testarudo, terco, y solo al oír su obra quedaba asombrado, lo cual sentía envidia, sus primeras obras fueron las sonatas, con ellas se oía su voz interior, de su juventud.

 A los pocos años de su llegada ya conocido era, y como mejor improvisador, y donde sus contrincantes tenían que improvisar sobre melodías populares, y para sostener su imagen debía mostrar fineza en la competición. Se enfrentó con Monsieur Daniel Steibelt, el audaz, e impotente, se decía, muchas condesas alrededor habían, tocaba de manera cortada, no tenía esa fuerza la obra, y Beethoven un hombre diferente opinó sin importar el respeto hacia él, "cuándo va empezar?, no tenemos todo el día", y la mayoría al oír se reía por su ludibrio. Sus reacciones lo decían todo de Beethoven, termina de tocar, y aplauden. Ahora el símbolo de Viena, pero será mejor que él?, empezó cortado como él, luego a segundos cambió la forma de tocar, con más sentido, donde convirtió la obra de más velocidad y audacia donde las condesas aplaudían ante las obras, y sonreían por su magia, y aliento que desprendía, de pianista, miraba a una mujer, y fue quien le conoció.

 Le escribía a Eleonora desde Viena de lo que le estaba sucediendo, y que si se encontraban sería diferente. Donde una vida más feliz consiguió suprimir las penurias de infancia tormentosa. Era idolatrado por la aristocracia y por los ricos, e incluso a los amigos del marido de Eleonora escribió, ya era casada, diciendo que el amor flotaba en el aire. "A pesar de lo que se dice, no soy misántropo, vos lo sabéis. Este cambio fue causado por una dúctil dama que me ama, esta es la primera vez que siento que el matrimonio tal vez me dé felicidad". Al amigo que escribió se llama Franz Wegeler amigo de la infancia, donde al recibir dice, "es claro que estaba exagerando  él siempre tuvo ciertas dificultades con las mujeres  siempre se enamoraba, pero nunca salía bien".  La dama con otra amiga dice, "él es talentoso, brillante. Toca como de ensueño y es feo, no exactamente feo , pero no se cuida. Verás siempre con aquellos abrigos sucios. Creo que nunca ha vestido su talla. ¡Ah pero tiene un cierto encanto...es magnetismo. Está escribiendo una sonata para mí". Fue dedicada para la dama que le sonrió en el salón de recitación, siendo su alumna, en 1801 a la condesa Giulietta Guicciardi, él la llamó sonata quasi una fantasía, y en esta fantasía... que ni la misma mujer entendía su lenguaje, una dedicación tan sombría, y no dulce de sentido más habitual para ella, sólo él sabía el porqué. "Supongo que usted irá a la casa del Príncipe Nicolau este viernes". "No, no iré con aquel cúmulo". "Yo debo estar allí Beethoven?". "Bien, me parece excelente".no fue sólo el miedo a la intimidad lo que le impedía acercarse. Había algo más.

 No acepto ya negocios con gente, digo el precio y ellos pagan...¿Cómo un hombe que hereda la gracia de componer podéis darle temor?, ¡oh naturaleza! has escuchar el susurro de mis notas a él, mi preocupación es tanta, la desesperación me consume, aquí en tinta postrado, querer escribir lo que siempre de mí he querido, no sabe nadie el peligro que teme mi yo, si de Bonn fue olvido, porqué traer a mi humanidad la furia, de mi música vándola que en ello haré de dar, antes que sea tarde, o no sé. Quiero tanto a mi música, que he estado componiendo mi segunda sinfonía de re mayor, y hasta dos más a la misma vez, porque es el alma fiel, que me oye, y del corazón. Si hay alguien que a siglos entienda o no, podrás entender, aún vivo, no sé que futuro exista, solo la criatura que mis ojos ven de tantas es quedar sin suspiros, que enamorado o por perfume de mujer necesitáis, anheláis alabar con flores, o con música, acariciar como yo al piano, no sé, o no sabe el todo poderoso, sabrá en qué vesania mi corazón dicta, o sentimiento que al miedo y romance hay, o injusticia contigo mismo, por si me hacéis perder, pero no por mi espíritu, porque él vencerá así destruya a mis espaldas a otros, o me aleje, mi comedia vive y estará hasta que yo decida.

 Un escrito en tardes de lluvias que decidió escribir, clandestino, recóndito a lúgubre alma, quién cómo él hasta ese momento, que de su mayor honor a su imagen.

 La condesa Guicciardi decide no casarse con este hombre, sintiendo que su cabeza ha de estar afectada por la música de él, "no tiene una vida estable, y menos para mi, cómo me viese con él en vida, mas hay algo más... a finales de la primavera me dijo que estaba perdiendo su audición  ¡Un músico sordo!, ¿Cómo puedo imaginar eso?".

 Tocaba Beethoven a su lado la obra de Quasi una fantasia, el tercer movimiento, solo al ver ella a él tocando se admiraba, sorprendida de cómo tocaba, pero su reflejo de ella era tan ida, y difícil de decirle algo a él de lo que estaba sintiendo.

 "Mi audición no ha mejorado, además está empeorando, a la chica que le dije no es de mi clase si quiera. Por tanto lo de la boda es eliminado, de todas manera estoy consumido por mi música".

 Ella miraba como tocaba, termina y dice " Bien. Bravo". Lo cual esa relación no funcionó y de ella se apartó, y no supo más de ella.

 Tenía temor que al salir la gente le hablase y se diesen cuenta de su secreto que lo destruiría. Evitó salir a la ciudad de Viena, la gente decía que tenía un comportamiento muy hostil, por su tirria que lo estaba pudriendo. Evito salir, se aisló, y los zumbidos en sus oídos eran cada vez más fuertes, insorpotables. Se aisló por tres meses de Viena. Se hospedó en la pequeña aldea de Heiligenstadt, en las afueras de Viena. Un paso que cambiaría todo, pero no de la manera que podía imaginar.  Había una poca esperanza, lo visitó un médico, y lo revisó, donde el mismo dijo: "Seguro en certeza que ni con baños, probó, los derrames, nada funcionó. Y ahora me dice tal vez, ¡no hay cura!".

  "Muchedumbre que no entendéis el estado de mi forma de trataros, que pensáis que soy un ser misántropo o agresivo con vosotros, no lograréis saber la forma de vivir que es para un músico así?, que en mal idioma os dirigís a un humano, hijo de su música, que en su valor despedazado está, ¡qué equivocados estáis con sus paupérrimas palabras que sabéis decir a mí persona!, si el alto castigase vieran el ludibrio que hacen a mí. No os dais cuenta el motivo de mi secreto que me ha hecho parecer vándolo ante mi indomable ente. Hubiera fenecido en mi existencia si tuviese tal enfermedad que apresa mi sentido. Sólo el amatorio arte predilecto me sostuvo  Me sería inútil dejar aquel orbe sin haber expresado lo indecible que estaba llamado a componer. Cualquier esperanza de ser curado se ha desvanecido, así como las últimas hojas se caen, también se van mis esperanzas. Así como Jesús dio la vida por nosotros, cuántos no manchan su sangre de lodo. Que mi vida a un arte di, y enfermedad recibo del todo. ¡Oh Dios!, permitid al único hijo que abandonado en vida un último día de alegría. Ha pasado tantos años que sentí la alegría en mi corazón".

 El extenso escrito de Beethoven en Heiligenstadt a sus hermanos de su flirteo con suicidio, nunca fue enviado, solo él sabe lo que en ello su alma había clamado o que concediese lo que él quería, más y más que solo, solemnidad  Que en su carta expresa una metáfora de su propio heroísmo, muerte y renacimiento. Da vuelta a Viena, con un alma por querer ver qué destino le esperaba, y compuso su obra más sobresaliente, que sería dedicada a Napoleón,  cuando se declara Emperador de Francia, tacha en su partitura su nombre de él violentamente, y transforma la sinfonía en lo que parece ser una historia de sí mismo, una batalla heroica. "Me vi obligado a ser malentendido, y tuve que estar aislado como alguien que hubiera sido proscrito, porque todo eso ya está superado".su sinfonía llamándose Heroica, ésta fue su respuesta apasionada y desafiante a la crisis que pasó...expresando en su obra una forma de comunicar su estado mental, el poder del compositor, pero para él su fuerza que hay aún un hombre, así muestre su brusco carácter de ser.

 Escribe para Eleonora, "que cada día que pasaba estaba más cerca de su objetivo. Objetivo que no podía describir, pero que sentía. lo vas a ver dijo, te dije tan feliz como este mundo me permita ser". Resignado con su destino, escribió:"Que mi sordera no sea nunca más un secreto, incluso en el arte. Porque muestro mi verdadera efigie ante mi libertad de componer". Al perder en su crisis la audicción, para sí encontró algo más que un músico, la religión de la fe, que alcanzó su auge como compositor, que una vez se preguntó, podré ser compositor a esta edad?, no, como ahora se sentía en aquel ruiseñor del forraje, quien oía, nadie podrá imaginar, pero el secreto lo dice en su música. Hay que oírla y leer sus labios, él os habla, somos ciegos y hasta sordos, y si él era sordo porqué no oír la historia o milagro que había en sus obras. A pesar de la forma en que era, tenía un corazón como todo humano, el que había en su introspección recital, solo sabía vivir de su música... hasta mañana amigo Beethoven, pronto daré a descubierto la memez que cometí ante el amor que ahora conozco recién de vos, mal idolopeya que escribí hace meses, o recóndito estas palabras, o para mí que nadie leyese, o como andar este pequeño texto a pluma en mis recuerdos, tan joven humano que mi vida es quizá sabia a un arte, pero tristeza porque a este vivir no es la mejor vida. Si tan solo conociera a un maestro como vos, de seguro viviría, no a un mundo que en solo escritos me mantengo con vida, o como vos cuando en ese vorágine escribíais, oh mi mismo yo, que ni conocido soy, a quién importar las palabras, mis papeles, mi esencia, mi amanecida que hay aquí, 3 de la mañana, pensando en esta vida que me duele decir por ser rechazado en valor memorable de querencia a la importancia de un soñador, muere en un océano, y nadie lo ve. Así se van estos papeles, perdidos, por si serán leídos, o revividos, pero será con empatía por si no llega mi gloria en aquella luz. ¡Oh Dios!, ¿habéis visto por años qué de querer mi yo?, a veces seguro andáis y no os veo, ¿de poca fe seré?, o no concedéis lo que más inmortal es para mi alma, tener un trabajo para poder ganar, mas fuera feliz si ganase con lo que vos sabéis que amo. ¡Oh dame la altísima gracia que merece un compositor, para ser de este siglo el que hable con su propia lengua, y termine por lo que aún le falta por hacer, pasan años y las respuestas no veo, si tanto pedir no oís, ¿en dónde estáis?, ¡apiadaos de la biografía que vos mismo conocéis de este hombre perdido!; por ir a la morada celeste. Solo mi refugio son estas letras, contar de mí aquello que está guardado, que quisiera hacer llover, rocíos de notas en el viento de Caracas, de un nuevo ser, así este corazón no verá la soledad, que aislado anda, que ni amigo verdadero tiene, pero no uno que vea otras cosas, sino a la misma altitud que soy, si me concedéis aquello... no estoy en la iglesia, jamás he ido a visitaros, si no estoy para vos, ¿porqué estar vos conmigo?, perdona si hay sentimientos que contradicen, pero no abandonéis a mí, es como si estas palabras fueran hacia ti, veis que siempre una nueva historia parte de mi persona, cómo reflejar a uno que no sea yo, no tuviera sentido escribir, así soy, así vivo, así camino escuchando esos sonidos en mi mente, esas armonías por querer componer, pero, sino me dais aquel ensueño que anhelo, o estar en un hogar que hablen de la música que imploro para qué ir, si son diferentes, me siento débil a veces a no poder sonreír por lo que busco, no soy feliz realmente, a pesar de que escribo cada vez más, solo fuera bienquisto si consigo lo que merezco. Solo buscan cuando son aquellos, pero no aquel que en verdad siente y sabe lo que es esta vida, en letras y pasión melódica. El amor, estaba antes, lo soñaba, flores olía, y era ella en una, eran tiempos para un poeta la sensibilidad más dulce de una poesía escribir, imaginar su piel sensual ante los besos de su amado, consumida por el pudor del amor, abrazado que a ello si supiera música hubiera compuesto, pero al leer ya mis labios y corazón, las notas serían distintas ya hoy, primer movimiento en mi bemol mayor, con acordes vivos y cálidos por sus besos, la intimidad explotaría en aquella obra, con agitación en los compases por tales caricias férvidas de quererla, y cadencia larga, mas por una noche al ver estado con ella, mirando las estrellas, brillando la obra, como sus ojos, sus bellos ojos, "la pasión" se llamaría, segundo movimiento, en do menor adagio mi sonata, que en locura de la enfermedad que hay para una felicidad concebida se zahiere, consigue notas de un sombrío espectral, al miedo, al perder en esos tempos oscuros de su amor extinto, de no querer. Siendo apuñalado, ¡oh por el dolor!, y dejando sangrar al corazón, y mi obra sin marcha, y un violín ante la obra con un consuelo hacia ella, y ni se acerca, y más llora el violín, sin más suavidad que termina sin tiempo. Cuando calla, la mujer para sí muere, y olvida todo, y decide volver, ¡oh a su patria!, lejos de ella, así las lágrimas doliesen, regreso. "La tragedia" se llamaría. Tercera Obra sonata en re menor con movimiento presto con furia. Acelerado el piano al andar solo y equivocado al creer en ella, donde las notas rompen todo entramado y se vuelve una obra maravillosa por el querer seguir sin su imagen, y renace ante sonidos de estruendos que dan terror, apasionado, vesánico, y esperanza se viviera por querer solo ahora mismo poder hacerlas y ser compositor y nombrarlo como el sueño como tercera obra. Así compusiera con el alma de una vida que redacta cada nota en su acorde, de su poder inmortal del compositor. Así sería, contaría mi secreto que solo conozco, cantaría y a pesar de que el sentimiento exista ahí, ya la última sería una obra no entendida para nadie, solo mi yo sabría y feliz, nadie supiera porque el sueño. A veces somos dueños de elegir, pero sino se logra la ayuda o virtud de Dios para mi mustio he de ser, que ni suerte ha tenido. recordaos que aquí vivid un alma que no hay en esta tierra otro como yo, pronto mis palabras en las obras hablarán, sino hubiese conocido esta pasión, de verdad la vida para mi no tuviera valor, por esto que sigo vivo, y viviendo, no por otra rama, segundo sabe que la muerte de un marchito amor cuando se va, anhela un vivir mejor no que peor y de misma pasión que canta mi alma para ella en aria amada, mi esperanza de mis esperanzas inmortales.
 
 A sus 35 años Ludwig van Beethoven se arrepintió de la idea del suicidio, su averno...reconociendo públicamente que se estaba quedando sordo. De este drama emergió su característica rebeldía. Y era uno de los más feligreses compositores de Europa. Y ahora iba a entrar en una etapa más de composición prodigiosa. Creo que la originalidad y diversidad de la música que estaba creando era una consecuencia de batalla contra su adversidad física. Como si no tuviera todo el tiempo cúspide de todo lo que el sabía que debía escribir de su alma. El mayor y urgente desafío que enfrentaba era la composición de una ópera, el indecible deseo para cualquier músico de esta era.

 Vienna 1805, la Vienna de los primeros años 1800 era un desastre, las fuerzas de Napoleón marchaban por el continente, y recientemente habían ocupado en la ciudad donde vivía Beethoven.  A pesar de estos actos de agresión, los ideales revolucionarios, de libertad, verdad e igualdad tocaron la fibra sensible de Beethoven. En ellos encontró inspiración para su ópera Leonora. Puso el nombre de una añorada amiga quien fue de su moza existencia, era de cierto ser que en ella había algo, por su carisma y dulce compañía de no ser así hasta ese entonces. Mas es una obra que fue ante Baron Peter von Braun, director teatral rechazada porque no se llenaba el teatro, necesitaba algo más, se contaba que en sus dos primeros actos eran muy extensa y aburrida por su mecenas amigo  Lichnowsky, lleno de rabia y enojo."No pueden ser más cortos, no y no, me niego absolutamente". Quería todo como él lo hacía, porque era él. Una joven amiga le dijo, "hazlo porque no quisiese que retirasen una obra tan hermosa como esta de gran valor, hazlo por nuestra amistad Beethoven", al oír tales palabras por ella, dijo "Empezar del principio, es difícil retroceder y borrar los compases que elaboré, cada línea y honra a la mujer  y al amor está por mi, la historia no son narraciones que llegan igual al cambiar, son perturbación al alma quien lo crea, es imposible decir que Dios es Diantre, que Dios es Dios. No logran comprender pero lo haré por vos, pondré a lo que vea yo". Logra terminar su obra, y cuando publica resulta que para el pago de esta obra de Fidelio ante el director teatral le da una poca cantidad y generosa, lo cual se molesta Ludwig van Beethoven por el precio y el descaro a su obra como peor insulto que recibe; "El problema no es la música que tenéis de nivel, sino la drama, y la casa no se llena, no fue como la flauta mágica de Herr Mozart que llegó a magnitudes", "Yo no trabajo para tal cúmulo, sino por un propósito de ver lo que nadie ve", "Si hubieras sido como Mozart habría de ser un hombre rico", "si ya tanto decís o aludís a él, porque no lo renacéis y traéis aquí y le decís vuestras intenciones, ya que sois así no publicaréis nada de Leonora". La ofensa para él fue un dolor y más al ver cambiado las partes, le dolió tanto que esa obra la guardó pero no la olvidó, y era una obra de Leonora que buscó las cualidades femeninas, de ese pudor lenguaje romántico y que en la vida real buscó. Se enamoraba cuando veía un rostro de monada de una condesa, campesina, no importaba la clase sino la belleza para lo que era para sí, su sino en esa era empezó a conectarse más por la pasión de mujeres, en una carta escribe para una condesa josephine deym viuda y con cuatro hijos. "Mi Josephine Deym ya no puedo más con este silencio que mi sentimiento se apodera de mí, hoy tengo la fuerza para escribiros y contaros de mi, ya no quiero seguir
escondiéndome con temor hacia vos, quería pediros si quisieseis veniros conmigo, comenzar algo más que la intimidad que tenemos para que seáis por siempre mi condesa. Sois aquella luz y energía entera que me mantiene vivo. Cuando estáis cerca del piano contigo, hoy recuerdo por cuando os susurro palabras, cuando os respiro cerca, vuestra fragancia del cabello, aún la suspiro hoy, me llena de ese amor, la dulzura que sois, oh pan sagrado, intocable a los demás, solo por mis manos, y que por siempre anhelan ser, para tocaros como piano, bella, oh bella, podéis comprender si hay una respuesta negada no encontrase a dónde ir, qué sería de un fracaso hipérbole de la locura, o qué definición hiciese para no ir a un ocaso sentimental, que inventaría. Escríbeme a esta inquietud del amor Josephine Deym". Lucha por un sentimiento. Responde, "¡Oh mi Ludwig, o no sé si ya seáis, tan hermosas vuestras frases, con el detalle sumiso que me describís, alma celestial que brilla, nadie ni mi propio marido fue así, pero al amor que vos sentís tanto en este corazón no ha podido ser, siento la respuesta tan pronta, no os quiero ver en temas o actos que os perturben, tengo mi posición, mis hijos, y vos no tenéis el dinero que darme para ellos y más con un hombre sordo, no puedo. Vuestra música es anormal para un humano, llena de ese secreto que vos sabéis, tanta admiración, y belleza que me gusta y sobre todo mi venero hacia vos. Pero no puedo irme con alguien que no ame así hayamos hecho la libidinosidad. Lo siento mi gran amigo Beethoven". La carta la recibe Beethoven, y se pregunta. "¿A dónde tengo que llegar para poder encontrar la femenina dama y poder ser así sea átomo de una célula de su amor?. Que se fijan en todos los medios para ser feliz, porqué el más desgraciado y feliz humano poco he de ser, la santidad quiero tener, y cuando alas tengo, la quiero alcanzar y sino las alas se van".

 Su hermano Gaspar Karl van Beethoven le escribe, "Tengo dicha predilecta que contaros, he conocido a una hermosa dama, me he enamorado y ella de mí, qué feliz soy. Necesito que la conozcáis y quería que vos esté presente para vernos. Os aseguro que os agradará, y me orgullese deciros más que todo a vos hermano. Abrazo hermano Ludwig". Su encuentro fue en Viena casa de Beethoven. "Ludwig, hermano!, mirad ella es mi amada Johanna os la presento". "¡Oh ahora es que vais a ser feliz?, a ella la conozco perfectamente  y toda Vienna", "Oh el gran todopoderoso Beethoven, lo que dice él es, que tú no eres nada y menos ella". "Largaos vosotros de aquí, no os permito venir, y sobre todo vos furcia". La joven no era una dama refinada, pero a su ofensa hirió pero los dos jamás entendieron el porqué. A esta crisis emocional y trágica fue que Beethoven no soportaba ver alguien feliz sino era él, ver la felicidad en rostros, más al vivir un desafío con el mundo, fue cuando más apareció una sonata misteriosa por nombre apasionatta, de acorde grave, ta, ta, ta ta...como la sinfonía 5 empieza, un enfoco de enojo por su misma vida. Pero aquí de la férrea pasión que se experimentaba en las mujeres. La música levantaba tal pasión que podía ser peligrosa, desconcertaba que hasta si la oíais bien podíais llorar, gritar, y quedar vesánico. Por los compases que significan, los amores, las desilusiones  y rencores por la ruin vida, alegrías cuando solo fuesen al alivio que buscase posible en alma. Compuso las sonatas, llenas de esa magnitud de la romanza, odio y amor inmenso. Lo dicen todo las notas al oír en el piano simplemente ahí está la magia.

 Un día por la noche invitan a Beethoven a un encuentro con príncipes franceses, en casa de su mecenas Lichnowsky, invitan y su amigo ante todos dice. "Beethoven con vuestra presencia honra con una pieza al piano por favor. Alégranos amigo". "No quiero tocar, estoy cansado", "Vamos toca, ante todos aquí reunidos no los hagáis quedar mal". " Mañana debo hacer muchas cosas, no tengo tiempo". Uno que estaba sentado de los Príncipes se levantó y le dice: "¡que toque!", la mayoría empezó a molestar de igual manera con lo mismo que tocase a gritos, "¡Toque!, ¡toque!,¡toque!, ¡toque!". "¡Basta, yo no soy músico de posada!". "¿Si os aludís gran Ludwig van Beethoven?, y tan solo os vestís como un sórdido zopenco, puerco en lo que pertenecéis en vuestra vida, ¡asqueroso!. Es más deberíamos arrestarlo oficiales"."Vosotros que sabéis de música, o de lo que está hecho cada entramado. Solo porque sois un Príncipe podéis humillar a otros pero menos en mí música que no es digna para ningún, ¡¡¡y que no tocaré a nadie!!! Y menos a su Emperador Napoleón". "Su invitado no tiene sentido del humor". Lichnowsky sale a buscar a Ludwig. "¿A dónde va a estas horas y más con lluvia amigo?". "Siempre habrán vastos Príncipes, ¡pero solo habrá un Beethoven!". "Termine su trabajo, el hombre abusó realmente". Una invitación que al solo ver a reyes de gran clase a él mismo espantaba, de súbito al verlos quiso irse. Pero el amigo lo detuvo, y fue para ser ofendido, un hombre que en la vida de tiempos difíciles más a su efigie le ocurría tal ludibrio mezquino. Cuando sale del  Palacio, va con sus partituras de la apasionatta, de miseria, alejada Nereida, como si llevase vándalo en los papeles por aún terminar, lo consumía, y en los papiros de su alma, aún la legendaria partitura, están los rocíos de las nubes de aquella noche solitaria.

 Una carta recibe de su hermano Karl."Mi apreciado Ludwig, la última vez que nos vimos no fue grata. Mas Hoy os quiero decir una noticia que me conmueve. Tengo un hijo llamado Karl, con Johhana. Tengo ansias que vengáis a conocerlo hermano". A solas pronuncia en su alcoba. Con ojos brillantes, un ánimo tenía por ese chico. "Ahora un niño, un nuevo Beethoven, de gran virtuosismo que solo debe nutrirse, fantástico". Aún Beethoven no visita a su sobrino, y espera 8 años. Una vez su alto patrón moral, irrealista e inalcanzable. De repente cercó sus sentimientos naturales, para él Johana no era una buena madre para la familia Beethoven.

 Y al tiempo consigue un sustituto emocional en la relación, con el joven archiduque Rudolph. Un músico a su vez talentoso, que se convertiría en su nuevo patrón. Estaba en su alcoba practicando el piano y Beethoven estaba sentado viendo sus manuscritos, y le pregunta a él."Si me disculpáis con la pregunta que os quisiéredes hacer, ¿cómo conseguís componer, sino oís en el todo sentido bien?, a tal grandiosa obra que hacéis siempre amigo". "¿Os gustaría saber, por lo que en vos noto, o mejor dicho al cúmulo de personas en sus intrigas cómo sucede?. Todos los tañeres puedo oírlos, he buscado el silencio, mas en mi alma, ahí los oigo, son invisibles al oído sano, puedo oír un cuarteto, si es sinfonía, o trío. La magia está, si de verdad amáis a la música profundamente. Ahí es cuando cantará en vuestra alma. Y aprenderéis a sentir que ser sordo es nada. Hasta vos mismo podéis hacer, pero si conocéis de la dimensión en que os hablo, como padre a mí música". "Si de esa manera e inmersa os expresáis, vos experimentáis, sentís, oís, es esencia de un ángel a la santidad de la música. Vuestras obras tienen tanto, que os quisiese hoy decir de lo que siento, pero os juro que si os digo pasasen días y noches por lo extensa que es y arduo del sentido inmortal para un humano". "Así es y será por siempre".
 Beethoven conversó con su archiduque realmente de un lenguaje que aún no era el todo, porque su música llevaba más de lo que para él era y que no confesaba sus secretos más puros y tenues que tenía para sí o para componer de lo que era en realidad. En esa época estaba componiendo su sinfonía 6, "La Pastoral". Llena de los sonidos de la naturaleza, el lenguaje que en ella oía con Dios y refugio. Mostró esa obra al mundo de gran liturgia a su fe por ver que su sordera no era el final de un caos que aún vivía, y resistía a la fuerza de su marcha... y una obra súper difícil para una sinfonía. Fue interpretada en los músicos y realmente en el ensayo pararon la obra y extensivamente al viento gritó fuerte Beethoven. "¿Qué está mal, porqué han parado, porqué no siguen tocando?. ¡Respondan!. ¡Ah!". Se alejó la bestia, y empezó nuevamente la orquesta, comenzaba fantástica el primer fragmento dulce de la obra lírica y enriquecida del alma. Y al ser tan fugaz en los compases seguía pero al ver que dificultó en varios violines. "Así no se puede seguir dejemos de tocar". Va donde el director teatral Peter von Braun. "Herr directore, no podemos seguir con la orquesta, es muy complicada". Le dice a Beethoven que estaba molesto a un rincón y que se dio cuenta de los errores que cometió la orquesta."Sabéis que solo se permite un ensayo, no más. La orquesta es humana". "No hay razón ninguna, necesito que se toque como la compuse". Era para Beethoven esta sinfonía un nuevo paso a su figura, y si salía victorioso podría ganar algo en su vida financiera. Era la oportunidad de mostrar que aún estaba Beethoven. En 1808 fue su estreno en el teatro de (Theater an der Wiem), de su sinfonía Pastoral. Y en concierto se oía en los músicos el ensayo corto de los compases al público ante de comenzar. Beethoven sorprende y estrena su sinfonía 5, la que había hecho, y muestra un sonido agresivo y grave. Lleno de un espíritu mustio que hay sombras al mundo. Dirigiendo de un vigor cúspide y que los músicos pudieron tocar, y gente silenciosa y admiraba por la nueva imagen de este genio a su alrededor que latía en sus instrumentos. Muestra Beethoven en sus primeros movimientos la lobreguez espectral de su entonación, y en su cuarto movimiento de menor a mayor cambia y resplandece la luz de su corazón, amanecer, de sus estrofas que él mismo hizo. Como si hablase una historia, y en su terror y final, la caricia de una nueva fortuna se concede. Y cuando acaba entona la sexta sinfonía, sorprendente de tono dócil, muy similar a las frases de su quinta, pero más tranquila y llena de un herbaje al cual Beethoven se posaba en un encuentro con Dios; donde oía los sonidos de su serena naturaleza, su fóculo que de ella era la fuerza, y que consiguió elaborar tales obras indecibles de teúrgia. La multitud estupefacta por tal índole en el teatro, alma de hombre con odalisca rendida al viento, bendecidas, por hálito de su compositor. Termina su sexta sinfonía, y expresa en el piano su concierto para piano 4, el primer movimiento allegro con moderato, suena tan parecido a su quinta de gran clandestino toque, de volumen alegre de su estado mental, y la tensión aumenta en su segundo movimiento, que hace silencio el piano y la orquesta de su andante con moto suena, y luego calla y suspira el piano de una modulación tan menor que su ambiente oscurece a su figura y a los ojos de los que ahí le ven, entrega la música y aquel sombrío idioma, errado y ambiguo por querer saber tantos misterios de sus ecos. Beethoven en el piano expresa su reacción con su rostro mismo al cúmulo, que un obra se hace latir cuánto sea su secreto que anduvo ese día o días en su real ente. Tocaba con ojos cerrados, y susurrando suavemente en sus labios, recitando palabras a su gran concierto, y al público su forma de humano manifestando. Poderoso, vivo y valiente.
 "qué humano más débil puede haber 9
 que soporte la tirria que vivo,
oh para ofrecer y componer
mi concierto que en amor revivo.
 Miraos instrumentos de mi8
que han  venido para hoy cantar,
lo que he relatado aquí
para solo al mundo implorar,
que todo no es infeliz7
y que se puede llegar,
así os cure cicatriz
que está por hoy eclipsar".
 Estas palabras se encontraron en un diario de Ludwig, y que de misterio se dio en ese amatorio concierto, "no hay peor humano que decida vivir por si hay una pasión más que inmortal, si la hay, ¿porqué no seguir con indudable arma que solo os protegerá al sentido sentimental y eterna de la vida". Comienza de su segundo movimiento el tercero, Rondo vivace. Y tanto cambia el rey poderoso en su concierto, que implora aquella luz de salvación a los violines de viento aura, el derrumbe olvidaba por su estancia, las luces de los astros daban bienvenida en aquella noche, su introspección latía, todo había cambiado. Y cuando termina su obra. El concierto memorable lo alude, y aplaude. Contento, por la potencia que en su música provocaba, "Así hayan retornos, herbajes de más gama, sin importar, poco o tarde si desvanecéis, muchos cambian y os miran de lo peor. Así sienta satisfacción no será por ellos, es por mi mismo, y de lo que he creado, mi creación, de lo que más anhelo por ser mi espíritu que en los acordes hace vibrar y pintar en secreto de lo que soy, sí, solo yo, así es, solamente la gracia y vida, postración, alma sabe qué es".

 Pudieron pagarle dinero ante este concierto siendo uno de los mejores de su vida, y de dinero financiero no del todo que merecía. Se le dio una carta que fue concedida, "podréis componer fuera de Viena si queréis o iros a donde quisiéredes a propia misma voluntad, mas no quisiéramos que os fuera para siempre, vuestra esfigie ha demostrado tan índole magia que nos ha motivado. Reconocemos la fortuna que cembrasteis, tan nutrida y de vida...Os vamos a pagar anual un salario vitalicio si trabajáis afuera". Beeethoven solo quería hacer conciertos benéficos, y componer. La oferta a Beethoven le había parecido fenomenal, más ante sus mecenas amigos que le acompañaban, como Rudolph. Le encantó y aceptó.

 Una carta que escribió para una joven dama, a quien le llamó "mi amada inmortal". Una carta colmada de roces románticos, a la entrega plena de su amor que en su vida había conocido, la única a quien le había escrito tanto, de 5 páginas por delante y atrás, llenas de la tinta de su corazón, expresando la fiel confección, indudable, Beethoven de la manera que componía de igual clase escribía, esa magia, pudor, y sensibilidad se encontraba en sus rincones más nobles de un humano. La música y la literatura, que era su poesía. A esta mujer a quien escribió, su orbe o mundo se había pintado de un sentimiento que en sus días no había cultivado, era para él el momento difícil de su vida, de no saber qué hacer con ella, tenía una pareja ya, era muy amigo de Ludwig van Beethoven, a él le dolía seguir traicionando. La mujer desconcertada por él, por su música renacentista, enamorada de su pasión, ella hubiese dado cualquier cosa o ánima para no dejarlo a él. Porque habían cruzado al más allá de lo pasional, el amor, sentimiento arduo, y que sentían en gimiente corazón, por no saber qué hacer...Beethoven escribe esta carta que fue para su amada inmortal. Y que fue Antonie Brentano.

6 de Julio

 "Mi ángel, mi todo, mi otro yo. – solo unas pocas palabras hoy, y en efecto con lápiz (con el tuyo) recién mañana se va a decidir definitivamente sobre mis alojamientos qué inútil perdida De tiempo - porqué este profundo dolor, cuando habla la necesidad - puede nuestro amor existir, sino a través del sacrificio - de no pedir todo del otro puedes cambiar el hecho, de que tu no seas completamente mía, yo no completamente tuyo – Oh Dios -

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Mira la hermosa naturaleza y consuela tu alma acerca de lo que debe ser – el amor lo pide todo y completamente y con razón. Así es para mi contigo, para ti conmigo – solo que olvidas tan fácilmente, que yo debo vivir para mi y para ti, si estuviéramos completamente unidos, tu sentirías este dolor tan poco como yo - mi viaje fue aterrador. Llegué aquí recién a las 4  de ayer a la mañana. como faltaban caballos, el cochero eligió otra  ruta pero que

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horrible camino, en la penúltima  posta me advirtieron acerca de viajar de noche, tratando de asustarme de un bosque,  pero esto solo me pareció un desafío – y yo estuve equivocado, el carruaje tenia que romperse en tal terrible ruta, una ruta de lodo sin fondo (tachado: y el) sin 2 postil- lones como tenía, hubiera quedado atascado en el camino  Esterhazy en la otra  ruta de costumbre tuvo la misma suerte con 8 caballos, que yo con
cuatro – de todos modos tuve  alguna satisfacción,

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como siempre, cuando tengo la fortuna de superar con éxito algo – ahora rápidamente al interior desde el exterior. nosotros probablemente nos veremos pronto. hoy todavía no puedo transmitirte los pensamientos que tuve durante estos pocos días acerca de mi vida – si estuvieran nuestros corazones siempre juntos y unidos, yo por supuesto, no tendría nada que decir mi corazón esta lleno de tanto para decirte – Oh - hay todavía momentos cuando encuentro que la palabra no es nada en absoluto - alégrate - permanece mi fiel y único tesoro, mi todo, como yo para ti
el resto los dioses deben comunicarnos lo que deba ser para nosotros – tu fiel ludwig -

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Lunes a la tarde, el 6 de Julio - Estás sufriendo, mi queridísima  criatura – recién ahora me doy cuenta que las cartas deben ser despachadas muy temprana en la mañana.
 Lunes – Jueves –
los únicos días en los cuales el correo va de aquí hasta allá– estas sufriendo – Oh donde sea que estoy, tu estas conmigo. Me digo a mi y a ti, arregla para que pueda vivir contigo. Qué vida!!!! Como es ahora!!!! Sin ti – Perseguido por La amabilidad de la gente aquí y allí, que ni quiero merecer ni merezco – la humildad del hombre hacia el hombre – me lastima -y cuando me veo a mi mismo

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en el marco del universo qué soy yo y que es El – a Quien uno  llama el Mas Grande –y aun así – aquí está otra vez la chispa divina en el hombre -yo lloro cuando pienso que probablemente no recibas las primeras noticias de mi hasta el sábado – por mucho que tu me ames – yo te amo  hasta mas profundamente pero –nunca te escondas de

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mi – buenas noches - como estoy tomando los baños debo irme a dormir, ir a tan cerca! tan lejos! no es nuestro amor un verdadero  edificio celestial – pero también firme, como el firmamento –

Buenos días el 7 de Julio -  mientras estoy aun en la cama mis pensamientos se lanzan a si mismos hacia ti mi eternamente amada de a ratos alegres y  entonces otra vez tristes. esperando al destino.  si este nos otorgará una resolución favorable -  yo puedo solo vivir ya sea totalmente contigo o no viviré

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Si he resuelto  vagar si rumbo en la distancia, hasta que Pueda volar a tus brazos y pueda considerarme enteramente en casa contigo y pueda enviar mi alma abrazada por ti al reino del espíritu si, infortunadamente así debe ser – tu debes dominarte mas al conocer mi fidelidad a ti, nunca puede otra poseer mi corazón, nunca, nunca – Oh, Dios porqué tener que separarse uno mismo , de lo que uno ama tanto, y así mi vida en (Viena) como es ahora es una vida miserable - Tu amor me hace el hombre mas feliz y el mas infeliz al mismo tiempo – a mi edad debería tener cierta estable regularidad en mi vida - puede

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eso existir en nuestra relación? -- Ángel, ahora mismo escucho que el correo va todos los días y por lo tanto debo terminar, de modo que tu recibirás la (carta) inmediatamente – permanece calma, solo a través de la tranquila contemplación de nuestra existencia podremos alcanzar nuestro objetivo de vivir juntos -  sé paciente – ámame -  hoy – ayer -  Que doloroso anhelo de ti de ti – de ti - tu – tu mi

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amor – mi
todo – adiós –
oh, continua
amándome – nunca
juzgues mal el mas fiel
corazón de tu
amado

Ludwig

siempre tuyo
siempre mía
siempre nuestro.

 Cuánto amor a una condesa, amante de los amantes enamorado, miedo, y terror porque debía partir. A la final de la perturbación decide alejarse de ella. Pero antes visita por última vez a su morada, y se encuentra con su amigo, pareja de Antonie Brentano. "Hola, mi apreciado Ludwig". "Vine para visitar a la condesa Antonie Brentano. Quería tocarle el piano, podré?". "Claro, por mi podéis hacerlo, salgo apurado. Nos veos mi gran amigo". (Se dan un abrazo). "Hola, mi bellísima criatura que dormida andáis en vuestro lecho, he venido. Os tocaré una obra que compuse, y es para vos. Tan tierna dulzura, tan hermosa Nereida.E l temor es tan grande que ya os diré algo que debéis saber". "¡Oh, mi Ludwig que en eslabón os sentís a no dar un paso de esta hipérbole felicidad". Toca una sonata no 26 que se llama les Adieux. Ella entendiendo su despedida para los ojos de ella, en cada nota leyó su lenguaje y por honra a él se dejó socavar por ela enteramente... La última tocada que le dio, y la última caricia que hizo a su cuerpo, como si le hiciese el amor profundamente con notas. Lágrimas al piano cayeron, fuerte era dejarle, en realidad se habían enamorado. Ella de su lecho sollozaba por dentro, las notas cantaban de lamento sonoro. Era como violín de un querubín cantase a la gloria por un humano al perdón. Así como él cantó en perdón al amor que había hecho de su ser. La verdad es que la carta fue tan poderosa, que a las manos de ella no llegó a tiempo. Las letras inmortales viven, las obras igual, no se dejan de oír y ni de leer. Siempre dan la imagen de aquel bardo clásico eviterno, que vive y que vivirá. "Mi vida siempre al amor, Dios no me hizo llegar a la altura que mi yo quería volar. Siempre juicio ante eso he vivido, y aún con mi forma y don que puedo tener, solo soy bueno para una felicidad, y que amante y amada es: la Música, que ante los inmortales siempre primero estará. Nadie podrá reemplazar en mi que no sea una obra más que anhele ser". Beethoven estaba decidido a una visión y futuro que ya entendía la vida que tenía; y que de ahí solo conviviría hasta que su mismo ser diga es momento de partir. Sí, así debe ser, no hay otra razón para vivir...Soñar con aquello...gritar cuando sea y vivir así sea con cúspide sacrificio para pintar la efigie en el cielo celestial, y al mundo sin sucumbir, más un soñador, e ideal renacentista joven del siglo que vive, y está con idolopeya vesánica y que ha conocido como es.

 De la terrible causa hacia la familia normal, su audición aún más empezaría a ponerse mal. Sus mecenas del pago anual no pudieron dar más, un efecto de inflación bajo el gobierno de Francia que evitó...Fue a su morada un mecenas, y vio la tempestad que estaba pasando, su hogar sin limpieza, con muchos manuscritos en el suelo, había comida en las mesas, cubiertos tirados. Era un desastre, estaba viviendo muy mal. Es como si un diantre se hubiese apoderado de él, y todo lo devorase. Su amigo, Lichnowsky de la última discusión que tuvieron le había mandado Beethoven una carta. "No me he sentido el más feliz que imaginé quizá en la partida ser. Una serie de desafortunados incidentes que aparecieron sucesivamente, me llevó a un estado de confusión mental, de lacerado corazón". Empezó a descuidar su persona hasta quedar inmundo. Y a tiempos ve a su hermano Karl, se encuentra con él, y con él estaba su hijo Karl. Lo encuentra enfermo, tenía tuberculosis. Entran a su vivienda, y Ludwig se presenta ante el niño como su tío. La desesperación por la tutela del niño al ver a su hermano enfermo, quería cuidar de él, una pequeña alegría quería para su misma vida que contenía, hizo firmar a su hermano una carta que tenía y que otorgaba el poder. De su madre o quería por ser una mujer de no cuidado que él no quería...A través de la caída de las fuerzas de Napoleón de Francia en todo territorio, pudo Beetoven con gran chispa publicar su Leonora que comparte un Aria con Florestan tan inhumano a la voz del tenor, de un modo dramaturgo en la obra, y que a la libertad de esta misma patria fue donde exaltó esta música. Y lo esperaban varios en un salón, y dio un concierto de cámaras. Al presentarse, estaba su mecenas Rudolph, empezó a tocar el piano y habían pasajes que tocaba suave, en otros brutalmente, no oía perfectamente, había cambiado en él algo ya. Su sordera era de límite ya. Desvergonzado ante las personas, se dio cuenta que no tocaba como era, era mejor que no hubiese dado el recital, y así la agonía de un corazón empezó a derrumbar y a no ser presentado más. "Qué a un orgullo me hacéis florecer, y sin razón ninguna me dais a ello perder. Me mostráis victorioso, y ahora a los presentes en escarnio. Para qué vivo, para seguir en un orbe que yo mismo decida qué hacer, o ser olvidado de mi misma alma?. Puede así la semilla o flor vivir sin que le deis agua, o la tierra que se nutre de minerales, preferís dejarle sin retoño, ¡oh, qué crimen he cometido para ser más humillado?". La madre de Karl hace firma de igual manera a su esposo Gaspar Karl van Beethoven, diciendo que para mi hermano y mi esposa deben de cuidar de igual manera al niño, el 14 de Noviembre de 1815. Fenece su hermano de Ludwig. Ahora se verá entre ellos dos, la lucha en un juicio para la tutela del niño. ¿Quién ganará, o en verdad que futuro tendrá el niño?, ¿será lo que antes soñó Beethoven o no?.
 La tortura de Ludwig que vivía ahora le haría componer algo que para su oído sería indescriptible y eternal de algo jamás compuesto.

 Logra tener la tutela del niño Karl Beethoven, y Johhana pierde la custodia en 1816 a los 9 años del niño. Decide Beethoven cuidarlo con toda virtud, y sobre todo exigencia para convertirlo en lo que él quería. "Cuando estáis en clase debéis de oír y prestar atención a lo que se os explica!, negligente a las lecciones de piano. ¿Qué esperáis conseguir a tales actitudes?, ¿eh?"."Nada tío", "nada". Estaban comiendo con su tío, y la mesera viene a traer bebida. "Señor aquí está". "Paupérrima mujer, ¡ahora no, largo!"."Karl, porqué estás triste?"."Yo le avergüenzo y me avergüenzo a mí mismo"."Ven, yo voy a protegeros del veneno de vuestra madre". "Café ya?"."Pérfida mesera, ahora no!". Se ríe Beethoven diciéndole, "¡Oh mi niño querido!, mi tesoro escondido". (le da una caricia y un abrazo). El niño había faltado a la escuela todo por ver a su madre Johhana, Beethoven al darse cuenta tomó un celo inmerso y agresivo contra el indefenso chico."Yo fui a la escuela, acabo de venir"."No mintáis, ¡Me estáis engañando, no mientas, no mientas!...¡Yo soy tu padre, vuestro padre, vuestro padre, vos sois mi hijo, mi hijo!, ¡¡¡mío!!!.". La desesperación por no querer que se viese con su madre, lo llevó a tratar mal a Karl, y a esta terrible locura, interpretaba el piano de una manera más explosiva y fugaz de magia. Mientras practicaba Karl, con cautela sale y corre donde su madre. Y Beethoven a través de la música se da cuenta que él salió, abrió la ventana y gritó con furia, "¡Karl, Karl, Karl!". Van al tribunal nuevamente, y le pregunta el juez al niño, "¿por qué huyó de la casa de su tío, o a caso lo maltrata?". "Si, habitualmente tenía que castigarme, me lo merecía". Beethoven opina "Cuando me enteré que ella había adoptado un amante secreto, y cuando se exhibían por las calles de Viena, mi única preocupación era el alma del muchacho". "Fui alertada de que Beethoven estaba descuidando la educación física y moral de mi hijo. No es ningún secreto que mi cuñado está sordo. Mi hijo ni puede dialogar con él"."Suelo preguntarle bromeando sobre este tema con su madre, y su respuesta es siempre la negativa. No tengo nada que ganar, excepto el reconocimiento de mi mismo. El hombre que transmitió  a su hijo una naturaleza humana mejor. No que mancha sin el amor que una madre he de dar. Si me equivoco a los gritos, o sin querer lo lastimo, es por no verle en mal camino y decepción". Se decide en el tribunal que el mayor tutor del niño sea Ludwig van Beethoven, y su madre con la completa exclusión de su hijo. Así tomó al niño Ludwig, y su madre tuvo una hijo, llamada Ludovica. Y ludwig consideraba su caso contra ella de una vez por todas. Karl no sentía ya la falta de su madre, más al saber del nacimiento del bebé, la olvidó. Y luego sería enviado a un internado.

 Ludwig van Beethoven decide en su espíritu humano componer una misa Solemnis, y va donde su mecenas Rudolph, quien en su biblioteca se iba a encargar de componer día y noche, se había apoderado de él un sentimiento hacia lo más espiritual de su alma misma, e iba a componer y que dedicaría a su amigo. Y a la humanidad de su misma índole figura. Comenzó con su Kyrie, gloria, credo, santus y agnus dei de vio a sus 48 años de vida (1818) empezó a componer gran obra, una sinfonía se le había mandado a pedir, a componer, y Beethoven ya tenía una inmortal, después de la séptima y octava que hizo. Había mandado del primer movimiento a escribir como lo había hecho y al ver que era tan diferente como querían, la habían cambiado. Al recibir las obras vio tanta diferencia que se molestó. Y volvió a mandar sus partituras, un hijo de Dios hoy aquí, quien de gran alma empezó a construir un lenguaje predilecto, sacro en las voces que eran nuevas en una sinfonía, de su oda a la alegría. Ya antes conoció a un amigo llamado Schindler, quien era su secretario que lo ayudaba en su morada, era quien se encargaba de llevar sus partituras,  y de todo lo que elaboraba.

 Beethoven logra terminar de componer y estrena en Viena estas dos grandes obras, su misa solemnis y su novena sinfonía a sus 54 años de edad de 1824. Aparece la imagen de este hombre y en su misa solemnis sonando, siendo dirigida por un director, no podía ya oír. Mientras la llama de su Kyrie explota del re mayor en las voces, su hálito calmado a una gran obra que fue criticada, y que pudo a una misa sensibilizar de manera más tenue y que era inhumana al a voz del humano, quería el mismo Beethoven. "Misa solemnis que de alturas del paraíso hago sonar, a un lenguaje de la sagrada escritura eclesiástica, sin libertinaje humano a la vida, viéndome hoy aquí, sin poder oír, sino que en un corazón lleno de su agua espiritual... He dado lo que en vida quise realizar, la metáfora pronto ha de venir, cuando rogué a vos mismo siendo aislado del mundo. Que en letras aún deben permanecer. Una chispa que no se apaga en el firmamento. Oh poderosa mi alma, y vejez de la vida que concluye a mi obra. Tantas palabras puedo decir en mi mente, que hoy al ver tanto cúmulo deben de ver quién soy, ya termina mi grandísima Misa, mi ánima que duerme en los compases, que se eleva el espíritu, donde encuentra armonía, y junto a Dios. Que oye al alma humana perdida de tiempos difíciles  que he de cantar a los santos, a la gloria de un misántropo para otros, sino filántropo para su misma esencia musical. Algunos salen en un sino sin metamorfosis de la vida, sino las que eligen, otros sin cambios hacia una aria, que a la que vive en vos latiendo, y que veo hoy". Inmensas vesanias despiertan al mismo Ludwig al ver su misa, y que de misterio entonan su sinfonía nueve, el mundo de personas buenas y malas. Quien el mismo se consideraba mala, por ser como era, pero quien le conoce lo vería por la oda a la alegría. "Mi música hoy se entona a mis silencios, puedo reposar oyéndola dentro de mi paisaje. Cerrados mis ojos y viendo astros que me rutilan. Siento que somos amigos todos, y debemos ser unidos sin más armas que dan elegías, sino la misma libertad y alegría. Mis acentos cantan a la luz de aquella morada creciente que vive lejos y que los que llegan han de vivir la vasta eternidad, mas seré yo?... Qué noche la mía que en este concierto pueda sentir los minutos de mis tonos como los más elevados a la gloria de la estrofa que mi alma necesitaba suspirar e implorar. Ver flores de esta primavera dúctil, serenas, coloridas, Beethoven, ahí estoy. Vivo, estoy si al que entienda lo que soy y que seré. De mis actitudes y vesanias, amor y confusión es lo que es de las obras que di. Y de la reencarnación a mi yo de vivir plenamente en bondad de mi rincón más espiritual, la música". Un sentimiento que a su ser contiene. Despertó al mundo, la ópera, un momento que persistirá eternamente por Beeethoven, no ha muerto, aún vive en su reflejo de las notas de esta eterna vida. Fue aplaudido y reconocido como el mejor de los compositores del siglo, y que había superado el romanticismo, clasicismo, solo un modelo nuevo había poseído de ser él, no igual que otros, y lo buscó, la música que suene que sea de él, fácil será de reconocer, por su imagen. "Hazme un día feliz en alegría". Fue predicho, no fue abandonado y fue así. Siendo su postrera aparición pública en Viena, y manifestación pública como compositor.

 "Amigo Beethoven mira lo que ha dicho de vos. Que sois el genio incansable, nos mostró un nuevo mundo, revelando secretos mágicos del sagrado arte, que jamás habíamos oído antes, ni tan si quiera imaginado". "No me has traído dinero, ¿verdad?, Schindler vuestra presencia me irrita. No quiero que te sientes en mi mesa. ¡Marchaos!" Schindler no dio le dio nada de lo que él esperaba aún, Schindler dejó de trabajar para él y lo dejó. Donde Karl iba a estar en su puesto de él. "Necesito que tengáis un bloc de notas, para que sigáis estudiando". "Tengo que estudiar". "Qué has conseguido con eso?. "Nada". "Nada, solo sois un chico que se pasa en billar, y con las mismas meretrices os revolcáis, así queréis vuestra vida, ¡ah, dime!". "No". "Sígueme"...Beethoven compuso su cuarteto en si bemol mayor en la secuencia de 6 movimientos, diferente, clásico a su misma rama, después de él sería el averno, no habría otro que compusiera, así de su misma entonación. Y los sonidos extremos eran exactamente lo que caracterizaba con su relación a Karl. Que eran las peleas por no entenderlo a su tío. Karl charlaba con un amigo. "No sabéis como es conmigo, con sus exigencias  y jamás soy bueno para él, me humilla. Y yo tengo mi madre, y ella es mi madre".
 Beethoven ve a Karl y le habla fuerte estando en cama. "Tú padre soy yo, y sabéis muy bien que tu madre es veneno para ti, no es de ti, entiéndelo. Y ahora fuera de aquí!". Karl se retira, y él le llama con voz de afecto. "Karl, mi Karl, vuelve, ¿Karl?, no hagas esto a tu padre, tu padre que te quiere". Beethoven estaba compuso la Grosse fuge es un ataque brutal, feo, un lenguaje que él inventó, más a la etapa que estaba viviendo última de su vida y con Karl. Donde suena devastadora, en gritos fornidos, de férreo poder, y luego debilidad hacia él. Todo en un caos de conflictos. "Es ese monstruo tentándote no Karl". Lo empuja "Basta ya". La furia y todo en su obra es reflejada, tanta tensión existía en él. Que en sí, era lo que estaba viviendo... Beethoven se enteró que Karl se pegó un tiro. "Karl no era diestro con las armas, y la bala no llegó a penetrar su cabeza, solo le rozó, una noticia indescriptible en dolor, oh mi Niño Karl". Beethoven al enterarse salió en busca de Karl. Había un padre con él. "Qué motivo fue el que le hizo hacer esto?". "Lo hice a ciegas". "¿Estás cansado de la vida?". "Mi, tío intentó hacer de mi un hombre. Trató de hacerme una persona mejor. Sólo me hizo peor. Dígale a mi tío que no quiero oírle menospreciar más a mi madre". Y Beethoven fue ahí y vio lo que él dijo. Y a su salud hizo lo posible, y la respuesta de él fue un buen e inusual gesto. Lo llevó al campo a recuperarse, y por primera vez dejó que decidiese su propio futuro, una carrera en el ejército. Fue en esta estancia cuando Beethoven escribió su última pieza musical, y el último movimiento de su cuarteto si bemol, para reemplazar la grosse fuge que no gustaba a la multitud de como era, pero que nadie entendió el porqué y motivo de su creación, siendo intocable para los músicos profesionales de esa época, gran inhumana la obra de este genio que en sufrimiento era lo que experimentó de poco hálito sino tirria vándola en sus notas de estruendos. Y esta postrera obra fue al reencuentro con Karl y fraternidad con él, de su equilibrio personal, y poca alegría que con él ahora andaba. Beethoven va a Viena, y los años pasaron, donde se encuentra enfermo, ya mal de salud, y que postrado en una cama sin salir de ella.  Y Karl fue a visitarlo y le lleva un anillo rubí. Ningún adorno le hará mas grande, feliz de lo que ya es sin él.
 Después de la partida de Karl vino una cosa tras otra, hubo una cirugía tratando, de liberar gran líquido que había en su abdomen. El proceso solo drenó el líquido. No impidió que continuara el flujo, la herida debía quedar abierta, pero se infectó. Sufría miserablemente, no tenía fuerzas para otra operación. Y unas palabras en lecho dijo. "Plauditi, amici,  comedia finita est". "Aplaudan amigos míos, la comedia ha terminado". El sábado 24 de Marzo de 1827 con una enfermedad ya mustia, e insuficiencia renal llevó a Beethoven al coma, y dos días después en plena tempestad de lluvia y tormenta, feneció. El 27 de marzo después de la defunción en su lecho tomaron la forma de su rostro en un papel. En su funeral asistieron más de veinte mil personas. El mayor número jamás visto en Viena. Karl alojado en Moravia, no regresó para la ceremonia.

 Beethoven vivió como uno de los que en su música se hizo llamar de clandestinidad profunda. "Mi vida complicada al amor y razonamiento, por no fenecer a lo que deseo lograr. ¡Oh vida!, duerme calmada, pronto la eterna juventud de mi vendrá en alas hacia el lugar santo. Arrepentido por no haber compuesto lo que quería antes más dar, los años pasan, veía la vejez más cerca, y en amanecidas tenía que andar, componiendo a plena luz de la luna, contemplando en mi interior la naturaleza, y oyendo ahí los sonidos que me hablaban, me susurraban en estrofas, versos sensibles a su mayor ruiseñor... Cuidarse a las leyes de Domine gloria, siempre mi esencia sabía sus pasos, a pesar de ser indomable, no hay mejor espíritu que busca su voluntad profunda por el arte que anhela en el sentido de que tiene la vida, si no es así, preferible morir. Así como Rabino expresó a tiempos de la libertad humana, que se encontró a métodos difíciles de soportar su disturbio, pudo dar el mensaje sagrado, cómo no seguir así haya rabia suprema con la vida, si él mismo fue símbolo y epopeya sacra a nuestra salvación del reino. Vos mi amigo que oís las súplicas, he de ser a vuestros ojos conocido, no os vayáis a olvidar aquel dí en que termine mi comedia, que ni mano podré mover, solo que en mi corazón sonando todas mis obras en gloria, a la paz y bienaventuranza, que he de querer hoy en lágrimas a mi testamento puro, de la tinta que es de mi corazón, de mi sentimiento que teme a ese sentido, y por la que me disteis a vivir, pero con el don poderoso de la vida, de mí música, sirviendo para cantaros y contar las sendas que he tenido, de un mundo que ni imaginaba vivir y crear ya siendo vinculado de un padre tan malhechor. Ya a esta edad, no he podido conciliar con el amor, no nací para amar, nací para ser lo que soy, y como primera identidad de amar como al amor. Solo dame las fuerzas que siempre he tenido, para llegar a donde quiero ir, y debo ir, gloria al alma y a los que una vez ofendí y a todos en plenitud y de su entera beatitud". Beethoven escribe como una despedida al mundo, donde él mismo describe todo lo de él, en tan resumido texto a lo que ha sido su vida, un hombre lleno del ímpetu de un mar, hoy; ayer, siempre podía verse en sus ojos, rostro, y música de como era siempre. Poderosa, con luchar a grandes heroísmos  y de esa gloria que tanto al final de su alma agonizante consiguió, venerado, conocido, por como era, como fue, como vivió, amó; así no haya sido como quería amar, luchó en los caos más en la busca de no ver la luz, hizo lo que un mortal a una liturgia haría?, hay quien a su idolopeya confía y vive, quien vivirá hasta la entera vetustez, que anhela retornar diferente, que con tres pasiones, sueño único que implora e implora en su corazón de joven soñador. Hasta que le puedan permitir o que le veis a sus escrituras que de esa fe expresa para un aliento de lo que busca y ama a la inmortalidad de su mismo espíritu longevo de la vida hasta su música hablar y su musa que ha pintado de años de su siglo sin abandonar; por ser más de él, el hogar y refugio que le acompaña, de historias cuales son de un mismo ser, de creación, predilección para sí, y de sempiterno soñar que ha existido en su poesía sagrada.