sábado, 12 de enero de 2013

la idolopeya de Beethoven.


La idolopeya de Beethoven.

  Un mozo que vivía en una morada en Bonn, vinculado de un padre tenor y de una madre a quien llamaba, "mi mejor amiga". El pequeño Beethoven era tratado de mal genio de Johan van Beethoven, su padre, le enseñaba música cada día y noche, sin dejarlo descansar, quería volver de su hijo un músico. No anduvo elogio, o felicitaciones gratas de como tocaba, jamás pudo hacerle sentir que era un hijo amado en cuerpo y aliento. Solo era alabado, y clamado hacia el cúmulo, "¡oh mi Ludwig, mi Beethoven, bravo, oh hijo mío!", cambiaba fuera del fóculo; para el joven era un desastre, se sentía para otros triunfante cuando en su propio ser sabía que su vida era señoreo de Johan van Beethoven... y el único vicio de su padre era ser amonado cuando llegaba a casa, su madre al ver tal locura siempre callaba a las vesanias que ocurrían, Johan van Beethoven llegó con un amigo e hizo tocar a Ludwig, sin importar que durmiese,  lo levantó y tocó el clavecín, al ver la magia del chico notó que era talentoso, lo cual su padre aplaudía a su hijo, lo cual jamás hacía... Ludwig aprendió tanto de la música que de ella concebía un hálito; las lecciones fueron cada vez más exigentes  para Ludwig al darse cuenta del todo pudo aprender increíble las lecciones de Bach, Mozart y Haydn... un día salía a caminar a explorar la ciudad, se encontraba con chicos refinados, quienes les decían "qué ropa tan sórdida tenéis, no os dais cuenta, si así de mácula sois, vuestra familia igual debe ser"... al oír las palabras ofensivas el chico se retiró, su aspecto mostraba la decepción que vivía en su hogar. Al tiempo aprende a componer a sus 12 años sonata en mi bemol mayor, " la poesía me susurraba, pensé, ¿cómo puedo ser compositor a mis 12 años?, las armonías me cantaban,  tan poca experiencia en el arte para expresar, era muy tímido, pero me tomé la libertad para componer, como Dios a las leyes de la vida", la herencia que dejó su abuelo se terminaba, solo la renta que se ganaba en la magia del chico al mundo era lo que mantenía vivo a su familia,  él se dio cuenta que su padre al estado que poseía era pérfido cuidar de él y de su hermano, su padre fue encerrado en mazmorra a vivir desolado por su causa.

 Beethoven encontró refugio en la casa de la familia de Eleonora, su madre Helena cuidó de él y que a su hija misma enseñaba a tocar el piano. La ciudad hablaba del genio que había nacido. ¿Un compositor será en su moza vida?, ¿o quién será en las inmortales obras de sus antepasados?.
 La luz sonreía para el chico desde su morada, tomando obras de las que le susurraban del corazón, tan fácil y divertido, como si tapase con su dedo el sol, ¡ah como si Dios hablase con él de su nueva ideología lírica!. La música la sentía como la musa cual en regodeo no hubiese final.

 Su madre al tiempo fenece con tisis, terrible enfermedad para ese tiempo, y su padre amonado a la bebida, Beethoven se da cuenta por la responsabilidad del hogar, a sus 19 años de tal penuria que atraviesa, le pide al patrón de su padre que la mitad de su salario se la dé a él, y se sale con la suya. Y ahora reclamará a los gobernantes de Bonn para componer una obra para José 2, cantata por la muerte de José,  y quería ver su primer progreso, en una actuación de la cantata, los músicos no lo habían tocado como él lo compuso, y a su exigencia mandó a que se repitiera desde el principio, una obra que muy poco se interpretó, y aquí parece decir Beethoven adiós a su pasado. Sabía él que en Bonn no tendría futuro, y debía irse, sí, no iba a confiar en nadie, lo aprendió en su infancia. Decide irse y se despide con gratitud con la gentil dama Helena quien lo acogió, y cuando se va antes le dice, "despídase de Eleonora no se vaya a ir así, por favor", Beethoven respondió: "no tengo tiempo, debo salir, ya es tarde, disculpadme"... no pudo corresponder a su amor, y para sí jamás olvidaría de niña la gracia que él a veces dio, de ese niño frágil llamado Beethoven que ahora era diferente. Se molestó con ella por haberse fijado en él, seguro no entendía sus razones que la música le hacía ver otro paisaje. Eleonora pudo comunicarse con él ante cartas, y fue su amiga solamente. Quiso dejar en adiós la presión que no quiso ya recordar, Viena era su nueva capital en  1792, a sus 22 años. Y va donde el gran Maestro Joseph Haydn, para que le enseñase,  y donde dice Haydn, "su patrón Waldtein me dijo que con trabajo duro usted recibiría el espíritu de Wolfgan Amadeus Mozart en las manos de Haynd, un hombre que hará hablar al mundo". "Para mi será un venero aprender de vos, pero sabréis que cada músico tiene una misma senda como artista", pensaba de no ser como otros, sino buscar lo que en el fondo quería hacer. Se entera desde Viena por una carta que escribe su hermano Karl, "Nuestro padre ha muerto, podréis imaginaros cómo pasó su última vida que él mismo buscó, sabemos hermano la vida que nosotros mismos tuvimos ante perfidias pasar, no sé porque no fui contigo, la vida ahora es vuestra cual quisisteis elegir, no digno de oponer a lo que anheláis, la partida de Johan no sé cómo la recibáis, espero que vengáis, aún lejos, Dios sabrá qué hacer de vos, un abrazo, lo extraño". En el funeral no asistió Beethoven, un padre tan injusto y más por querer hacer de él al mundo una ganancia, dolor a su pasada infancia, ya a esa edad prefirió olvidarse de Bonn en donde nació, quiso dejar en adiós la desilusión, no quiso ya recordar, Viena era su nueva capital, y estancia de ver nuevos logros, pero por la música; habían horizontes rutilantes, de construir lo que ahora a su alma le perseguía.

 Una obra compuso y la estaban interpretando músicos, y con él estaba Haydn, era un trío para piano no 3 en do menor, cuarto movimiento. Preguntó. "¿Qué le parece?", "Innovadora, ingeniosa, pero para ellos la encuentro muy complicado, yo en su lugar no publicaría esto aún, precisa trabajarse más", pensativo al gran compositor de Haydn pregunta,"¿Qué está mal?","No, no hay nada mal. Solo es un tema complicado, además tiene alma, vendría bien esperar un par de años. El público aún no está preparado para esto". Beethoven se retira del salón enojado, sintiendo que ante él había fracasado, y al ver tal opinión era seguro que no quisiera nada de él. Haydn pidió poner algo de él en su obra y en instante se negó.
 Beethoven tocaba su fa menor para sonata allegro. Para Beethoven como una vez dijo, tenía que buscar su mismo trabajo espiritual de conectarse con el mundo que él necesitaba acariciar con su música, ser él, distinto de los músicos. En su sonata expresa lo máximo de su ritmo, de fuerte a suave, una modalidad provocativa... Los sentimientos para Haydn de él fueron malentendidos, lo cual le parecía un testarudo, terco, y solo al oír su obra quedaba asombrado, lo cual sentía envidia, sus primeras obras fueron las sonatas, con ellas se oía su voz interior, de su juventud.

 A los pocos años de su llegada ya conocido era, y como mejor improvisador, y donde sus contrincantes tenían que improvisar sobre melodías populares, y para sostener su imagen debía mostrar fineza en la competición. Se enfrentó con Monsieur Daniel Steibelt, el audaz, e impotente, se decía, muchas condesas alrededor habían, tocaba de manera cortada, no tenía esa fuerza la obra, y Beethoven un hombre diferente opinó sin importar el respeto hacia él, "cuándo va empezar?, no tenemos todo el día", y la mayoría al oír se reía por su ludibrio. Sus reacciones lo decían todo de Beethoven, termina de tocar, y aplauden. Ahora el símbolo de Viena, pero será mejor que él?, empezó cortado como él, luego a segundos cambió la forma de tocar, con más sentido, donde convirtió la obra de más velocidad y audacia donde las condesas aplaudían ante las obras, y sonreían por su magia, y aliento que desprendía, de pianista, miraba a una mujer, y fue quien le conoció.

 Le escribía a Eleonora desde Viena de lo que le estaba sucediendo, y que si se encontraban sería diferente. Donde una vida más feliz consiguió suprimir las penurias de infancia tormentosa. Era idolatrado por la aristocracia y por los ricos, e incluso a los amigos del marido de Eleonora escribió, ya era casada, diciendo que el amor flotaba en el aire. "A pesar de lo que se dice, no soy misántropo, vos lo sabéis. Este cambio fue causado por una dúctil dama que me ama, esta es la primera vez que siento que el matrimonio tal vez me dé felicidad". Al amigo que escribió se llama Franz Wegeler amigo de la infancia, donde al recibir dice, "es claro que estaba exagerando  él siempre tuvo ciertas dificultades con las mujeres  siempre se enamoraba, pero nunca salía bien".  La dama con otra amiga dice, "él es talentoso, brillante. Toca como de ensueño y es feo, no exactamente feo , pero no se cuida. Verás siempre con aquellos abrigos sucios. Creo que nunca ha vestido su talla. ¡Ah pero tiene un cierto encanto...es magnetismo. Está escribiendo una sonata para mí". Fue dedicada para la dama que le sonrió en el salón de recitación, siendo su alumna, en 1801 a la condesa Giulietta Guicciardi, él la llamó sonata quasi una fantasía, y en esta fantasía... que ni la misma mujer entendía su lenguaje, una dedicación tan sombría, y no dulce de sentido más habitual para ella, sólo él sabía el porqué. "Supongo que usted irá a la casa del Príncipe Nicolau este viernes". "No, no iré con aquel cúmulo". "Yo debo estar allí Beethoven?". "Bien, me parece excelente".no fue sólo el miedo a la intimidad lo que le impedía acercarse. Había algo más.

 No acepto ya negocios con gente, digo el precio y ellos pagan...¿Cómo un hombe que hereda la gracia de componer podéis darle temor?, ¡oh naturaleza! has escuchar el susurro de mis notas a él, mi preocupación es tanta, la desesperación me consume, aquí en tinta postrado, querer escribir lo que siempre de mí he querido, no sabe nadie el peligro que teme mi yo, si de Bonn fue olvido, porqué traer a mi humanidad la furia, de mi música vándola que en ello haré de dar, antes que sea tarde, o no sé. Quiero tanto a mi música, que he estado componiendo mi segunda sinfonía de re mayor, y hasta dos más a la misma vez, porque es el alma fiel, que me oye, y del corazón. Si hay alguien que a siglos entienda o no, podrás entender, aún vivo, no sé que futuro exista, solo la criatura que mis ojos ven de tantas es quedar sin suspiros, que enamorado o por perfume de mujer necesitáis, anheláis alabar con flores, o con música, acariciar como yo al piano, no sé, o no sabe el todo poderoso, sabrá en qué vesania mi corazón dicta, o sentimiento que al miedo y romance hay, o injusticia contigo mismo, por si me hacéis perder, pero no por mi espíritu, porque él vencerá así destruya a mis espaldas a otros, o me aleje, mi comedia vive y estará hasta que yo decida.

 Un escrito en tardes de lluvias que decidió escribir, clandestino, recóndito a lúgubre alma, quién cómo él hasta ese momento, que de su mayor honor a su imagen.

 La condesa Guicciardi decide no casarse con este hombre, sintiendo que su cabeza ha de estar afectada por la música de él, "no tiene una vida estable, y menos para mi, cómo me viese con él en vida, mas hay algo más... a finales de la primavera me dijo que estaba perdiendo su audición  ¡Un músico sordo!, ¿Cómo puedo imaginar eso?".

 Tocaba Beethoven a su lado la obra de Quasi una fantasia, el tercer movimiento, solo al ver ella a él tocando se admiraba, sorprendida de cómo tocaba, pero su reflejo de ella era tan ida, y difícil de decirle algo a él de lo que estaba sintiendo.

 "Mi audición no ha mejorado, además está empeorando, a la chica que le dije no es de mi clase si quiera. Por tanto lo de la boda es eliminado, de todas manera estoy consumido por mi música".

 Ella miraba como tocaba, termina y dice " Bien. Bravo". Lo cual esa relación no funcionó y de ella se apartó, y no supo más de ella.

 Tenía temor que al salir la gente le hablase y se diesen cuenta de su secreto que lo destruiría. Evitó salir a la ciudad de Viena, la gente decía que tenía un comportamiento muy hostil, por su tirria que lo estaba pudriendo. Evito salir, se aisló, y los zumbidos en sus oídos eran cada vez más fuertes, insorpotables. Se aisló por tres meses de Viena. Se hospedó en la pequeña aldea de Heiligenstadt, en las afueras de Viena. Un paso que cambiaría todo, pero no de la manera que podía imaginar.  Había una poca esperanza, lo visitó un médico, y lo revisó, donde el mismo dijo: "Seguro en certeza que ni con baños, probó, los derrames, nada funcionó. Y ahora me dice tal vez, ¡no hay cura!".

  "Muchedumbre que no entendéis el estado de mi forma de trataros, que pensáis que soy un ser misántropo o agresivo con vosotros, no lograréis saber la forma de vivir que es para un músico así?, que en mal idioma os dirigís a un humano, hijo de su música, que en su valor despedazado está, ¡qué equivocados estáis con sus paupérrimas palabras que sabéis decir a mí persona!, si el alto castigase vieran el ludibrio que hacen a mí. No os dais cuenta el motivo de mi secreto que me ha hecho parecer vándolo ante mi indomable ente. Hubiera fenecido en mi existencia si tuviese tal enfermedad que apresa mi sentido. Sólo el amatorio arte predilecto me sostuvo  Me sería inútil dejar aquel orbe sin haber expresado lo indecible que estaba llamado a componer. Cualquier esperanza de ser curado se ha desvanecido, así como las últimas hojas se caen, también se van mis esperanzas. Así como Jesús dio la vida por nosotros, cuántos no manchan su sangre de lodo. Que mi vida a un arte di, y enfermedad recibo del todo. ¡Oh Dios!, permitid al único hijo que abandonado en vida un último día de alegría. Ha pasado tantos años que sentí la alegría en mi corazón".

 El extenso escrito de Beethoven en Heiligenstadt a sus hermanos de su flirteo con suicidio, nunca fue enviado, solo él sabe lo que en ello su alma había clamado o que concediese lo que él quería, más y más que solo, solemnidad  Que en su carta expresa una metáfora de su propio heroísmo, muerte y renacimiento. Da vuelta a Viena, con un alma por querer ver qué destino le esperaba, y compuso su obra más sobresaliente, que sería dedicada a Napoleón,  cuando se declara Emperador de Francia, tacha en su partitura su nombre de él violentamente, y transforma la sinfonía en lo que parece ser una historia de sí mismo, una batalla heroica. "Me vi obligado a ser malentendido, y tuve que estar aislado como alguien que hubiera sido proscrito, porque todo eso ya está superado".su sinfonía llamándose Heroica, ésta fue su respuesta apasionada y desafiante a la crisis que pasó...expresando en su obra una forma de comunicar su estado mental, el poder del compositor, pero para él su fuerza que hay aún un hombre, así muestre su brusco carácter de ser.

 Escribe para Eleonora, "que cada día que pasaba estaba más cerca de su objetivo. Objetivo que no podía describir, pero que sentía. lo vas a ver dijo, te dije tan feliz como este mundo me permita ser". Resignado con su destino, escribió:"Que mi sordera no sea nunca más un secreto, incluso en el arte. Porque muestro mi verdadera efigie ante mi libertad de componer". Al perder en su crisis la audicción, para sí encontró algo más que un músico, la religión de la fe, que alcanzó su auge como compositor, que una vez se preguntó, podré ser compositor a esta edad?, no, como ahora se sentía en aquel ruiseñor del forraje, quien oía, nadie podrá imaginar, pero el secreto lo dice en su música. Hay que oírla y leer sus labios, él os habla, somos ciegos y hasta sordos, y si él era sordo porqué no oír la historia o milagro que había en sus obras. A pesar de la forma en que era, tenía un corazón como todo humano, el que había en su introspección recital, solo sabía vivir de su música... hasta mañana amigo Beethoven, pronto daré a descubierto la memez que cometí ante el amor que ahora conozco recién de vos, mal idolopeya que escribí hace meses, o recóndito estas palabras, o para mí que nadie leyese, o como andar este pequeño texto a pluma en mis recuerdos, tan joven humano que mi vida es quizá sabia a un arte, pero tristeza porque a este vivir no es la mejor vida. Si tan solo conociera a un maestro como vos, de seguro viviría, no a un mundo que en solo escritos me mantengo con vida, o como vos cuando en ese vorágine escribíais, oh mi mismo yo, que ni conocido soy, a quién importar las palabras, mis papeles, mi esencia, mi amanecida que hay aquí, 3 de la mañana, pensando en esta vida que me duele decir por ser rechazado en valor memorable de querencia a la importancia de un soñador, muere en un océano, y nadie lo ve. Así se van estos papeles, perdidos, por si serán leídos, o revividos, pero será con empatía por si no llega mi gloria en aquella luz. ¡Oh Dios!, ¿habéis visto por años qué de querer mi yo?, a veces seguro andáis y no os veo, ¿de poca fe seré?, o no concedéis lo que más inmortal es para mi alma, tener un trabajo para poder ganar, mas fuera feliz si ganase con lo que vos sabéis que amo. ¡Oh dame la altísima gracia que merece un compositor, para ser de este siglo el que hable con su propia lengua, y termine por lo que aún le falta por hacer, pasan años y las respuestas no veo, si tanto pedir no oís, ¿en dónde estáis?, ¡apiadaos de la biografía que vos mismo conocéis de este hombre perdido!; por ir a la morada celeste. Solo mi refugio son estas letras, contar de mí aquello que está guardado, que quisiera hacer llover, rocíos de notas en el viento de Caracas, de un nuevo ser, así este corazón no verá la soledad, que aislado anda, que ni amigo verdadero tiene, pero no uno que vea otras cosas, sino a la misma altitud que soy, si me concedéis aquello... no estoy en la iglesia, jamás he ido a visitaros, si no estoy para vos, ¿porqué estar vos conmigo?, perdona si hay sentimientos que contradicen, pero no abandonéis a mí, es como si estas palabras fueran hacia ti, veis que siempre una nueva historia parte de mi persona, cómo reflejar a uno que no sea yo, no tuviera sentido escribir, así soy, así vivo, así camino escuchando esos sonidos en mi mente, esas armonías por querer componer, pero, sino me dais aquel ensueño que anhelo, o estar en un hogar que hablen de la música que imploro para qué ir, si son diferentes, me siento débil a veces a no poder sonreír por lo que busco, no soy feliz realmente, a pesar de que escribo cada vez más, solo fuera bienquisto si consigo lo que merezco. Solo buscan cuando son aquellos, pero no aquel que en verdad siente y sabe lo que es esta vida, en letras y pasión melódica. El amor, estaba antes, lo soñaba, flores olía, y era ella en una, eran tiempos para un poeta la sensibilidad más dulce de una poesía escribir, imaginar su piel sensual ante los besos de su amado, consumida por el pudor del amor, abrazado que a ello si supiera música hubiera compuesto, pero al leer ya mis labios y corazón, las notas serían distintas ya hoy, primer movimiento en mi bemol mayor, con acordes vivos y cálidos por sus besos, la intimidad explotaría en aquella obra, con agitación en los compases por tales caricias férvidas de quererla, y cadencia larga, mas por una noche al ver estado con ella, mirando las estrellas, brillando la obra, como sus ojos, sus bellos ojos, "la pasión" se llamaría, segundo movimiento, en do menor adagio mi sonata, que en locura de la enfermedad que hay para una felicidad concebida se zahiere, consigue notas de un sombrío espectral, al miedo, al perder en esos tempos oscuros de su amor extinto, de no querer. Siendo apuñalado, ¡oh por el dolor!, y dejando sangrar al corazón, y mi obra sin marcha, y un violín ante la obra con un consuelo hacia ella, y ni se acerca, y más llora el violín, sin más suavidad que termina sin tiempo. Cuando calla, la mujer para sí muere, y olvida todo, y decide volver, ¡oh a su patria!, lejos de ella, así las lágrimas doliesen, regreso. "La tragedia" se llamaría. Tercera Obra sonata en re menor con movimiento presto con furia. Acelerado el piano al andar solo y equivocado al creer en ella, donde las notas rompen todo entramado y se vuelve una obra maravillosa por el querer seguir sin su imagen, y renace ante sonidos de estruendos que dan terror, apasionado, vesánico, y esperanza se viviera por querer solo ahora mismo poder hacerlas y ser compositor y nombrarlo como el sueño como tercera obra. Así compusiera con el alma de una vida que redacta cada nota en su acorde, de su poder inmortal del compositor. Así sería, contaría mi secreto que solo conozco, cantaría y a pesar de que el sentimiento exista ahí, ya la última sería una obra no entendida para nadie, solo mi yo sabría y feliz, nadie supiera porque el sueño. A veces somos dueños de elegir, pero sino se logra la ayuda o virtud de Dios para mi mustio he de ser, que ni suerte ha tenido. recordaos que aquí vivid un alma que no hay en esta tierra otro como yo, pronto mis palabras en las obras hablarán, sino hubiese conocido esta pasión, de verdad la vida para mi no tuviera valor, por esto que sigo vivo, y viviendo, no por otra rama, segundo sabe que la muerte de un marchito amor cuando se va, anhela un vivir mejor no que peor y de misma pasión que canta mi alma para ella en aria amada, mi esperanza de mis esperanzas inmortales.
 
 A sus 35 años Ludwig van Beethoven se arrepintió de la idea del suicidio, su averno...reconociendo públicamente que se estaba quedando sordo. De este drama emergió su característica rebeldía. Y era uno de los más feligreses compositores de Europa. Y ahora iba a entrar en una etapa más de composición prodigiosa. Creo que la originalidad y diversidad de la música que estaba creando era una consecuencia de batalla contra su adversidad física. Como si no tuviera todo el tiempo cúspide de todo lo que el sabía que debía escribir de su alma. El mayor y urgente desafío que enfrentaba era la composición de una ópera, el indecible deseo para cualquier músico de esta era.

 Vienna 1805, la Vienna de los primeros años 1800 era un desastre, las fuerzas de Napoleón marchaban por el continente, y recientemente habían ocupado en la ciudad donde vivía Beethoven.  A pesar de estos actos de agresión, los ideales revolucionarios, de libertad, verdad e igualdad tocaron la fibra sensible de Beethoven. En ellos encontró inspiración para su ópera Leonora. Puso el nombre de una añorada amiga quien fue de su moza existencia, era de cierto ser que en ella había algo, por su carisma y dulce compañía de no ser así hasta ese entonces. Mas es una obra que fue ante Baron Peter von Braun, director teatral rechazada porque no se llenaba el teatro, necesitaba algo más, se contaba que en sus dos primeros actos eran muy extensa y aburrida por su mecenas amigo  Lichnowsky, lleno de rabia y enojo."No pueden ser más cortos, no y no, me niego absolutamente". Quería todo como él lo hacía, porque era él. Una joven amiga le dijo, "hazlo porque no quisiese que retirasen una obra tan hermosa como esta de gran valor, hazlo por nuestra amistad Beethoven", al oír tales palabras por ella, dijo "Empezar del principio, es difícil retroceder y borrar los compases que elaboré, cada línea y honra a la mujer  y al amor está por mi, la historia no son narraciones que llegan igual al cambiar, son perturbación al alma quien lo crea, es imposible decir que Dios es Diantre, que Dios es Dios. No logran comprender pero lo haré por vos, pondré a lo que vea yo". Logra terminar su obra, y cuando publica resulta que para el pago de esta obra de Fidelio ante el director teatral le da una poca cantidad y generosa, lo cual se molesta Ludwig van Beethoven por el precio y el descaro a su obra como peor insulto que recibe; "El problema no es la música que tenéis de nivel, sino la drama, y la casa no se llena, no fue como la flauta mágica de Herr Mozart que llegó a magnitudes", "Yo no trabajo para tal cúmulo, sino por un propósito de ver lo que nadie ve", "Si hubieras sido como Mozart habría de ser un hombre rico", "si ya tanto decís o aludís a él, porque no lo renacéis y traéis aquí y le decís vuestras intenciones, ya que sois así no publicaréis nada de Leonora". La ofensa para él fue un dolor y más al ver cambiado las partes, le dolió tanto que esa obra la guardó pero no la olvidó, y era una obra de Leonora que buscó las cualidades femeninas, de ese pudor lenguaje romántico y que en la vida real buscó. Se enamoraba cuando veía un rostro de monada de una condesa, campesina, no importaba la clase sino la belleza para lo que era para sí, su sino en esa era empezó a conectarse más por la pasión de mujeres, en una carta escribe para una condesa josephine deym viuda y con cuatro hijos. "Mi Josephine Deym ya no puedo más con este silencio que mi sentimiento se apodera de mí, hoy tengo la fuerza para escribiros y contaros de mi, ya no quiero seguir
escondiéndome con temor hacia vos, quería pediros si quisieseis veniros conmigo, comenzar algo más que la intimidad que tenemos para que seáis por siempre mi condesa. Sois aquella luz y energía entera que me mantiene vivo. Cuando estáis cerca del piano contigo, hoy recuerdo por cuando os susurro palabras, cuando os respiro cerca, vuestra fragancia del cabello, aún la suspiro hoy, me llena de ese amor, la dulzura que sois, oh pan sagrado, intocable a los demás, solo por mis manos, y que por siempre anhelan ser, para tocaros como piano, bella, oh bella, podéis comprender si hay una respuesta negada no encontrase a dónde ir, qué sería de un fracaso hipérbole de la locura, o qué definición hiciese para no ir a un ocaso sentimental, que inventaría. Escríbeme a esta inquietud del amor Josephine Deym". Lucha por un sentimiento. Responde, "¡Oh mi Ludwig, o no sé si ya seáis, tan hermosas vuestras frases, con el detalle sumiso que me describís, alma celestial que brilla, nadie ni mi propio marido fue así, pero al amor que vos sentís tanto en este corazón no ha podido ser, siento la respuesta tan pronta, no os quiero ver en temas o actos que os perturben, tengo mi posición, mis hijos, y vos no tenéis el dinero que darme para ellos y más con un hombre sordo, no puedo. Vuestra música es anormal para un humano, llena de ese secreto que vos sabéis, tanta admiración, y belleza que me gusta y sobre todo mi venero hacia vos. Pero no puedo irme con alguien que no ame así hayamos hecho la libidinosidad. Lo siento mi gran amigo Beethoven". La carta la recibe Beethoven, y se pregunta. "¿A dónde tengo que llegar para poder encontrar la femenina dama y poder ser así sea átomo de una célula de su amor?. Que se fijan en todos los medios para ser feliz, porqué el más desgraciado y feliz humano poco he de ser, la santidad quiero tener, y cuando alas tengo, la quiero alcanzar y sino las alas se van".

 Su hermano Gaspar Karl van Beethoven le escribe, "Tengo dicha predilecta que contaros, he conocido a una hermosa dama, me he enamorado y ella de mí, qué feliz soy. Necesito que la conozcáis y quería que vos esté presente para vernos. Os aseguro que os agradará, y me orgullese deciros más que todo a vos hermano. Abrazo hermano Ludwig". Su encuentro fue en Viena casa de Beethoven. "Ludwig, hermano!, mirad ella es mi amada Johanna os la presento". "¡Oh ahora es que vais a ser feliz?, a ella la conozco perfectamente  y toda Vienna", "Oh el gran todopoderoso Beethoven, lo que dice él es, que tú no eres nada y menos ella". "Largaos vosotros de aquí, no os permito venir, y sobre todo vos furcia". La joven no era una dama refinada, pero a su ofensa hirió pero los dos jamás entendieron el porqué. A esta crisis emocional y trágica fue que Beethoven no soportaba ver alguien feliz sino era él, ver la felicidad en rostros, más al vivir un desafío con el mundo, fue cuando más apareció una sonata misteriosa por nombre apasionatta, de acorde grave, ta, ta, ta ta...como la sinfonía 5 empieza, un enfoco de enojo por su misma vida. Pero aquí de la férrea pasión que se experimentaba en las mujeres. La música levantaba tal pasión que podía ser peligrosa, desconcertaba que hasta si la oíais bien podíais llorar, gritar, y quedar vesánico. Por los compases que significan, los amores, las desilusiones  y rencores por la ruin vida, alegrías cuando solo fuesen al alivio que buscase posible en alma. Compuso las sonatas, llenas de esa magnitud de la romanza, odio y amor inmenso. Lo dicen todo las notas al oír en el piano simplemente ahí está la magia.

 Un día por la noche invitan a Beethoven a un encuentro con príncipes franceses, en casa de su mecenas Lichnowsky, invitan y su amigo ante todos dice. "Beethoven con vuestra presencia honra con una pieza al piano por favor. Alégranos amigo". "No quiero tocar, estoy cansado", "Vamos toca, ante todos aquí reunidos no los hagáis quedar mal". " Mañana debo hacer muchas cosas, no tengo tiempo". Uno que estaba sentado de los Príncipes se levantó y le dice: "¡que toque!", la mayoría empezó a molestar de igual manera con lo mismo que tocase a gritos, "¡Toque!, ¡toque!,¡toque!, ¡toque!". "¡Basta, yo no soy músico de posada!". "¿Si os aludís gran Ludwig van Beethoven?, y tan solo os vestís como un sórdido zopenco, puerco en lo que pertenecéis en vuestra vida, ¡asqueroso!. Es más deberíamos arrestarlo oficiales"."Vosotros que sabéis de música, o de lo que está hecho cada entramado. Solo porque sois un Príncipe podéis humillar a otros pero menos en mí música que no es digna para ningún, ¡¡¡y que no tocaré a nadie!!! Y menos a su Emperador Napoleón". "Su invitado no tiene sentido del humor". Lichnowsky sale a buscar a Ludwig. "¿A dónde va a estas horas y más con lluvia amigo?". "Siempre habrán vastos Príncipes, ¡pero solo habrá un Beethoven!". "Termine su trabajo, el hombre abusó realmente". Una invitación que al solo ver a reyes de gran clase a él mismo espantaba, de súbito al verlos quiso irse. Pero el amigo lo detuvo, y fue para ser ofendido, un hombre que en la vida de tiempos difíciles más a su efigie le ocurría tal ludibrio mezquino. Cuando sale del  Palacio, va con sus partituras de la apasionatta, de miseria, alejada Nereida, como si llevase vándalo en los papeles por aún terminar, lo consumía, y en los papiros de su alma, aún la legendaria partitura, están los rocíos de las nubes de aquella noche solitaria.

 Una carta recibe de su hermano Karl."Mi apreciado Ludwig, la última vez que nos vimos no fue grata. Mas Hoy os quiero decir una noticia que me conmueve. Tengo un hijo llamado Karl, con Johhana. Tengo ansias que vengáis a conocerlo hermano". A solas pronuncia en su alcoba. Con ojos brillantes, un ánimo tenía por ese chico. "Ahora un niño, un nuevo Beethoven, de gran virtuosismo que solo debe nutrirse, fantástico". Aún Beethoven no visita a su sobrino, y espera 8 años. Una vez su alto patrón moral, irrealista e inalcanzable. De repente cercó sus sentimientos naturales, para él Johana no era una buena madre para la familia Beethoven.

 Y al tiempo consigue un sustituto emocional en la relación, con el joven archiduque Rudolph. Un músico a su vez talentoso, que se convertiría en su nuevo patrón. Estaba en su alcoba practicando el piano y Beethoven estaba sentado viendo sus manuscritos, y le pregunta a él."Si me disculpáis con la pregunta que os quisiéredes hacer, ¿cómo conseguís componer, sino oís en el todo sentido bien?, a tal grandiosa obra que hacéis siempre amigo". "¿Os gustaría saber, por lo que en vos noto, o mejor dicho al cúmulo de personas en sus intrigas cómo sucede?. Todos los tañeres puedo oírlos, he buscado el silencio, mas en mi alma, ahí los oigo, son invisibles al oído sano, puedo oír un cuarteto, si es sinfonía, o trío. La magia está, si de verdad amáis a la música profundamente. Ahí es cuando cantará en vuestra alma. Y aprenderéis a sentir que ser sordo es nada. Hasta vos mismo podéis hacer, pero si conocéis de la dimensión en que os hablo, como padre a mí música". "Si de esa manera e inmersa os expresáis, vos experimentáis, sentís, oís, es esencia de un ángel a la santidad de la música. Vuestras obras tienen tanto, que os quisiese hoy decir de lo que siento, pero os juro que si os digo pasasen días y noches por lo extensa que es y arduo del sentido inmortal para un humano". "Así es y será por siempre".
 Beethoven conversó con su archiduque realmente de un lenguaje que aún no era el todo, porque su música llevaba más de lo que para él era y que no confesaba sus secretos más puros y tenues que tenía para sí o para componer de lo que era en realidad. En esa época estaba componiendo su sinfonía 6, "La Pastoral". Llena de los sonidos de la naturaleza, el lenguaje que en ella oía con Dios y refugio. Mostró esa obra al mundo de gran liturgia a su fe por ver que su sordera no era el final de un caos que aún vivía, y resistía a la fuerza de su marcha... y una obra súper difícil para una sinfonía. Fue interpretada en los músicos y realmente en el ensayo pararon la obra y extensivamente al viento gritó fuerte Beethoven. "¿Qué está mal, porqué han parado, porqué no siguen tocando?. ¡Respondan!. ¡Ah!". Se alejó la bestia, y empezó nuevamente la orquesta, comenzaba fantástica el primer fragmento dulce de la obra lírica y enriquecida del alma. Y al ser tan fugaz en los compases seguía pero al ver que dificultó en varios violines. "Así no se puede seguir dejemos de tocar". Va donde el director teatral Peter von Braun. "Herr directore, no podemos seguir con la orquesta, es muy complicada". Le dice a Beethoven que estaba molesto a un rincón y que se dio cuenta de los errores que cometió la orquesta."Sabéis que solo se permite un ensayo, no más. La orquesta es humana". "No hay razón ninguna, necesito que se toque como la compuse". Era para Beethoven esta sinfonía un nuevo paso a su figura, y si salía victorioso podría ganar algo en su vida financiera. Era la oportunidad de mostrar que aún estaba Beethoven. En 1808 fue su estreno en el teatro de (Theater an der Wiem), de su sinfonía Pastoral. Y en concierto se oía en los músicos el ensayo corto de los compases al público ante de comenzar. Beethoven sorprende y estrena su sinfonía 5, la que había hecho, y muestra un sonido agresivo y grave. Lleno de un espíritu mustio que hay sombras al mundo. Dirigiendo de un vigor cúspide y que los músicos pudieron tocar, y gente silenciosa y admiraba por la nueva imagen de este genio a su alrededor que latía en sus instrumentos. Muestra Beethoven en sus primeros movimientos la lobreguez espectral de su entonación, y en su cuarto movimiento de menor a mayor cambia y resplandece la luz de su corazón, amanecer, de sus estrofas que él mismo hizo. Como si hablase una historia, y en su terror y final, la caricia de una nueva fortuna se concede. Y cuando acaba entona la sexta sinfonía, sorprendente de tono dócil, muy similar a las frases de su quinta, pero más tranquila y llena de un herbaje al cual Beethoven se posaba en un encuentro con Dios; donde oía los sonidos de su serena naturaleza, su fóculo que de ella era la fuerza, y que consiguió elaborar tales obras indecibles de teúrgia. La multitud estupefacta por tal índole en el teatro, alma de hombre con odalisca rendida al viento, bendecidas, por hálito de su compositor. Termina su sexta sinfonía, y expresa en el piano su concierto para piano 4, el primer movimiento allegro con moderato, suena tan parecido a su quinta de gran clandestino toque, de volumen alegre de su estado mental, y la tensión aumenta en su segundo movimiento, que hace silencio el piano y la orquesta de su andante con moto suena, y luego calla y suspira el piano de una modulación tan menor que su ambiente oscurece a su figura y a los ojos de los que ahí le ven, entrega la música y aquel sombrío idioma, errado y ambiguo por querer saber tantos misterios de sus ecos. Beethoven en el piano expresa su reacción con su rostro mismo al cúmulo, que un obra se hace latir cuánto sea su secreto que anduvo ese día o días en su real ente. Tocaba con ojos cerrados, y susurrando suavemente en sus labios, recitando palabras a su gran concierto, y al público su forma de humano manifestando. Poderoso, vivo y valiente.
 "qué humano más débil puede haber 9
 que soporte la tirria que vivo,
oh para ofrecer y componer
mi concierto que en amor revivo.
 Miraos instrumentos de mi8
que han  venido para hoy cantar,
lo que he relatado aquí
para solo al mundo implorar,
que todo no es infeliz7
y que se puede llegar,
así os cure cicatriz
que está por hoy eclipsar".
 Estas palabras se encontraron en un diario de Ludwig, y que de misterio se dio en ese amatorio concierto, "no hay peor humano que decida vivir por si hay una pasión más que inmortal, si la hay, ¿porqué no seguir con indudable arma que solo os protegerá al sentido sentimental y eterna de la vida". Comienza de su segundo movimiento el tercero, Rondo vivace. Y tanto cambia el rey poderoso en su concierto, que implora aquella luz de salvación a los violines de viento aura, el derrumbe olvidaba por su estancia, las luces de los astros daban bienvenida en aquella noche, su introspección latía, todo había cambiado. Y cuando termina su obra. El concierto memorable lo alude, y aplaude. Contento, por la potencia que en su música provocaba, "Así hayan retornos, herbajes de más gama, sin importar, poco o tarde si desvanecéis, muchos cambian y os miran de lo peor. Así sienta satisfacción no será por ellos, es por mi mismo, y de lo que he creado, mi creación, de lo que más anhelo por ser mi espíritu que en los acordes hace vibrar y pintar en secreto de lo que soy, sí, solo yo, así es, solamente la gracia y vida, postración, alma sabe qué es".

 Pudieron pagarle dinero ante este concierto siendo uno de los mejores de su vida, y de dinero financiero no del todo que merecía. Se le dio una carta que fue concedida, "podréis componer fuera de Viena si queréis o iros a donde quisiéredes a propia misma voluntad, mas no quisiéramos que os fuera para siempre, vuestra esfigie ha demostrado tan índole magia que nos ha motivado. Reconocemos la fortuna que cembrasteis, tan nutrida y de vida...Os vamos a pagar anual un salario vitalicio si trabajáis afuera". Beeethoven solo quería hacer conciertos benéficos, y componer. La oferta a Beethoven le había parecido fenomenal, más ante sus mecenas amigos que le acompañaban, como Rudolph. Le encantó y aceptó.

 Una carta que escribió para una joven dama, a quien le llamó "mi amada inmortal". Una carta colmada de roces románticos, a la entrega plena de su amor que en su vida había conocido, la única a quien le había escrito tanto, de 5 páginas por delante y atrás, llenas de la tinta de su corazón, expresando la fiel confección, indudable, Beethoven de la manera que componía de igual clase escribía, esa magia, pudor, y sensibilidad se encontraba en sus rincones más nobles de un humano. La música y la literatura, que era su poesía. A esta mujer a quien escribió, su orbe o mundo se había pintado de un sentimiento que en sus días no había cultivado, era para él el momento difícil de su vida, de no saber qué hacer con ella, tenía una pareja ya, era muy amigo de Ludwig van Beethoven, a él le dolía seguir traicionando. La mujer desconcertada por él, por su música renacentista, enamorada de su pasión, ella hubiese dado cualquier cosa o ánima para no dejarlo a él. Porque habían cruzado al más allá de lo pasional, el amor, sentimiento arduo, y que sentían en gimiente corazón, por no saber qué hacer...Beethoven escribe esta carta que fue para su amada inmortal. Y que fue Antonie Brentano.

6 de Julio

 "Mi ángel, mi todo, mi otro yo. – solo unas pocas palabras hoy, y en efecto con lápiz (con el tuyo) recién mañana se va a decidir definitivamente sobre mis alojamientos qué inútil perdida De tiempo - porqué este profundo dolor, cuando habla la necesidad - puede nuestro amor existir, sino a través del sacrificio - de no pedir todo del otro puedes cambiar el hecho, de que tu no seas completamente mía, yo no completamente tuyo – Oh Dios -

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Mira la hermosa naturaleza y consuela tu alma acerca de lo que debe ser – el amor lo pide todo y completamente y con razón. Así es para mi contigo, para ti conmigo – solo que olvidas tan fácilmente, que yo debo vivir para mi y para ti, si estuviéramos completamente unidos, tu sentirías este dolor tan poco como yo - mi viaje fue aterrador. Llegué aquí recién a las 4  de ayer a la mañana. como faltaban caballos, el cochero eligió otra  ruta pero que

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horrible camino, en la penúltima  posta me advirtieron acerca de viajar de noche, tratando de asustarme de un bosque,  pero esto solo me pareció un desafío – y yo estuve equivocado, el carruaje tenia que romperse en tal terrible ruta, una ruta de lodo sin fondo (tachado: y el) sin 2 postil- lones como tenía, hubiera quedado atascado en el camino  Esterhazy en la otra  ruta de costumbre tuvo la misma suerte con 8 caballos, que yo con
cuatro – de todos modos tuve  alguna satisfacción,

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como siempre, cuando tengo la fortuna de superar con éxito algo – ahora rápidamente al interior desde el exterior. nosotros probablemente nos veremos pronto. hoy todavía no puedo transmitirte los pensamientos que tuve durante estos pocos días acerca de mi vida – si estuvieran nuestros corazones siempre juntos y unidos, yo por supuesto, no tendría nada que decir mi corazón esta lleno de tanto para decirte – Oh - hay todavía momentos cuando encuentro que la palabra no es nada en absoluto - alégrate - permanece mi fiel y único tesoro, mi todo, como yo para ti
el resto los dioses deben comunicarnos lo que deba ser para nosotros – tu fiel ludwig -

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Lunes a la tarde, el 6 de Julio - Estás sufriendo, mi queridísima  criatura – recién ahora me doy cuenta que las cartas deben ser despachadas muy temprana en la mañana.
 Lunes – Jueves –
los únicos días en los cuales el correo va de aquí hasta allá– estas sufriendo – Oh donde sea que estoy, tu estas conmigo. Me digo a mi y a ti, arregla para que pueda vivir contigo. Qué vida!!!! Como es ahora!!!! Sin ti – Perseguido por La amabilidad de la gente aquí y allí, que ni quiero merecer ni merezco – la humildad del hombre hacia el hombre – me lastima -y cuando me veo a mi mismo

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en el marco del universo qué soy yo y que es El – a Quien uno  llama el Mas Grande –y aun así – aquí está otra vez la chispa divina en el hombre -yo lloro cuando pienso que probablemente no recibas las primeras noticias de mi hasta el sábado – por mucho que tu me ames – yo te amo  hasta mas profundamente pero –nunca te escondas de

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mi – buenas noches - como estoy tomando los baños debo irme a dormir, ir a tan cerca! tan lejos! no es nuestro amor un verdadero  edificio celestial – pero también firme, como el firmamento –

Buenos días el 7 de Julio -  mientras estoy aun en la cama mis pensamientos se lanzan a si mismos hacia ti mi eternamente amada de a ratos alegres y  entonces otra vez tristes. esperando al destino.  si este nos otorgará una resolución favorable -  yo puedo solo vivir ya sea totalmente contigo o no viviré

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Si he resuelto  vagar si rumbo en la distancia, hasta que Pueda volar a tus brazos y pueda considerarme enteramente en casa contigo y pueda enviar mi alma abrazada por ti al reino del espíritu si, infortunadamente así debe ser – tu debes dominarte mas al conocer mi fidelidad a ti, nunca puede otra poseer mi corazón, nunca, nunca – Oh, Dios porqué tener que separarse uno mismo , de lo que uno ama tanto, y así mi vida en (Viena) como es ahora es una vida miserable - Tu amor me hace el hombre mas feliz y el mas infeliz al mismo tiempo – a mi edad debería tener cierta estable regularidad en mi vida - puede

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eso existir en nuestra relación? -- Ángel, ahora mismo escucho que el correo va todos los días y por lo tanto debo terminar, de modo que tu recibirás la (carta) inmediatamente – permanece calma, solo a través de la tranquila contemplación de nuestra existencia podremos alcanzar nuestro objetivo de vivir juntos -  sé paciente – ámame -  hoy – ayer -  Que doloroso anhelo de ti de ti – de ti - tu – tu mi

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amor – mi
todo – adiós –
oh, continua
amándome – nunca
juzgues mal el mas fiel
corazón de tu
amado

Ludwig

siempre tuyo
siempre mía
siempre nuestro.

 Cuánto amor a una condesa, amante de los amantes enamorado, miedo, y terror porque debía partir. A la final de la perturbación decide alejarse de ella. Pero antes visita por última vez a su morada, y se encuentra con su amigo, pareja de Antonie Brentano. "Hola, mi apreciado Ludwig". "Vine para visitar a la condesa Antonie Brentano. Quería tocarle el piano, podré?". "Claro, por mi podéis hacerlo, salgo apurado. Nos veos mi gran amigo". (Se dan un abrazo). "Hola, mi bellísima criatura que dormida andáis en vuestro lecho, he venido. Os tocaré una obra que compuse, y es para vos. Tan tierna dulzura, tan hermosa Nereida.E l temor es tan grande que ya os diré algo que debéis saber". "¡Oh, mi Ludwig que en eslabón os sentís a no dar un paso de esta hipérbole felicidad". Toca una sonata no 26 que se llama les Adieux. Ella entendiendo su despedida para los ojos de ella, en cada nota leyó su lenguaje y por honra a él se dejó socavar por ela enteramente... La última tocada que le dio, y la última caricia que hizo a su cuerpo, como si le hiciese el amor profundamente con notas. Lágrimas al piano cayeron, fuerte era dejarle, en realidad se habían enamorado. Ella de su lecho sollozaba por dentro, las notas cantaban de lamento sonoro. Era como violín de un querubín cantase a la gloria por un humano al perdón. Así como él cantó en perdón al amor que había hecho de su ser. La verdad es que la carta fue tan poderosa, que a las manos de ella no llegó a tiempo. Las letras inmortales viven, las obras igual, no se dejan de oír y ni de leer. Siempre dan la imagen de aquel bardo clásico eviterno, que vive y que vivirá. "Mi vida siempre al amor, Dios no me hizo llegar a la altura que mi yo quería volar. Siempre juicio ante eso he vivido, y aún con mi forma y don que puedo tener, solo soy bueno para una felicidad, y que amante y amada es: la Música, que ante los inmortales siempre primero estará. Nadie podrá reemplazar en mi que no sea una obra más que anhele ser". Beethoven estaba decidido a una visión y futuro que ya entendía la vida que tenía; y que de ahí solo conviviría hasta que su mismo ser diga es momento de partir. Sí, así debe ser, no hay otra razón para vivir...Soñar con aquello...gritar cuando sea y vivir así sea con cúspide sacrificio para pintar la efigie en el cielo celestial, y al mundo sin sucumbir, más un soñador, e ideal renacentista joven del siglo que vive, y está con idolopeya vesánica y que ha conocido como es.

 De la terrible causa hacia la familia normal, su audición aún más empezaría a ponerse mal. Sus mecenas del pago anual no pudieron dar más, un efecto de inflación bajo el gobierno de Francia que evitó...Fue a su morada un mecenas, y vio la tempestad que estaba pasando, su hogar sin limpieza, con muchos manuscritos en el suelo, había comida en las mesas, cubiertos tirados. Era un desastre, estaba viviendo muy mal. Es como si un diantre se hubiese apoderado de él, y todo lo devorase. Su amigo, Lichnowsky de la última discusión que tuvieron le había mandado Beethoven una carta. "No me he sentido el más feliz que imaginé quizá en la partida ser. Una serie de desafortunados incidentes que aparecieron sucesivamente, me llevó a un estado de confusión mental, de lacerado corazón". Empezó a descuidar su persona hasta quedar inmundo. Y a tiempos ve a su hermano Karl, se encuentra con él, y con él estaba su hijo Karl. Lo encuentra enfermo, tenía tuberculosis. Entran a su vivienda, y Ludwig se presenta ante el niño como su tío. La desesperación por la tutela del niño al ver a su hermano enfermo, quería cuidar de él, una pequeña alegría quería para su misma vida que contenía, hizo firmar a su hermano una carta que tenía y que otorgaba el poder. De su madre o quería por ser una mujer de no cuidado que él no quería...A través de la caída de las fuerzas de Napoleón de Francia en todo territorio, pudo Beetoven con gran chispa publicar su Leonora que comparte un Aria con Florestan tan inhumano a la voz del tenor, de un modo dramaturgo en la obra, y que a la libertad de esta misma patria fue donde exaltó esta música. Y lo esperaban varios en un salón, y dio un concierto de cámaras. Al presentarse, estaba su mecenas Rudolph, empezó a tocar el piano y habían pasajes que tocaba suave, en otros brutalmente, no oía perfectamente, había cambiado en él algo ya. Su sordera era de límite ya. Desvergonzado ante las personas, se dio cuenta que no tocaba como era, era mejor que no hubiese dado el recital, y así la agonía de un corazón empezó a derrumbar y a no ser presentado más. "Qué a un orgullo me hacéis florecer, y sin razón ninguna me dais a ello perder. Me mostráis victorioso, y ahora a los presentes en escarnio. Para qué vivo, para seguir en un orbe que yo mismo decida qué hacer, o ser olvidado de mi misma alma?. Puede así la semilla o flor vivir sin que le deis agua, o la tierra que se nutre de minerales, preferís dejarle sin retoño, ¡oh, qué crimen he cometido para ser más humillado?". La madre de Karl hace firma de igual manera a su esposo Gaspar Karl van Beethoven, diciendo que para mi hermano y mi esposa deben de cuidar de igual manera al niño, el 14 de Noviembre de 1815. Fenece su hermano de Ludwig. Ahora se verá entre ellos dos, la lucha en un juicio para la tutela del niño. ¿Quién ganará, o en verdad que futuro tendrá el niño?, ¿será lo que antes soñó Beethoven o no?.
 La tortura de Ludwig que vivía ahora le haría componer algo que para su oído sería indescriptible y eternal de algo jamás compuesto.

 Logra tener la tutela del niño Karl Beethoven, y Johhana pierde la custodia en 1816 a los 9 años del niño. Decide Beethoven cuidarlo con toda virtud, y sobre todo exigencia para convertirlo en lo que él quería. "Cuando estáis en clase debéis de oír y prestar atención a lo que se os explica!, negligente a las lecciones de piano. ¿Qué esperáis conseguir a tales actitudes?, ¿eh?"."Nada tío", "nada". Estaban comiendo con su tío, y la mesera viene a traer bebida. "Señor aquí está". "Paupérrima mujer, ¡ahora no, largo!"."Karl, porqué estás triste?"."Yo le avergüenzo y me avergüenzo a mí mismo"."Ven, yo voy a protegeros del veneno de vuestra madre". "Café ya?"."Pérfida mesera, ahora no!". Se ríe Beethoven diciéndole, "¡Oh mi niño querido!, mi tesoro escondido". (le da una caricia y un abrazo). El niño había faltado a la escuela todo por ver a su madre Johhana, Beethoven al darse cuenta tomó un celo inmerso y agresivo contra el indefenso chico."Yo fui a la escuela, acabo de venir"."No mintáis, ¡Me estáis engañando, no mientas, no mientas!...¡Yo soy tu padre, vuestro padre, vuestro padre, vos sois mi hijo, mi hijo!, ¡¡¡mío!!!.". La desesperación por no querer que se viese con su madre, lo llevó a tratar mal a Karl, y a esta terrible locura, interpretaba el piano de una manera más explosiva y fugaz de magia. Mientras practicaba Karl, con cautela sale y corre donde su madre. Y Beethoven a través de la música se da cuenta que él salió, abrió la ventana y gritó con furia, "¡Karl, Karl, Karl!". Van al tribunal nuevamente, y le pregunta el juez al niño, "¿por qué huyó de la casa de su tío, o a caso lo maltrata?". "Si, habitualmente tenía que castigarme, me lo merecía". Beethoven opina "Cuando me enteré que ella había adoptado un amante secreto, y cuando se exhibían por las calles de Viena, mi única preocupación era el alma del muchacho". "Fui alertada de que Beethoven estaba descuidando la educación física y moral de mi hijo. No es ningún secreto que mi cuñado está sordo. Mi hijo ni puede dialogar con él"."Suelo preguntarle bromeando sobre este tema con su madre, y su respuesta es siempre la negativa. No tengo nada que ganar, excepto el reconocimiento de mi mismo. El hombre que transmitió  a su hijo una naturaleza humana mejor. No que mancha sin el amor que una madre he de dar. Si me equivoco a los gritos, o sin querer lo lastimo, es por no verle en mal camino y decepción". Se decide en el tribunal que el mayor tutor del niño sea Ludwig van Beethoven, y su madre con la completa exclusión de su hijo. Así tomó al niño Ludwig, y su madre tuvo una hijo, llamada Ludovica. Y ludwig consideraba su caso contra ella de una vez por todas. Karl no sentía ya la falta de su madre, más al saber del nacimiento del bebé, la olvidó. Y luego sería enviado a un internado.

 Ludwig van Beethoven decide en su espíritu humano componer una misa Solemnis, y va donde su mecenas Rudolph, quien en su biblioteca se iba a encargar de componer día y noche, se había apoderado de él un sentimiento hacia lo más espiritual de su alma misma, e iba a componer y que dedicaría a su amigo. Y a la humanidad de su misma índole figura. Comenzó con su Kyrie, gloria, credo, santus y agnus dei de vio a sus 48 años de vida (1818) empezó a componer gran obra, una sinfonía se le había mandado a pedir, a componer, y Beethoven ya tenía una inmortal, después de la séptima y octava que hizo. Había mandado del primer movimiento a escribir como lo había hecho y al ver que era tan diferente como querían, la habían cambiado. Al recibir las obras vio tanta diferencia que se molestó. Y volvió a mandar sus partituras, un hijo de Dios hoy aquí, quien de gran alma empezó a construir un lenguaje predilecto, sacro en las voces que eran nuevas en una sinfonía, de su oda a la alegría. Ya antes conoció a un amigo llamado Schindler, quien era su secretario que lo ayudaba en su morada, era quien se encargaba de llevar sus partituras,  y de todo lo que elaboraba.

 Beethoven logra terminar de componer y estrena en Viena estas dos grandes obras, su misa solemnis y su novena sinfonía a sus 54 años de edad de 1824. Aparece la imagen de este hombre y en su misa solemnis sonando, siendo dirigida por un director, no podía ya oír. Mientras la llama de su Kyrie explota del re mayor en las voces, su hálito calmado a una gran obra que fue criticada, y que pudo a una misa sensibilizar de manera más tenue y que era inhumana al a voz del humano, quería el mismo Beethoven. "Misa solemnis que de alturas del paraíso hago sonar, a un lenguaje de la sagrada escritura eclesiástica, sin libertinaje humano a la vida, viéndome hoy aquí, sin poder oír, sino que en un corazón lleno de su agua espiritual... He dado lo que en vida quise realizar, la metáfora pronto ha de venir, cuando rogué a vos mismo siendo aislado del mundo. Que en letras aún deben permanecer. Una chispa que no se apaga en el firmamento. Oh poderosa mi alma, y vejez de la vida que concluye a mi obra. Tantas palabras puedo decir en mi mente, que hoy al ver tanto cúmulo deben de ver quién soy, ya termina mi grandísima Misa, mi ánima que duerme en los compases, que se eleva el espíritu, donde encuentra armonía, y junto a Dios. Que oye al alma humana perdida de tiempos difíciles  que he de cantar a los santos, a la gloria de un misántropo para otros, sino filántropo para su misma esencia musical. Algunos salen en un sino sin metamorfosis de la vida, sino las que eligen, otros sin cambios hacia una aria, que a la que vive en vos latiendo, y que veo hoy". Inmensas vesanias despiertan al mismo Ludwig al ver su misa, y que de misterio entonan su sinfonía nueve, el mundo de personas buenas y malas. Quien el mismo se consideraba mala, por ser como era, pero quien le conoce lo vería por la oda a la alegría. "Mi música hoy se entona a mis silencios, puedo reposar oyéndola dentro de mi paisaje. Cerrados mis ojos y viendo astros que me rutilan. Siento que somos amigos todos, y debemos ser unidos sin más armas que dan elegías, sino la misma libertad y alegría. Mis acentos cantan a la luz de aquella morada creciente que vive lejos y que los que llegan han de vivir la vasta eternidad, mas seré yo?... Qué noche la mía que en este concierto pueda sentir los minutos de mis tonos como los más elevados a la gloria de la estrofa que mi alma necesitaba suspirar e implorar. Ver flores de esta primavera dúctil, serenas, coloridas, Beethoven, ahí estoy. Vivo, estoy si al que entienda lo que soy y que seré. De mis actitudes y vesanias, amor y confusión es lo que es de las obras que di. Y de la reencarnación a mi yo de vivir plenamente en bondad de mi rincón más espiritual, la música". Un sentimiento que a su ser contiene. Despertó al mundo, la ópera, un momento que persistirá eternamente por Beeethoven, no ha muerto, aún vive en su reflejo de las notas de esta eterna vida. Fue aplaudido y reconocido como el mejor de los compositores del siglo, y que había superado el romanticismo, clasicismo, solo un modelo nuevo había poseído de ser él, no igual que otros, y lo buscó, la música que suene que sea de él, fácil será de reconocer, por su imagen. "Hazme un día feliz en alegría". Fue predicho, no fue abandonado y fue así. Siendo su postrera aparición pública en Viena, y manifestación pública como compositor.

 "Amigo Beethoven mira lo que ha dicho de vos. Que sois el genio incansable, nos mostró un nuevo mundo, revelando secretos mágicos del sagrado arte, que jamás habíamos oído antes, ni tan si quiera imaginado". "No me has traído dinero, ¿verdad?, Schindler vuestra presencia me irrita. No quiero que te sientes en mi mesa. ¡Marchaos!" Schindler no dio le dio nada de lo que él esperaba aún, Schindler dejó de trabajar para él y lo dejó. Donde Karl iba a estar en su puesto de él. "Necesito que tengáis un bloc de notas, para que sigáis estudiando". "Tengo que estudiar". "Qué has conseguido con eso?. "Nada". "Nada, solo sois un chico que se pasa en billar, y con las mismas meretrices os revolcáis, así queréis vuestra vida, ¡ah, dime!". "No". "Sígueme"...Beethoven compuso su cuarteto en si bemol mayor en la secuencia de 6 movimientos, diferente, clásico a su misma rama, después de él sería el averno, no habría otro que compusiera, así de su misma entonación. Y los sonidos extremos eran exactamente lo que caracterizaba con su relación a Karl. Que eran las peleas por no entenderlo a su tío. Karl charlaba con un amigo. "No sabéis como es conmigo, con sus exigencias  y jamás soy bueno para él, me humilla. Y yo tengo mi madre, y ella es mi madre".
 Beethoven ve a Karl y le habla fuerte estando en cama. "Tú padre soy yo, y sabéis muy bien que tu madre es veneno para ti, no es de ti, entiéndelo. Y ahora fuera de aquí!". Karl se retira, y él le llama con voz de afecto. "Karl, mi Karl, vuelve, ¿Karl?, no hagas esto a tu padre, tu padre que te quiere". Beethoven estaba compuso la Grosse fuge es un ataque brutal, feo, un lenguaje que él inventó, más a la etapa que estaba viviendo última de su vida y con Karl. Donde suena devastadora, en gritos fornidos, de férreo poder, y luego debilidad hacia él. Todo en un caos de conflictos. "Es ese monstruo tentándote no Karl". Lo empuja "Basta ya". La furia y todo en su obra es reflejada, tanta tensión existía en él. Que en sí, era lo que estaba viviendo... Beethoven se enteró que Karl se pegó un tiro. "Karl no era diestro con las armas, y la bala no llegó a penetrar su cabeza, solo le rozó, una noticia indescriptible en dolor, oh mi Niño Karl". Beethoven al enterarse salió en busca de Karl. Había un padre con él. "Qué motivo fue el que le hizo hacer esto?". "Lo hice a ciegas". "¿Estás cansado de la vida?". "Mi, tío intentó hacer de mi un hombre. Trató de hacerme una persona mejor. Sólo me hizo peor. Dígale a mi tío que no quiero oírle menospreciar más a mi madre". Y Beethoven fue ahí y vio lo que él dijo. Y a su salud hizo lo posible, y la respuesta de él fue un buen e inusual gesto. Lo llevó al campo a recuperarse, y por primera vez dejó que decidiese su propio futuro, una carrera en el ejército. Fue en esta estancia cuando Beethoven escribió su última pieza musical, y el último movimiento de su cuarteto si bemol, para reemplazar la grosse fuge que no gustaba a la multitud de como era, pero que nadie entendió el porqué y motivo de su creación, siendo intocable para los músicos profesionales de esa época, gran inhumana la obra de este genio que en sufrimiento era lo que experimentó de poco hálito sino tirria vándola en sus notas de estruendos. Y esta postrera obra fue al reencuentro con Karl y fraternidad con él, de su equilibrio personal, y poca alegría que con él ahora andaba. Beethoven va a Viena, y los años pasaron, donde se encuentra enfermo, ya mal de salud, y que postrado en una cama sin salir de ella.  Y Karl fue a visitarlo y le lleva un anillo rubí. Ningún adorno le hará mas grande, feliz de lo que ya es sin él.
 Después de la partida de Karl vino una cosa tras otra, hubo una cirugía tratando, de liberar gran líquido que había en su abdomen. El proceso solo drenó el líquido. No impidió que continuara el flujo, la herida debía quedar abierta, pero se infectó. Sufría miserablemente, no tenía fuerzas para otra operación. Y unas palabras en lecho dijo. "Plauditi, amici,  comedia finita est". "Aplaudan amigos míos, la comedia ha terminado". El sábado 24 de Marzo de 1827 con una enfermedad ya mustia, e insuficiencia renal llevó a Beethoven al coma, y dos días después en plena tempestad de lluvia y tormenta, feneció. El 27 de marzo después de la defunción en su lecho tomaron la forma de su rostro en un papel. En su funeral asistieron más de veinte mil personas. El mayor número jamás visto en Viena. Karl alojado en Moravia, no regresó para la ceremonia.

 Beethoven vivió como uno de los que en su música se hizo llamar de clandestinidad profunda. "Mi vida complicada al amor y razonamiento, por no fenecer a lo que deseo lograr. ¡Oh vida!, duerme calmada, pronto la eterna juventud de mi vendrá en alas hacia el lugar santo. Arrepentido por no haber compuesto lo que quería antes más dar, los años pasan, veía la vejez más cerca, y en amanecidas tenía que andar, componiendo a plena luz de la luna, contemplando en mi interior la naturaleza, y oyendo ahí los sonidos que me hablaban, me susurraban en estrofas, versos sensibles a su mayor ruiseñor... Cuidarse a las leyes de Domine gloria, siempre mi esencia sabía sus pasos, a pesar de ser indomable, no hay mejor espíritu que busca su voluntad profunda por el arte que anhela en el sentido de que tiene la vida, si no es así, preferible morir. Así como Rabino expresó a tiempos de la libertad humana, que se encontró a métodos difíciles de soportar su disturbio, pudo dar el mensaje sagrado, cómo no seguir así haya rabia suprema con la vida, si él mismo fue símbolo y epopeya sacra a nuestra salvación del reino. Vos mi amigo que oís las súplicas, he de ser a vuestros ojos conocido, no os vayáis a olvidar aquel dí en que termine mi comedia, que ni mano podré mover, solo que en mi corazón sonando todas mis obras en gloria, a la paz y bienaventuranza, que he de querer hoy en lágrimas a mi testamento puro, de la tinta que es de mi corazón, de mi sentimiento que teme a ese sentido, y por la que me disteis a vivir, pero con el don poderoso de la vida, de mí música, sirviendo para cantaros y contar las sendas que he tenido, de un mundo que ni imaginaba vivir y crear ya siendo vinculado de un padre tan malhechor. Ya a esta edad, no he podido conciliar con el amor, no nací para amar, nací para ser lo que soy, y como primera identidad de amar como al amor. Solo dame las fuerzas que siempre he tenido, para llegar a donde quiero ir, y debo ir, gloria al alma y a los que una vez ofendí y a todos en plenitud y de su entera beatitud". Beethoven escribe como una despedida al mundo, donde él mismo describe todo lo de él, en tan resumido texto a lo que ha sido su vida, un hombre lleno del ímpetu de un mar, hoy; ayer, siempre podía verse en sus ojos, rostro, y música de como era siempre. Poderosa, con luchar a grandes heroísmos  y de esa gloria que tanto al final de su alma agonizante consiguió, venerado, conocido, por como era, como fue, como vivió, amó; así no haya sido como quería amar, luchó en los caos más en la busca de no ver la luz, hizo lo que un mortal a una liturgia haría?, hay quien a su idolopeya confía y vive, quien vivirá hasta la entera vetustez, que anhela retornar diferente, que con tres pasiones, sueño único que implora e implora en su corazón de joven soñador. Hasta que le puedan permitir o que le veis a sus escrituras que de esa fe expresa para un aliento de lo que busca y ama a la inmortalidad de su mismo espíritu longevo de la vida hasta su música hablar y su musa que ha pintado de años de su siglo sin abandonar; por ser más de él, el hogar y refugio que le acompaña, de historias cuales son de un mismo ser, de creación, predilección para sí, y de sempiterno soñar que ha existido en su poesía sagrada.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Schunder von Ringer y su Dahlia Damsel.



Schunder von Ringer y su Dahlia Damsel.


 Cartas que en un amor comienza hacia una lejanía que hubo por un logro querido; logra irse pero algo sucede ante sus días que cambia a tal extremo que no pueden contenerlo. Pero al poder vivir ante las cartas, era tanto su idilio que las letras hacían sentir tanto que eran un romance tan poderoso, difícil de separar.

Venecia, 21 de septiembre de 1732

 La Condesa Dahlia Damsel:

 He llegado a la tierra que soñé alguna vez estar, sabes el porqué de este viaje que me obligó hacerlo, desde joven siempre tuve el deseo más glorioso de poder alcanzar en las publicaciones de la gran ciudad de Venecia. Hace más frío que en Bonn, hoy tengo la valiosa suerte de escribirle, espero que andes cómoda allá, plácida en su dormitorio. No tengo casi tinta para seguir escribiendo, cuán alegre andase si pudiese, mañana o pasado escribiré.

  Schunder von Ringer.

 Bonn, 24 de septiembre de 1732

 Mi conde, Shunder von Ringer:

  Desde que te fuiste, sin poder olvidar la fragancia de ti, ya han pasado tantos días que no sé si habrás llegado, me preocupa saber, no creí que me iba afectar el mal de no tenerte, mis manos desesperadas de tocarte, vesania en el calor de la carne mortal, inquietud de saber si escribirás a tu única flor que haces llamar. Es de noche y solamente hoy, espero que recibas mi escrito, un beso mi dulce Ringer.

 Tu flor que espera un aviso,
Damsel.

 Venecia, 29 de septiembre de 1732

 Condesa Damsel:

 ¡Oh aún no sé si haya llegado para mi consuelo la carta!, al parecer no; recuerda que por lo menos quiéredes saber si  esta partida podrás soportar?, días sin el roce de tu piel clara sobre el desierto de hoy que me quema. Hoy, ayer aún sigo angustiado al saber de ti, será que así debe ser, solo por la ida de poder publicar mis obras y poder ser conocido. Pero gracias a tu amor eso me fortalece, ya que lo debo a su considerable lira que emotivó a que convierta en arte mi pasión. Debo salir, quisiera estar hasta la noche si fuese posible, mas hoy debo ir a una reunión con la familia real que va haber en Venecia.

 Besos mi flor,
Ringer.

 Bonn, 30 de septiembre de 1732

 He podido recibir la primera carta que para mi estimulación es conformidad. Sé perfectamente que ha sido para el bien del corazón que deseas luchar, hay muchos que buscan la luz cúspide para rutilar en lugares, pero ¿cuánto va durar este tiempo
sin la manta que cubría mi piel desnuda y que con besos me dormía en noches; ¿Quién?, si mi única alianza era la bebida de tu carne.

 Escríbeme que me desespero,
Damsel.

  Venecia, 5 de octubre de 1732

 Mi condesa:

 Recién recibo las cartas, hubo problemas para que lleguen, pero ya las tengo en mis manos, las he leído, y contento porque me doy cuenta que en verdad le importo a su alma que pide a su amor, único quién se da cuenta que para mi corazón tu figura ahí veo, tu cara, ojos y cabello ocre...el lenguaje sino existiera hoy cómo te diría que te extraño, que existe aquel sentimiento arduo ante la ley del amor, por ser del mío al tuyo más que océano y puro de inmensidad. Morriña no es a la ciudad, o el herbaje de la patria, morriña es para aquellos campos en que tu y yo corríamos, como niños infantiles que vivían felicidad, no sientas que ha terminado por mis palabras, porque somos jóvenes mi flor, veinte años, tu y yo así. Hay que cuidar así tenga que esperar más, ruego que calmes al corazón de tu fiel conde. Condesa arropaos con el beso que hoy te mando, siéntelo, lo sientes como hoy te siento yo, si duermes, duerme y cubríos de la sábana que será mis brazos que os abrazan.

 Mi flor del amanecer te quiero no se desespere,
Ringer.

 Bonn, 20 de octubre de 1732

 Maestro compositor Ringer:

 Con el deber que me otorga sentir que añoraba sus profundas palabras, que son arrumacos para mi agonía fría que vivo. No quiero que sea extinto este nacimiento sagrado que siempre nos dimos bajo la luna, tu beso siento, la ternura, añoro, amor, fuerza, sueño que confías en el amar de este medio doloroso que da al alma.

 Hay obstáculos en la vida que a veces humillan al corazón, hoy ni sé si pueda dormir, pero gracias a la dulce dimensión que me regalas, podré regocijarme con la sábana, así me colmaré del deseo ambiguo y vesánico.

 Escríbeme pronto,
tu flor que haces llamar.

 Viena, 15 de noviembre de 1732

 Conde Ringer:

 ¿Dónde ha de estar mí amor, o en qué compromiso nuevos andáis?, ya no soy tan importante, que ni me has escrito, puede ser justo al corazón de vuestra flor que pálida hoy está, ni el calor que refugio de tu escritura es para Dahlia, ya hoy ha y días esperando aquella carta. ¡Contestad, escribid, no puedo más!, me siento desolada en una habitación sin nada, y prefiero andar así que traicionar al amor. A veces mi murmullo es tan igual que un ruiseñor, pero en la lóbrega noche de congoja hacia ti, sin necesidad de comer, de bailar un vals que antes era contigo, el piano más en polvo que ya ni lo limpio, solo el ático encuentro tus libros que leías, a veces leo y me consuelo al leer las historias amorosas, los poemas que antes me decías de los (15 años de edad), sonrío y a veces rocíos de la tristeza, sin poder ya saber si así por siempre viviré, si así hasta vetusta andase, no hay respuestas, solo un corazón fusco que quiere tu amor, solo pido eso, no pido el reino, o que seas el índole de la música, hay otros, pero; ¿más importa ser músico que venir a vivir con la pasión que aflige en Viena?, viajé al estado que antes estuvimos, ahora podrás entender lo de aquellos poemas, y el piano. Si ya no le importo o no queréis saber de tu flor que mustia está, dime y no escribiré más a tu corazón que empedernido siento sentir, o qué problemas has tenido, decidme y podré entender antes que no le escriba más y me vaya sin decirle en donde estoy para siempre.

 Tu flor marchita sin el amor,
no sé si tú Damsel ya.

  Venecia, 24 de noviembre de 1732

 Mi flor de condesa fina:

 No os sienta tan afligida a no poder contestaros, me han hecho pagar tal dinero para que pueda ser valorado en mis obras, y no solo ando libre como podéis pensar, ando trabajando y madrugando en una habitación diferente a la que estaba, hace mas frío, y me siento mal, creí que iba ser un viaje feliz, pero no sabes, cómo quisiera volver a estar junto a la flor que eres tu. Decirte: Que para ser el que más queréis hay complicaciones, y otros tienen facilidad, mis obras dieron fervor a los ojos del Rey de Venecia de la música, me comparó como compositor renacentista, más por alumbrar a la historia griega de Homero, por ser idolopeya mi gama, y más al leer los libretos del amor que elaboré, más pensando en ti,  por eso que ni pude escribiros, os ruego que me perdonéis, si quedó angustiada cree en este amor.  Esta nueva morada en que estáis, recuerdos de esa niñez, ya hoy lágrimas por aquellos momentos más indecibles, y que hoy estamos perdiendo, por causa mía, se podría decir, no va terminar lo nuestro, y me importáis más que a Dios mismo. No os rindáis que muy pronto estaremos en lo más alto de este amor: besándonos, amándonos, sin la duda que sentimos en la desesperación de querer tenerlo a salvo. Y sin traición alguno que quizá la vesania te hace decir.

 Mi flor sigue viva y ámame como yo amo sin eslabón.
Vuestro, Ringer.

 Viena, 29 de noviembre de 1732

 Mi conde compositor von Ringer:

 Contenta, alborozada, divina por sentiros tan fiel al quererme, con sus frases tan blancas, y tiernas para mi alegría, renacéis la flor, y alegre por vuestro paso, por poder ser conocido en obras, así recién enterándome las circunstancias que habéis pasado, y delirando sin saber el problema que ni sospechaba, si andas mal de dinero dime, para poder mandaros con los criados de confianza, así podréis moveros más en la dura situación que pasáis a estos momentos, no quiero más llantos al corazón mío hacia el destierro que a veces siento que es esto, así para evitarlo, escríbeme siempre, no lo dejéis de hacer porque sino hacéis pensar que ya no soy de ti, sola, y disturbio se apodera de mi. Contenta que hayáis escrito obra más pensándome, me hizo sentir que estoy en tu pensamiento así ande lejos. Cuando todo termine, y podáis volver, vamos a sonreír con alegría, mirándonos de ojos a ojos, palpitándoos nuestro corazón, y oyéndoos al piano que abandonado anda sin voz, sin la melodía que componías en él. Y traicionaros ni con el mismo Dios del amor. Porque vos es céfiro que hoy al leeros fue con perfume de hombre, que sois de vos. Mi compositor lírico Ringer.

 Te amo con la calma que vuelvas a mí,
tu condesa Damsel.

 Venecia, 4 de Diciembre de 1732

 Mi bellísima Damsel:

 Recibo tu alegre sonrisa, que oigo ante el aura de hoy, sigue igual de hermosa, o quizás más, me es para mi fortunio deciros que no hay necesidad que mandéis economía, por la razón que tengo para decir, que pude publicar muchas obras para piano, entre sonatas, preludios, y conciertos para piano, lo que anduve trabajando fuerte, por amanecidas a cuestión mía de querer dar un paso grandioso, y recibí más para los dos por tu amor, una gran cantidad de florines, los cuales podremos usar en Viena, en nuestra antiguo aposento, y seguir ahí componiendo, pero esta vez junto al calor más cálido que el amor de un mortal a una ninfa epicúrea, lleno de gozo y regocijo, regodeos entre mis melodías serán, tanto que en ellos oiré tu nombre y que oiréis vos también, ante distancia y dolores, de perjuicio que ha sido un juicio esta soledad que nos tocó lidiar. Juntos tu y yo, poder otra vez sentir aquella figura sobre el aliento que está ávido de ti, ansío respiraros mi flor, poder amanecer enlazado, olvidar que alguna vez me fui, y vivir lo que tanto queremos, y de lo que es y lo que quieren los tontos enamorados, de corazones sensibles y bondadosos al amar. Sueña hoy que te abrazo, que amanecemos, que ya todo terminó, no habrá necesidad de más quedarme, lo prometo, mi flor, mi todo, mi alegría de vivir para adorarte, de seguir hasta la muerte y que ella al cielo nos mande, ¡oh qué inmerso he escrito al dulce amor que me tiene embrujado, y más por daros esta noticia viva y llena de aquella ilusión que ya no ha muerto, y que creías tiniebla.

 Cada letra que escribo con la pluma y tinta de mi corazón, son mis besos y caricias a ti en este momento, lo sientes?, son los que te calentarán el cuerpo frío que tanto ha estado, sin el roce alegre del amor. Me despido o no sé... continúa amándome, no ahogues lo que es eterno y lo que alguna vez sentimos tan fuerte como el poder de Dios. ¡Oh mi amorosa mujer, oh que el pecado fue dejaros!, ruego que me perdonéis más, no quiero que lloréis, os amo, ¡ah y con la imaginación que es la poesía, y que me habéis hecho crear tú!. La vida me dio el cumplido, creí que no iba serlo, puedo seguir y más que feliz porque volveré a ti, y no son quimeras, son verdades que he decidido. Llegaré en mi caballo y con mi espada  hacia el cielo alzaré, y gritaré amor de mi que vi y conocí en un baile de música de cámara, que vi y me volví adicto al amor que soñaba en los libros de amor y que alguna vez escribí, que por fin puedo ser feliz.

 Perdóname por haberme ido amor,
tu dueño inmortal, Ringer.

 Viena, 15 de Diciembre de 1732

 Mi adorable amor que amo, Ringer:

 Me siento estupefacta al haber leído vuestra carta, tan llena e inmensa de ternura que expresáis, no puedo permitirme decir que no sois aquel amor que yo una vez miré, que sabía que al miraros ibas a ser quién me iba ser soñar con lo más loco y dulce de la pasión. La manera de tratarme, como un conde debe tratar a la flor que en realidad ama.

 Recibo la mejor noticia que para la filantropía de tu corazón merece, tener lo que tanto querías, y quizá equivocada yo, por creer que me querías quizás abandonar por la fortuna de tu principio o quizá de no quererme ya, tenía miedo y temor a eso, pero me doy cuenta que tu amor a mí es soñador, fiel, amoroso, y salvación para la vida. Apenas hoy escribo, porque me he enfermado por no haber comido tantos días, y poca fuerza tengo, en lecho he estado, disculpa si digo estas cosas, no quiero que se angustie, porque me conformo con que vas a venir a mi lado, la mejor noticia para este final de año ya. Y os perdono, y tranquilizaos por favor, no vayáis a ver diferentes colores, por mi estado, estoy bien, pero no quiero que pienses cosas malas...la vehemencia con que os amo es esta que sería capaz de sucumbir por ir a tu lado así tenga que desaparecer; pensaba hacerlo, pero al darme cuenta que pudisteis elegir,  ahora seguiré esperándoos, así ande enferma y sin ya poder escribiros.

  Te esperaré ansiosa en mi lecho,
Damsel,  suya hasta los cielos.

 Venecia, 24 de Diciembre de 1732

 Mi flor Damsel, condesa de mi amor:

 Oh eres mi criatura maravillosa, ansiosa que anda por mi misma demencia de mi hálito, y que hoy no aguanta por quereros tener en su pasión devorándote.

 No dejéis de comer sino perderéis fuerza, y sosiego para mi sería veros bien, no anhelo un destierro eternal para nosotros, debéis cuidaros y sentiros al cúspide sentir, no he nacido para ver más irse al color de flor que en plétora amo. Voy de salida para ir donde ti, estoy ávido a esta edad tan joven por querer vivir ya tanto a tu lado, nuevamente y deciros que somos aquellos enamorados, los cuales deben dejar una huella perenne al mundo, sin máculas sino amor venturo. A veces los poetas escriben porque hacia una diosa se inspiran, y vos es aquella fuerza e imagen de deidad que me hace seguir escribiéndote, si fuera mentira este latir que Dios me asesine con un trueno, si miente mi corazón que te amo que hoy ya mismo me borres de tu memoria, hago visiones para que sintáis que soy aquel ser que vino en ti para ser aquel conde que te amará hasta las galaxias del universo, sin hoyos negros quien destruya esta galaxia en que vivimos, somos cosmos que brilla por siglos sin eclipsar ningún día.

 Me han informado que mis obras, llegarán a varios recitales, sobre todo en Alemania, en Bonn mi nación y Viena la del amor que nosotros nos sentimos ahí en un baile dandi... que la fuerza del hombre en conseguir su gloria más de su trabajo virtuoso sería hacer de él ayuda a un mundo pobre y compartirlo sin remordimiento. Que imagen de nobleza conocida, como el Cura de la música sagrada, sin evasión a su culto de un amor quien hizo aparecer tal destello en llamas. "Tú mi más hermosa flor".

 Puedo sentirme que ya todo de mi viaje ha cumplido, así lo repita, pero ha sido una meta que me hice, y pude lograr alcanzarlo, me es tan memorable y la gratitud que debo a tu espera, más feliz e infeliz me siento entre los mortales de la vida.

 Aquí entre palabras, de la tinta que canta, y que es único refugio para mi escribiros antes de irme, porque ya al veros será todo diferente, será en vivo las frases, de poderos tocar a la vez, y de amaros hasta tu corazón, de sentiros cerca de mí, y dormirme en tu regazo, y consumiros sin medida ante el tiempo que viajemos de ilusión, todo va ser tangible, etéreo, plácido, vesánico, amado, llorado por que llegase el día, alegre por los sueños que son de fortunio, y de un fuego eterno, vivos y felices en lecho, por fin, tu y yo oh amor que me embarga tanto latir soñado. No quiero irme de aquí, me he enamorado tanto al escribiros en esta loca existencia que hemos estado, y me he quedado tan reflejado aquí, para que me veas y sientas todo aquello, y que siento, lo sientes verdad?,  y mis besos, mis abrazos, calienta tu seno, tu entera piel clara de luna, oh mis ojos de laguna y de naturaleza, de cabello como luz del alba, meritoria eres entre las mas damiselas mi flor, una hermosa dama, la que soñaba, y en mi para amarla, y así es llena de esperanza. Vienes para este nuevo vals que quiero bailar?, mueve tus pies mi flor, mi todo, baila al orfeón que suena, sujetaos y abrazaos a mis brazos, danza sin que os sientáis incómoda, nadie nos ve, solo tu y yo, oh en un rincón, sí, del amor, sigue, mirándome, mis ojos hermosos, sigue mi damisela, danza mi condesa,  imaginaos así este sueño en letras que viven, y que me hacen vivir, por la vesania que es el amor, y a la vez al escribir, porque te contagia esta enfermedad que es hacia tu dulce ambición de amar, y de bailar, que fue creada por el amor.

 Me siento entre los dioses de la naturaleza quien pudo tener lo que muchos quizás de ellos quisieron, conseguir el más alegre querer y fiel, que perpetuará sin juicios y penurias, dándome cuenta que tu estás ahí, y que sabes todo esto que digo, pero si fuera Dios fuera la de tu amor, no Dios que en las leyendas eran bígamos, y escarnio al querer que dejaban en luto, y en fruto, una vida libidinosa y sin importancia sentían a una deidad más. Pocos amaron, y mi moral mi lealtad que a tu corazón da, no es consumiros sino es dejar una vida realizada, con el fin que vine al mundo para vivir y más al conoceros, siendo mi amada eternal. Me llaman los caballeros, les digo que se esperen, llevaré comida, llevaré grandes cosas para ti, y un regalo misterioso, que no sé si decirle, la dejaré pensando, para un adelanto os diré, es la unión de Perseo hacia su salvador amor, que desnuda al mal y ofrece la fuerza de su corazón de la reina Andrómeda, y que a mi pensar, no tan hermosa como vos, vos resplandecéis mas que el mismo sol al amanecer, vos sois más que metáfora en la belleza de esta vida, sin duda, por ser dueña del reino que en mis letras te visto de mil maneras, mi tinta, y tu al mundo repletas, destellas, luces suntuosa, portentosa, venerada, y loada por mis frases y flores que en mi viaje de los regalo daré, me lastimo un poco, no se altere, es porque ya mi tinta acaba, pero si la fantasía existiese, pusiera la tinta de mi sangre que viene del corazón, pero ya no hay mucho, la pluma muy añeja está, apenas puedo escribir en este momento para que entendáis, si notáis un poco mal se lee, pero recuerda que por esto nada más me iré, sino a los caballeros hiciera esperar hasta que tu resplandezcas al aurora, mi hermoso alborada de la luz bendecida que hoy me tiene enamorado, y enloquecido, ya no envíes carta, ruego que esperéis a que llegue, ya no estaré en donde las enviabas. Sé que esperáis mi respuesta y esta ha sido. Noté que amar es tanto que no dejáis de hacerlo hasta cuando duermes, porque de este partir tanto os he soñado, que en el sueño veía tu sonrisa, tus ojos, tus labios dulces de flor, cuerpo indefinido, mirándome, sintiéndote amada por mí, sueños de locos, viviendo la paz ahí y que tendremos, y loca mi alma a eso ha quedado, mi sueño es que ahora si es que vuelva, ya la tinta termina, y mi dialogo pero que seguirá en su vida hasta los cielos sagrados que soñamos, flor mía, que llamo y que amo más que al reino de Dios.
 Me muriera en el infierno si es posible por solo verte ir al cielo. Así condene mi orgullo o vanagloria lo haría por tanto amaros en mi ansiedad que es incomprensible.

 Te doy diluvios de besos y abrazos,
tu más enamorado y vuestro Schunder von Ringer.

 "Así ames tanto procura que ella igual, sino la vida en que sueñas será la renuncia al amor por siempre".

 La historia que en cartas se dijeron ante una ida por el sueño de una vida que un conde ten{ia y quería; pudo conseguirlo y poder luchar el gran Ringer, y su fiel flor decidida a esperarlo, sin saber que respuesta haya dicho o en que mundo anden, solo se sabe que la espera era que él llegue a su alma, no más noticia se pudo encontrar, solo que la divinidad de su pasión en las cartas que se dijeron ambos, una vida que tanto se ama y cuando consigues la ternura olvidas así esté lejos que solo existe ella, meses solo de separación los cuales fueron eternos para ellos, duros de vivir, y que en su vida jamás seguro se iban a desterrar hacia su amor tan querido y latido que sintieron, una música sonando, sí la de este compositor, ante esta historia que se colmó de tristeza hacia la cúspide gloria del amor, que pudo sonreír, y que aún en los campos que caminaron ellos en amor, aún el murmullo de sus obras suena, por haber sido la creación a la vida de ellos, y que muy bien en la bondad de que soñaba ayudar a los pobres con su virtuosismo. Palabras de frenesí se dieron, tan poderosos a grandes logros, el fruto que en la existencia al orbe es, dejar la misma semejanza de lo que fueron, los proles, oh los amados proles, este pintor llamado compositor o maestro, pudo pintar a su música y a la de su amada inmortal, con tal caricia dulce de sus cartas, y en el rincón más dulce que vivía para componer, pero no por decir tal nota a mayor o menor que anduviese, sino al reflejo epicúreo de su amor... así se vive cuando amáis a la flor del amanecer en un corazón real, que no fingís, que queréis y amáis, que soñáis y que en ello palpitáis, así lo era Ringer, concibiendo a su flor Dahlia Damsel, a su todo del corazón, que conoció y que amó. Son dichas que vuelven y que deberán de andar bienquistos en su llamado amado cielo, vivos, llenos de paz pura y eterna locura que tenían siempre. ¿Cuánto no lloró en aquel anhelo para vivir junto, y ella en su aposento ante él, se lo merecían vivir, y estar hasta que la vida lo decida en su gozo bondadoso de amarse, para siempre.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Ama y no olvides.




Ama cuando sea posible
en la vida que estás,
porque puede ser invisible
cuando no lo ves más.
 Es como sol de un día que se va...
desaparece alegría y es oscuridad...
 Porqué el escarnio
a la traición
de la pureza,
que es  ruin engarnio
a la pasión
en su tristeza...
 Flor simplemente se  llama
 y confía un corazón,
ni anda y ni ahora brama
que su roncal de eslabón.
 Sola en su desolada cama
 que condal sea su pasión,
viento aura a él solo lo atrapa
 y muestra un portentoso amor,
y que epicúrea tan guapa
que va a ese gran dulce olor,
la noche a él lo ciega
 al ver a la deidad,
va y en su piel no juega
 sino es felicidad.
 Se olvida que tenía una flor 9
y envenenado pecado acierta,
Dios no dio la mujer para horror 9
para que ahora sea ella muerta.9
 Seduce la ruin deidad al condal 10
con caricias férvidas a su piel,10
consumido de lo eterno sensual
en su sensación de lo más  infiel.
 Flor se pregunta angustiada 8
"porqué no vienes mí amor,7
hoy que ni soy cobijada 8
con besos de tu calor.7
 Necesito hoy verte 6
estoy que fallezco,
no quiero perderte
o sino hoy fenezco".
 Cuando termina el coito amor 8
recuerda a su hermosa mujer,8
mas diosa pide más ardor 8
y él dice que en su amanecer.8
 Ella insiste al final que no se vaya 11
porque sino ella le iba a perseguir,10
así huyese lejos hasta la playa 11
ella iba ser sombra de su seguir.10
 Encadenado de la venustez 10
complace a un gran libídine error,10
tanto era su lascivia cachondez 7
que gemía en exultante interior.10
 Bajo los árboles devoraba 10
la diosa apasionada al pobre hombre,6
sintió que al amor tanto pecaba 8
y ella sin resentimiento asombre.10
 La diosa hechizaba por lo bella
mas pintada como un cuadro fino,
cabello cobrizo que centella
y ojos de golondrina en destino.
 Alumbró al condal como estrella
su piel blanca aroma de lirio,
embrujado quedó y como huella
al corazón que es un martirio.
 Satisface a la diosa
y enseguida se esfuma,
mas la noche llorosa
por homo que hoy abruma,
por sentirse pecador
de lo que hoy él en carne hizo,
más es estigio temor
de sucumbrir a ese hechizo,
no aparecer con su amor
y abandonarle hasta en mente,
así borrarle en su olor
y dormir tranquilamente.
 "Mas la duda de pensar
si podré vivir feliz,
si podré a ella olvidar
y si ella andase infeliz?.
 No puedo vivir con tal acto funesto
pero mejor pensaré en no abandonaros,
volver y daros mi corazón honesto
y lo perogrullesco de mi contaros".
 Pudo cambiar al pecado
y convertirlo en la paz,
ir así al volar no atado
y ya no tener mendaz.
 Su ritmo de su corazón
siente símbolo de admirar,
no un orbe sin esa pasión
que al cual pueda solo llorar.
 "Dónde ha de estar
más sola hoy ando,
quiero hoy llorar...
y a nadie amando.
 Condal la flor pierde
ya su gran color,
ya ni mi hoja es verde
solo fusco amor".
 El hombre llega a la puerta
y su flor abre enseguida,
con alma y solo desierta
y al ver llora compungida.
 El hombre todo lo cuenta
y ella comprende en dolor,
mas es terrible tormenta
que en su gran mismo interior.
 "La diosa me dejó en poder
sin tener razón de pensar,
su belleza fue más en ser
y me hizo hasta de ti olvidar.
 Perdona si cuento la verdad
pero no puedo vivir así,
pensé irme sin la melosidad
de tus besos que eran para mi".
 "No llores condal del amor
que perdono al embrujo vil,
ven y vive con mi calor
y besa mi piel de marfil".
 "Agradezco el perdón
que otorgas a mi vida,
renace esta ilusión
que lloraba perdida".
 "Todo acabó mi primor
y sin más preocupación,
viva la alegría amor
y ven y besa en pasión".
 Pudieron sonreír
ya por fin ellos dos,
diosa fue el peor mal
y donde iba el adiós.
 Aprendió que amar
es hasta el final,
no un momento amar
que en alma inmortal.
 Y la amó hasta sus huesos
entre noches felices,
besaba con mil besos
su piel sin cicatrices.
 Pudo sentir libertad
en corazón sin espada,
su flor de venustidad
en su alma más que deseada.
 Vivieron de regocijo
sin que nadie les moleste,
y al final tendrán más hijos
en su vida sin ser peste.

lunes, 17 de diciembre de 2012

La galaxia desaparecida.

la Galaxia desaparecida.


Después de un año que ahora la vida es diferente, que retornó sin la espuela que en un calor estaba y; que se creía a venturo futuro, ya nada de la galaxia ahora brilla en destellos, solo ciclón para el núcleo fue del universo, dejo de ser un sol más. Pero si recordar destruye o da temor por no querer sollozar, recordemos: cuando nuestros ojos miraban una noche aquel firmamento, qué palabras nos decíamos, jurando aquel amor que soñábamos, siendo dueños de nuestra felicidad, esa misma noche recuerdo que acaricié tu pelo, me miraste, te intimidé, pero querías más, lo seguí haciendo en aquel herbaje verdejo, entre flores rojas, cojía una, para rozar tus hermosos labios, perfumarte, vi que  esos ojos, aguados quedaron, ilusionados a grandes cosas, me abrazaste y luego me besaste, el beso que a mi cuerpo hizo arder, arder en pasión que antes no anduve, sentí un fresco aire, la naturaleza hermosa cantaba, oía música de piano contento. Tus labios tenues como terciopelo de lirio, te dije que tenías cuello de cisne, me sonreíste, te agradó. No olvido aquel comienzo, mi primera noche a tu lado, compartiendo de un alegre tiempo, te llamaba mi condesa, la mujer que una vez soñé en mis poesías, que el sueño del amor vivíamos, nadie que quiera separar, solo en aquel edén sagrado, llenos de lograr la meta cúspide de la existencia, como generarse, y dar el fruto. Esa noche, te sentí rendida a mis brazos, tu protector estaba ahí, de llevarte a conocer hasta las estrellas si era posible; de mostrarte que las noches serían así, amándonos bajo los árboles, devorándonos sin medida, consumiéndonos en la fiel ternura. La luna brillaba como tus ojos, mis ojos claro de luna... aún la sonrisa de tu voz la escucho en el viento, y mi corazón frío. Pensé que los soñadores cuando sueñan la quimera se vuelven locos, vesánicos, fuerte es amar a más que las constelaciones, te pierdes, y yo me perdía pero mirando a sus ojos por ser tan indecibles como el universo...se detenía el tiempo, solo nosotros dos en un refugio, nuestros segundos eran eternos, amarte era vivir en una pintura realizada, perfecta, colorida, soñadora a perpetuarse por la vida, por dos corazones nada más. Así nos sentimos, y una noche oímos la lluvia caer, la tormenta tronaba en las nubes, tanto tronaba que te dije, tan fuerte truena que así mi corazón es por ti, por tanto amor que me haces dar, sonrojaste, casi no te desmayas, pero antes te sujeté a mis brazos, te besé, bañé a la noche con el amor y dejó de llover, el milagro eramos, mandábamos en el destino, roncales cantaban al regocijo fogoso del querer, era tanto encanto tener a la codicia de mi alma. Consumía de ti como el sol al día, decías que si era el amor que al fuego perenne iba arder, tenías un poco de miedo, porque lo que vivíamos era tan hermoso, te dije, que así no creas que al día el sol sea negro, los océanos áridos, la naturaleza entera mustia, así que se destruya el amor, dijiste eso jamás va suceder, entonces es real esta pasión, es real porque nos amamos tan pulcro que la noche hoy brilla a nuestra imagen, nos invita a besarnos más, a querernos, a fundir nuestra carne en libido enriquecer, que olvidemos la consternada locura, porque somos de la melodía la mejor sonada del amor, nos besamos como trinos agitantes, nos  acariciamos como el piano a la nota musical, tan evanescente que desprende flor, flores a nuestro lecho, por vivir la paz, la locura, la imaginación, y la poesía que existe, y persiste por la eternidad, somos las hojas de un libro de la historia, llorada por latir siempre.

 Un día no sé qué ocurrió a la galaxia que creí brillar siempre; tan hermosa como una diadema. Me pregunté, ¿por qué no deja que a su belleza contemple?, me desconocía, sintió que era otro, ya no su universo, yo con tantos soles menos con el que más prefería, sus destellos se escondían, sentí la destrucción de mi firmamento. Fui y la tomé, pero al no querer ella sin querer la lastimé, se alejó como cuando sol abandona por una noche a la flor, si era así no entendía el porqué, mis preguntas eran tristes, si nos amábamos ahora rechazas al amor?, ¡ayúdenme!, Dios que al amor pedí, y ahora esto me das, qué hice, si solo nos quisimos como es tu ley, me haces vivir y ahora me haces sucumbir poco a poco, no me des más dolor. Amor no recuerdas lo que hacíamos, los dichos que dijimos alguna vez, que siempre iba ser para siempre, porque no conoces al dueño que besó esos labios en cálida noche de tu cuerpo, no decía nada, muda estaba, si respondía, era perfidia al corazón mío, la noche era fría, quería abrazarle, para calentarme o al amor renacer, y era imposible, su fuerza era fuerte que me rechazó, y por no ser posesivo dejaba que siguiera así, no la obligué a que me bese o me abrace, solo que en soledad nuevamente, era como estar sin nadie y eso que ella andaba ahí, la lobreguez espectral cubrió la noche, el temor que una vez ella sintió, ahora yo la estaba viviendo, que no era la pintura viva, sino más que un averno, oscuridad, sin nimio regocijo, silencio la noche, vivir así era estar con una decisión así sea la peor que tome. Una voz vino y dijo, ya el amor terminó, no vas a entender que tiene ella, porque ella misma ni sabe lo que tiene, está oscura en un mundo que no existe nadie no más que una hija, sabía eso, pero no era mía, tenía un poco de aprecio quizá vestirla con aquel sueño de una vida, pero a mi me tenía olvidado y era un desconocido. Como una orquesta en sonada menor, bruma a la noche cubría, decidí que debía irme lejos de ella, la naturaleza ya no era mi hogar y ni refugio, pertenecía a otro mundo, la luna lloró, por ver las cosas que sentía, los roncales cantaban en llantos, aquella condesa desconocida a mis ojos, y cuando me iba por la senda, a minutos vino y me detuvo, no te vayas por favor, quédate conmigo, yo te amo. No sabía qué hacer, no sé si estaba en vesania, porque ahora cuando me alejo viene?, "¿si te vas con quién seguiré la vida?", deberías de cantarme deja de llorar, dejar de llorar por mi que no lo merezco, porque no aguanto las lágrimas que caen a mi corazón, lleno de cicatrices a tus rechazos, lo has lastimado sin darte cuenta, ya no es el mismo, es otro, mejor déjame, será mejor para los dos, a parte no debes recordar lo que dijiste antes, eres otra, otra galaxia, ya la flor que dormia, su raíz ya murió, sufrí y prefiero olvidarte que vivir con esta hambre que me acaba por sentir el amor otra vez; ve y vive como siempre has querido, pero jamás podrás olvidar quién te hizo la mujer más viva y sonriente, el hombre que compartió poesías, quien en cada tarde te tocaba el cuerpo con flores, y el piano bajo la luz de la luna, no olvidarás cuando vuelvas en sí, quién fue el que te amó con la fuerza de los mares, y afable ternura qie hoy se esfumó, que es postración  al tiempo amor recordare, pero si olvidare, lo único que pido que seas feliz, y vayas con su hija que amas más que nadie. Ahora debo irme, ya la noche se acerca, debo volver al dormitorio, ir al orbe que dejé, para crear historias que ya a ti no importa. Quedó sola y mi corazón de esa vez no la sintió más, a dónde habrá ido, con qué vida andará, mi corazón esa vez lloró como el otoño de las ramas, hasta quedar sin hojas, sin alma, el vestigio aún me persigue, no puedo olvidarte condesa, será porque fuiste mi primer amor?, ¡oh que gracioso, pero aún en lágrimas la amo!, la añoro tanto que hoy quisiera besarla como antes bajo los árboles, decirle que aún palpito por ella, aún extraño sentir su gemido en la dulce noche, que no creí que fuese aún a escribirle nuevamente, ¡oh en mi dormitorio, y con sentimiento ilusorio!, será que igual tu me recuerdas en donde andas, hoy en la noche como siempre era nuestro mejor tiempo... hoy en la luna veo tu reflejo, como quisiera llegar ahí y solo decirte que aún te quiero, que no he sido de otra, es pérfido vivir un momento así, que  imaginas locuras cuando en verdad amaste, y que al corazón sentimiento persigue. cuando te veré, si te dejé lejos y no sé si ya sigas ahí, cómo hago para solo saber que vives, solo mis letras hoy pintan al sentimiento añorado, lóbrego y grácil por amar, así me mantenga desierto a esos ojos, recuerda que fui el amor que hizo locuras y cosas que nadie hizo con la grandeza de idolatrar.

 Su corazón vive sin la tierna dama
que en su vida dio paz,
ahora al destino clama
que viva sin mendaz.
 Por no querer vivir ya el tedio
cuando la dulzura muere,
por no ver que hay remedio
y que al corazón hiere.
 Sigue, así la recordase
entre su poesía llorada,
o entre prosa que amase
a su condesa añorada.
 Pudo amar a la galaxia preferida
en su firmamento pleno,
sin tenerla dividida
esa vez que en amor sereno.
 Vivirá soñando en sus días
hasta que la vida le consuma,
con su amor a las poesías
entre la noche que le bruma.
 Gran apasionado en su historia
que amó a la mujer sin daño,
que ofreció fe a la gloria
pero que se fue hace un año.
 No imaginó que así terminara
por amar tanto a un querer,
siendo injuria que matara
en una vida de entristecer.
 Sus últimos latidos
al beso llorado besó,
a los labios sentidos
que en su cuerpo amó.
 "Me despido en esta poesía
que escribí para el amor,
que explayé toda alegría
y de elegía con dolor.
 Oh condesa sin perfume
que ni ya mi verso siente hoy,
más que amor me abrume
por tan caduco que estoy,
porque ya hoy nada hay
ni la misma calor,
solo que en piel achachay
que el mismo resquemor.
 Estas serán últimas letras
que ante ti escribiré,
así el dolo sea la debla
ante vos ya no cantaré.
 Dormiré en paz en mi cama
y amaneceré feliz esta vez,
venciendo al antro en llama
que hoy me dio lobreguez,
viviendo lo que mi ser ama
ante melodía y fluidez,
por ser lo que mi alma clama
ante la poesía a la vejez,
y que a mi alma acompaña
por siempre en validez,
llenando de amor que ataña
y tañe sin la terriblez,
soñando con aquello en romanza
con entera extrañez,
por ser el destello de esperanza
que en mi brilla en candidez,
que será siempre remembranza
que amase en floridez,
entre lirios y en danza
con sonata de exquisitez,
con dulzura y sin lanza
de esta misma sencillez,
que es esta venturanza
de la dandi esbeltez,
que solo da añoranza
al amor sin mudez,
que mi alma da loanza
a dulce esplendidez,
por ser mi confianza
que soñé de mi niñez,
que ha sido mi alianza
y que vive en mi madurez,
por ser mi enseñanza
de seguir a mi vetustez,
y que haya bienaventuranza
por solo esperar a mi venustez,
fuera mi mayor cobranza
que hiciese en mi tez,
durmiendo sin matanza
y con toda pasión rojez,
viviendo entre seguranza
al centello brillantez,
y no todo sea acordanza
sino amatorio rancidez,
y no una misma ultranza
el amor sin su marchitez".
 Todo revive en su alma
y vuelve a nacer,
la meritoria viene a su calma
y en su sueño es florecer,
la misma que besó bajo la palma
la misma es su mujer,
que adora entre su fuego y cama
con beatitud y querer,
sintiendo gran apego y llama
con magnitud y vencer,
feliz siendo su libro que brama
ante su corazón y placer,
por tal jocundo amor que ama
ante su pasión y ser,
sin abandonar la dulce dama
a su bardo en su amanecer.
 "Qué feliz ando junto a vos
por fin puedo sonreír,
sentir aquel amor no es adiós
y por fin contigo vivir".
 "No sintáis dolo ya amor
porque vine para amaros,
perdida andaba en dolor
y enfermedad que ya no hallo".
 "Qué clase de enfermedad
teníais para hacerme infeliz,
qué fue la tirria tempestad
que vino para dar cicatriz".
 "Mi mente olvidaba
todo aquello que en amor era,
y así olvidé lo que amaba
y me volvía una fiera.
 Pero me curé de ese mal
y ahora recuerdo aquel amor,
puedo sonreír mi inmortal
y amarte sin dolor".
 "Y vuestra hija como está
porque aún quiero ser papá,
cuidar de ella y darle vida,
amarle y solo sentirla mía".
 "Lo será, seréis buen esposo,
seréis mío del tiempo perdido,
volveremos al rincón fogoso
y existirá otro fruto bendecido.
 No sabéis cuánto extraño
vuestras caricias sobre mi piel,
ya hace tanto antaño
que ha sido para mi tan cruel".
 "Y yo he vivido una vida llorando
sin poderos sacar del corazón,
me habéis estado destrozando
por veros en mi libro de amor".
 "Ya no estaréis así mi gran poeta
ahora me recitaréis gran poema,
me amaréis y me daréis dulzura,
en eso viviremos y será ternura".
 "Me miráis con ojos de galaxia
brillando mi diosa Andrómeda,
como orquídea llana
y que en ello me pierdo mi diosa".
 "Gracias por llamarme así
me hacéis sentir alegre amor,
sois tan indiviso de mí
que con vos quiero ir sin dolor.
 Recuerdo, el amor terminará
así los océanos sean secos,
así el sol deje de alumbrar
y sea en la tierra negro".
 "Recordáis las palabras mías
que una vez os dije,
ahora sé que me recuerdas vida
y que el amor existe".
 "Sabes que andaba lejos
pero una voz vino y me dijo,
no dejéis al amor añejo
que aún le ama en regocijo,
en su tierra aún le espera
y sabes vos cual es,
ve y dale una primavera
porque sufre en otoño hiel".
 " ¡Oh entonces sabíais
donde estaba mi condesa,
por eso vinisteis buscando al hombre
quien os ve mi gran belleza!".
 "Esperaba este momento
para deciros cuánto os amo,
lloraba por sentiros en aliento
y ofreceros mi corazón amado".
 "Igual, pero escribiéndote,
poesía y ahí viéndote,
amándote y ahí sintiéndote,
llorándote y ahí queriéndote".
 "Y sin yo saber que así estabas,
puedo leer lo que escribisteis,
a ver qué decíais de mi
ante este tiempo que sentisteis".
 " Aquí está lee y dime
a ver qué podéis ver,
mi corazón en gime
y mi mundo es condoler".
 "Una prosa alegre del amor
donde lloro hoy por ti,
y una parte de temor
donde sufristeis aquí.
 Pero ternura decís,
que a mí amor sentís,
 me siento contigo viva,
por fin siento tanto amor,
y mi alma reviva
ante esta vida con dulzor".
 "Esto es el amor de una pareja
que se dan calor y no se aleja,
esto es salvación de un mustio poeta
que creyó al ciclón en galaxia completa,
pero fue resurrección y vivo con vos mi condesa"
 "Dulces ante la vida sin más sentir soledad,
amándonos en pasión compartida de esta felicidad,
que a vuestro lado tanto siento
y que es mi libertad,
de seguir con el sentimiento y sin mortalidad".
 "Por fin juntos besándonos bajo las palmas
ante el amor que soñamos,
abrazándonos en nuestras puras almas
al sonar de besos que damos.
 Si queremos lloramos
por el milagro que vivimos,
si queremos más nos devoramos
por el amor que quisimos".
 "Por fin amor de mi
puedo sonreír contigo,
y ser viva a piano feliz
y que ha sido sin castigo"
 "Y que con vos estaré así
hasta.el mismo orbe extinto...
será vivo y lleno de latir
sintiendo sin haber laberinto".
  Se durmieron bajo las palmas
abrazados con tanto amor,
desnudos entre sus almas
sintiendo tanto ardor,
entre poesías que dieron
entre su centro de pasión,
alegría que hoy sintieron
al sonar su mismo corazón,
por revivir su mismo mundo
ante su hermosa predilección,
que sienten en su amor profundo
de amatoria y viva salvación,
que no se aleja de lo jocundo
que es en su hermosa pasión,
felices por fin en sus segundos
y con aquella inmensa ilusión.