sábado, 24 de marzo de 2012

El amor de una entelequia más que llorada.

Si la vida es tan solo vivir,
tan solo quiero vivir viéndote,
si la vida es hasta morir
contigo ahí quiero estar queriéndote,
si la vida tiene ese fin
deja que mi alma ahí llegue,
por ser vos mi existir
y a lo único que mi alma quiere,
si el piano tiene un cumplir
y es dar aquella pasión,
ahí yo quiero ser aquello feliz
que toca solo al corazón,
como al tuyo sinfín
con armonías y devoción,
si amor en una sinfonía es el violín
yo quiero ser de él la voz,
que solo toque y no sea infeliz
cuando te ame en el albor,
hay tantas cosas que quiero ser
que ni hoy se llega a ver,
por ser tanto amor
que hoy ha llenado a mi corazón,
solo quiero a ti amarte
vivir ahí y solo soñarte,
quizá del piano una obra tocar
y de ella a ti ahí solo imaginar,
hay veces que las palabras no llegan a decir
lo que uno de verdad anhela,
porque si lo veis en un concierto ese sentir
observaréis tanta imaginación de lo que no reflejas,
de aquel piano, chelo, oboe y violín
cuando en cada compás comienza,
y mi amor por vos va más que el fin
y de esa música del gran poema.
todo será feliz y no zozobra
porque sois mi amorío,

"Empieza cambiando la clave de fa a sol,
y su tonalidad es en re mayor
de su Kv docientos ochenta y cuatro;
vive aquel hombre de gran amor
por sonar en ese adorado y agitable piano,
desprendiendo a su alrededor
melodías que salen de su corazón volcánico,
por su sentimiento de ardor
que expresa lo más sensibilizado,
y que quiere a esa sonata de pasión
que le hace vivir de lo mágico,
con esa obra de tal humor
que le da en su toque acariciado,
solo un hombre que vive
y que solo a eso siente,
a la música de su ser apacible
y que a esa marea duerme,
y que toca en su noche sensible
sin ira sino amor que el tiene".

Hoy en esta amada noche,
donde toco el adagio cantábile de Mozart,
sintiéndole entre corcheas las voces
que suenan ante un grupeto de bellas notas,
y en clave de sol con sus semicorcheas
que me dejan sentir el idioma,
donde cambia su clave de sol a fa
donde va creciendo las ocho semicorcheas
entre mis dos manos al tocar,
para luego volver a sonar un grupeto
al próximo dulce compás,
entre las notas "Calando" de su momento,
dando el reflejo de la paz,
que me da en mi aposento ese grupeto
con solo a eso de maravilla tocar,
entre semicorcheas de sus acentos,
donde sigue esas notas de gran sonar,
que lo siento entre mis dedos
con perfume de aquella deidad,
que ella es la calma de este eco
por imaginarla entre mi lira de cantar,
donde suena ese dócil arpegio
y luego un acorde de calmar,
y que vienen semicorcheas de lo tierno
y cambia su clave de fa
a sol entre las semicorcheas de su aliento,
que van entonando entre rítmica a un trino
para luego cambiar de clave de sol a fa,
donde suenan mordentes en el sonido
entre dieciséis semifusas al tocar,
llenándome entre ochos fusas de este cariño
que toco con tanto alentar,
para luego tocar un grupeto de lo bellido
entre semicorcheas de la melosidad,
y sigo entre semicorcheas y un trino
de un tiempo ante dieciséis notas de palpitar,
para luego tocar apoyaturas y trinos
entre semicorcheas del bello entonar,
que me enciende esos cuatro trinos
luego para las fusas entre la tonalidad
entre varios sostenidos,
luego sonando un acorde del arpegio
y cambiando de la clave de fa a sol,
entre el piano de notas y fusas y de silencios
que doy tan solo que hoy,
entre varias corcheas que toco de sentimiento
y corcheas entre mi pasión
para luego sentir semicorcheas del instrumento
y un acorde y silencio en clave de sol,
y que sigue en silencio al próximo eco
y tocando en la otra clave notas de de consolación,
de si, la, la, la, la, y luego
a una octava más de la la la y sol,
en semicorcheas que tanto quiero,
entre corcheas y fusas apoyaturas de mi pasión,
suena para llegar en muchas de sentimiento,
donde cambia la clave de sol a fa cambió, de su ternura,
dejando un hermoso silencio
y dejando la libertad del trino de un tiempo de dos,
entre semicorcheas de la clave de fa,
donde suena luego un arpegio del acorde,
y hace un silencio de dos tiempos,
entre la clave de fa que cambia a sol,
donde me lleno de fusas,
para luego sonar en diez fusas de gran amor,
donde son tan jocundas
que dan a mi mi vida y corazón,
son tan llenas de su lucha
entre semicorcheas y tresillos,
tan solo que de puras fusas
que suenan entre mi destino,
que a ellos tanto les tengo ternura
por sonar en ese compás de cariño,
donde cambia al otro compás a clave de fa
y donde me regala luego una garrapatea de dieciocho sonidos,
entre semicorcheas de la clave de sol de dan
entre muchos bellos trinos,
que son mi latido de cantar
ante esa obra de amor bellido,
donde cambia su clave de fa a sol
que suenan solo semicorcheas en el piano querido,
y que me emociono tanto yo
por sentir esta obra de mi gran amorío,
donde suenan un quintillo de semifusas
ante el piano de esos cándidos sonidos,
que me llena el alma de ternura
para luego sonar rápido un sextillo
de cándidas y bellas semifusas,
donde me es todo es mi hermoso destino
entre esa musa de las fusas
que suenan en lo terminado y bendito,
para luego caer en una apoyatura
para que suene un hermoso trino,
como en mi y cambiando la clave de sol a fa,
donde es mi gran mirado paraíso
que duermo para leugo tocar ese arpegio de paz,
a otro acorde de la clave de sol del último sonido.

Había tanta alegría ante este joven adonis,
que la pasión lo deja sordo y cegado,
y suena un adagio por Tomaso Giovanni Albinoni,
de la obra para orquesta de cuerdas y órgano,
que suena en la tonalidad de sol menor que hiere
más a su corazón congojado,
nació este italiano terminando el siglo XVII
entre mil seiscientos setena y uno su ser mágico;
y toca por lo lúgubre de este ente,
que era injusto vivir en lo malo,
entre violines, violonchelos tristemente,
entre violas y contrabajos,
dando así a este esas violas que hieren
al corazón de este ser lastimado,
de porqué él si amaba eso que quiere
y que lo deja muerto al oír ese adagio,
por Albinoni con maestría que tiene
en transparencia de esa orquesta de lo entonado,
y que bañan violines más a su ser que zahiere
ante la oscuridad de su corazón atado,
entre una cima con serpientes
que envenenan a su gemido palpitado,
entre la orquesta de sol menor,
donde ruega la cantada a su ser,
que no lo deje más así por favor
y que vuelva con sus sentidos de fe
y que tenga ese anhelo de su corazón,
así no fallezca en lo hiel,
y fuese un paraíso ante el tétrico cantor
que entona ante su vida de lo infiel,
acariciaría la felicidad de su pasión
que hoy entre esa cima se siente fallecer,
que Dios de bondad de a su única adoración
del porqué se volvió así,
si era un buen hombre que tenía alegría,
donde está la venturanza de lo lis
y renazca ante su dicha,
o no ven sus lágrimas entre ese fin
de las cuerdas de elegías,
donde solo está en la vidorria
y pidiendo a gritos una vida,
que aparte la mala rapsoda
que canta en lo clandestino,
que manifieste Dios a esa obra
más de ardor y paraíso,
que le devuelvan su magia de honra
y sienta que es otra vez el mismo,
pero nadie oye sus congojas
que expresan de su mismo sentimentalismo,
solo anda en ese infierno de mazmorra
que lo crucifica entre el mismo abismo,211
pero esos violines de que entonan
con tal morriña de su surrealismo,
que anhela una voz de Diosa
para verla y darle en esos violines amorío,
pero ni aparece esa increíble moza
donde los instrumentos suenan de lo más ferido,
lozana su alma entre la obra
que palpita de tal angustiado sonido,
y que sigue así entre los compases de su hora
que gritan en violines y fagotes un amor querido,
que lo siente tocar Tomaso Giovanni
entre lo más luctuoso de su mundo teñido,
que solo él ahora muestra lo más dandi
entre sus fagotes en lágrimas que salen de su sentido,
entre violines que lo miran en aquel hombre del jaborandi
con más lágrimas cayendo de lo vivido,
donde Dios ni canta ante esa vida
y que está ido de ese mundo abatido,
donde no se sabrá si será alegría
ante ese adagio de lo sufrido,
donde suena luego ese órgano de elegía
ante su ser de lo más contristo,
sin saber porque es así la armonía
que llora a través de los sonidos,
que anhela en esos violines más melodía
donde palpite a un hermoso paraíso,
pero siguen esos violines de vida cuita
a su joven lozana alma de lo cuito,
es tanto el dolor de una fría vida
que lo deja sucumbiendo de lo más compungido,
y que luego ya esa orquesta termina
dejando un ambiente entre su noche de lo herido,
entre violines y violas de más morriña
y a él en esa cima en ese árbol de lo mezquino,
de una vida tan pérfida que dicta
solo palabras de lo más adolorido
y que prefería una esperanza en la rutina
que entonan de esos espantosos sonidos,
y donde esa obra zozobra ya termina
y donde Albinoni se va a su paraíso,
no pudo hacer nada en esa vida
donde lo deja solo y más que ciego y contristo,
creyó que podía con esa lira
a su mundo cambiar a otro sonido,
pero ni Dios escuchó su melodía
y lo deja así en esa vida ensordecido.
y esa obra calla en violines de melodías
y él queda así en su mundo perdido.

Y Johhan Sebastián Bach aparece en su albor,
entre todo ese ambiente de ese hombre abatido,
de igual manera toca un Adagio en re menor,
donde la vida se fenece más a ese hombre perdido,
en pura melodía de tono re, re, re, re, re, re en su voz
dando luego a la armonía corta de su sonido,
entre el piano que toca de dolor
y el hombre sin decir nada solo siente esos sonidos,
y ve que más zozobra hay en su corazón,
no oía pero si en su profundo ser sumiso
esas melodías del compás y un mordente
que entonan de su piano vencido;
y que sigue esa melodía de su mordente
que salpican de su arte de lo fallecido,
y luego bellos acordes presentes
y melodías en semicorcheas y fusas
que suenan al final con un mordente,
y sigue así esa cadencia de su tétrica musa
para el alma que sufre solamente,
y suena al final del compás un mordente de ternura
dejando un sombrío ambiente,
y viene luego veinticuatro fusas
entre el compás de locura
para luego caer en un hermoso mordente,
donde cambia la clave de fa a sol de su ruta
ante acordes de su tocada dulcemente,
dejando al próximo compás un mordente,
semicorcheas y fusas
que suenan en el piano ligeramente
entre otro mordente,
luego varias fusas entonan en su dulzura
que llora ante el piano para terminar con un mordente,
entre acordes de corcheas que toca
para más adelante caer en una nota negra de un mordente,
y un silencio para luego tocar doce semicorcheas en su alcoba
que llora más en esas cinco corcheas siguientes,
donde entona un mordente que tanto ahí zozobra
entre su mundo de melodías y mordentes,
y que suena y suena esa melodías en su alborada loca
para el alma de un hombre que solo tristeza tiene,
ni se aparece ni siquiera Dios en sus horas
donde suenan melodías en semicorcheas, fusas y mordentes,
tan sutil suena en su piano de honra
donde solo siente un vivir que lastima solamente,
que quiere a una gloria
y no esa vida que solo zahiere,
así en ese adagio que tanto explota
ante su cima de un mundo que pierde,
así como Dios en su historia
las almas en la vida que fenecen,
¿donde está el que ayuda a la mazmorra
y que lo libera a una santidad?,
no existe en esa misma obra
donde solo ve melodías de infelicidad,
entre mordentes que suenan
y solo ve una terrible tempestad,
esperando un milagro a su alma que pena
ante esa vida que ni ve con claridad,
pero que oye en su corazón esa cadencia
aunque su oído esté en la soledad,
entre fusas y mordentes esa melopeya
entre el viento a su misma tempestad,
y sigue la melodía entre fusas de su etopeya
que da Johhan Sebastián Bach,
entre el murmullo más tétrico de su tema
ante esos muchos mordentes,
que tan solo en ese piano suenan
para un tórrido volcánico ambiente,
donde las flores y árboles se queman
por la elegía de ese piano que de ira crece,
y siguen así esos inmensos mordentes en la pieza
entre los compases de su ente,
donde entona una sensible apoyatura
y una nota blanca en tono sol de dos tiempos,
para luego sonar acordes y un mordente de ternura
lleno de ese lagrimeo,
que toca entre una lucha
para cambiar nuevamente a clave de fa de su apego,
entre ese piano de semicorcheas de una mañana oscura
donde suenan mordentes de su mismo aliento,
queriendo tener a una dama jocunda
y besarla sin ya más mundo pérfido,
donde luego entona once fusas
ante el piano y dos semifusas de sentimientos,
y luego cuatro fusas
que suenan de su amartelamiento,
una semicorchea y dos fusas
entre ese dulce fuego,
para luego sonar nueve fusas
y un mordente en el piano de tedio,
y luego varios acordes en ambas claves,
sin dejar de palpitar esa tonada,
sintiendo que ya se va el romance
en ese piano de su dicha aterrada,
donde Dios no apareció en su arte
y donde él sucumbe más en la lava,
donde siente podrir su misma carne
en esa cima de vida llorada,
y que sigue así hasta terminar sin chance
de lo que toca Bach en la tocada,
y que siente un adagio tan apasionante
y a la ves luctuoso en su alba,
que no pudo creer que no tenga un ser salvable
ante esa vida que de ira le mancha,
ante las tonadas de su avance
que solo tiene un mundo de vida matada,
y que busca tanto su ser a un mundo de vates
y que consigue soledad en su íntima alma,
que ve caer tanto las estrellas fugaces
y que de todas ellas pide y nada le dan a su magia.
a sol entre las semicorcheas de su aliento,
que van entonando entre rítmica a un trino
para luego cambiar de clave de sol a fa,
donde suenan mordentes en el sonido
entre dieciséis semifusas al tocar,
llenándome entre ochos fusas de este cariño
que toco con tanto alentar,
para luego tocar un grupeto de lo bellido
entre semicorcheas de la melosidad,
y sigo entre semicorcheas y un trino
de un tiempo ante dieciséis notas de palpitar,
para luego tocar apoyaturas y trinos
entre semicorcheas del bello entonar,
que me enciende esos cuatro trinos
luego para las fusas entre la tonalidad
entre varios sostenidos,
luego sonando un acorde del arpegio
y cambiando de la clave de fa a sol,
entre el piano de notas y fusas y de silencios
que doy tan solo que hoy,
entre varias corcheas que toco de sentimiento
y corcheas entre mi pasión
para luego sentir semicorcheas del instrumento
y un acorde y silencio en clave de sol,
y que sigue en silencio al próximo eco
y tocando en la otra clave notas de de consolación,
de si, la, la, la, la, y luego
a una octava más de la la la y sol,
en semicorcheas que tanto quiero,
entre corcheas y fusas apoyaturas de mi pasión,
suena para llegar en muchas de sentimiento,
donde cambia la clave de sol a fa cambió, de su ternura,
dejando un hermoso silencio
y dejando la libertad del trino de un tiempo de dos,
entre semicorcheas de la clave de fa,
donde suena luego un arpegio del acorde,
y hace un silencio de dos tiempos,
entre la clave de fa que cambia a sol,
donde me lleno de fusas,
para luego sonar en diez fusas de gran amor,
donde son tan jocundas
que dan a mi mi vida y corazón,
son tan llenas de su lucha
entre semicorcheas y tresillos,
tan solo que de puras fusas
que suenan entre mi destino,
que a ellos tanto les tengo ternura
por sonar en ese compás de cariño,
donde cambia al otro compás a clave de fa
y donde me regala luego una garrapatea de dieciocho sonidos,
entre semicorcheas de la clave de sol de dan
entre muchos bellos trinos,
que son mi latido de cantar
ante esa obra de amor bellido,
donde cambia su clave de fa a sol
que suenan solo semicorcheas en el piano querido,
y que me emociono tanto yo
por sentir esta obra de mi gran amorío,
donde suenan un quintillo de semifusas
ante el piano de esos cándidos sonidos,
que me llena el alma de ternura
para luego sonar rápido un sextillo
de cándidas y bellas semifusas,
donde me es todo es mi hermoso destino
entre esa musa de las fusas
que suenan en lo terminado y bendito,
para luego caer en una apoyatura
para que suene un hermoso trino,
como en mi y cambiando la clave de sol a fa,
donde es mi gran mirado paraíso
que duermo para leugo tocar ese arpegio de paz,
a otro acorde de la clave de sol del último sonido.

Había tanta alegría ante este joven adonis,
que la pasión lo deja sordo y cegado,
y suena un adagio por Tomaso Giovanni Albinoni,
de la obra para orquesta de cuerdas y órgano,
que suena en la tonalidad de sol menor que hiere
más a su corazón congojado,
nació este italiano terminando el siglo XVII
entre mil seiscientos setena y uno su ser mágico;
y toca por lo lúgubre de este ente,
que era injusto vivir en lo malo,
entre violines, violonchelos tristemente,
entre violas y contrabajos,
dando así a este esas violas que hieren
al corazón de este ser lastimado,
de porqué él si amaba eso que quiere
y que lo deja muerto al oír ese adagio,
por Albinoni con maestría que tiene
en transparencia de esa orquesta de lo entonado,
y que bañan violines más a su ser que zahiere
ante la oscuridad de su corazón atado,
entre una cima con serpientes
que envenenan a su gemido palpitado,
entre la orquesta de sol menor,
donde ruega la cantada a su ser,
que no lo deje más así por favor
y que vuelva con sus sentidos de fe
y que tenga ese anhelo de su corazón,
así no fallezca en lo hiel,
y fuese un paraíso ante el tétrico cantor
que entona ante su vida de lo infiel,
acariciaría la felicidad de su pasión
que hoy entre esa cima se siente fallecer,
que Dios de bondad de a su única adoración
del porqué se volvió así,
si era un buen hombre que tenía alegría,
donde está la venturanza de lo lis
y renazca ante su dicha,
o no ven sus lágrimas entre ese fin
de las cuerdas de elegías,
donde solo está en la vidorria
y pidiendo a gritos una vida,
que aparte la mala rapsoda
que canta en lo clandestino,
que manifieste Dios a esa obra
más de ardor y paraíso,
que le devuelvan su magia de honra
y sienta que es otra vez el mismo,
pero nadie oye sus congojas
que expresan de su mismo sentimentalismo,
solo anda en ese infierno de mazmorra
que lo crucifica entre el mismo abismo,211
pero esos violines de que entonan
con tal morriña de su surrealismo,
que anhela una voz de Diosa
para verla y darle en esos violines amorío,
pero ni aparece esa increíble moza
donde los instrumentos suenan de lo más ferido,
lozana su alma entre la obra
que palpita de tal angustiado sonido,
y que sigue así entre los compases de su hora
que gritan en violines y fagotes un amor querido,
que lo siente tocar Tomaso Giovanni
entre lo más luctuoso de su mundo teñido,
que solo él ahora muestra lo más dandi
entre sus fagotes en lágrimas que salen de su sentido,
entre violines que lo miran en aquel hombre del jaborandi
con más lágrimas cayendo de lo vivido,
donde Dios ni canta ante esa vida
y que está ido de ese mundo abatido,
donde no se sabrá si será alegría
ante ese adagio de lo sufrido,
donde suena luego ese órgano de elegía
ante su ser de lo más contristo,
sin saber porque es así la armonía
que llora a través de los sonidos,
que anhela en esos violines más melodía
donde palpite a un hermoso paraíso,
pero siguen esos violines de vida cuita
a su joven lozana alma de lo cuito,
es tanto el dolor de una fría vida
que lo deja sucumbiendo de lo más compungido,
y que luego ya esa orquesta termina
dejando un ambiente entre su noche de lo herido,
entre violines y violas de más morriña
y a él en esa cima en ese árbol de lo mezquino,
de una vida tan pérfida que dicta
solo palabras de lo más adolorido
y que prefería una esperanza en la rutina
que entonan de esos espantosos sonidos,
y donde esa obra zozobra ya termina
y donde Albinoni se va a su paraíso,
no pudo hacer nada en esa vida
donde lo deja solo y más que ciego y contristo,
creyó que podía con esa lira
a su mundo cambiar a otro sonido,
pero ni Dios escuchó su melodía
y lo deja así en esa vida ensordecido.
y esa obra calla en violines de melodías
y él queda así en su mundo perdido.

Y Johhan Sebastián Bach aparece en su albor,
entre todo ese ambiente de ese hombre abatido,
de igual manera toca un Adagio en re menor,
donde la vida se fenece más a ese hombre perdido,
en pura melodía de tono re, re, re, re, re, re en su voz
dando luego a la armonía corta de su sonido,
entre el piano que toca de dolor
y el hombre sin decir nada solo siente esos sonidos,
y ve que más zozobra hay en su corazón,
no oía pero si en su profundo ser sumiso
esas melodías del compás y un mordente,
que entonan de su piano vencido,
y que sigue esa melodía de su mordente
que salpican de su arte de lo fallecido,
y luego bellos acordes presentes
y melodías semicorcheas y fusas
que suenan al final con un mordente,
y sigue así esa cadencia de su tétrica musa
para el alma que sufre solamente,
y suena al final del compás un mordente de ternura
dejando un sombrío ambiente,
y viene luego veinticuatro fusas entre el compás de locura
para luego caer en un hermoso mordente,
donde cambia la clave de fa a sol de su ruta
ante acordes de su tocada dulcemente,
dejando al próximo compás un mordente semicorcheas y fusas
que suenan en el piano ligeramente entre otro mordente,
luego varias fusas entonan en su dulzura
que llora ante el piano para terminar con un mordente,
entre acordes de corcheas que toca
para más adelante caer en una nota negra de un mordente,
y un silencio para luego tocar doce semicorcheas en su alcoba
que llora más en esas cinco corcheas siguientes,
donde entona un mordente que tanto ahí zozobra
entre su mundo de melodías y mordentes,
y que suena y suena esa melodías en su alborada loca
para el alma de un hombre que solo tristeza tiene,
ni se aparece ni siquiera Dios en sus horas
donde suenan melodías en semicorcheas, fusas y mordentes,
tan sutil suena en su piano de honra
donde solo siente un vivir que lastima solamente,
que quiere una gloria
y no esa vida que solo zahiere,
así en ese adagio que tanto explota
ante su cima de un mundo que pierde,
así como Dios en su historia
las almas en la vida que fenecen,
donde está el que ayuda a la mazmorra
y que lo libera a una santidad,
no existe en esa misma obra
donde solo ve melodías de infelicidad,
entre mordentes que suenan
y solo ve una terrible tempestad,
esperando un milagro a su alma que pena
ante esa vida que ni ve con claridad,
pero que oye en su corazón esa cadencia
aunque su oído esté en la tempestad

viernes, 23 de marzo de 2012

Dos nocturnos en una historia del amor.

“escribe desde un mundo solitario,
entre su pluma a una hoja,
sintiendo lo desgarrado
que difunde en su vivir esas horas,
por recordar un pasado
que aún está en su alma loca,
viviendo como lo más desesperado
en esa celda de mazmorra”.

Vos os acordáis que esa tarde sonó y que ahora suena el piano infeliz,
al fondo del agua sin tranquilidad,
el nocturno dos de la obra cuarenta y ocho con sufrir
por lo que estaba sucediendo a mi alma de mortalidad,
y aún seguro lloráis al destino con esa cicatriz
el cual daña a vuestra vida de intranquilidad,
y que al veros es como no tener vivir
así tenga el espíritu en la santidad,
en esa obra de fa sostenido menor
que es un movimiento andantino,
donde grita a su amor
y donde yo caigo con pena en el paraíso,
os extraño tanto en el corazón
que de aquí todo lo veo ferido,
cómo quisiera darte mi calor
como antes en ese mundo de cariño,
donde la obra es de tantas corcheas de ese 1 tempo de dolor
que palpitan en el piano de sonidos,
de la melodía que entona de pavor
a mis ojos hoy aquí ya vencido,
y Dios ni ayuda a este resquemor
que hoy me tiene abatido,
quisiera llegar a vuestros brazos con ardor
y vivir ahí solo contigo,
hubiese preferido ser ceniza ante vuestro olor
y no volar ante este reino solito,
necesito tan solo teneros cerca corazón
para así vivir de vuestro dúctil abrigo,
y aquí al estar ni me oye el Señor
donde peno como una nota en ese nocturno herido,
donde yo canto ahí de tal desolación
entre el piano que lo veo tan fallido,
no sé si me escucháis mi gran amor
pero estoy que muero aquí sin vuestro aire bendito,
si vieseis qué locura paso en este deshonor
ante mi alma que sufre en lo compungido,
si tuviese la magia de renacer a una flor
y ahí hablarte y decirte que sois mi paraíso,
no este que tengo en desilusión
matando cada vez a mi corazón fallecido,
si fuese esa flora os cantaría con pasión
y os perfumaría con mi amorío,
pero el nocturno sigue entre sus ligaduras
tronando en mi alma más,145
es tanta tristeza esta notas mustias
que dejan a mí en otoño de infelicidad,
aquí mismo en este paraíso de angustia
que necesito ir a otra libertad,
donde pueda sentir esa llama jocunda
que vos tenéis allá,
pero no hay nada que haga caricia en la ruta
de este infierno que me toca suspirar,
si Dios supiese por lo menos mi locura
dejaría que me vaya ante vuestra melosidad,
no sé porque tuve que morir en la injuria
de la vida para esta soledad,
si tan solo a vuestro lado era toda teúrgia
que vivíamos de gran felicidad,
juntos nos llenábamos de esa liturgia
que era nuestro amor de inmensidad,
donde nos abrazábamos entre la lujuria
entre noches de ese paisaje de amenidad,
ojala alguien o hada me escuchase
para poder ahí volar,
así sea en flor o pez de los mares
para solo poderte a ti amar,
no importa en que vaya ante el romance
porque solo te quiero acariciar,
vivir de lo que hoy no puedo
ante una solitaria vida sin poderos besar,.
Recordáis aquel día que el cielo fue gris,
donde hubo más que infelicidad,
donde el mismo árbol dio a morir
y no renació ni en la vida vital,
así como el beso que os dejé al partir
cuando estaba acostado frente a vuestro mirar.
El veneno de una fruta comí
y de ahí no volví a veros más,
yazco en el reino carmesí,
luego podré ir a la paz,
si las cenizas en alma suben de ti
y así pueda vivir de esa serenidad.

Cuando rozasteis el tronco con vuestra mano,
tan solo del recuerdo siento,
como en las favilas que dejé llorando,
vuestro rozar que me da aún ese aliento.

A veces miráis el cielo a lo lejano
y solo pedís anhelos que son desconsuelos,
que quizás queráis ir con el ser y darle la mano
así como rozáis a mí con vuestro reflejo.

Sonaba ese piano luctuoso sin callar,
esos acordes tan tétricos de mi partir,
fueron lenguajes para mi triste cantar
que sonó antes de irme y sucumbir,
y que los escucho en esta tempestad
ese piano que llora junto a mí,
no cambia su tonalidad
sino sigue fluyendo así,
tan tétrico entre la ligadura de su tocar
que me hace hoy dar lo infeliz,
quisiera tan solo a esa dama rozar
y poderla solo a ella decir,
que la amo en toda la eternidad
y que pueda de ese mundo vivir,
pero no sé si los milagros existan
y que pueda ser diferente mi alma,
si así es y renace mi ceniza
podré sentir una pasión ganada,
no sé que más sentir aquí de la amarga vida
que me tortura cada vez en esa tonada,
de ese nocturno que me crucifica
entre voces de sus corcheas lloradas,
pero hay un momento que la melodía algo dicta
y me dice que espere que será otra magia,
y ojala sea así su cántico de elegía
que expresa en sus corcheas susurradas,
que del piano desprende esa rítmica
sin parar entre mi pobre alma.423
Mis sentimientos son tan etéreos,
donde escribo al amor de una dama,
tan solo que en este escrito patético
donde bota las letras lágrimas,
no sé si ella vendrá al cielo
y que podrá valer esta carta,
solo sé que es un terrible plectro
donde saboreo lo amargo de mi alma,
se llena de tantos versos
que nadie escucha en mis palabras,
es como si un compositor quiera su anhelo
y se vuelve sordo y sin calma,
donde le quitan su mejor sentimiento
que anhela tener en su pasión amada,
así me quitan a mí el aliento
entre mi alma que está desesperada,
no sé cuánto más pueda aguantar
y no sé para qué me mandó Dios aquí,
era mejor que me llevara al inframundo sin recordar
para no tener a mí amor en el vivir,
y donde el piano cambia los bemoles a sostenidos de la tonalidad
para volver a su primer tempo del sentir,
donde suena un arpegio del compás
entre sus corcheas de su luctuoso latir,
y que sigue sin callar
entre mis lágrimas que son de rubí,
rocíos rojizos de sangrar
que siento desde mi alma de sufrir,
sé que soy un buen hombre al amar
pero no era cuestión justa de esa fruta que comí,
qué hice en la tierra para hoy aquí llegar,
donde solo siento ira desesperación en mí,
no sé si soporte más
o me porte mal en este reino,
si Dios me ha escuchado o no sé
solo quiero que sepa que es lo que siento,
que no ande más en la ignorancia
como a mi pobre y caduco sentimiento,
y si me bota fuera fenomenal
porque así no recordaría más lo mesto,
aunque estuviese más en lo infernal
estuviera ya sin sentir el amor tierno,
y donde se agita el trino en el piano del compás
en sol sostenido de ocho tiempo,
entre los tresillos y notas negras de la clave de fa
que suena en ese piano con tanto aliento,
y siguen las notas en ese piano de notas blancas
sonando en ese tiempo del canto,
para luego venir unos acordes de la tocada
entre dos tiempos de cada compás,
que suenan en esa cadencia romántica
de esos acordes de notas blancas del compás,
y que sigue sonando esa tonada
de esos acordes de su divinidad,
que suena ahora en corcheas de su cantada
para luego venir melodías de su arrullar,
y donde quisiera ser un don nadie ante el caminar
sin saber a dónde camino del sendero,
solo sintiese lava del quemar
donde fuese ese mismo averno,
fuera mejor sentir la quimera que mata
para solo hundirme del tártaro,
y no tener en anhelo una entelequia no dada
entre el oscuro mundo de espanto,
y en el piano suena esos trinos de llorar
que agitan a mi propio sufrimiento,
y apoyaturas en ese piano de recital
que sufre como yo de desespero,
porque no le dan a su felicidad
que muere en esos trinos de dos tiempo sin apego,
entre tresillos de la clave de fa
y de nota negra con tanto lamento,
en esa partitura de su lagrimear
entre los ojos de su espíritu gimiendo,
donde hay un trino de seis tiempo de sonar
entre el compás en ligadura tañendo,
y suena veinte notas de la cadencia del compás
tan solo que de cuatro tiempos,
para luego caer en clave de fa
en un acorde de sutil arpegio,
y en clave de sol un acorde en ese calderón
que suena de dos tiempo de su último aliento,
así como del mío en esta cegada pasión
que muero de tanta desespero.
“El hombre enfurecido estaba,
anduvo retando al mismo Dios en el cielo,
pero Dios no iba a mandarlo
y luego a su misma alma la deja durmiendo,
hechizó a su espíritu llorado
y duerme sin más pretextos,
lo hizo por su bien en lo sagrado
para que no haya más su desespero”

La noche anocheció y sin amor quedó,
vive una tormenta de rayos,
su corazón solo mira al sol
pidiendo tonos que den al piano,
y no sea su corazón una mustia flor
sino un cantar de milagros,
para que así venga su amor
y vuele y le de abrazos,
donde suena un piano de un nocturno,
del opus quince número tres,
lleno de infortunio
ante la dama de su entristecer,
en sol menor a su mundo
que entona por el Réquiem de su querer.

La dama queda en la sima de lo más alto viendo al cielo,
donde oye oír el piano a Frederick Chopeen,
él plasma la elegía de su anhelo
y ella al escuchar esos más llora en el edén,
Frederick toca en la montaña aquel instrumento
reflejando armonías de su tañer,
donde vuelan varios acordes al viento
para que escuche aquella dama de entristecer,
él sabe qué siente en su seno
ante la vida que toca tener,
trata de ponerla en lo sereno
pero su idioma dicta más condoler,
donde se dictan tantos acentos
entre los compases que cantan de su ser,
que toca Chopeen de gran sentimiento
ese nocturno que había hecho en su crecer,
cuando soleaba vivir de su hiel momento
para solo ese opus de tortura componer,
mostraba a ese orbe su apasionamiento
que tenía por la música y de su querer,
pintaba la belleza en lo mesto
de sus acordes y melodías de su tañer,
sonidos que no eran en su orificio benéficos
que la iban hacer sentir bien,
solo y solo en ese piano cantando de lo poético
entre su poema de su nocturno,
siendo el espíritu que toca ese instrumento
para luego decir que venía en la muerte un mundo,
que tenía que sucumbirse para no tener más infierno
y para así convivir con lo más profundo,
que añora tanto en su recuerdo
que destruye a su corazón ya oscuro ,
y sale bajo de su cúpula delfines
entristecidos ante el mismo nocturno,
cantando deblas por las cicatrices
que lleva ella en un pérfido mundo,
y también vienen serafines,
para cantar música sacra de un difunto,
que se oirá después del piano de los acordes febriles
y donde ella se pregunta si ella está ya muerta,
o son imaginaciones de su vida,
por ser tanta tonada de tristeza
que le marca ahí en su morriña,
queriendo vencer el anatema
que observa en su misma vista,
donde se harta de esa cadencia
y trata de huir a otra cima,
pero los delfines se acercan
y le dicen que le sucedió en su vida,
donde ella responde esta respuesta
que le mata en su misma elegía.
Delfines:”¿qué os ha sucedido,
tan dandi vos en vuestra silueta,
y andáis así en lo compungido
que desgarra y mata sin nobleza?,
queremos ayudaros con lo merecido
que vos necesitáis en esta naturaleza,
explicadnos que ha ocurrido
ante esa fría y congojada tristeza,
que vos tenéis en vuestra alma
y que nos da tanta pena”.
La dama:”Estaba hace días ya desvelada,
hoy aquí en donde estoy,
mirando al cielo con esperanza
por si viene ese dulce amor,
pero mis piernas no están ni cansadas
ni mis ojos ante la ira de mi corazón,
y gracias por las palabras
que me dais vosotros delfines de compasión”.
Serafines:”Sabemos lo que os sucede en el alma,
sabemos todo lo que os pasó,
nosotros os daremos lo que quiere Chopeen de magia
para que nazcáis con dulce pasión,
por el momento vive la ira pánica
porque luego será un diluvio de amor”.
La dama:” ¿No sé quiénes serán ante las palabras?
pero me hacéis vosotros poner de miedo,
¿qué queréis vosotros de mi como joven soberana
que hoy no me ven cómo me entristezco?”.
Delfines:”No os pongáis más así en alma,
escuchad mi canto de debla por última vez,
tan solo en ella os daré la magia
que vos necesitáis en vuestro ser,
Chopeen toca el piano con tal aria
que de esos acordes revivirán de querer”.
Chopeen:”Sigue el ritmo de mi alma
en ella os recito palabras buenas,
aunque sintáis entristecidas palabras
solo conoceréis una prueba,
que juntos hacemos para vuestra calma
para entregaros algo en vuestra silueta,
y que de eso sucumbiréis en gracia
para las alas de un pastor que os espera,
donde está durmiendo un alma
que en sueños de amor se desespera,
y mi nocturno tiene que ser así en la tocada
para que sea enigma en los mundos que de mi sueñan,
solo yo sé que es la hermosa aria
que de mis alientos expresé de querencia,
donde viví de mi siglo esa pasión alada
hasta de Dioses y diosas entre esas cándidas cuerdas,
que se permanecen en el oasis con mi alma
y con pasión que a mí de amor centra”.
La dama:”Entonces vosotros dan la ayuda santa
para que vuele y no pene en la tristeza,
vosotros daréis eso a mi vida congojada
para que no sea ya un paisaje de vida desierta,
y pueda vivir de felicidad encantada
que tanto hoy quiero de esta orquesta”. (Termina de tocar el piano Chopeen)
Serafines:”Sí, así lo es como exponéis,
y cuando fallezcáis os daremos una misa de muerte,
y luego en el paraíso nos veréis
agradeciendo por lo que hagamos en vuestro presente,
pero para eso tenemos que esperar que vos aceptéis
y lo queráis para que os demos el veneno,
a través de una fruta comeréis
y solo vuestra alma sucumbirá en lo pleno
y hacia el cielo os elevaréis,
gracia al paisaje y de un árbol con aliento
y es lo que vos solo dejaréis
y se entonará un Réquiem de renacimiento,
no una muerte sino lo hermoso de vuestro ser”.
La dama:” qué palabras decís,
no sé me siento con miedo,
y si luego no veo a nadie
no, no quiero eso,
por favor será verdad las palabras afables
quiero solo vivir de un vivo sentimiento,
quiero tener la vida apasionante
así sea en alma ante mi enamoramiento,
no quiero yacer en el infierno despreciable
que mi alma llora de tanto amor eterno”.
(Todos entre un canto ante un nocturno feliz,
tocando menos Chopeen del opus treinta y siete número dos)
Vos no viviréis de lo que pensáis de miedo,
vos estaréis y sentiréis el mundo de amor,
y si vos quereros una señal de lo cierto
mirad ahora al mismo albor,
veis como se refleja a Dios con lo bueno
y como mostrad a vuestro amor,
veis como está durmiendo
y ved hasta sus mismos sueños que vive de lo enloquecedor;
sueña tan solo que con vos de desespero
porque Dios a él lo durmió,
porque estaba loco ante vuestro recuerdo
y que no aguantaba en su corazón,
pero que espera a vuestro cuerpo
seguro para consumir de sensación,
que ahí será lo más ameno
que haya podido un alma llegar,
veréis tan solo que eso
y sentiréis un hermoso palpitar,
gracia a vuestro lecho
que allá arriba vivirás,
haced lo que digamos que es frenético
para vuestra alma de felicidad,
donde veréis lo más poético
que es vuestro amor de melosidad,
por la carta que os hizo en verso
por lo que pasó en su locura de tempestad”.
La dama:”Tenéis vosotros razón,
deme lo que tengo que comer,
quiero ir allá con el gran amor
y así no vivir más este condoler,
me hace tanta falta su calor
que ahí quiero vivir y florecer,
donde leeré su poema de amor
y donde veré su agonía de su ser,
quiero volver a sentir su cantor
y que me acaricie con querer,
que me haga la dulce copulación
y que vuelva a renacer,
así con ese Réquiem de consolación
que suene mientras yo vaya a ese desdén,
renaceréis vosotros mi pasión
y a mi alma de tanto inmenso enternecer,
teníais vosotros razón
cuando dijeron que iba así a ser,
y me hacen poner tan feliz más con ese nocturno,
donde toca Frederick de tal pasión,
que ahora entiendo sus opus
que todo es a veces triste y emoción,
tan llena de ese tono puro
que me acaricia el alma de tan cándido amor,
me hace bien feliz en el corazón
por sentir esa obra de tanto amor pulcro,
que es llena de predilección
que siente mis venas y mi alma de ese nocturno,
que me hace hasta cantar ante vosotros de amor
por sentir esa marea de ese océano,
de esos compases que son pudor
y que son solo lo vesánico,
que me hacen sentir tal fe e ilusión,
por ver tal maravilla de ese piano
que me dan a mi alma de dulce amor
y que vivo de lo mágico”.
Los delfines ofrecen una fruta que él mismo amor comió,
y ella muerde aquella fruta,
y su alma cae en esa cima en la defunción,
por haber mordido ese veneno de holgura
y que va hasta el sepulcro de horror,
ella al ver ese cruce de quebradura
siente miedo en su corazón,
por haberse matado así de la locura
que no sabía si iba a ir al infierno de dolor,
el santo que está en esa ruta
la deja pasar sin preocupación,
porque ya Dios había charlado ante su teúrgia
que él mismo a esa fruta mandó,
y no dejaba de sonar aquel nocturno de ternura
que Chopeen del piano da amor,
más al sepulcro llena de hermosura
y de alegría a la dama por su entonación,
el sonido llega tan lejos de su locura
que ofrece a esa dama de tanta consolación,
sin dejar de agitar esa melodía y armonía de lucha
que tiene en su sagrado corazón,
y ella sube al reino buscando a su liturgia
que no dejaba de gritar amor,
y le ve con tanta holgura
que el piano ahí aparece sonando de pasión,
sin dejar de sonar esa armonía de pura musa
ante esa hermosa y dicha relación,
desprendiendo tal amor en su lecho de lujuria
que ofrece de aquel piano enamorador,
tan dandi eso suena de locura
que ella disfruta esa llama de pasión,
y donde su amor estaba con alma ya despierta
que amaba en el lecho a su sacro amor,
y donde el Réquiem había sonado de terneza
ante las horas de su defunción,
pero sin dejar de sonar ese piano de las cuerdas
mientras sonaba ese Réquiem de amor,
y que sus amigos le acompañaron de belleza.
El hombre: “Veros y besarte en vuestra pierna,
acariciarte el pecho y los senos deseados,
comeros de lo núbil en este oasis de naturaleza,
el cual ya no es mi infierno,
ahora nos pertenece como la vida nueva,
es ahora este nuestro cielo
que viviremos como Adán y Eva,
no tendremos ante Dios duelos
porque este es nuestra paz y divina tierra,
de tanta alegría ese nocturno feliz tañe,
tan entregada que lo he escuchado desde mi sueño
suena tan hermoso que nos acaricia la carne,
igual que a nuestro indecible amor.
Se disfruta escuchando al fondo ese piano de romance
mientras nos besamos y hacemos la copulación
en el árbol donde es un florecido abundante
por vivir nosotros de tanta pasión;
que no estamos muertos sino vivos,
que nos llenamos en el querer ardor,
que somos solo de la vida los elegidos
para estar viviendo hasta en la modulación.
Así como del piano que suena de sonidos
acompañando nuestra paz del corazón,
que por completo no ha fallecido
sino ahora en el entorno cantando de pasión,
juntos gritamos que nos amamos,
juntos nos besamos y solo vivimos,
juntos ahora al estar así es milagro
ya no hay frutas con venenos de peligro
sino un enjambre de romance apasionado.
Ahora solo iremos a dormir,
ya nuestra pasión no murió,
sino en la existencia va vivir
y nuestra fe al estar separado creció,
a pesar de esperaros no fue el fin,
sino en esta naturaleza es nuestra canción”.
La dama:”Sí, así lo es como hermoso violín,
y que bien me has hecho el amor,
me tenéis tan viva en este existir
donde siento que somos la historia de resucitación,
que vivimos ante el noble Dios de festín
queriéndonos ante este hermoso paraíso de eterna pasión.
y donde terminará el piano de nuestro latir
y donde dormimos y que termino de leer vuestro poema de amor,
que entendí todo lo que pasasteis en sufrir
pero que fue tan querida de vuestro corazón,
y que me hace sentir ahora tan feliz
y que dormimos tranquilos al terminar el nocturno de gran palpitación.

jueves, 22 de marzo de 2012

Capítulo II
Un amor de Leansi que vuelve a la vida.

Después que falleció Antonio Lucio Vivaldi,
después que se fue con su amor sacro,
con su música y con su amor dandi,
un compositor tocó su Verano,
el allegro non molto por Leansi,
lleno de violines, chelos y contrabajos,
juntos ante una vida sin oasis,
tocando esa obra en sol menor en lo cabizbajo,
con su amada Merinos Arias Gilka ,
y entre seráficas duquesas,
viviendo el desaire de esa vida,
de esa obra en honor de esa tormenta,
que sonaba de los instrumentos de morriña
por la vidorria que le tocaba en su alma plena,
por la enfermedad que su esposa tenía
tan solo que de esquizofrenia,
aunque el instrumento tocaba con armonía
y alrededor tétricos por su alma del poeta,
sabían que ella era toda su completa alegría
y que así ame la música estaba enferma,
solo entregada a la hermosa caricia
de esos violines agitados de existencia,
y él ahí con desespero de su querida
por no tocar viéndole a él con querencia,
le ignoraba y para ella él no existía
y jamás en la vida pensó que iba suceder ese problema,
y hay un silencio entre el compás de la mitra
que luego decae a un asombro de la cadencia,
como los violines entre esa armonía
que son solo rápidas y estacato de la pieza,
sintiendo tal desgarrada ira
por no tener a lo que ama en su tierra,
como su alma entre la burlona risa
que mata a su sangre de su existencia,
y violines tan angustiados suenan
entre los compases de locura,
siguen esos instrumentos del tema
sin apartar su misma musa,
y tan solo ellos resuenan
entre el mismo Verano de su alma gemebunda,
entre esa pánica naturaleza
del juicio o cordura,
donde vive Leansi de un averno o invierno
como un poeta de lucha,
aunque el mundo sea tormento
el siente que quizá no haya más tortura,
y pueda vivir de más aliento
acariciando a su bella ternura,
y desciende lo agitato el violín de su movimiento
y cambia a más tranquilo de su alma mustia,
donde el ambiente va cambiar de ese Verano en más fuego
a un alma liquidada de su ruta,
cuando solo suene ese violín de lamento
entenderá que siente Leansi en su lucha,
sonando un violín más mesto
entre el ambiente de su vida que ni perfuma,
sintiendo así su ser honesto
que pide a gritos una paz en la ternura,
y así ame de lo bello
en su alma gemebunda,
pero locuras vienen en su aposento
y no sabe qué hacer ante la vida injusta,
le acompañan esas seráficas entre violonchelos
tocando como deidades de dulzura,
él las ve y sufre aún más de desespero
por verles tan esbeltas y hermosas,
pero resiste ante el idilio de frío momento
tocando ese violín con alma sufridora,
sintiendo mil cosas del languidezco
como el fuego que a su fe desborda,
y que en su silencio del mismo tiempo
deja que fluya las notas,
viviendo un desaire de su apego
a un orbe de mustias rosas,
donde ve caer el mismo universo
y a las centellas luminosas,
llora tanto en su sentimiento
que salpica lluvia sobre su aroma,
donde llueve en ese Verano tétrico
y donde ve un mundo de diferente idioma,
muere aunque está despierto
entre las partituras de su vidorria,
busca tanto él en el intento
de conseguir una luz brillosa,
y solo consigue Un verano de averno
que se marchita y se pudre con mazmorra,
de la misma naturaleza en truenos
que mata a su paisaje de su alma que llora,
todo se conecta en el pensamiento
que acaba a vuestras horas,
y llama al cielo a su aposento
para decirle que mire su alma loca,
que sufre por un amor
y porque la quiere de vuelta ahora,
pero nadie oye su cantor
y fallece más de las notas,
que tiene su mano el violín que más chilla de dolor,
más gime su historia
entre el ambiente desolador,
no sabe qué mundo sentir en su memoria
sino que esos violines de lo atormentador,
sin saber si en ese violín es rapsoda
o sino rapsoda sin lo romanceador,
porque vive en un silencio de vida biliosa
que martilla en su corazón.
Leansi por su Arias gemía
entre los violines de la cadencia,
enfurecido estaba con la elegía
por no conseguir el paso de la terneza,
aunque tocaran con más amor ante su Gilka
no iba a verlo jamás en la naturaleza,
el Verano de la obra más aturdía
más con soltura y fuerza,
de más temor entre lo allegro non molto,
que dejó Vivaldi en la tierra
para que suene ahora en un corazón lacrimoso,
que está viviendo en la vida desierta,
aunque cante Vivaldi en sus tonos
Leansi veía llorar a las cuerdas,
y las seráficas con tétricos ojos
por contemplar al romance sin pradera,
solo un desdén con lo luctuoso
que ni llueve y solo hace un sol que a su fe quema,
que no hay pasión de lo fogoso
ni una colorida pintada primavera,
no hay retorno en su amor meloso
sino un volcán estallando en la pieza,
con ese desaire tocaba L`estate quejumbroso
entre su fóculo de vida que no despierta,
y más ante la vesania de su amor amoroso
que ni se siente que es su realeza,
sino un árbol mustio sin tronco
que solo tiene aroma de maleza,
él aún sigue ahí con el tañer del verano,
viendo a las seráficas bellas,
pensando: “si dejo a mí ser amado,
y me voy con una de ellas,
pero es que a ella la amo
y no sé si pudiera,
me fuera más infierno no darle abrazos
y ni mirarla más en mi existencia,
no sé qué hacer hoy que toco este Verano,
siento que mi mundo es injusto en la tierra,
siento que solo hay un Dios malo
que me ha dado el amor de la peor guerra,
si pedí a ese gran y epicúreo regalo
porque me dais ahora lo que aterra
porque no me disteis el amor mágico,
y donde ya termino de tocar este allegro que me flecha
entre mi sentidos y mi corazón llorado.
Y sé que toca la música con tal belleza
que al verle me quedo enamorado,
pero ya hace dos años que ni me observa
y ni me ama en mi mundo acabado,
cómo quisiera a ella solo de nuevo tenerla
y que me diga solo te amo,
y que ya no ignore con su esquizofrenia,
extraño tanto esos besos y abrazos
que me daba en las noches tiernas,
ésa cópula del amor mágico
que disfrutábamos en noches de perseidas,
ahora solo es un universo fusco del espacio
cayendo meteoritos a mi alma de poeta,
añoro tanto eso de lo adorado
que siento mi alma partir ante las estrellas,
que me veo sin lo amado
como estar ahí ante ella,
un averno que me ha flechado
con fuego y simples tinieblas,
y al solo tocar este lúgubre Verano
siento mirar mi mundo de la tristeza”,
Leansi terminó lo que estaba tocando,
entendió que podía engañar a su belleza,
pero no pudiese vivir en un tártaro
sin besar más a su hermosa gema,
estaba en su concierto número dos tan trágico
entre las seráficas que gritó al cielo pidiendo una existencia,
algo que sea etéreo en su corazón blanco
que tanto necesita de las flores de su misma azucena,
Dios solo en su oasis callado
sin hacer caso a este hombre que insistía en su condena,
será que se lo tenía que ganar en lo honorado
y así recuperar a la imagen de su silueta,
de su amor de Gilka a la que ha llorado
hoy, ayer y siempre en esa parecida debla,
de ese movimiento tan acongojado
que se entona en su alma de tormenta,
y cambia al movimiento Presto adagio,
igual su amada sigue el ritmo,
suenan violines ante su santuario,
y las seráficas tocan más de lo cuito,
dando un sonar tan tranquilo llorando
en su compases de los sonidos,
donde los sonidos están arrodillados
pidiendo al mismo Dios la paz a lo compungido,
y chelos y contrabajos suenan con tanto desafío
entre el ambiente de lo estacato,
haciendo sentir el funeral de su Adagio,
por no ver ya los ojos de su paraíso,
sino a un cadáver tocando,
y chelos suenan con tanto desafío
entre el ambiente de lo estacato,
y suenan violines aún con chillidos
entre su alrededor de una espera a lo soñado,
aunque es imposible ese amorío
que vuelva con ojos alegrados,
y siguen esos sonidos tan aturdidos
que suenan de la obra de lo escatato,
de amarla cada segundo sin frío
y consumirla sin dejarle de amaros,
pero no hay voces del cielo infinito
y su vida sigue con lo desesperado,
con chelos con tantos gritos
entre el sonar de lo vesánico,
viviendo un momento que ha sido como un siglo
solo estar ahí con lo que ha venerado,
queriendo ver el sol mismo
pero sin que queme a su corazón destrozado,
y al fondo de la ventana a lo lejísimo
se contempla entre el sonar algo,
fuego y demontres del abismo
que vienen hacer fiesta por la venganza de lo no honorado,
de Antonio Vivaldi con lo enfurecido
porque él mismo fue el que los destruyó a lo malvado,
y vienen atacar a la obra y a ese idilio
sin tener miedo ante Leansi de lo aterrorizado,
y suenan chelos y estacato los contrabajos
ante ese miedo de lo infinito,
vienen con su fuego y ludibrio
para acabar a él ser que vive más de lo aterrado,
sin importarle a Leansi toca con lo cuito
así se acabe el mundo el no dejará de tocar,
así hayan llamas en su destino
el seguirá hasta morir por su amar,
le ama tanto al ser de su camino
que vive entre la locura de la tempestad,
las seráficas al ver los demontres mezquinos
siguen tocando con una magia magistral,
botan un sacro y férreo hechizo
a la entrada de esos diantres de maldad,
y cambian el movimiento del sonido
a una tormenta pertinaz,
para el mismo diantre terrorífico
que anhela entrar,
no pueden hacer nada en su delirio
que viven de poca felicidad,
los leviatanes al oír tantos sonidos
y recordar a Vivaldi se marchan nada más,
se aturdieron ante los silbidos
y ante la magia que dieron en la poca paz,
y siguen esos violines de tanto torbellino
que suenan en ese Verano sin estrella fugaz,
sin un anhelo en el ser de Leansi al amorío
sino un universo fusco de tempestad,
sintiendo esos violines de tanto martirio
que martillan a su misma soledad,
es como ver a su amada y no darle cariño
y sin sentir el perfume de la melosidad,
sino un mundo de escalofrío
que sufre en su misma tocada de desolación,
donde el movimiento es presto,
y donde el ambiente es más de terror,
de más miedo a lo mesto
que sufre y palpita el compositor,
donde Dios ni aparece para lo honesto
y donde su vida es una plena postración,
tanta alma patética en su sentimiento
que vive en su concierto de desilusión,
chillan muchos los violines del infierno,
de un averno que se fue y que sigue,
que no ve otro mirar sino ese,
donde lloran chelos y violines
y que ni alma poética tiene,
porque ni su amor lo mira que existe
y porque ni le acaricia dulcemente,
solo estalla con más sonidos febriles
ante su desesperada mente,
donde entona más al concierto terrible
entre la furia de su mismo ente,
entre el violín de cicatrices
que tiene en su mano fijamente,
que bota unas lágrimas lacrimosas,
que no ve ya su desdén con flores,
donde su amor se volvió más que vidorria
y donde ya no hay esas sumisas voces,
donde su amor ahora es ceniza,
donde no la ve y las seráficas más lloran en el roce,
como del violín por esa alma bendita,
y que solo desaparece ante los ojos llorones
de su Leansi con desierta vida,
y donde se pregunta Leansi: “¿dónde está lo noble
para que ayude a este suplicio que martiriza,
antes por lo menos sentía sus olores
pero ahora ya no siento ni su melodía?,
¿dónde se ha ido el amor de mis rincones
y porqué se volvió favila?,
si yo estaba aún con fervores
aunque sea horror esperar un milagro en la vida,
por ser tanto pedir esas visiones
que ni el mismo Dios concede a mi elegía,
y ahora solo es nada mis pasiones
si no la tengo ante mí tétrica armonía,
que suena de este Verano presto,
que no puedo más con la misma hipocondría
que clava tanto a mi hiel sentimiento,
no puedo más soportar ante esta injusta caricia
que me da el mismo vivir con el infierno
que siento fuego en el violín que crucifica
a mis manos y a mi anhelo;
a mi alma que ni resucita
ante este fóculo del mismo concierto,
creía que iba ser esta existencia distinta
pero viene a ser igual que hace tiempo,
con tortura que solo canta y que pinta
un cuadro de pintura con sufrimiento,
donde me veo yo con alma vacía
y con las seráficas con ojos gimiendo,
donde tocamos un Verano de lira
ante el sentir del desespero,
donde hasta mi amor se va en ceniza
y donde yo no siento su aliento,
y que termino casi de tocar el Verano
y solo estoy que fallezco.
Me es tan oscura esta lidia
que tengo en frente solo a mi instrumento,
que lo toco con alegría
aunque sea mendaz lo que expreso,
sino un caos de mi caricia
entre las cuerdas del violín y chelo,
así es ese cuadro y yo de agonía
que me invade con espadas y truenos,
tormenta se avecina
ya en mi terrible aposento,
por sentir tanta llorada melodía
entre los acordes de este Verano de lamento,
que gira a mi eterna vida
por si volveré a ver a mi amor eterno,
donde mis seráficas lloran en la melancolía
que vivo entre los mismos instrumentos,
donde los instrumentos ni respiran
por tanto funeral que hay de tormento,
y que termino de tocar el Verano de morriña
entre mi añoranza a lo más etéreo”.
Dios contempló su inmensa ruina,
y a su amada él se la había llevado al cielo,
para solo curarla y mandársela con vida
y así el renazca por lo mesto,
manda a Fréderick Chopeen y a su alegría,
su amor de su más tierno anhelo
como Merinos Arias Gilka,
y pone a tocar a Fréderick un nocturno de renacimiento,
el opus nueve número dos de armonía
donde renace a su mismo aposento,
donde las seráficas brillan
y donde su amor expresa de más aliento,
él toca esa obra bienquista
Chopeen con tanto amor y afecto,
porque desde los cielos había visto su elegía
en la cual había vivido de lo mesto,
siendo la obra de un nocturno dulce
entre el movimiento de lo allegro,
dando a sus espíritus beatitudes
entre su alcoba de apasionamiento,
dando del mismo piano luces
a su fóculo de poema bello,
cantando Chopeen ante una vida no lúgubre
sino armonía entre lo tierno,
canta y canta y él la besa a su amor de inquietudes
porque había sufrido tanto sin su cuerpo,
ella recuerda su pasado con virtudes
y nada se olvida de su amor benéfico,
se unen los dos con tantos besos de magnitudes
que llegan hasta tocar la voz de Dios en su reino,
viven de un romance que tanto esperaron,
que no creyó y que tiene,
que fue para él un milagro
y que ahora está en su presente,
que al ser un lúgubre Verano
los violines renacen entre lo dulcemente,
e igual en ese vivir cantando
por ser una armonía tiernamente,
y que Antonio Vivaldi manda unos rayos
en su imagen dando violines tenues,
y tocando ante ese nocturno amado
que tiene Chopeen en el piano felizmente,
y sintiendo que su música fue lo acongojado
ante su mismo Verano infelizmente,
que él vivió de un diferente pasado
donde en su mismo Invierno renace lujosamente,
pero que al ver que visión tuvo Leansi
le tiene admiración inmensamente,
por ver que fue igual que Antonio Vivaldi
al interpretar esa obra suya sentidamente,
y que no fue un don Giovanni
al traicionar a su mujer infielmente,
se sintió tan conmovido por lo dandi
que tenía Leansi en su ser lealmente,
y que manda del mismo oasis
unas flores para que perfumen alegremente,
nada más que del mismo jaborandi
para que renazca más a su idilio apasionadamente.
Leansi de tanta elegía le hace el amor a su mujer,
se besan y se acarician,
copulan tan divinamente de su enternecer,
y siente que su amor se entrega con toda delicia,
luego las seráficas sonríen a tal querer
se siente felices en la vida,
por solo ver magia en su arder
que viven de su hermosa armonía
sin más él ahí fenecer.
Leansi:”¡Qué sorpresa es veros nuevamente!,
pensé que vos ibais a desparecer.
Arias Merinos Gilka:”Jamás de ti me fuese,
vos tenéis el amor de mí ser,
no pudiese irme a otro presente
sino que con vos entre mi querer,
porque ya fui de vuestro ente
y no pudiera vivir en otra miel,
solo vos me dais lo felizmente
como en el pasado no hiel,
recuerda que os dije,
que así me pase algo jamás dejaría de amarte,
aunque estuviese perdida
siempre ibais a tener a mi corazón apasionante,
creéis que me olvidé de vuestras caricias
cuando dieron a mi carne,
¡no!, jamás me olvidaría
porque sois mi Leansi del romance,
¡no podría retirar vuestra vista
de mi corazón grande!,
vos estáis ahí como fuego y ceniza
que ni apartaría el mismo diantre,
vos me amáis porque he renacido,
pero seguro no estabais bien,
seguro al verme enferma sentíais martirio
pero aquí ya me tenéis,
no habrá más escalofrío
sino amor perpetuo que os daré
y paz ante vuestro ser ante los sonidos
que suenan de ese nocturno terminando de Chopeen;
que son tan sumisos
por tener esa dulce cantada de su fe,
que nos ofrece tal amor cariño
que me hace feliz junto a vuestro oler,
que el mismo Dios me mandó,
para que seamos felices sin alma gemebunda,
juntos los dos de pasión
entre los siglos de ternura”.
Y termina de tocar ese nocturno de amor
y Fréderick deja sonando al piano con locura,
solamente que con un nocturno de consolación,
expresando a la unión más pasión epicúrea
que transmitía en el opus sesenta y dos número dos,
dejando ahí esos acordes de la partitura
para que fluyan de más adoración,
entre esas dóciles ligaduras
de aquella bella enamorada composición,
que hace más feliz a su soltura
entre los besos del mismo lecho de amor,
y que sonríen besándose entre la noche y la luna,
extasiados ellos ante ese nocturno de pasión,
tanta pasión se daban en su noche nocturna
más con ese nocturno sonando de ilusión,
dando la imagen del ser humano,
de una romanza alegrada,
las voces de un piano
para cantar y explotar su alma,
y desierto con lluvia,
océano con sus mares,
pájaros con hogar y sin lucha,
querubines con más frases,
paraíso con afroditas y musas
recitándose entre el romance,
todo es amor y locura
cuando se ama a lo imaginable,
rocíos de rubíes del universo,
cosmos luminoso de los cometas,
rojizos para el lecho
y así pasión carmesí se observa,
como corazones en fuego
y meteoritos se alejan,
lobos aullando al silencio
de una noche que se queja,
beldad ante el aposento
por imaginar la belleza,
pianos y chelos
hacen la cópula como personas,
mujer es el violonchelo
y el hombre el piano de cola,
renace vida en el aposento
y se observa gran vida maravillosa,
todo solo está en tu sueño
cuando contemplas la paz suntuosa,
suena aún ese nocturno de apego
siendo un romance la gran obra,
por ser de la vida el dueño
de saber que amor poner a la zozobra,
lluvias santas de los seres violentos
mandan para cobrar de más gloria,
unión perpetua del universo
se une para cantar a la trova,
y suena en agitato el opus bello del movimiento
entre los compases de gran honra,
canto entre los versos
y veo como la quimera se desborda,
es tan indecible el sentimiento
que el romance no calla ni en la galaxia Andrómeda,
canta en esa galaxia con piano y chelo
y el nocturno de Chopeen de gloria,
mueren los demontres pérfidos
y Dios más almas tiene en su historia,
llorar los felones en su duelo
por última vez que irán con tranquila memoria,
arrepentidos y serán vuelo
para oler el cielo con aroma,
expresa tal ternura ese opus bello
que todo se vuelve paz como la nácar paloma,
símbolo de ese mismo lecho
en donde hay millones de rosas,
donde hay tan solo que deseo
entre la carne de la pasión rijosa.
Leansi:”Y feliz estoy por verte hoy, (sigue sonando el piano)
porque nos besaremos con locura,
y porque ante vuestras palabras feliz soy,
decís cada verdad con tanta dulzura
y de verdad lágrimas caen por ti amor,
es tanto la añoranza a vuestra ternura
que me sentía solo sin tu calor,
sin esas palabras llenas de holgura
que a mi alma dais hoy,
(cambia el movimiento y vuelve a su tempo lento del nocturno)
y que me arrodillo ante vos musa,
y que recito en frente de Dios,
en un altar que doy gracias por su misericordia,
que a mi alma deplorable dio,
pensé que ibas a ser siempre vidorria
y que jamás os iba a ver curada,
creí eso en mi misma mazmorra
que toqué del verano en alma,
pero fuisteis vos ahora otra
e igual que aquel lejano pasado con pasión amada,
que vivo con esta celeste gloria
junto a vuestro cuerpo y alma,
donde Chopeen se aleja de la alcoba
y se va al cielo en gracia,
donde las seráficas igual se van tirando rosas
y felices por nuestra pasión rescatada,
y nosotros con pasión hermosa
que vivimos en nuestra morada,
teniendo aromas de esas rosas
que nos dan las divinas seráficas,
y que no os engañé con ninguna de esas floras
cuando estabais mal en la casa”.
Merinos Arias Gilka:”No importa,
solo sé que pudisteis hacerlo,
pero vuestro corazón fue más de aroma
y preferisteis esperar por mi anhelo,
y eso es lo que tenéis ahora
solo que a mí eterno cuerpo,
para que en él os metáis con pasión libidinosa
y me socavéis con mares de besos”.
Leansi:”Qué divino y epicúreo amor,
me excitáis en alma,
hacéis mover a mi espíritu de sensación
y me hacéis sentir tanta llama,
que quema en todo mi corazón,
tanta lava que me acaba
encendido por vuestro amor,
que solo os desnudo en la cama
y con las rosas os acaricio el cuerpo,
beso vuestra espalda
y luego vuestros epicúreos senos,
mi lengua pasea por vuestra vulva,
y en ella dejo un perfume de rosas,
¡siento una primavera que perfuma
amor de un eterno aliento,

(termina de sonar el piano solo,
y empieza un nocturno que dejó Chopeen,
el opus treinta y siete número uno quejumbroso
para que recordaran que hay eso y fe,
una obra que hace ver lo lloroso
que existía en un desdén,
que Chopeen vivió igual de lo lacrimoso
en su vida de tanto doler,
por las perfidias que habían de lo horroroso
y que deja su fineza en ese tañer,
ofreciendo igual su desgracia y lo victorioso
que tuve en su alma Frederick Chopeen,
un artista tan poético y virtuoso
así del piano que hablaba en querer,
uno de las figuras más del piano armonioso
que existió entre el edén)

y gemís tan divina en la lujuria
cuando os introduzco mi miembro!,
vos sentís tal dulzura
como de mi misma carne del apasionamiento,
donde solo estamos en la ternura
recordando aquel pasado de amor completo,
aquí renaciendo en la eterna locura
entre el amar de nuestros infinitos besos”.
Arias:”Qué pasión hacéis vida mía,
me hacéis sentir tan tuya,
que os pido que me améis más de lira
y me deis al cuerpo más lujuria,
hacéis que pierda la razón misma
por sentiros en mi vulva,
tan solo que vuestra pasión querida
que me hace arder hasta de holgura,
amadme y entregaos,
más así de la relación profunda,
queredme y perfumaos
con mi olor de mi carne que de amor abunda,
os siento tan cerna de mi escaldo
que siento ya un amado lecho,
siento expulsar ya mis orgasmos
que caen ante este renacimiento,
es tan lunático y vesánico
lo que vivimos en este dócil y dúctil fuego,
es tan maravilloso y mágico
que tenemos el vivo apego,
donde ya no somos lo cabizbajo
sino un mundo de amor tierno,
amadme así que me hacéis sentir mujer,
hacéis que me sienta solo eterna,
solo de vuestro querer
cuando me besáis así con vuestra querencia,
solo porque es tanto enriquecer
que siento ante esta noche de estrellas,
y tan solo hoy vos ya acabáis en el ser
y han sido ya como tres veces,
y yo nada más que muchas en el arder
de nuestra relación fogosamente,
¡ah!, hay tanto amor,
¡oh!, os amo como de aquí al sol,
vivimos lo nuevo y dulce,
y ya llegaremos con esto hasta el cielo de beatitudes,

(la música suena de lo lastimoso
para luego sentir un aroma amoroso,
entre muchos acordes del piano,
juego de esas armonías vivas,
de un alma que siente lo amado,
por tener la calma en esa ira,
donde viven igual estos romanceados
entre su lecho de lujuria y vida,
donde se siente tal ardor copulado
sin dejarse de amar de alegría,
entre su idilio que se han entregado)

vos estaréis allá conmigo
no habrá dolor sino amor renacido,
tendremos juntos nada más que hijos
y allá igual de tanto amor y delirio,
así seremos en esa hermosa vida del paraíso
sin decir adiós a nada y ni al amorío,
somos la huella de la vida eterna
y somos siempre así hasta la locura inmensa,
os amo tanto en mi carne tierna
que ella tan solo ante vos amor expresa,
es una pasión tan hermosísima que amo
que hasta de tanto amor hoy lágrimas derramo,
os amo Leansi querido de mi vida
jamás escuchadlo bien tendremos una perfidia,
ya vivimos el dolor
ahora solos nos toca la felicidad que vive en el amor,
hasta mañana mi dulce ruiseñor
que ha cantado hoy de tanto querer y ardor,
y entre ese nocturno hace silencio
y mi alma a ti se cae de tanta pasión,
por sentir ese inmenso sentimiento
más con esa obra de que Chopeen dejó ”.
Leansi:”Vos tan fantástica entre las palabras,
tan dandi al quererme así del mismo amor,
hacéis que os mire con tanta magia
para que caiga solo rendido a vuestro calor,
os amo igual yo tanto a vos mi Merinos Arias
que feliz hoy aquí estoy,
por solo haber ya terminado la lujuria adorada,
quiero solo amarte siempre hasta Dios
y vivir ahí como decís con vástagos de presagia,
juntos solamente sin dolor
ante el mismo oasis de la hermosa romanza,
os quiero porque es lo que siempre sentí,
y os amo porque sois mi único existir,
os idolatro como Dios a la felicidad
y os amaré como Dios a la eternidad,
no hay más palabras que decir
sino que en esta noche junto a ti dormir,
junto a vuestro ser tan bello y sumiso
y tan dúctil de mi felicidad y de lo bendito,
que ahí solo viviré eternamente
amándolo con las músicas que tengo,
que sé y que haré tiernamente
amándoos entre todo mi pecho,
por ser ese milagro dulcemente
que tengo en mi como hermoso recuerdo”.
Arias:”De verdad vos no podéis dejar de amarme,
recordar que fui vuestro primer amor,
y que estaré en vuestro corazón apasionante
amándote entre la volcánica pasión”.
Leansi:”gracias por ser tan tierna
y por ser vos así conmigo,
de verdad me alegráis la existencia
cuando la necesitaba en mi destino,
y buenas noches mi hermosa damisela
que ya quiero dormir sintiendo tus respiros,
tu latir del corazón en mi alma de poeta
que os regalará inmensos versos de nuestros siglos,
y de ese nocturno que tan poético suena
para nuestro lecho de cariño,
y que está por terminar esa pieza
sin dejarnos espinos,
sino enseñándonos su misma existencia
que vivió Chopeen en su destino,
que todo no es querencia
y que también puede haber martirio,
y renovación a la vida plena
cuando se ama a un ser bendito”.
Arias:”Qué bello sois en alma tan tierna
durmámonos ya entonces en el lecho cariño,
buenas noches que soñéis feliz
por tenerme ahora contigo hoy aquí,
y que por siempre será ya lo sabéis,
mi gran amor que de mi alma amo de gran querer”. (se acaba el nocturno y duermen feliz)
El poeta compositor y su soñada afrodita.

En esta tarde toco mí alma,
con una obra de Franz Liszt en mi aposento,
viviendo en la romanesca deseada
ante su andantino quasi allegretto,
tocando en el piano esa romanza
que me consume de sentimiento,
que me hace observar a esa soñada dama
que cuide y ame con lo sincero,
sintiendo la melodía en el primer compás,
luego en el otro compás acordes,
armonía sonando de la vida real,
y enojado quizá por mis visiones,
porque todo en mi vida es fantasear
y nada etéreo en mis roces,
solo poesía y musicalidad
sin encontrar oír esas voces,
solo que en lo dócil tranquilo
en esta tarde que me refleja el sonar,
donde hace silencio el sonido
entre el piano al tocar,
tocando de vacío
por querer eso en mi contemplar,
y sigo en este solo destino
con arte y sollozar,
no puedo ver y sentir un idilio
tan amoroso sino tengo a ella,
solo toco un desafío
por solo vivir ante un vivo poema,
hasta el mismo sonar es sombrío
y mi espacio un anatema,
quisiera ser Dios mismo
y traer a una hermosa gema,
darle mi mismo surrealismo
y no tener más problemas,
como con mi mismo sentimentalismo
que no quiero de tormenta,
solo él quiere acariciar a un amorío
y solo vivir, ver y besar,
que sea real el mismo destino
y así en las noches no llorar,
tan refinado es el sonido
que me hace tanto inspirar,
como en esta tarde hasta a escribir este escrito
y no dejar en mi alma palpitar,
como en este piano enardecido
que me hace quizá calma dar,
lo único aunque injusto el alivio
por no darme el anhelo que quiero amar,
no en poesías ni soñados seres queridos
sino en el mundo de paz,
nada de diosas en lo que siempre escribo
sino una dama en mis ojos real,
para solo de sus besos quedar dormido
en sus regazos de gran melosidad,
y no salir de ese paraíso
que fuese mi ambiente de respirar,
cada noche y día de cariño
y tan solo que a ella solo idolatrar.

Seguí tocando la obra de Franz Liszt,
y sentía esa música de sueños,
aunque en la tétrica ira
solo me tranquilizaba con los ecos,
y un ángel del cielo vino de venida
y me dijo “que no me preocupara más de eso
que en mi existencia amor tendría”,
no habría más averno
y flores de jazmines vería,
cayendo como de el cielo
y una flor a los ojos mío de afrodita”.
Sin más que decir se fue al cielo
y no pude decir nada a su voz sumisa,
quedé pensando será que si hay un anhelo
y si hay una dama que quiera con alegría,
solo sé que esa frase de él me alegró,
solo sé que sentía un buen sentir,
que en el piano hasta toqué de más pasión
por tal sueño que quería vivir,
era de la vida por fin la compasión
y resucitar que anhelaba en mi,
el piano de alegría más cambió
entre los compases de Franz Liszt,
a pesar de ser triste a mi corazón tranquilizó
por la espera de una hermosa lis,
que ya nada fuera terror
sino un mundo con un alegre violín,
que por fin su entonada me ilusionó
y no me dejó al final con cicatriz,
sabía que este era el amor
y que nada más en mí,
que él iba a sonar de pasión
y que me iba hacer feliz,
acordes amados del tañer
hoy dan su fuga para mi,
le digo adiós al entristecer
y le digo bienvenido sea entre el trino al vivir.
Donde luego cambio su movimiento,
entre el piano de mi vida,
sintiendo tan solo eso bello
que a mí en mi ser acaricia,
sintiendo tal momento
que en el mundo necesita de alegría,
esos tonos de lo tierno
que viajan a través de la armonía,
son tantos esos ecos
que van hacia el cielo con voces sumisas,
que acarician a las hadas con besos
y las veo y me es todo melodía,
sentir esos sonidos contentos
que giran alrededor de miles de polifonías,
entre trinos sin desesperos
sino ilusionados ante mi alma bendita,
que será por el anhelo que quiero
para que viva junto a mi vida,
y vendrán esos bellos trinos en el fuego
de mi hermosa y alegre vida,
sonarán y sonarán eso más solo floreciendo
para mí en la beatitud de la misma cantiga,
y que hasta vibro en el tiempo
cuando oigo oír esa cadencia rítmica,
por ser la visión de mi sentimiento
que me hace feliz entre el trino de la lira,
y el paisaje es ya un poco más de regodeo
por verme un poco feliz entre mi alegre misa,
de esas notas de tanto trinos de sentimientos
que transmito en mi joven vida,
que son un arte de oleros
entre mi persona del trino que solo magia hechiza,
esa magia que caen entre el viento
entre salpicadas notas sin melancolía,
sino un renacer de trinos que son buenos
que a mi ojos pinta,
entre una cadencia larga de ecos
para mi loca energía,
entre esos dulces trinos eternos
que van del piano de alegría,
sin callar unos a otros en mi sintiendo
ante el piano que me consume de vida,
que me hace adorar a ese dulce fuego
que expresa el piano de su caricia,
como antes no lo vi en mi sendero
y que aquí lo veo de tanto trinos de lira,
así son de gran dulzura su trino,
que me hace sentir tan vivo de la vida,
acariciar a ese destino
que me hace contemplar una maravilla,
como al tocar el piano de los sonidos
entre mi loca y apasionante agonía,
sin dejar de rozar este sueño colorido
que me hace alegrar sin pesadilla,
es todo así de lo bellido
que me siento tan férreo en mi alma enigma,
que nadie podrá entender lo mismo
cuando yo toco en mi noche de poesía,
es tanto mi locura en mi surrealismo
que hago magia entre mis mil rimas,
cuando toco este piano de mi amorío
que en esta noche me da esos mil trinos caricias,
así como de esos acordes sumisos
que rozo con mis manos entre sonrisas,
viviendo algo bendito
que espero que sea más con un milagro de alegría,
por tocar en este piano de cariño
que me hace sentir el más vivo de la vida,
y que sigue sonando sin parar de idilio
entre mi noche que me consume de la poesía,
donde solo soy yo de mi sentimentalismo
que hoy siente la piel con melodías,
que vuelan hasta el reino de Dios,
y es tan milagroso que llegue,
donde él mismo manda luz de amor
para mi piano que toco en mi presente,
donde resuena unos arpegios de dulzor
entre el piano tan evanescente,
donde pinto un gran romance de pasión
viéndome ahí maravillosamente,
donde esa apoyatura suena entre lo anochecedor
que me acaricia la piel tiernamente,
y sigue esa apoyatura y arpegio de sensación
que me consume inmensamente,
sin dejar de acariciarme este calor
que en el piano tanto me enciende,
y es tan potente esta entonación
que los astros brillan lujosamente,
que los compositores ofrecen su cantor
entre mi noche de tonos tenues,
que sonríen ante mi visión
por sentir solo amor a mi presente,
que estoy saliendo de un terror
para vivir ahora en lo dulcemente,
que son estos sonidos de iluminación
que me hacen sentir enamoradamente,
es tanto mi locura de lo sonador
que veo caer del cielo estrellas velozmente,
es un ambiente de todo amor
que tengo en mi una pasión que solo crece,
como de aquí al inmenso sol
sin lúgubre sino poesía alegremente,
es así y es mi corazón
que anda viviendo felizmente,
no pudiese decir que no es locución
esto que vivo ante Dios presente,
porque él me ve en su pudor
y sabe que vivo esperanzadamente,
así es mi eterna predilección
que esperaré de ese dócil y amado ente,
que amaré con tanto ardor
sin decirle adiós a mi otro ente,
que es este arte de canción
que solo tengo por mi mente,
en mi alma y corazón
lo cual me hace fuerte,
así haya en la vida desolación
este será por el momento mi consuelo de siempre,
aunque soporte el dolor
la música me hará tranquilizar en mi presente,
así de esos sonidos que son mi misma voz
que cantan en la melodía tenue,
mi voz es sumisa en lo soprano
y mi sueño es más que Dios quiera a su diosas,
soy un hombre diferente en el canto
que vive hoy en sus versos de rosas,
los cuales cantan de lo escaldo
al ser algo heroico de mi euforia,
algo que va más que el astro
para dar iluminación a la misma galaxia Andrómeda,
soy tan lunático
que vivo en una pasión totalmente loca,
y este es el amor vesánico
que entra en mi sueño de ahora,
así vivo como un no poetastro
sintiendo las dulces notas,
que salpican en el piano
y que me hacen invisible a la mazmorra,
me siento tan invencible y ganado
entre el murmullo de las horas,
así como de los susurros del teclado
que acaricio con mi amor de flora,
que perfumo al ser mágico
que es el instrumento que me hace cantar,
es a lo que adoro sin lo trágico
al momento de tener la felicidad,
y así será hasta que llegue lo amado
para que consuma mi melosidad,
que daré con versos cantados
desde el piano con toda pasión de la paz,
y así será mi ser enamorado
que verá a lo más bello de la galaxia espacial,
así será mi visión de lo entonado
que sentirá un estallido de lo pasional.
Dormí aunque tocando igual ese querer,
esa obra de la romanesca,
como entre mis sueños de enternecer,
por la vida que me espera,
era más que un arte y poesía ese ser
que viniese a mí naturaleza,
a la que hablase con amor y fe
y con recitados poemas,
y donde termino de tocar ese querer
en el piano de la romanesca,
donde termino mis suspiros en el tañer
y donde vivo con un sueño que me espera.
Soñar con tantas simples maravillas,
de estar ahí y solo de eso vivir,
sí, ahí y solo acariciar con alegría
de eso que os consume del existir,
que solo queremos ir a ese lugar,
¡sólo ahí, sí, ¡eh, sólo ahí!,
vivir y vivir ante esa flora pasional
y amar tanto sinfín,
es delicado, apasionado y amor tanto
que descubro un poeta y un compositor,
por leer ya hoy en sueños mi canto
y el cúspide espléndido amor,
por no ser ya nada espanto
por la naturaleza que espero yo.
“Durmió aunque hablando en su sueño,
viviendo mil cosas este poeta compositor,
viviendo en la vida su amado anhelo
por querer lograr y a dar tal amor,
en su puerta entró la afrodita,
y solo al lecho fue a rozar a su cuerpo,
el compositor despertó de gran melodía
por ver a ese rostro como el cielo,
Dios se la había mandado
para que viva y sea fortunio su apego,
y no viva de lo congojado
sino con lo más dulce y pleno,
sonando en su ambiente un piano
de un Liebestraum en presencia de Liszt número uno,
ante su ambiente por el milagro
ante él al ver esa hermosa visión,
que hasta sus ojos quedaron cegados
por la beldad que él contempló,
le miro y la besó en lo enamorado
que había dado a su corazón,
esa flecha de la llama del amor
que en su ser quedó flechado,
por ser tan fuerte vida su ilusión
y que ahora tiene lo esperado,
donde Liszt toca de gran pasión
a su fóculo de lo alegrado,
ofreciendo esa música de su corazón
para este romance esperanzado,
dando su imagen en el ardor
y haciendo cantar al piano.
Liszt compuso este liebestraum para Dios,
donde el plasma eso sacro,
para el hombre con consolación
por el milagroso milagro,
que en la pasión pasó,
y toca este obra que había dedicado
por el amor a Dios,
y lo toca tan delicado
haciendo semejanza al hombre de su visión,
que toca en ese ambiente con lo más apasionado
teniendo en sí la presencia del Señor,
del Domine entre su rastro
que él sabe que es un buen pastor,
que lo ayudó a él tanto
para que viva de tal amor,
de tal magia en su vida con el piano
y que cante como compositor,
sin dejar eso tan adorado
que ahí canta con dócil honor,
ante el lecho sagrado
del hombre y de la afrodita con dulzor,
él sigue con su piano
sonriendo por tal humor,
por tal vida de lo dos seres humanos
que despiertan en su seres gran amor,
y hay tanta felicidad de lo sacro
que en ese refugio suena de más ardor,
no hay mustia vida en un árbol
sino naturaleza de primavera,
un mundo de lo casto
con la dulce vida de una gran estela,
sin quitar ese verdoso pasto
entre los murmullos de Liszt de grandeza,
que tan solo deja mil astros
en su hermoso lecho de quimera,
de tanto amor apasionado
que ahí solo besos se entregan,
sin irse de su santuario
que tienen en su gran belleza,
solo amándose de lo copulado
con locura y mucha entelequia,
y sigue en el piano amando
ese Liebestraum de dulce cadencia,
sin irse a otro mundo mágico
qué sino ahí entre la bella pieza,
sonriendo ante Dios sagrario
con esta obra de su alma noble,
sintiendo un paraíso alabado
por su fe a Dios y al amor de iluminaciones,
donde no deja de acariciar el mismo piano
ante la loca y bella noche,
donde se oyen gemidos sagrados
en el lecho de muchas flores,
donde se acarician como lo modulado
entre versos y acordes,
que es la música de lo mágico
cuando canta en sus cuerdas de voces,
y será así de lo alado
entre su momento y en el cielo de adoraciones,
donde vive Franz Liszt de lo santo
ahí en el piano ofreciendo sus amores,
su obra de lo apasionado
sin irse de esa lira de muchas entonaciones,
y seguirá ahí con lo maravillado
entre los murmullos de sus mismos roces,
que hace volar hacia los seres enamorados
con su lenguaje poético de relajaciones,
de un lenguaje tan romántico
que acaricia a sus pieles de inspiraciones,
de más besos y abrazos
en ese lecho de tantas sensaciones,
que se desprenden tantos orgasmos
y tanta pasión que mantienen en su dulce roce,
que seguirá hasta el cielo sacro
ellos ahí llegando de amor y flores,
porque así descansarán en lo brillado
de ese cielo de pasiones,
con almas ahí amando
y sin irse de ese paraíso de ilusiones.
La vida a veces centra a un solo amor,
que de ese amor despierta más amores,
los cuales solo uno vive ahí,
viviendo de la inmensa felicidad,
sin dejar eso a un mundo inundado,
solo consumiendo la eternidad
que te da por ejemplo un piano,
que no se marcha esa libertad
sino sigue ahí amándote,
donde puede ser injusta tempestad
que clava el dolor romanceándote,
al cual no quieres en la verdad
pero sigue ahí matándote,
y solo deseas salir a la melosidad,
pero sigue esa morriña clavándote
sin poder ir a otro cantar,
donde está tan solo mirándote
y tu llorando entre la melodía de llorar,
y no paras entre el sentimiento
y solo estás atrapado en lo despreciable,
pero cuando ocurre un amor a Dios eterno
consigues como el amor a Dios de esta obra apreciable,
de este Liebestraum de lo tierno,
de lo dulce en la vida amable,
que existe un Dios sin infierno
que os amará en lo más amigable,
que será tú amigo en lo eviterno
sin dejarte en la vida ahogante,
sino conseguiréis un mundo con besos
y con más amor a lo grande,
cuando solo amáis a ese cielo
con esperanza de lo apasionante,
y tendrás ese ser tierno
que amaréis en el dócil romance,
así es a veces ese fuego
que quema y que puede ser adorable,
como Dios en su reino
que le mandó el amor más imaginable,
más hermoso y bello
para que tocara a su alma de lo anhelante,
de una vida de tonos y chelos
y que canten entre sopranos y tenores,
donde el latir es apasionamiento
y donde hay amor entre su lecho de amores,
donde esta obra es tal sentimiento
que suena entre el piano de dóciles acordes,
de melodía en el amor eterno
que vive en su divina y apasionada noche,
sin decir adiós al mismo cielo
por vivir el amor que ama apasionado.
Ellos amándose en el calor
de sus cuerpos copulados,
encendiéndose tanto su fervor
que se miran y gritan (te amo),
juntos de un mismo verbo de su flor
que ahora da a su querido ser amado,
se ven las estrellas con más fulgor
dando a su lecho encantado,
Liszt hace maravilla con su composición
ante todo el mundo de lo imaginado,
ofrece tal obra de adoración
que Dios canta en el santuario,
por ver unos corazones de honor
que sienten en su mundo de amor aromado,
es así esa inmensa visión
que este Liszt hace de lo más mágico,
viviendo ellos en la vida del no fracaso
sino en una vida del gozo y del amor,
donde termina su obra del canto
y se aman tanto en ese lecho de ardor.
Y la afrodita le dice cuando él se despierta
estas palabras tan bellas,
y el milagro sale en el piano
una figura ante su aposento de amor y lo mágico,
y toca ahora en ese ambiente Liszt de lo sagrado
por verles ahí de lo enamorado”. (Toca Liszt como en la descripción)
Afrodita:”Vi las plegarias tétricas que tuvisteis,
no estaréis solo y ni el piano,
porque aquí mi corazón tendréis
y Liszt ahí míralo tocando,
su primer Libestraum de su ser
para nosotros de lo sacro,
hagamos la vida de un mundo único,
no veáis más el maldito infierno,
observad mi ser de fortunio
y amadme en el sentimiento,
que soy solo vuestra en el mundo
y mi dulce y divino cuerpo,
soy lo que pedisteis en vuestro poema puro
y soy la resucitación de esos versos,
soy yo la real que podréis amar,
soy aquella dama que os quiere,
soy la inmensa locura de tu verdad
soy aquello que nunca fenece,
soy tantas maravillas de la poesía
que vos mismo ni sabréis,
soy el arte de Dios en la vida
y la fuerza que levantará vuestro ser,
ahora vivid conmigo,
olvidaos y rechazad la muerte,
has de vuestra vida un amorío
y de más poesías con mi ente,
haréis eso y mucho más,
desde que os vi en mi cielo, os amo,
desde que sentí esas plegarias te quiero
y desde que vi vuestro amor sacro
he estado sintiendo amor eterno”.
El poeta compositor:”jamás pensé que ese ángel dijo la realidad,
pensé que sus palabras eran juego,
y he aquí vos sin fantasear
y una beldad como la gema de centello,
tanto brilláis a mis ojos de verdad
que estoy igual enamorado de ti cielo,
tan afrodita sois como mi soñar
que quería tener junto a mis versos,
sois esa diosa y bella deidad
que no puedo dejar hoy de dar besos,
igual os quiero con lo más pasional
e imaginable de mi sentimiento,
y qué hermoso toca Liszt de magistral
ante nuestro fogoso lecho,
él ahí nos mira de lo fenomenal
por vivir este hermoso, real, sueño,
toca tan igual que Dios Liszt
en esa obra de fineza,
qué composición hizo su sentir
que ante ti caigo con terneza,
da un ambiente feliz
por tal poesía que ofrece de belleza,
que me hace enamorar más a mí
por palpitar ante vos mi plebeya”.
Afrodita:”Siempre hay que confiar en la lucha,
siempre hay que tener la fe,
jamás dejarla de sentir por más que sufras,
porque ella vendrá y te amará,
y esa magia soy yo,
la mujer que os acariciará
y la mujer que os ama en su corazón,
entre cuerdas de aquel piano
que suena de tal agitación,
que son mis latidos sonados
para vos solo de gran pasión,
es así esta vida de lo soñado
que ahora tenéis de ilusión”.
El poeta compositor:”sí así es amor mío,
solo que esa vida de una pasión amada,
que siempre antes busqué de amorío,
para que me hiciera lo que soy ahora de magia,
os amo tanto a vuestro cuerpo querido
que lo socavo con tanta gracia,
con tanta pasión de delirio
entre mis manos a ti de gran romanza”.
Afrodita:”Igual yo ante vuestro ser bendito
que beso y amo con ansias,
que es tan divino y rico
que consumo en mis labios granas,
me hacéis vivir un mundo de sonidos
que antes en el cielo no tuve de magia”.
El poeta compositor:”Igual yo de eso vivo
que antes no tuve en este mundo de lágrimas,
sino ahora la fe y lo lindo
que sois vos en vuestra cara,
en vuestro cabello como el paraíso
y esos ojos como la luna rutilada,
esa boca como el rubí rojizo
que beso entre la noche cantada,
por aquel piano de suspiros
que suenan en cada entonada,
y tan bello tu voz de pajarito
que ofrecéis a mi morada,
sois el milagro más bendito
que en la vida no dejara,
así que quiero vivir contigo
y por siempre en las mañanas”.
Afrodita:”Sí así es, y decís tantas palabras
que no terminamos de decir nuestro amor,
es tan infinito que llega hasta la galaxia
todo este hermoso ardor,
así repitamos lo mismo en las palabras
no importa porque es bello decir que es dar pasión,
así repitamos lo mismo de esta cantada
sabremos que es por el inmenso inacabable amor”.
El poeta compositor:”así es afrodita de mi vida,
así es tan eterno y bendito,
así es esta pasión que me resucita
y así será hasta el mismo paraíso,
no ha dejado de ni de tocar en las melodías
sino sigue con esa pasión del sentimentalismo,
así nos hace dar más ganas afrodita
a querernos consumir en el idilio,
que nos entregamos en la cama lasciva
con nuestras carnes de ardiente surrealismo,
esto es lo que sentimos querida
por amarnos tanto en el cariño,
así será y florecerá
hasta que el sol se muera,
así de eterno será
hasta que el universo no se vea”.
Afrodita:”Gracias amor de mi vida,
gracias por hacerme tuya,
gracias por amar así con alma viva
y gracias por hacerme de vuestra ternura,
soy tan feliz en las melodías
que suenan en el murmullo de ese piano,
son tan tenues y suaves
que me han enamorado,
así de la música como tú,
así de la poesía,
tan hermosa como nuestra juventud
que existirá en esas polifonías,
todo lleno de amor y de salud
y jamás un mal en nuestra vía,
porque nuestro Dios cuida esta beatitud,
por ser un amor sacro en las cantigas,
que tan solo suenan de esa noble virtud
ante nuestro cantar en el lecho de caricias”.
El poeta compositor:”si así es cariño esa luz,
y será por siempre eternal así la vida,
ahora las palabras son llenas sin dolor,
antes eran versos de elegías,
ahora contigo son cantos de amor
son cantos de naturaleza viva,
no sé que estaba pensando antes,
pero lo que sé que ahora soy otro,
que vivo una poesía con lo más apreciable
y que no veo ni el tártaro pavoroso,
solo un cielo con querubines cantantes
ante nuestro vivir de lo más hermoso,
así veo y veo lo apasionante
que vive en mi corazón fogoso,
que desprende melodía fragante
ante vuestro amor que devoro,
que amo en lo delirante
y que quiero en mi ser melodioso,
soy tú amor y vida,
siempre te amaré sin melancolía,
viviremos y viviremos del amor,
viviremos y existiremos sin dolor.
Seguiré haciéndote la dócil rijosidad,
el amor os hace sentir mil palabras,
como lo más pasional
ante el ser que queréis con tanta volcánica llama,
por ser esa magia de divinidad
que no dejo hoy en noche de socavar,
y que me amaneceré con la diosa cortesana
amando con toda eternidad,
hasta la hermosa alborada
consumiendo su hermosa venustidad.
Afrodita:”Me hace tan feliz este compositor en mi alma
que no puedo decir ya qué en verdad,
por tener esa caricia vesánica
que me enciende en mi pubis vaginal,
es tan apasionada su romanza
que en su delirio acabo orgasmos de sensualidad,
me ha matado el compositor en matanza
por tal idilio que ofrece de inmensidad,
no hay infierno ni lanzas
sino un paraíso del lascivo amar,
con música del piano de magia
ante nosotros llenándonos de felicidad”.
El poeta compositor:”Qué divina sois en mi lecho,
os amo y querré con todo venero,
os siento tan viva en el amor
que ante los sonidos cantas de ardor,
en el lecho enciendes de tanto anhelo
que veo a vuestro ser de gran erupción,
así como un volcán sintiendo
en el fuego de nuestra pasión”.
Afrodita:”Siento ya sueño,
descansemos ya amor,
El poeta compositor:”Sí igual yo eso siento
vamos a dormir ya corazón”.
Afrodita:”Gracias te quiero”.
el poeta compositor:”Igual yo a ti con ardor,
buenas noches mi cielo
y que duermas tranquila con lo más soñador,
Afrodita: ese sois vos mi bello
que tendré en mi sueño de pasión”.
El poeta compositor:”Gracias qué bella ere en mi centro
que hoy a vuestros brazos me acobijo de calor,
hasta mañana, estoy que ya duermo
oliendo solo que vuestro dulce olor”.
Afrodita:”Hasta mañana mi hermoso amor eterno
y yo a tu lado respiro tu pecho y duermo de amor”.