martes, 1 de abril de 2014


                   1  acto

(Hombre bajo luz de rutilante luna
se pasea solitariamente. Más adelante
aparece un campesino quien lo ve
entre manos posee un libro “Amor de lluvia”).                                                

Muzio

 Nadie ha de conocerme quien soy,9
acostumbrado a la misma vida,
¿cuán anhela mi labio árido hoy?
un suspiro, hálito que decida,
¡sí, que se fuera  ruin soledad!,
¡Oh, cuán sintiera melosidad!.

 Paisaje en noche de clara luna,
Oís mis mismos dichos clamados,
vago hoy entre verdosa laguna
nostálgico hogar a besos dados.
 ¿Do está nobleza? ¡oh fiel concebida!
¿Por qué belleza, si amáis, fuiste huida?

¿Quién consuela así este corazón?,
Odio el día y noche despreciable,
Que en cada vestigio oh postración
Me es su inicua a vidorria notable.

 Campesino

 Señor, clara  noche y alma negra,
¿Conocéis que un gran milagro existe?
Que de dolencias mismas alegra
Por un libro que en verso persiste.

 Muzio

 Quién sois vos audaz vil campesino,
Y vengáis con ludibrio bellaco,
Donde decís sandeces del sino
De tal lenguaje, pérfido opaco.

 Campesino

 No me ofendáis señor de rupturas,
Os atesto, que estaréis mejor,
Un libro bellísimo a  capturas
De libertades del mismo horror.



 Muzio

 Oh venís a convencerme habría
Más que oír vuestro mágico libro,
Así una respuesta escucharía
si por fin codicio y vibro.

(Campesino convence y decide
contarle unas estrofas del libro
 que tiene en la mano queda totalmente,
 decidido  a cambiar su vida del mismo Señor).

 Campesino

 Oh Señor se llama: “Amor de lluvia”,
Y así vulnerable estrofa empieza,
Oh vástagos que de amor diluvia
Cual penuria añoro es la limpieza,
De un matiz tan diáfano de aurora
Que de óculos son de una deidad,
Conlleva el camino y os adora
Sin dejar a un dandi en soledad.
 ¿Do está la solución ya preguntan?
 Dios no aloja al hijo prometido,
si creen en él más se conjuntan
Y en un roce será bendecido.

 Muzio

 Palabras bien descriptas decís,
Sabéis así duela esperaré,
Sé que ahora vos diosa existís
Y a mí; contigo más beberé.
 Confiero mi entera salvación
Que a tales palabras hizo más él,
 Confío ante entero corazón
que caricia tendré de esa piel.

 Campesino

 Valiente hombre os prometo, tranquilo,
Las lidias en destino son fuertes,
Pero vos tenéis ahora filo
Para que superéis sin la muerte.
 Sintáis perfecto en su corazón
beso en efecto a tierna pasión.

 Muzio

 Nada me detendrá ni los demonios,
Nada me apartará del matrimonio,
boda concebiré, mi alma adquiera,
más os conoceré, mi yo viviera.
 No hay falsos pasos y ni el temor,
Soy fuerza de la naturaleza,
Torrente corazón sin dolor
Y suspirar pronto la belleza.

Campesino

 Así ya estáis listo hacia la lucha,
Vos más que visto y Dios le escucha,
Estaréis bendecido, en su vida,
Por su mismo cumplido sin huida,
Caminaréis tan fino y más dandi
Os apuesto, juro que os veréis
Oh  dulces flores del jaborandi;
Más cuando vos una risa deis.

 Muzio

 Os agradezco buen campesino
colmada vuestra alma de bondad,
pero debo irme por el camino
y a dormir… más fue un gusto en verdad.

 Campesino

 Sí, ved, recordad lo prometido,
No os olvidéis tal luchada fianza,
Más en libro que fue comedido
Para que entendierais “la esperanza”.

(se retira)

                      2 Acto

 (En el aurora, Esmeralda y la Condesa afueras de un palacete
Con rosas y frutas en las manos. Más adelante saldrá
El dueño del Palacete Don Filiudandi)

 Esmeralda

 Así como estas dalias perfuman
El mismo manantial del paisaje
Y más que en vida ellas se consuman
Hasta ser áridas de su traje

 Condesa

Cual del dolo más a vil se esfuman
Por felón a engarnio del encaje,
Cual en cada vestigio se abruman
Por no olvidar beso y su masaje.

 Esmeralda

 Así grácil es un corazón
Vagido a un mismo ruin soñar,

 Condesa

 Y no se entiende la razón
en dejaros mustia sin amar.

 Esmeralda

 ¡Oh, así es una fuerte visión!,
¿Cuándo ha de poder ellos cambiar?

 Condesa

 No saben que ha de ser más que ilusión
Lo que late a los  labios besar.

 Esmeralda

 Acostumbrados a la obsesión
de mismos placeres a engañar.
 ¡Qué misterio más vosotros son!
que esclavizan por enamorar.

 Condesa

  Frases de dúctil romanticismo
Y cegadas nosotras amamos,



 Esmeralda

 Por ver tal legítimo realismo
Que con su efigie nos entregamos

 Condesa

 Disfrutamos libido erotismo
 sintiendo que hasta nos esposamos

 Esmeralda

 Y lo peor que se siente un sismo
Dentro de un corazón que bombeamos.

 Condesa

 Así es la debilidad primera
 ¡oh de tenue rosa de mujer!

 Esmeralda

 Que perfuma a su boca y cadera
Y que funde su fiel florecer.

 Condesa

 Pero ahora ¡ay somos plañidera!
ni miramos a un vano querer

 Esmeralda

 Solo la beatitud se sintiera
Si os acompaña hasta amanecer

 Condesa

 Asiduamente se comprendiera
Días a predicho envejecer.
 Y así más en seno se creyera
Que existe posible dulce ser.

 (Sale del palacete don Filiudandi)

 Don Filiudandi

¡ Qué bellísima mañana observo
Y a tales mujeres de lindeza!,
¿si queréis vosotras té les hiervo?
 Y así platicamos con riqueza.

 Condesa

 ¡Oh pero que generoso señor!,
Nos placería mas no podemos.

 Esmeralda

 Muy grato vuestro acote de honor
Y en realidad más tarde veremos.

 Don Filiudandi

 Como vosotras digáis bellezas
Pero os diré algo ¿sí?; para honrarles,

 Condesa

 Como guste Don de gentileza

 Esmeralda

 decid y así nosotras escucharle

 Don Filiudandi

 La juventud generosa prenda
Hoy  noche un concierto musical,
Habrá banquete que se encomienda
Después de ceremonia especial.
 Os invito ternuras hoy noche
Su llegada resplandecerá,
Os ruego en rodilla no un derroche;
Su asistencia me conmoverá.

 Condesa
(Riéndose a su elogio agradable)

 Ya que vos lo decís de tal gracia
Nos place ir hoy y por la comida

 Esmeralda

 Sí, aceptamos, sin que haya desgracia
Estaremos y muy complacidas.

 Condesa

 (aparte)

 Qué le sucede con tal locura
O piensa que yo me dejaré
a mi piel de hada y buena dulzura
que ante un bribón coqueto querré.

 Don Filiudandi

¡Gracias por su tiempo exquisitas damas
por solo haberme más que aceptado,
os recibiré hoy entre estas ramas
y entren, disfruten de dulce agrado.

 Condesa

 Os damos estas frutas señor
Por tal gesto vuestro que nos disteis

 Esmeralda
(Le da la cesta de frutas)

 Sí señor téngalas por favor
gracias a su gracia que ofrecisteis.

Don Filiudandi

 Muy dulces vosotras bellas flores
No os olvidaré encantos hermosos,
Las espero de varios colores
Esta noche de bailes honrosos.

 (Se retira al palacete igual las damas
a sus hogares para la espera e esta noche)


                                       Acto 3


 (Asistirán gran cúmulo de condes, y una carta de invitación es llegada a todos los hogares para tal bienvenida de la ciudad misma, por elogio a un Rey con música dedicada, donde estará el mismo campesino y el mismo Muzio sorprendido a querer oír la música que se dictará en tal lugar y donde se verá el secreto de tal encuentro de su amigo y de gente importante y de mujeres además).

lunes, 17 de marzo de 2014

El amor de tu venida

 Tú amor es indeciso para la felicidad, piensas más en ti, y qué soy yo?, dices que me amas y me amarás pero porqué separarte si sientes eso?, procuras un tiempo para apartarte de mí, la solución es ver lo que está claro en el corazón, el palpita cuando yace con esa persona, si más se queda en todo el día en su charla sentimental escrita, entre risas, enamoramientos, ¿felicidad, así queréis apartarlo, confundida no andarás?, dices no, que no queréis depender de alguien, vástagos era la meta de que no se vaya de tal país, para que en mi estuvieseis, pero teméis a ello, es muy veloz lo comprendo porque dejaríais de estudiar, es tu palabra, tu vida, ¿pero la vida no soy yo?, me rechazáis sin daros cuenta, la vida tiene un fin, y ser entera beatitud a la persona que améis más, nada más importa en la era o siglo, es tú reír diario, emotivo de sus halagos, besos, sinceros al dar su mismo corazón, noble a no lastimaros ni su misma piel de ángel,  tal dichoso vástago que queríamos era para que no os fueseis de la misma tierra que vivís, ¿su familia tienen el señoreo de vos?, ¿de elegir su camino?, no se tolera eso jamás porque tú misma sabéis y dijisteis que no queréis porque vos veis la vida conmigo, y entre lágrimas lo dijo el corazón, ahí es aquella mujer que presiento su sentir, la que ama, y no piensa, en desafíos que ahora le torturan, por simplemente no ser dependida de alguien, de su futuro… en las creaciones de las historias de los mismos vates, su gran fortaleza jamás ha podido llegar a la luz del astro, han sido exiguos, porqué un bardo como yo, no ha de al menos sino es aquel centello, “rozar tú vida enteramente a mí”, consumida a la vetustez, ¡oh no sabéis que habéis sido vos quien me hizo volver a confiar en el amor?, a ofrecer aquellas frases jocosas y válidas a sus ojos, de verla feliz, que a ello no puedo olvidar, porque su rostro así no viese sé que está lleno de alegría, así entre ojos aguados hacia ti por haber visto una misma mujer no igual en la entera destinación, y que es verdad lo confieso no sé si le ame pero sé que al no teneros no me siento vivo, no soy un feliz escritor bardo, me hace falta la caricia de vos, por ser el milagro, y poder mostrar lo que todo soñador desea hacer que es amar a su mujer. El tiempo que pedíais lo acepté, porque estoy dando su libertad así me crucifique al aceptarlo, y porque en esta vez quiero ser fuerte a su decisión, sé que volveréis, y estaréis para ser recibida en mis brazos nuevamente, ¿verdad oh amor de mi poesía solloza? y abrazaros, porque esta mañana a las 6 me escribisteis, ya que no queríais estar conmigo, cual razón jamás me dio en la pasada noche, y era porque vuestra familia quería que os fueseis a otro país, al solo saber vuestra confesión real del caso de hoy, comprendí que vos me amáis, vida mía, días pasados han sido de gran roce, cómo olvidarlo, cuando amanecimos en escritos, eso es pasión, ternura, la noche más cuando son enamorados, es vida, gracia, y sin olvidar, porque aún está la esperanza, sí de vos, decir que fueron solo palabras si las sentí, vos igual, y sabéis que eso tanto os gusta de su amor, poca mujer existen así, que saben concebir mis palabras para sus hechos relatados, ha de esperar por vos, a su corazón escuchad, no penséis, es la solución para que podamos ser bienquistos, unidos, y de vástagos, el fóculo, tú, el amor que nos hace falta seguir y que estará implorando desde nuestra médula que volvamos, y veréis de todo lo que perdimos, renacerá, triunfará y no se alejará. Si supierais que os estoy escribiendo, si supierais que si le quiero, si supierais que me muero por dentro, si supierais que conocerte fue lo más bueno, si supierais que no creí que mi corazón estaría lloviendo, y de vos nada me arrepiento, no más que espero volverle a leer, querer, sentir, convivir, y existir sin morir, mi amada inmortal. 

domingo, 16 de marzo de 2014

Mi identidad prosigue pasión

 Así fue que se terminó, tú mismo amor y se fue hacia el sol, ahí simplemente el ya se quemó, y al universo se oscureció, y se desapareció y no quedó nada de nada, así vivo en la tierra, sin su mirada, y sin su huella porque no correspondía a mi diferencia que la dejé partir. Solitario ambulante camina, entre pensamientos, y un sueño le destina, de sueños, ninguna voz podrá apartarle, por simplemente amarle, su mágica fuerza, su codicia, su naturaleza y su caricia, si debo vivir solo en otro rumbo y decidir mi paso lo haré, tengo la edad suprema que me otorga a ver más allá del crepúsculo, y conciliar a mi alma con su mejor amigo, identificación quien le habla… Vida sálvame, y hazme llegar a las alturas más sagradas de mis cantos, no abandones al hijo que hará cantar al orbe oportuno de mí voz, ineludible volcánica de mi interior de pasión, rozaré entre perlas perfumadas de flores a mis labios, se satisficieran de mis arrumacos dúctiles sobre sus muslos y de la íntima libidinosidad de mi jocundo adorar a ellas; ni otra fuerza más ha de palpitar que la de mí entero corazón y ha de ser la obra que me predestine a mí futura existencia en las escrituras que convoca mi ánima viva sin fenecida alma, poderosa, ingeniosa, valorada por mis liras, aclamada por lo que he de ser de mis historias, un polvo de galaxias de mis versos en lo que es mi universo extenso, mi nacionalidad verdadera, mi origen, mi visión, mi misión, y lo que me mantiene con la voluntad del mismo Dios, porque he sido ignorado, nadie sabe que existe tal  efigie que conlleva a grandes descubrimientos por realizar, mi único sueño más grande de pasión y amor es esta vida que imploro desde mis profundidades cálidas que me hace vivir; solo un humano conoce su realidad cuando manifiesta el renacer de lo que aún tiene que vivir, simplemente por hecho de ser aquello apasionado de lenguaje pulcro en su canto indefinido por ser muy ardua y de misterios del compositor; ¡pasión, líneas interminables del compás, voces sacras, alma relatada, lo que no se descubre, por ser tuyo al oído inhumano, pero que descubrieran si oyen con la verdadera alma como la escucho yo!. Tonadas mías, qué mejor que hacer tal estructura poética de capítulos sonados de un libreto que no tiene culminación, por simple hecho de ser tu nombre, así es, qué adorado es, tu amor cristalino, que pintas hoy aquí, con sangre de tu corazón, y te hace feliz escribir, tu solamente vivís así  en tu dilección de epopeya, y qué ardor como volcán en las letras de amor que hablan de ti, y sin el mismo fin.

 O recordar aquellas aspiraciones por unas mujeres que conocía en mi paso; se asombraban por mi extensa virtud de ser, pero en mi apariencia no tan favorable quizás a su encanto de ver, acostumbradas a otra forma de vida, tan diferente a la mía, me sentía ofendido por esa parte, no creía que podría rozar tales efigies a mis labios soñando, imposible, siempre marca un rostro de mejor embeleso que uno no igual, seguí por el camino buscando y no se conseguía, me sentí o siento solo simplemente, no existe a veces lo que aspiráis, amáis y concebís, así son los misterios de las mismas beldades que os alumbráis de tal dandi forma que quedáis estupefacto, y queréis solo rozar sus tibios labios en los tuyos mismos y son como deidades, mas corría y era tarde, ya habían otros hechos ante sus miradas, no era la simpatía mía como creía, quería llegar pero algo faltaba para hacerles sentir, y decidí no buscar más flageles, y quedarme solo, pero tuve dos amores que hice sentir el mismo amor que me decían que no habían mirado jamás por ser escaso de muerte: las hice reí, encantadas a mis tibios recitales a sus oídos, labios besando, amándome ellas, y supe que puede que consiga una que me haga sonreír en realidad. Pero quien si me mira es este espacio que me mantiene con esperanza, más al ver todas las remembranzas que he conocido, es mi poesía… la mujer no ha de estar lejos, hay en la vida el cariño sin igual lo que me mantiene vivo, a eso debo vivir, no morir, así debe ser, sí, y componiendo en partituras de ese diluvio de notas que me cantan en sueños, noches, días, corazón, tanto que sé que van a salir y nadie lo impedirá, nadie, porque soy yo en la existencia, y en mi nadie señorea jamás, ni el mismo amor si quiera podrá hacerme cambiar de decisión, por amaros tanto, soñaros, sentiros, escucharos, entre el firmamento en los astros, estás ahí, mi voz, la naturaleza, los ríos, el mismo mar, las olas, los ruiseñores, el viento que sopla susurro lento, todo son versos, y de ellos creo mi literatura poética clásica de mi alma viva, renacentista por el siglo que aún vive dentro de mí que me ha enseñado a conocer lo que jamás a mis 15 años había oído, y por haberme cambiado completamente, un orgullo que gracias a eso la vida la veo de otro modo distinto, sin ello no supiera quién soy realmente, y así lo confirmo de que he de ser un bardo compositor de antigüedades de vida misma que estaré por haber expulsado lo que había tanto en mí que no había dicho y que quería hacerlo con una fuerza de pasión o desamor violentamente o vándalo fónico de mi interior indecible, interminable hasta yacer a los cielos y seguir implorando mi identidad que no acabará jamás, además estará más junto a mí esa flor que perfume completamente toda mi existente obra vehemente cual será mi mayor estro de pasión viva.

jueves, 6 de marzo de 2014

La verdadera lucha y ella.



                                                        La verdadera lucha y ella.

No leo lo que debería de leer, ¿mi interior no siente aquel roce como su apego?, noto que son tonterías, no le veo sentido a mi todo yo, quizá hayan ramas que sí, siento que no estoy en donde creí estar, o ha de ser que para saber aquel origen ¿he de ser escritor por sí solo nada más?, así me habla los diluvios de tañeres en mi médula de la vida, ¿cómo ha de estar cinco años en tal arte que no hace sentir como a la musa misma que mi todo yo idolatra!, consume en días, más si es hora de pintar con pluma, mundo de lo que más conlleva a mis visiones, mis luchas, mis cantos, mi alma, mi demencia, el amor… ¡oh mas solitario!, el mismo hombre, sin roce, vagido por un idilio que fue dolo, aún quizá la remembranza me hace suspirar su efigie, pero leyendo mi estro corazón capturo lo que me facilita, que me estoy olvidando de algo más, cuando ya sea muy tarde, no ha de ser lo que me pertenece, y es cuando sollozaré por la eternidad, y me ¡digno a decir que entre mi euforia aria donde se pinta la tinta en hojas y versos no ha de abandonar!, ¡así me siento! ,¡así lo veo!, a tal razón no me siento vivo, sino muerto, más ahí es que empezaré mi proemio de profundizar lo que está recóndito en mí, que lo sé, y donde no puedo porque ¡no sé!, y más me hace sentir ¡vándalo!, pero bienvenido seréis y alumbraréis en mi tórrido orbe de mi idioma, de la legítima facultad que es mi vida, donde en ello estará, “líneas definidas, notas clandestinas, misterios, mi lenguaje único, mi yo, mi reflejo en los compases”, perdonad ¡oh clemente soberano que me otorgó el aire a mi serenidad!, pero ha de saber que no he de sentirme bienquisto, si amase, quisiese, de aquella enseñanza del castellano y literatura a otros de su modo, formulado a dar lo que recibí, no me vincula a mi, más me inclino a implorar que es pérfido, zopenco, por ser otra voz, ¡solo un Leansi bardo músico!, diferente, el lenguaje, mi fuerza, indecible pasión, que en noches escribo, toco la espineta, ha de oler esos misterios que pronto ha de escribir en partituras como poemas, del alma, y saber mi mejor vida de lo que quería tanto oír sin detenerme, de mi dilección que jamás me ha dejado de perseguir en lo que va de existencia para empezar a pintar con mi pluma en la tinta de gran surrealismo heroico; por haberlo logrado, y difundir e incrementar lo que está perdido, pero lo que es mi nombre ante renacentistas composiciones, y realizarse en el mismo fóculo que yazco de noche, amanecer, día, o donde me guste relatar de infinidad apasionada escritura… he de sentirme a mi vetusta, arcaica existencia más vivo porque aún estaré cantando sin desvanecerme jamás… entre campos el sonido del viento me recordará porque entre ellos compondré, ahí posaré, esa naturaleza entre ríos y de vida grata conmigo andará, y llena de salud en música brindaré, entre la costa de un mar entre la arena sentado oyendo los sonidos… Si en mi interior ha de ser tú la musa de mi pintado amatorio ha de deciros que tendréis que amar lo que ha de amar mi yo y apoyar, porque de aquello vos seréis modelo  numen ,lira, y ha de sentiros entre mi música tan querida porque a ti en mis rincones arderéis, cantaréis, estaré en calma más a vuestro lado, viéndoos ahí y bañando con vuestros besos, caricias suaves  a mi arte escrito, (el tuyo, nuestro, de esos capítulos de nuestro libro de amor y de música), romanceándoos aquella sonrisa en mis labios, sintiéndote tan mía, como la melodía del piano, así de vibrante como yo de vos, vos que hace cantar a mí corazón, y en aquel piano haceros el amor, entre rosas perfumadas a vos, vos amándome más y más, miradas entre miradas, caricias entre caricias, carne entre carne, sudor entre sudor, labios entre labios, pasión y enamoramiento  y continuar así los dos, hasta orgasmos entre ambos y engendrar vástagos, así en lo que anhela el amor… ¿cuán os amaré?, ¿así ha de ser?, ¡lo es, porque me esperaréis y hacia vos conviviré y qué hermoso será!,  y profundizaré más versos de mi historia, tal secreto se recopila y no aniquila lo que debo hacer yo, así ha de ser y debo continuar, y ¡no difamar más mi espíritu que no se siente complacido!, ¡ni yo!, y he de lograr lo que soy enteramente en este hado por de una vez recitar en las líneas de mi amada médula, donde va la postración y beatitud, definición pero no concreta sino abstracta de mi prosopopeya existente de la obra entre rocíos sin dejar de llover en mi entero corazón; ¡oh en musa de mi pluma de pasión!.

su lucha

su lucha

Ha habido una diferencia,9
Cual tenemos que charlar,
Más Incumbe de ambas presencias
y nos tenemos que arreglar.
Porque lo nuestro no es de un día,
sino de tiempo aquel amar,
renació la triste alegría
ya que antes nos tocó llorar,
no anhelo que sea empatía
y verla reír y arrullar,
a mis besos mi elimarsita
y sentir aquel suspirar,
de tu aliento mi chamita
que tu muzio quiere aspirar,
verla tan cerca y solo mía
el padre de tu hijo y de hogar,
una familia más unida
y hacerla feliz mi elimar,
y tú la madre consentida
y con los hechos tú verás,
besaré tu cuello y boquita
y a mi cuerpo me abrazarás,
y soy tu chamito bonita
ya que hoy no la puede olvidar,
hoy se ha ido aquel mismo orgullo
se ha expresado mi adorar,
y a tu oído amor yo murmullo
que te reamo mi elimar

jueves, 27 de febrero de 2014

El conde y la condesa


El conde la condesa.

Construyendo aquella musa de cada uno de mis visiones, donde el buen humano reposa sus sentires, donde roza una manta de un mundo,  de arrullo, de esa efigie que no se olvida, o si aún la ve, si atormenta por haber concebido un ensueño de su esperanza. Hombre corre por el bosque vestido de conde y solitario, va entre su mente suplicios que no lo dejan dormir y estar despierto a la madrugada, llega a un río sereno, se sienta, frente a él lo rodea la naturaleza fresca, el perfume de las rosas, la luna rutilada frente a sus ojos ennegrecidos, firmamento como igual de noches de los ayeres que aún no puede contener su mirada, incapaz de comprender, ¿por qué si ha intentado buscar su beatitud?, ¡oh el mismo destino fallida su logro!.  “¿Do está la amabilidad con el ser humano?, ¿do está Dios para que me haga feliz de una vez?, ¡injusto!, ¡libertina vida, rabia, tirria dentro de mí!, prefiere más verme entre demencia a mi mismo yo, de recurrir a perjuicios superiores, donde se ha poseído en mis locuciones recónditos de lo que soy, de mi compás, mi pluma agitada sin detenerse del mar violento, de mi vándalo tañer… y tan tranquila esta naturaleza para recibir a un hombre como yo, quizá ella comprende mi sonero corazón, de disturbio y grito de mi voz, bien sabe aquel humano hoy qué inhumana la esperanza por no hacerme volver a reír cuando besé sus labios, donde mi música era otro lenguaje de amor, confesado, listo, agitado pero de seducción, por sentir más su caricias sobre el lecho, era diferencia a lo que ha de poseer ahora, nadie ha de entender jamás mi música, ha de ser un laberinto sin salida al oído humano, sobrehumano en las alturas del reino, nada más los ángeles y dioses han de conocer, el mismo Orfeo, la lira domina mi alma, mi alma domina el mundo, el mundo será silencio, en mentes millones de preguntas, y sus respuestas ambiguas, evasivas, sin corrección, ha de ser mi orgullo, mi fuerza, este arte que me conlleva vivo, única fortaleza de escribir, y saber que estará en el rumbo de los que amen la música, pero no como yo, soy diferente, del siglo y los demás. Así oh poderosa escritura que hoy mantengo, que misma quemaré pero que me encanta escribirla, saber de lo que soy... De qué sirven los maestros, si jamás buscan tu verdad, tú origen, tú descubres la inmortalidad en que has de vivir, poseer, dominar e implorar, más entre instrumentos a los cielos, que se oiga tu voz”.

   Y Me conozco enteramente8
Benevolencia no presente,
Mi persona será así,
Pero  fuera felizmente
si  hay un labio carmesí,
¿do ha de estar vuestra belleza?,
¿cuán ha de esperarte a ti?,
¡deseo tibia terneza!
Venid más que junto a mí.
 Abriré tanto mis brazos
Que en ellos te quemarás,
Habrá besos sin rechazos
Y  en ceniza me amarás.

 "Enamorado de un sueño
Quiere su felicidad
Ser más que su mismo dueño
Y sin su cruel soledad".

 En la madrugada de esa misma mañana una dama de gran garbo se pasea, con trapos de flores tejidos, melena larga a color del alba del aurora, rojizo y de óculos mismos como  el paisaje verdoso, bien hombre contempla tal hipnotismo, da que es su elección de poseer, así como su misma música lo había poseído, consintió que era el momento de aprovechar, e ir y buscar, y dar de sí así muera sin amor, hombre valiente lleva sus papeles escritos, y aquella pluma que lo acompañó en noche, era su material de consuelo, de refugio de encontrarse con sí mismo, era lo único que tenía, y sintió que había algo que le volvería la sonrisa, aquella dama, acude y enfrenta a un desafío que le envía el destino destructor.

 Conde: Buenos días señorita,
Qué dicha es para mí verla,
 Condesa: Ah sí y que más se repita
Conde: Un placer  me es conocerla.
 Condesa: Un elogio me es señor
Conde: Estaba solo y viniste
Hay un logro sin rencor
Condesa: y es porque tú ahora me viste
Conde: Así mismo es bella flor
 ahora  me sonreíste,
me alegra ver un albor
tus ojos de paisaje existen.
 Condesa: Oh buen hombre halagador,
Gracias por ser tan primor
Y Me agrada  conocerle,
Conde: Igual limpias mi dolor,
 más saber que poder verle.
 Condesa: No sé qué es lo que sucede
Pero hay algo que procede,
Conde:  ¡Sentimiento de atracción!,
Que  siente en un corazón.
Condesa: ¡ay Así será oh buen hombre?,
Conde: Lo confirmo  y no se asombre,
Condesa: Nerviosa para el amor,
No quiero sentir temor,
Conde: No sientas oh vida mía
Daos la oportunidad
mereces felicidad
en  continua alegría.
 Condesa: Prometedlo sin la risa,
Sin evasiva en lo amado,
Conde: Prometo reina sumisa
Por renacer mi costado,
Por volverme la sonrisa
En mi corazón llorado.
 Condesa: Ven a mis brazos ternura,
Vive en mí y consume mi alma,
Conde: tu aparición me asegura
Que iré donde ti y en calma.
 Condesa: Amor existe y qué rápido,
de sentimiento mi amor,
Conde: Así consuela y qué sápido
 Es sentirte en mí sabor.
 Condesa: Eh Me sonrojas y qué ávido
Me seduces mi señor,
Conde: Porque soy más que  fantástico
Que es tuyo de este hado amor.
 Condesa: Oh arde  mi intimidad,
hacedme tu mujer,
Conde: Si mi fiel divinidad
Te acuesto y te hago encender
Entre el pasto de lealtad
Y os hago sentir mi querer,
Condesa: suspiro en felicidad
Susurro en tu boca mía,
y ya sin soledad
Que anduve de esa empatía.
 Conde: y qué sueño me es querida
puedo amarte mucho más ,
sin irme de vuestra vida
y hacerte mía además.
 Y Te amo igual mi condesa,
Que puedo hoy más que besarte,
En estos pastos  me besas
seguir hasta devorarte.
 Condesa: Siento libídine ardor,
Mi profundidad mojada,
Tu igual de mi espasmo amor
En ser de dulce llegada.
 Conde: Dios mira esta amada acción,
Que está llena de ardua musa
feliz  nuestra introspección
y de entrega no difusa.
 Condesa: Sino clara de pasión
Que hoy se siente no confusa,
Y así es tal viva ilusión
Que en besos hoy se profusa.
 Conde: Nuestra piel, y nuestra esencia,
Nuestro amor, mi entera ausencia,
cuito hasta que os conseguí,
y me recibiste a mí.
 Condesa: Siempre así todo será,
Siempre así vivirá amor,
Jamás de mi te irás
Porque eres mi buen  sabor.
 Conde: Así  de amor latirá,
así de sueño  te quiero
y quien siempre le amará
por el orbe y cielo entero.
 Condesa: Igual soy tuya mi amar,
Mi cuerpo, alma con lo bueno,
Y satisfacer tu ardor
En lecho y después de muerto,
Sin irme mi seductor
Que me infectó y embrujó
Más que en este verdoso huerto.
 Conde: ay Qué gran satisfacción
Me es ya que no hay desierto,
Viva la composición
Que escriba por ti cubierto,
de vencida postración
ante mi amado concierto.
 Condesa: mi amado compositor
cantases nuestro realismo,
ay me siento alegre amor
porque es el romanticismo,
y más tú lo harás de honor
ante salvación del mismo,
donde llenas de valor
al corazón sin abismo.
 Conde: Bravo mi dulce primor,
Excelente lo que explayas,
Mi lenguaje es luchador
 Y tu mía a donde vayas.
 Condesa: Así es mi buen soñador
Que beso en toda mi gracia
Y duermo ante tu calor
Ya que no existe la desgracia.
Conde: Duerme tranquila mi amor,
Que os cuidaré con toda alma,
soy el todo y protector
Que te dará siempre su aria.

 El mismo joven abandonado de sí misma vida, por no haber poseído una pasión de carne, que la mayoría les habían fallido su corazón, se sentía más que desierto en sus cantos, y pudo sentir que su vida era la misma perfidia del caos, ignorado del mismo Dios, prefirió sentir que la única consolación era escribir la postración que sentía, que veía en su universo, así de lejana situación se aisló realmente, ya que yació en ese paisaje repentino, se posó, hablaba solo, no sabía con quién más hacerlo, era una tragedia su vida, su fortunio mismo, esperaba un aliento de calma para poder volver quizás ver que puede vivir, sí, así fue, así el destino destructor le vuelve, le da una oportunidad, sintió que no estaba solo quizás, no sabía que iba a suceder con tal efigie que contempló en su madrugada mañana, fue el relato para cambiar, retornar sus compases, sus escritos que sean de más vigor y entonada de su lenguaje, de su facultad humana, de su alma desprendida a luz, qué mejor con los labios que lo besaban más aún, que lo envolvían de tal  jocundo encender, de reír y jurar que era su único primer amor de la felicidad, sí, así mismo el mismo conde solitario tuvo lo que la vida jamás le pudo concebir, de sus hojas logró sacar el llanto en violines, el piano, clarinetes, violas, chelos, vivos, que hizo hablar de su gemido corazón, ver la gracia, la gloria de un humano a la multitud que existe, ya que era tan empedernida su alma, por como la misma vida vidorria le había tratado, volvió a ver que sus notas eran las que él alguna vez quiso escuchar en su alma, se podía dormir en paz, y escribir en donde vaya a ir en dulzura con su mismo amor,  así es, así pasó, así vivió, y así amó, y concilió la paz con Dios, y pudo sucumbir sin la pena inmortal, y descansa amigo que como tú nadie más ha de entender el lenguaje de la facultad eterna del vivir amatorio de un arte tan romántico de la música en definición; si amáis y sufrís, pero vuelve amar, lucháis y revivís.

sábado, 15 de febrero de 2014

La verdadera señal de un escritor.


 La verdadera señal de un escritor.

 Quién dijo que para escribir 8
Tan solo hay mil ideas que rondan, 9
solo eso es diluvio a fluir
Entre tu corazón que explota,
Entre esos cantares que suenan
Entre los días a tus horas,
Y qué mejor arte conlleva
Si notas una flor que adoras,
Donde solo tu más la piensas
y escribes de mil  dulces formas,
hasta realizar la grandeza
que al tiempo se transforma tu obra,
y forma parte de tu pieza
y que si conviene asesora,
que es la bienvenida belleza
que más recibes con aroma,
y que poesía amanezca
de apología misteriosa,
y que poeta más ofrezca
su ternura  maravillosa,
y que su alma no se detenga
por si lo merece la moza,
tu profunda musa y contenga
ese romance que te roza,
y consienta que tú la besas
en palabras tan amorosas,
y tanto que ella se repleta
como si le hicieras la cópula,
su figura el mismo poeta
que en libido cándido goza,
y ni a otro lugar no vuelas
por tener a tu misma flora,
que destiló la misma estela
de soledad que era vidorria,
y qué milagro se refleja
más al besar ella en tu historia,
y convivir sin la ruin guerra
en tu vida de la gran gloria,
y así entre tierra nada aterra
por ser tu amor de la victoria.





















No quiero cometer el mismo error que tuve en mi pasión pasada quizás, di tanto querer para solo hacerle sentir desprecio, o era una mujer que no me merecía de un principio, vinculado estaba a pintar su mundo de esa candidez que mi mismo yo quería dar, pero ahora alguien vive lejos, sin mi roce mismo he de dar, hasta cuándo?, hasta en mi misma realidad sé que es un dolo todo lo que veo en ella, nola amo si quiera, pero le digo que le amo, y todo es falso, ella me amará como dice, no creo, amar es cuando tan solo unes tu cuerpo a un lecho y sientes esa calor que corre por tus ansias de consumirte en ella, eso puede llegar a sentir amor, olvidar el pasado mismo, y corresponder un sentir amado, pero no como el que está ocurriendo tan ambiguo en mi territorio de mi paso, no sé cuánto más dure esto, o la mentira, tan joven es, mayor soy, si la tuviera cerca, si la besase al menos, si fuese mía una y otra, seguro que quizá me enamorase, supiera que existe un amor para mi partida nueva de la vida, pero no lo es así, sino distante, alma agonizante, más de amor apasionante… de besar y palpitante…no existe, no persiste, mejor que seguir en lo que pensaba; y deseo desde el día de mañana, estudiar y ahora trabajar, buscar mi origen de vida, mi presente, y preocuparme de mi, saber que me espera, y seguir más sabiendo quién soy, y de qué pasión pertenezco realmente y la cual me ha mantenido vivo, y de mi ser en mi sentimentalismo, tan romanceador que soy a mi orbe renacentista literaria y música clásica de mi alma poética que me identifica y me describe como persona, de donde provengo, y que he sabido que es mi realidad, y que nadie va cambiar, y que siempre a eso voy amar, con quien esté en mi relatada vida ha de arrullar, sino se puede ir a navegar, y ser fuga y sin verle llegar a mi venida.