domingo, 14 de abril de 2013
Ansiedad de una ninfa
Ansiedad de una ninfa.
Oh cuánto desvelo sin amor de nadie en cierto herbaje mísero; que ni bandido aura escucha el ruego, porqué criatura de cántico sagrario no hace oír a un tierno ser, preferís orbe ver a tan legible ninfa asolada en pasto de alma árida, de sentimiento tan virgen solo la dulce calma que alimenta mi universo a dichoso encanto a libros de idilios, en auroras sintiendo efluvios del astro dorado como besos del mismo amor de la historia...¿cuán ensoñación hace crecer a una esperanza que está mustia?, ¿alguien andará por este campo para poder hacer gozar a la ansiedad del ardor, volcán, explosión, locura, anhelo?, ¡oh al ser!, quien merezca, quien devore y para el sempiterno vivir, y sonrisas sin ya sollozar el violín de mi corazón. Acostumbrada de años a escribir en ciertas tardes como consolación a la vida; de pintar lo que tanto hace cantar una pasión, de sentir las mismas historias reales, quizá las nubes de esos ojos lloviendo, y llenando lagunas por lo inalcanzable, creando personajes y sintiendo benéfico sortilegio que vives, entrando a un nuevo mundo soñador, y las líneas son tan infinitas que son días sin poder dejar de acariciar, relatar al paraíso, cual os consume, siendo adorada, amada por el tibio y tierno pincel que retorne la pérfida vida, cuán libre seré si alma misma vuela hacia cúspide vaho y siente que puede respirar, que el canto de los ríos le roce y arulle profundamente, podré creer que ese amor de historias es visible, y sentido como se espera alumbrar y no eclipsar, oh metáforas que expresa condolecida y compungida alma, para tal profuso enorme vesania, que la tinta de este corazón no sea vano, oh por una postrera vez oye las súplicas, que ya no siga desnuda y acostada, ayuda que sienta aquella figura que abrace y le susurre en voz melódica, necesito que la venturanza y no un sino de condenación eviterna, podré vivir si logra un bandido roba corazones a mí llevar, y que a sus ojos embruje para la eternidad de la felicidad que llora y llora en mi libro del amor.
Había un secreto para el apogeo de su agonía, un día por la mañana la dulce ninfa se durmió completamente y dejó de escribir con el color de las rosas que poseía, y su libro hojas secas de los árboles, tanto aroma había en su lid del amor, cómo sentía odalisca de beldad aquel sueño, nadie en su tierra había poseído ese hechizo, es como si su alma estuviera presa bajo las cadenas de un mundo negro, quería ver destello, de una efigie, imposible como se nota en su rastro que escribe. En misterio de un corazón buscaba de igual vesánica ilusión, antes que se durmiese un bandido escondido oía sus relatos que ella pronunciaba al viento, de tal tormento, de tal angustia, oh su mismo sentimiento se había acelerado, temía decirle algo, esperó que terminara, al verla dormir empezó a pintarla en una manta, ella acostada y el asomado viéndola, la pintó con tanta dulzura que a su imagen la esperaba conquistar, para un pintor una dama es una historia, una divina poesía, a cual se recita con la pintura del corazón, cómo olvidar aquel audaz una tentación de querer poseerla, la veneraba que ni era posible de tocarla, solo esperaba que la hermosa ninfa se despertase, ahí podría por fin aparecer y contarle lo que ha sentido. Logra la tierna ninfa despertar en aquel pasto, y queda sorprendida cuando su mirada voltea y ve al hombre, se asusta, y se cubre el cuerpo de un manto rojizo, y el hombre sin más timidez le empieza a contar todo.
-Cómo ha sido para los tormentos que se escuche tal inmenso grito de un corazón, mirad y sentid que el anhelo de años ha llegado para regocijaros, no soy mala espina que sentiréis en los días, soy más que un abandonado más del destino, de la familia hipócrita que tuve, todos engañan y abusan de ti, crees en aquellos y son la espada, podéis verme, lleno de pintura en cuerpo, no más que un pintor solitario que pinta su corazón para alegrarse, pero más al saber qué buscáis vos dulce ninfa.
La ninfa al ver su relato quedó callada, y sorprendida al oír tales palabras que él le decía, sintió aquellas sensaciones en todo su cuerpo, y un indudable querer pero de mala forma le responde:
-Cuán ha de saber de mi, me habéis vigilado y espiado durante toda la noche?, qué valor tenéis para ser descubierto en vez de aparecer frente a mis ojos, parecéis un truhán, o pensabais hacer algo peor, y más al verme tan desnuda.
-No os vigilaba ni os conocía, solo caminaba por estos campos en busca de lirios y adelfas, dalias para pintar, y una voz tan cálida oí bajo los árboles, sentí voces de una ninfa perfecta, única de cierta tierra, soy tímido, me asomé y le vi, pero ir ahí me daba vergüenza pocas veces he conocido bellezas tan astrales, no sabéis cuán me gustó más al oírle relatar todo lo que decía cada vez más y más, pinto para el amor invisible, soñador, poco real para un hombre, sentí que al amor vos necesitabas, me pregunté podré ser aquel reino?.
La ninfa cambió de parecer, conmovió más su alma y sintió que este era un hombre noble, y que estaba muy solo, pero muy solo como ella misma.
-Esa decisión no puedo responder, hay en este mundo muchas apariciones que debes conocer, no quiero ser consumida y desierta a un despertar, debéis ganártelo, una vez dije que cualquier hombre podría escoger pero mi alma así esté ansiosa por los labios, por una lujuria, más prefiero esperar y ser correspondida que llorar peor.
- Os juro que por vos conquistaré hacia entera felicidad. Os comprendo, respetaré vuestra desición, tenéis en mí la palabra.
-Qué es lo que tenéis en vuestras manos envuelto?.
-Es una pintura que hice cuando vos dormíais, no sé si enseñarla, me daría mucha pena.
Se la muestra a la ninfa.
-Es una pintura que hice con el aroma de las flores, pinté sintiendo una ambición inmensa, os veis tan igual, a cualquier inmortal podríais enamorar, sois tan odalisca, tierna, dulce, con mis manos os besé, cómo quisiera que no sea un sueño, que si hay un corazón es aquel que pronuncia tu amor, me enamorasteis, me hicisteis sentir olas, tornados, una pasión volcánica, mis manos desesperadas de daros cariño, sobre vuestra tibia espalda, de acariciar vuestro cabello, de veros a esos ojos como hoy los veo, ansías de todo, de verdad queréis esperar la confianza, si tuviera una cinta de mi vida os la mostrara, para que conozcáis de donde vengo, y que siento.
El hombre contaba tanto de lo que pintó y sintió, que a la ninfa pudo convencer, le dio en su corazón ese amor, y al ver la poética obra de gran valor, llena de vida, le dio un beso y pudo sentir aquel hombre una mujer en su calor, sus labios cantaban que el paraíso es aquel paisaje en que vives, no muere si lo consigues, es real, si sabéis esperar, así haya aquellos diluvios, de los ojos sí de los ojos y del violín triste del corazón.
-Ahora es este nuestro nuevo mundo que viviremos contando más y más, sin las sombras de las tinieblas del amor, puede más la confianza hacia los ojos que veis dulcemente.
-Así lo es tierna ninfa, hoy que mi espíritu siente perfume de una vida buena, jamás creí acariciar vuestro cuerpo, sentirlo junto a mi carne plena, aquí acostados vos y yo, sintiendo la serenidad, placidez, pasión, felicidad, unión, sonrisas, besos, caricias, ansiedad, y el más heroico querer que existe, y que vibra de emoción.
-Hoy por fin merecida, gracias a vos puedo sentir lo que tanto en mis libros de idilios había rogado, o de otras historias leídas, por fin puedo sentir que somos esa historia que vivimos, que vamos a poder relatar, que conocerán, que es, y perdurable hacia el empíreo sacro, y sin la muerte misma, oh amor, abraza más mis muslos, regazos, engendrad más este placer, jocundo, nítido, dulce, fuerte, ola son tus impulsos a mí océano, devorad, y hazme explotar como un volcán, los orgasmos que jamás han salido del coito interior.
-Un día sabía que el infortunio iba fenecer y aquella gloria iba parecer en algún milagro, que sois vos, que podría dar arrumacos, poseer, ¡oh quién iba ser que hoy?, y ser mía a una mujer, hoy doncella me es al sentir, ¡oh ninfa querida!, ¡oh mía, mía!, que canta hoy feliz el amor, puedo sentir eterna vuestra caricia a mí carne completa, desliza mi glande suavemente en la cavidad de la miel de la pasión, tan dulce me es consumiros, senos en aroma de mujer de flores, labios como tenue dalia, quien besa y me hace feliz, oyendo vuestros gemidos hacia entera noche, más sagrada que el pan de Dios sois vos, al cual hoy como cada parte, pies, muslos, labios de la libidinosidad extrema, eterna, de un caballero soñador, hoy sonriendo de vasta felicidad, a su ninfa hoy pidiendo el intenso gozo excitante, que acaricio vuestro clítoris, pedís más, mi legible cuerpo encima de la manta sagrada, vos con las piernas abiertas, entregada a más libre pasión férvida, de un mundo erótico como hoy os siento mía, mía en el lecho de flores, estáis cubierta de fresas, cremas, bañada de éxtasis, climax, senos tan dulces, oh mis labios y lengua sápida consume a las partes más íntimas sin la aversión de comeros, sentiros, al pubis, perineo, ano, clítoris y a quien hago disfrutar de ardiente sensualidad de más coito romántico.
Enseguida la ninfa exultante explota:
- oh amor qué Dios sois en esta cama de flores y fresas derramadas, oh amor, me encendéis la piel, oh qué divino dais, me hacéis gemir, mis latidos son fuego, me quema el cuerpo, vos hombre mío, perfumaos de mi carne, ya siento mi cavidad de orgasmos intensos, nuestra carne sudada de emoción y de lo que siempre quise conocer.
-Mi pintura ha sido un hecho que iba regocijar ambos corazones perdidos en la penuria de un infierno; me gustáis profundamente, ¿cómo a mi tibia carne tenéis de ese sabor sexual?, ¡oh mujer!, ninfa que para mi escribiros hoy es un sueño magistral a vuestra figura de diosa, vuestra piel tan fina de creación que a mí poder llegó, a mis brazos para devoraros, amaros, consumiros, sentiros, gozaros, besaros, alegraros, haceros sentir viva, cálida con mis besos, hacia vuestros íntimos sentimientos que brotan deseo en mirada tierna, ¡oh ninfa mía!..
-Caída y entregada rendida, una noche placentera, y decidida a que me toméis en tal hechizado y prendado calor, un libro de amor, que hoy se relata para la historia, ¡oh! de clemente heroísmo junto a vuestras dulces manos que me acarician aún mucho más el pubis, que desmayo a gemidos, y que me hacéis sentir el prepucio más meloso y fogoso, ¡oh me hacéis ir más que al reino de los inmortales!, mi saciado y dúctil cavidad aún está ávida, estimuláis mi cuerpo muy intenso, de varios movimiento y posiciones de la locura vivida, que nos hemos bañado de orgasmos en nuestra piel, y del divino sabor pasional, que solo amando realmente se logra sentir este idilio inmortal.
-Cuán excitación se vive en la lujuria que hoy es deleite magnífico, si es posible tocaros el monte de Venus vida mía, pronunciad mi nombre, y dejad que os bese aún más la mejor ambrosía de las mujeres del mundo mortal e inmortal ante hadas.
-Haz lo que queráis de mí, soy quien ya sus líneas no tienen qué decir sino que sentir, y dejar que vos toméis más el poder, y podáis hacer que solo la mandolina hoy cante, a gemidos al cielo, y podáis dar un vástago que tanto en un amor se implora, a la nueva vida, al nuevo comienzo, y al amor que se esperó para querer, romántico, armonioso, que vuele hacia la cara del universo, que brille, rutile, cante, llueva, calme las olas, y se manifieste como el único y postrero que existirá.
-Ya la noche con el viento bisbisea nuestros nombres, "amaos inmensamente, pintura sagrada de un amor y de huerto a un nuevo frutecer de su rama, y quizá más astros, son un idilio que se debe confiar y jamás recuerda olvidar, porque es él quien estará sollozando oh violín o piano en alcoba sin canto, ámense", somos nosotros... a vuestro cabello respiro, beso y abrazo más a vos de tal ensoñado y arrullado querer de dilección.
-Jamás se irá, no hace falta ver un presagio porque él está aquí en el corazón, el que ama llega a lo vetusto de la vida.
- Venid a mí nuevamente, siento un tornado dentro de mí, energía vital, hacia vos, oh musa divina, pintura bañada de mis besos, oh qué empapada aún estáis, divina, exquisita, sibarita entregada a mí, y oigo que gemís dulcemente, más movimiento al sonero de vuestra voz.
-Hambre de esta ambición que en la soledad no había conocido jamás; hoy he conocido, lo haría toda la entera vida, todas las noches, todos los albas, y amanecería, como hoy lo hacemos, bajo la luna cristalina, quien nos sonríe, y que hacia entero universo nos encontramos, ¡oh bandido y caballero mío!, ¡oh amor!, da más que ya siento que vos vais a estallar al magma, ¡oh mí caballero!, ¡seguid!, ya he derramado y manchado las flores de más transparente orgasmo, qué gemido, ¡oh amor!, oh sois mi Dios de la lujuria ardiente, oh te alabo, mi momento más emocional, en este amanecer sin contar cuan ha sido, es vasto lo que he sentido, con vos, de magia.
-Así os hago sentir qué bien mi ninfa amada, ya amor he podido daros el beneficio a la nueva luz de esta relación en la polución, ya a la espera será, hoy oh amor, seréis por siempre aquel libro que esto se contará al mundo que hemos vivido, y de qué manera, no hay amor así en otra esquina, de milagro, de centello, somos los dos, los dos una poesía interminable de la historia.
-Me encanta oíros, y todo lo que decís escribís en mi espalda, romántico, quiero que así siempre sea este delirio inagotable, y amor inmortal que soñamos los que de verdad a un amor veneran, hoy solamente ante los ojos de la virtud nos decimos que hemos vencido, la penumbra, una sonata menor, que oscurece un alma llena de vigor, sino una oda de canto libre al compás, eso somos de aquel verso libre, de la prosa que se relata, sin aquella métrica de la esclavitud de un amor no conseguido.
-Así mismo es, así mismo somos, un obra musical que sin publicarse siempre sonará, de tantos sonidos que ni los poetas conocerán de donde viene aquel estallido de voces. Puedo deciros que Dios no existe, tanto suplicio del pasado que ni oía la virtud que estaba yo creando, siempre ignorado, y creyendo en mi fortaleza que me ha hecho vivir. Cuán no caminé perdido, ni una voz, ni una imagen, nada, solo yo, y al camino fue que os oí, fui yo quien os encontró, nadie más.
- Así lo es, así es la historia, así la perplejidad de un ser que vivió, que creó estas mismas aguas, esta herbaje, la vida, los animales, la tierra, el universo, pero alguna vez nos ha hablado?, porqué ignora todo lo que a veces pedimos, si ya no creemos dime, ¿cómo vamos luego a vivir?, ¿a don iremos mí amor?, o quisieras ser solo polvo, favila, la nada, ¿no os ponéis a pensar don quedaríamos nosotros?, ¿se perdería todo lo que buscamos?.
-No lo sé, y no quisiera perderos, lloraría inmensamente, mejor me arrepentiré a las banales palabras que dije, me siento el hombre más feliz e infeliz del mundo, mi único pecado fue haberos pintado, haberos dibujado tan desnuda y sensual, mi ilusión, pero de aquel pecado me siento feliz, porque fue hecho real hoy.
-Me es tan poético escucharos, me ennoblecéis mi alma, vamos a confiar en Dios, él nos salvará en aquel día, más bien sentid que fue él quien nos hizo encontrar, tarde pero no sois feliz?, divertíos conmigo, celebrad, acariciad, besadme hasta dormirnos, oh de este amoroso y milagroso amor, rendimos ofrenda de amarnos siempre y que el reino nos cuide de todo mal.
-Poseemos almas en esta vida, cuales volarán hacia el mundo eterno que en la biblia se hace llamar, la vida de los buenos, quienes brindan a su mismo prójimo y amor aquella bondad de amar, de cuidar un forraje como fue creado así mismo de la mano de Dios, nos encargaremos de cumplir aquellas palabras sagradas, y de hacer vivir este querer sin sucumbir en las llamas del averno... oh u os beso toda entera mi grácil ninfa que de cantos me ha llenado la dulce vida que ahora oigo más, mi mágica maravilla.
-Las palabras de un libro son reales cuando las expresáis con la sangre que corre de cada rincón del más poderoso amor; así como hoy vivimos hoy vos y yo, todo será como está escrito y hasta la eternidad, aquí de este paisaje que nos dio Dios, hogar de fresca naturaleza que hoy soy su diosa que este forraje cuidará con vos mi buen amor, sin más palabras que decir en este anochecer de rutilante luna, las palabras de una historia que hoy se pintó y se vive.
El amor tan inmenso que se esperaba palpitó, pero una ambigua creencia pudieron tener fe, la sonrisa prevalece bajo la luna radiante, estrellas resplandecientes, besos y de libidinosidad en cada anochecer y amanecer, disfrutando del nuevo fortunio, cada mañana juntos caminando los campos, bañándose en los ríos, cantando ninfa a su amor, devorándose entre los ríos, que su amor es tan casto como los ojos de la madre de María, tan noble como la voz de Dios, tan dúctil como el cántico de un ángel, beato como los mandamientos de la vida. Así se aman, así viven, de risas y emociones en sus ojos que alumbran al campo en que están, siempre unidos en aquel nidal del amor cálido en carne desnuda, ilusionado, apasionado, fogoso, bendito, eterno, vivo, sonriente, triunfador, noble, e inmortal por el sueño más milagroso que en la página de rosas existe.
viernes, 5 de abril de 2013
Idilio indefinido
Idilio indefinido
Feligrés luchador en su creyente y apacible idioma del humano, cuan a versos cantasteis, de loable fortunio a la virtud del ente para dibujar lo que no se ha pintado, y mostrar lo que en clandestinidad está sin darse a ver en aquellos auroras de un nuevo día, conteniendo todo el estado mental a la legible tierna adelfa, cual en efluvio de sol acariciáis mas de infinita escritura, arrulláis dais creación, una historia, fantasmagórica del alma, para hacer brillar a prosopopeya vencida, en vuestros alientos, como si el mismo índole personaje fuese el mismo autor, cuán no vivir de soñador amor, más si en misma vida propia a veces no la encontráis, mas a veces para conseguirla en el relato es posible de besar... ¿Quién juzga al alma de un sentimiento más por un soneto y su línea romántica, lírica de su verso, no entiende nada, aún el alma es esclava del canto al amor, aún no sois libres, están presos bajo cadenas, la existencia será oh gloria de su eterno vibrar cuando el día juzgado o de mortuorio vivir os deis cuenta ¿a don ha de ir vosotros?.
Podréis ver a entero autor de una obra que escribió, del mismo que manifesté.
Tembloroso mar, naturaleza sin el matiz verdejo, manta sacra desaparecida que abracé, anhélito que rogué, mustias océanidas de una que soñé, de aquellas Nereidas, ríos de penurias ya sin oírle a una solfear... ¿genocidio de un diantre en torbellino del fuego?... hogar y en desvelo desde mi llegada, en un lecho añejo de ramas y maderas duermo, el perfume que respiré que siempre había envejeció, jamás imaginaba que la esclavitud iba ser aquí, pero de quién, ¿será de un fenómeno de la misma existencia que quiso herir o de quien nombré?. El navío soportó apenas los torrentes vientos del océano, mi búsqueda fue traer ante largos años semillas y nuevos propósitos para esta isla perdida, mas ante el desafío perdí todo lo que traía en años, una ola dio al bajel y las prendas de gran valor se fueron al naufragio, el mar furioso, temía mucho, pero arriesgué la vida para buscar mis pertenencias, me lancé al mar, logré hallar el cuadro de una mujer que había pintado y con el cual había ganado, pero las monedas de oro que obtuve se perdieron, todo se fue, todos mis sueños, en un solo día, volví a la tripulación, veía cerca la isla en el mapa, sentía porqué ha de cambiar tanto este océano si era tan sereno en tiempos pasados, más el viento era quien me susurraba cantos, y ni ahora un encanto dócil al oído, sino lo contrario, e indomable, me preguntaba, ¿será que está embrujado para tratar a su navegante así?, llegué a la isla, grité, ¡Isla, oh isla de tiniebla entre brumas, y forraje desierto y ni un soplo de vida!, y de aquella musa que pinté en mi pintura, le había prometido que iba llegar pronto, cómo había sollozado ante mi hombro que no me fuese, que aquí no iba a vivir a ese grácil amor que recibía en cada noche y alba de sonrisas y de mágico querer, le dije siempre en mis memorias estaréis pintada de vuestro hermoso rostro,, más en el corazón la lluvia de besos de las noches fogosas que vivimos, y sentire vuestro aroma de mujer pura, que solo enloquecía mi sensación, aún lo suspiro y me es un dolo quereros así. La única virtud es que no existe ni un redentor que me haga entender la injusticia que hay para un poeta muerto, hubiera preferido no haberme ido y que sucumbir a vuestro lado, y no morir así ante los días que me toca soportar, de llantos, tormentas, miedo, pérfido destino, oh amor paupérrimo que me engañasteis hacia dicho fortunio, no existe la virtud del humano, ni lenguaje que calme a un ánima que en tragedia se encuentra, de qué hubiese servido traer todo lo que creía, si la natura deidad iba desaparecer.
Cuan postración para individuo que idolatra en todo corpúsculo a soñadora pasión; jamás en un sendero es la flor eterna que vive sin sus hojas y gama, y ni deja el vástago que se clama. Hoy la consolación es para el mismo elogio hablar con misma existencia de lo que en mi se contiene, no se puede ocultar, no ser recóndito al orbe, sé que las letras son poderosas, inmortales, y que de ellas un héroe queda, así sea en lágrimas perennes, vive y más si es hacia los berilos en centellos que rutilaba, siendo tez entera de tenue y dulce olor de adelfa, o dalia y sus pétalos de brillante universo de su cabellera que envolvía dulcemente en noches y auroras más hoy es desierto sin su aroma. Preocupado si el andar de un roncal por el viento ha de cantar siempre, solo lóbrega arias al ambiente zurrusco, oh a cielo fusco del inmenso, temible espíritu, queriendo rozar con su tibio vaho al lugar en que existe, que ya no es el mismo ruiseñor que era sonrisa y de ánimo grato, todo retorna en legible sentimiento, sin saber qué ha de suceder con él, vuela, vuela y seguid hacia donde debáis volar, respira ese aire que aún puedes hacer, luego no se sabrá si podrás hacerlo. Cómo confiar en la ley de la humanidad que dictó en misma montaña sagrada en mandamientos, y que todo buen ciervo iba seguir su mandato y ha de tener fortunio, más cuando no existe ni misma gratitud, qué habré hecho, cuán noches no os oré, no puedo entender, y que el mismo gozo viperino de la oscuridad abrume y sea más fuerte que la virtud de la beatitud, y me haga tener miles de preguntas... no me siento feliz, cómo quisiera olvidarme de todo lo que me ocurre cada día, y así poder sentirme en lo que soy realmente, hacer lo que siempre me ha gustado hacer, seguir tal bondadosa emoción, de explayar al mismo orbe o más la pluma que llora, de un personaje inmortal, jamás que de tierra se haya emotivado por un indecible rincón, si una vez tuve el amor, que logré besar, acariciar, escucharle hablar, aprender sus nuevos relatos, sus nuevas novelas, a cándida escritora, de dar lo mismo que el mismo enamorado, juntos abrazados, agarrado de las manos entre risas, entre miradas brillantes, en un mismo lugar, una chispa ardiente que no se apaga, un destello por la eternidad, ni una tentación maligna, de un coito pasional y fervor, entre pieles calientes, sabiendo que no va engañar ni pecar hacia milagroso amor. Cómo quisiera que me oyeras, ojala este memorial algún día podáis leer, al lugar lejano que estéis, vos es para mí, y yo soy para vos, vivo aún en el olor de vuestros senos, clítoris, labios, caricias, monte de Venus, la virtud de poseeros, me hace decir vesánicas palabras, de poder levantarnos juntos en una odalisca alborada, de otra vez entregarme a la carne predilecta más divina que diosa de un reino, llenar de esta hambre que me tiene pálido, oh en esta noche de luna, como vuestros ojos, ahí os veo, de que me podáis mirar, soy tan inocente de la vida, tan humillado y solo, solo vos era lo que tenía más noble y tierno en el corazón, me dabas fuerza a seguir creyendo en mí, en la musa porque ella erais vos, y sois porque aún me persigue, hoy de noche, hoy al canto silencioso de mi voz, que hoy se desvela en esta vándola y vorágine alma, de vidorria a vos, sabéis dulce amor, no creo en Deus, solo es la espalda de este hombre abandonado, más honor y plegaria del mortal, ni un soplo y ni lo que ha de merecer ofrece, la historia es injusta, la vida os zahiere como quiere, hay que ser uno el mismo hombre porque no hay nadie, ni manto imaginativo que os cubre de fe, de eso que está muerto, las virtudes que se logran, son nada más que placer del que lo genera, construye, mas hoy no se entiende, qué fue lo que ha ocurrido oh a buen tétrico romanceador, con sueños, me estoy durmiendo en la mesa, que ni agua y alivio hay, tortura y más odio, rabia se siente, o imaginar a la mujer que adoráis amándola en las letras, que os volvéis loco, que no podéis vivir en paz, hasta saber la verdad de la peor situación que ocurre en los males a un escritor. Se repite cada vez más mis incertidumbres al horror de la vida, ya más de dos veces que mi corazón arde en llamas, debo descansar, me siento cansado, mis ojos se cierran, qué frío siento, apenas las velas resisten, nadie en este hogar, qué negro tan oscuro cielo, y ni una estrella fugaz, para un pérfido anhelo, ya que ni ánimo y de buen carisma siento, ¿he nacido para esto, vine a la vida para ser así?, ¿por qué es la existencia?, fue la creación, si es él, porque deja el infierno a los buenos, y los males siguen en la cima de uno, si me veis o me oís o si de verdad existís dame una señal, no sé pero dame un efluvio, así podré creer y hacer lo que vos me pidáis y realizar en lo que anda mal de mí, y seguir buen camino para esa única alegría a cual lloro, sino podéis decirme nada, no volveré a pediros jamás nada, y si ha de morir en las cenizas de un tártaro he de ir o reencarnar en un ave para ser libre de este dolor... me dormiré diario querido, conocéis perfectamente a vuestro amigo, solo vos me leéis y me entendéis, sois mi espejo inmortal, siempre doy la imagen y de esta historia que termine a donde tenga que llegar, mañana buscaré más tinta, para seguir esta línea que no termina del sentimiento arduo del corazón.
Bienaventuranza a los cánticos dúctiles del viento que sopla de milagro; hoy me encuentro en amanecido día, oh no sentí un aviso de tal pedido, solo entre semblante de inquietud, violines se oyen atrás de una montaña, ¿de quién será?, ¿será una alucinación, o es con quien podré dialogar al fin?, voy hacia el otro lado de la cima, y es una caja que había tenido de música, la que había regalado a aquella criatura, aún sigue con su misma belleza, pero ¿porqué habrá sonado?, porque solo para que suene debe de cantarle alguien, don está ese misterio que me hace perder mis razones, angustias, no entiendo estas vesanias, recuerdo, sí, así es, cuando entre una noche brillante, de luna plateada, sin brumas, y más que cerúleo divino, céfiro de su voz hacia mis labios, dichos de encantos, prendada al más fiel de la carne, cohesión, y de vital energía, que prometimos no lloras, que prometimos seguir hasta que un asteroide desapareciera dicha existencia, cómo mirábamos cada estrella entre sus figuras abstractas, pintábamos con la mirada a nosotros dos en un corazón de mil estrellas, escritas en esos cosmos nuestros nombres, juramentos, sueños, roces de eterna noche, sonrisas de armonías cálidas, como los besos, que en este viento ya no ríen, de inmenso tono... vencido entre este aurora sin el calor del abrazo y aroma de cuerpo entero... pinta y pinta pluma el sendero que de la tierra no hay verdor, desierto y desierto... espectral, es un corazón, lágrimas de sangre con mareas que desangra a la flor... La única consolación de entero ser es dibujar esas imágenes que se muestran en el ahonde de un centro, poder decir cada segundo de lo que realmente os habla, y consumes, "aún os amo y salvaos del terror que viene a destrozaros", pero a la vez oigo esa voz en el viento, roza mi oreja, qué locura, su dulzura, su crema, odalisca de esta isla, arullado a sus dulces palabras, pero es extraño, no había pasado esto, pero ¿por qué esa advertencia?, si me pudo decir tales dichos, ¿dónde está ella?, ¿por qué no me explicó?, ¿cuán rabia es para mi no teneros y besaros, amaros que es así a un poeta muerto?. Todo es tan ambiguo, indeciso, porqué no me dijo que la salvase. Su tierna voz, aceleró mis ansias, ilusiones, de poder confiar que hay una posibilidad, pero fue tan fugaz que no pude decirle nada, ¿quién comprende esto?, vivo solo y sin nadie. Remembranza solo en una habitación se contiene, y las lluvias que mojan de pensamientos del sonero latir de un corazón, por una efigie inmortal, así se guarda en gritos de euforias en un muerto, inútil paupérrimo, de creer en la libertad, de un sueño absurdo, de voces que quieran hablar, o hacerme soñar perdido, enferma mi estado, mi imaginación, esmirriado, con el viento soplando, siendo de día y parece ser de noche, pero las palabras se empiezan a escribir solo, y descifro que es de unas palabras muy extrañas, que dicen: "¿cómo pensáis en pensamientos absurdos de lo que sentís?, si de verdad a ternura conocéis y queréis, no os rindáis y sentid que la flor aún necesita agua y luz eterna e un cariño que no olvida; recuerda que un idilio prevalece por juramentos que un amor canta y no desafina así haya desaparecido en vuestros ojos, vence e ir con pureza y podréis entender a don fue y porqué desapareció, o la causa que solo en quien pensabas más y menos en lo que creíais pintor, que a zoncera razón un torbellino de volcán hizo su juego, y más llevando lo postrero más amado, no habrá dicho tal perfume nada por no haceros molestar pero ya en el delirio menos había para su figura clemente, gloriosa que al pleo genocidio a isla fue a exterminar". Ese mensaje de acusación, de un olvido, y que más a una virtud concedía, más preferí salir, y no que mejor que estar hacia entera beatitud, pero si ha de encontraros cómo, sino me habéis dicho qué lugar, sigo en la misma, me siento enojado, no soy un Dios para ver todo el orbe y buscar al honor de mi alma, ¿cómo, dónde?. Quiero pensar que por un momento me estoy volviendo loco, que lo que vi solo lo escribí yo, ya de tanta imaginación, la escritura me está haciendo mal, no sé qué pensar, no sé ni ya cómo te llamabas, debo descansar, miro el cielo y ni el sol ya está, el tiempo es extraño, el mar sigue violento, cómo choca las olas contra las rocas, se oye su rabia, así ando yo, el forraje pocas hojas verdes tiene, es tan árido de fruto, que nada me entretiene, más cuchillas siento, nadie me ablanda mi corazón, me quiere, nadie me oye, odio esta vida, qué futuro me espera, o mejor sería no escribir más, ya no tengo liras o inspiraciones hacia alguien, ya todo cambió, escribir a la tortura hace daño, no sirve de nada, a quién le importará una historia de un mismo personaje que sus estímulos son olvido, muerte, sueño del que jamás existe, una vida real falsa, que del buen vivir son solo fantasías que son en cuentos, leyendas, y mi memoria es una flor en llamas, favilas desaparecen, deja de vivir el mismo yo, todo un fondo blanco, ni sabré don ha de encontrarme, desaparecido y un menos humano más, nadie lo conoció, solo dejó unos libros de amor que eran para ella, y pinturas, y peor desilusión de mi estancia del viaje, ahí comprendo todo, yo busqué la muerte, de la vida, fui el culpable, he de morir, sí, así será, ya mis páginas se llenaron, ya ni hojas tengo, mi postrero escrito, a vuestro amor, a un reino he de ver, o no lo sé, y perdóname si os llego a ver, y vuelve y hazme volar libre sin el más cuito amor, y he de botar unas lágrimas, a mi sensible y tierno papel, vuela libre y suspira a aquella flor, y jamás vueles de ahí, jamás, jamás por haber entendido y haber llorado tanto sin el querer que había soñado.
A veces en el amor puede ser una historia sin saber porqué es y la razón en que sucede tal anatema; para el infortunio de este navegante hacia dicho destino fue lo que le enseñó a entender, las extrañas apariciones de cosas que oía o veía, más cuando escribía, solo fueron imaginaciones de él, cual de su conciencia dictaba cada vez lo que había hecho, la verdad resulta, que esta isla desierta y oscura del miedo, fue que un terrible día fue naufragio, del mismo océano, y pudo quedar poca parte de la isla habitada, su amada, a quien llamaba flor, murió al tal tempestad, no pudo salvarse, ni un animal, nada, ni los habitantes ni las mismas Nereidas que cantaba en los ríos sagrados, pero ella dejó una carta a su amor, donde él mismo poeta no pudo leer, murió en las preguntas e intriga de un destino pérfido y sin alma, y, la carta decía de esta manera.
Lunes por la mañana, 8 de abril de 1782.
Para un saludo y ni un adiós eterno.
"¡Oh grande entre los más bardos que he conocido!, que de vuestra tierna voz enamorasteis a mis sentidos, mis cánticos se desmayaron aquella vez en el huerto, caí a vuestros brazos, era mi confección hacia vos, mi declaración, enamorada, entregada, dulce, desnuda enteramente, para ser consumida, y bebida de mi agua eterna, jamás sentí ante reyes de mis pasados conocidos tal caballero noble, que en su voz dijese la oda en estribillos, de sonetos tan pulcros de admirar, de esa rima esclava a su medida, por no sentiros libre en alma, pero cuando conseguís lo que buscáis, y misma sonreíd es permitido decirle adiós, por haber encontrado el glorioso amor, así fue que dejasteis de decir versos, y empezasteis a decir poemas de línea inacabable, me perfumabas con vuestra voz de hombre, mi cuerpo hacíais arder, mi piel convertíais caliente mis labios íntimos húmedos, mi clítoris enfebrecido, llena de un jocundo enriquecer, de vos, y vos de mi, cada noche con la poesía que a mi espalda escribíais en pluma, era vuestra totalmente, me sentía la más bienquista de las mujeres mortales, qué vate tan romántico, pocas veces me recitabas versos, fui yo quien os liberó de esa tiranía al alma, ojala algún día retornéis el destino y podamos seguir bajo los árboles besándonos, sin sentir la amargura de esta lejanía, ¡oh, mí amor!, ¿cuánto es para mí no sentir aquellos besos siempre?, quisiera que alguna vez pudierais entender lo que hicisteis, siempre el sempiterno amor habrá para mí, jamás podré borrar de la memoria aquel mozo que cambió una isla a sonrisas, como lo es hoy, la muchedumbre entre libros de amor, de epopeyas, pero para mí fuisteis vos mi hazaña, que no puedo olvidar, hay veces que en mi cama dejo flores, como me decíais, sois de tantas flores la más fuerte para vivir, y de divina húmeda intimidad, de aroma, única entre ellas a la sensualidad, de beldad extrema, suprema, y hoy entre el lecho me acaricio con las flores recordando, como vos con ellas a mi piel acariciabas, a mi mejilla besabas, labios, cuello, senos, piernas, y que de tierna manera me incitabas, y me consumíais en dicho lugar, veía que no hay mejor amor perfecto que este que tenemos, me hacíais sentir un libido ardor, qué lujuria teníamos, hasta la luna rutilaba más que otras noches, los lobos cantaban en esa noche, las estrellas fugaces más habían, tantos anhelos, tantas maravillas veíamos, que ahora siempre de mi algún lugar y rincón inmenso vais a tener, a donde lleguemos a volvernos a ver, mi fiel y venturo Monsuir Vandoluí, mi bardo español, siempre tuya Serafilia sagriari".
Una carta de todo lo que vivió con él, pues ahora queda todo claro a cúspide amor, la gloria he de teneros, por fin se descubre que así haya sido un viaje jamás iba abandonar su mismo amor que le conoció, así son los inmortales amores, como de la sensible Serafilia Sagriari, como mismo nombre disputa una diosa casta, que cantaba, y mejor que a ese amor dibujado, y en frente de sus ojos, para quererlo y por fin sentir lo que es aquel amor que buscan tanto los poetas, quien este al final de todo, no estuvo muerto, así termina, así acaba, así se conoce, lo que vive en la eterna llama.
sábado, 30 de marzo de 2013
Historia de un marqués en una mazmorra
Historia de un marqués en una mazmorra.
Sabéis explicar más su doctrina 10
que su cúspide imagen banal...
mas al grey recóndito destina
que es engarnio su amor que no es real...
es ciego la ley en sus retinas
más del vicio a doncellas al mal,
humillan su liturgia divina
y desgracia es, más que fantasmal...
A veces los pensamientos son
ríos de sangre en aquella pluma
que un poderoso sabe cantar;
de índole personaje a creación
sin virtudes que no se perfuma
y que el felón vil da a triunfar.
¿Cuán ha de esperar? ¡oh vida mía!
que la gran nobleza se destroza
en un árbol quemado sin fruta;
sin retoño de chispa armonía
más desde la lúgubre alma moza
de ahogo que en cadena hoy disputa...
Don estuvisteis más moribundo,
sangre encarnada en aquel patíbulo,
y mirad más que hombre furibundo
¡oh de anhélito a irse en fundíbulo!,
¡oh hacia morada en que vivía!,
no sé si ya creer en vuestro ente,
solo falacia sois... y empatía
para una muchedumbre gimiente.
Las mujeres son... servicio a mi arte
cuan veces describo realidad,
cuan a vicio prefieren su parte
y vivir hasta la mocedad...
¡Oh pincelada, única virtud!,
cual son historias más que reales,
¡ah que acusan en su plenitud
a religión, liturgia fatales!.
Oscuridad fantasmal del miedo,
solitario consuelo en mujer,
¡oh visita al marqués sin enredo
de tierna musa para querer!...
Su perfume desvela mi ser
a noche de luna admirada,
mis poemas son embellecer
en su dulce pureza incitada.
Me consumen sus labios tan lacios
haciéndome vivir más locuras,
y arrullado a ojos tan topacios
y a quien hoy suspiro su ternura...
me es sueño su melena cobriza
como el amanecer enamorado,
encendida a labios se desliza,
convierte a un gran gozo ansiado.
Me pregunta: "si yo ha de aguantar
la tortura por infame culto?",
"la religión del orbe es ganar
cuando convence el peor insulto,
muestro a Justine a dulce bondad
y a una hermana a tal lenocinio,
don la iglesia no es la castidad
sino a ganancia de dominio,
que a vicio de su divinidad
meretrices son el exterminio",
"prendada por vuestra humanidad
de importancia ante este conticinio,
que vivo por la sensualidad
de tus escritos en tirocinio,
y ha despertado esa incitación
poderosa y no puedo dormir,
pensando en ser de una fiel pasión
que me haga suya y me haga gemir".
"Dulce dama escondida en alcoba
cuando queráis me vais a tener,
vuestros muslos, clítoris son proba
mas ahora no lo puedo hacer".
"¡Oh mi bien escritor hasta cuando?
¡ardientes venas, volcanes locos!,
doncella anhelada y amando
dulzura y gentileza de pocos".
"sabéis si logro hacerte mujer
son capaces de darme la muerte,
prefiero quizá con musa arder
a vuestra piel y ahí más comerte".
"¿cuán protección? si mi padre me odia,
harto de verme leer poemas,
yo que admiro y amo tu rapsodia
y resuelven mis locos dilemas,
más tierno y melifluo que salmodia
en cuando sentís a tal emblema",
"de adelfa en condesa de custodia
que me es más que brillante diadema,
do entrego afecto en mi dicha himnodia
y hacia vos en la virtud suprema".
"Me iré, no quiero que me consigan,
hoy aquí contigo adorado mío".
"Mejor así y a vos no os castigan
duerme cálida con viento frío,
serán besos que a vos más bendigan
vuestra noche como un vasto río".
El peor encierro para un hombre,
oh vidorria y sin respeto nombre...
solo así vivo y con una pluma
en la noche entera que me bruma,
pinto papeles con escritura
de historias miles para contar,
más a dulce virgen en finura
a quien más deseo acariciar.
Cuerpo más de perfecta creación
de este mundo para devorar,
con besos sápidos y pasión
a tórrido lecho de incitar,
parece de igual desnuda diosa,
deseada y lista para sentir,
libertino besa a la lujuriosa
y su muslo está más que cálido,
oh furcia a vesania de latir
al haberse ido aquel dolor pálido.
Sintiendo tembloroso placer
hacia el tornado lecho de ardor,
truena y truena más golfa mujer
ante el príncipe del mismo mal,
consumid ante ojos del señor
y haz dicha en tu gozo marginal.
Oh a vil libidinosidad
unos monjes traen mujeres santas,
la desnudan en la tempestad,
estupro a inocentes criaturas,
gimen ante el gran sangrar en mantas
y gustan su domable tortura.
Más al saber que iban a ser ricas,
y que sus virtudes son olvido,
mejor existencia sin lloricas
ante la libre vida sexual,
sin preocuparse de un mozo herido
y disfrutar del gozo sensual.
En la ermita de sus más ganancias,
de las beldades del lunapar,
aún siendo mejores fragancias
de vastos precios de la riqueza,
instrumentos para más ganar
sin importar su delicadeza.
Y ocurre que de tanta entrega
bastantes furcias se sienten mal,
y ninguna a más de un cliente llega
por tanto horror de errado dolor,
se dan cuenta que es más infernal
dejarlas que sacarlas mejor.
Deciden que de ahí ellas se vayan,
no son dignas de la mancebía,
porque sino a hogar peor rayan,
de lo que no quisieran tanto ellos
y su vicio queda en la elegía
sin más gozo en lujosos destellos.
Se enfermaron de lo más venéreo
buscaron otras mozuelas más,
así gozaban de los obsequios...
y virtud no vencía jamás.
Así somos hoy en este encierro,
que prefieren herir al humano,
que ignorar la verdad más infame,
mas de mi pluma no soy destierro
a pincelada al murmullo piano
que aquí al mundo más de mi se clame,
historias escribo en validez,
sintiendo a ellos su mismo infierno,
don hay un amor céfiro tierno
y más que engaña hacia entera tez.
Lujuria envicia a la venustez
y ven a mi poder ser eterno
ay cubríos del mal invierno
y ama aquí hoy mi tibia desnudez.
Cuán os anhelo en divina piel
para que adoréis en tal ardor
del fortunio para ser hoy libre,
vuela mariposa hacia el clavel
y solo así consumáis su olor
de aquel sensible Francois felibre.
La hora de esta pasión es vivir
si es posible mostrar lo que soy,
sé y seré alegoría triunfante,
no importa cuando he de sucumbir
oh importa más a idilio que estoy
del pasado al orbe apasionante,
perfecto y emocionante 8
más que un amor invisible,
llorando en mi oscuridad,
de un hombre libertino y sensible,
y contento a la mortalidad.
Ya ni fuerza tengo hoy en mi mano
ya ni tinta sirve al mismo rey,
y he decidido a no escribir verso,
nadie oye mi imploro a lo lejano
la virtud está muerta en su ley
y ni amor es Dios a mi universo,
eres mi olvido perverso,
inmerso es hoy mi dolor,
ni efigie en bella sonrisa,
oh adiós hoy gran cruel reo amor,
si existe el reino llévame en brisa.
Siento un postrero suspiro en alma
pide absolución este pobre hombre
Dios ya la muerte toca hoy mi puerta,
recordaos que a mal dicho da calma
arrepentido y limpia mi nombre
y así reviva ánima desierta,
que la paz sea cubierta,
ya no logro hoy casi ver,
oh u os ruego hoy mi santísimo,
de mi postrera estrofa a vencer
y recordado al bien fervientísimo,
por lo que soy y seré,
que el mundo entienda el lenguaje,
más valor de fe y que moriré
hacia eterno y divino paisaje.
"Al fin su muerte se aclama
de un desvelo él escribiendo,
Deus a su fe da una dama
y en la gloria fiel viviendo,
sigue escribiendo poemas
junto a su dulce mujer,
que murió en grandes dilemas
por su amor de su querer.
Consigue mejor virtud
que tener a su dulzura,
que es eterna beatitud
que conoció en su captura,
la misma a quien se inspiró,
más a escribir poesía,
y que a él tanto arrulló
entre celda en alegría".
miércoles, 27 de marzo de 2013
¿Crees en el milagro de un amor?
¿Crees en el milagro de un amor?
¿Cuán no ha de quereros?,
¿don os encontráis?,
ya ni puedo oleros,
¿ni sé dónde andáis?...
¿justo es para el que ama?
¿porqué el ruin castigo?,
¿cuan ánima aclama?...
sin dormir contigo.
Tortura y penuria...
¿cielo es vil conjuro?...
amor es la injuria
a nimio mundo oscuro.
Podrido en tragedia
ni un calor remedia.
Mas Dios sin oír
que hoy ruego pedir
a un amor prendado,
solo hay que rendir
o ya sucumbir
de anhélito hipado.
Más quiero olvidarme
que existe tu amor
y más que os besé.
Quiero despertarme
sentir nuevo ardor
y ni olvidaré.
¡Fuera un dúctil sueño!...
¡oh mal libertino!,
del tártaro el dueño
me robó el destino,
un ángel de ensueño
hace ver su espino,
de pérfido engeño
tiene a lo divino,
tornado de ceño
destruye su sino.
Los que sufren tanto
sin sentir encanto
que piden a un manto
y más queda el llanto.
Góndola vaga hoy
por canto en Venecia,
¡oh que un bardo soy
ante tierna Grecia!,
así se llamaba...
qué gran peripecia,
¡oh cuan os amara!
si huís más que recia,
cuán os cosechara
fruto de sanchecia,
vástago en imploro...
recordaos Domine,
concebidme el oro
y haz que hoy ilumine,
mas al amor postro,
y ni alma amohíne
al ver dulce rostro
que a mi se destine.
Luz solar rutila,
acaricia un pecho,
hada sin favila
¡ay vuelve a fiel lecho!,
¡cuan vida oh tranquila!
magia sin despecho,
ni diantre aniquila
a su fiel derecho,
quien busca al amor,
combate en su espada,
zahiere al horror
y besa a su amada,
dormida en su albor
y junto a su espalda,
sintiendo dulzor
quien da una guirnalda,
hacia entera flor
de bella esmeralda,
su piel de candor
a odalisca gualda,
por fin sin dolor
y duerme ella en su halda.
jueves, 14 de marzo de 2013
¿Soñar cuesta mucho?
¿Soñar cuesta mucho?
Oh Gloria
a un joven
de historia
sin nombre;
do implora
su acorde
que es flora
de un conde,
su amor
¿do esconde?...
¡criatura
al monte!,
da aroma
al hombre,
pierde alma
sin roce,
qué antaño
sin goce,
vesánico
de olores,
volcánico
su borde,
sin flor
de amores,
su horror
conoce,
"es diáfana
tu efigie,
frío orbe
y es triste".
"¿Me besases?
si te veo,
vos me amases
si te siento,
fuera libre
de este encierro,
luz de perlas
sintiera esto?
y olvidase
el averno,
te abrazase
y más besos,
diera alcance
por vos lejos,
si adorases
a mi aliento
fueseis diosa
y yo vuestro
Dios de vida
al ritmo estro,
de tu amor
tan poético,
lluvia en paz
desde el reino,
nada más
que tú Orfeo,
que te amara
de su anhelo
dúctil dama
sentimiento,
sin la fama
más destello
de esa paz
y sea ello,
sonreír
seguir despierto,
por vivir
por un sueño,
y sentir
que es tierno,
su caricia
sobre el pecho,
sino qué ira
si no le huelo,
sin mentira
dame el cielo,
oh santísimo
hoy que ruego
a lo cándido
y sin juego,
soy romántico
hacia el fuego,
de pasión
que es apego,
y a razón
sin dar besos,
a ninguna
de embeleso,
bajo luna
que fuese eso,
en dulzura
de lo bello
amor vivo
y con miedo,
así activo
si viene eso".
Recita allá
un mismo bardo,
bajo la luna
y el mar cercano,
sintiendo verso
de amor soñado,
naturaleza
brinda igual canto
hacia la noche
entre su encanto,
estando ahora
en un mismo piano,
¡oh!, su alma llora
en loco campo
de un soñador
que está solfeando.
"¿Do está el amor
y do el milagro?.
Oís dolor
el tañer mágico
que nace y nace
y esperáis trágico,
no satisface
mi canto hipado
de la armonía
que hoy yo relato,
ni luz divina
de mi escenario
y mandolina
sin baile en diario
de hipocondría
en este herbario".
6
Cuánto a dicha gritáis
en ferida existencia,
más que solitario
convivís poeta,
no concebís nada
sino un libro y perlas,
que de joyas dandis
bramáis a una alteza,
que cantor de herbaje
cantaseis en temas,
liras de un espíritu
do amor vos quisieras,
do pasma odalisca
de tierna condesa,
flores y rubíes
en divina prenda,
ornamentación
viste en lo que sueña,
fresca piel de dama
que en hojas él besa,
incitado y férvido
do imagen refleja,
y en el´pasto hay cérvido
que acompaña cerca...
dueño Orfeo del orbe
por su voz que expresa,
hacia latir vivo
que vive por ella.
Duerme en la pesadilla,
ve y ve a la maravilla,
-Confía en un amor,
que de él será dulzor.
Mi voz roza tu piel,
no olvide el beso fiel.
Soñador paladín
esta guerra termina,
no va tener un fin
y bésame divina.
¡Ay qué tenue besáis!,
que en vuestros labios dais.
"Ojala sea eterno
este amor vivo y tierno,
gran cerúleo, oh rojo
como vuestra mejilla".
"Vivo y sin despojo
y me pongo en rodilla".
"Siento ante tu bello ojo
que me amas sin medidas".
"Hoy alegre mi ilusión
de esta fantasmagoría
que dibuja a la pasión,
de esa lira de ternura
de esta sensible armonía
do es amor a su figura.
Soñar, vivir inolvidable
cuando rozáis lo más casto,
sentimiento realizable
y más ante este amor vasto".
"No invisible dulce conde
sino confiable y amado
anhelo que fue gritado
y hoy soy sol que no se esconde".
"Vivo sentimiento me ha dado,
cómo llamarte en mi costado,
más que mi ser paralizado,
se queda al ver el alumbrado,
por cabello de alba encarnado,
todo lo que contemplo en ser,
de este herbaje y hace crecer,
más hoy del ardiente querer,
por poderte al fin conocer".
"Viajará al seno un frutecer
no dejar mustio el florecer
te amase en dicho amanecer
y haz que sienta tu enternecer
como hoy sin ella oscurecer".
Los versos dan a su corazón,
entiende el indecible mensaje,
una espera a eterna sazón
de sonreír en sacro paisaje.
Se aleja el mal humor de la vida,
la sonrisa prevalece unida,
una flor se cae en su semblante,
desaparece rubí brillante,
se despierta en vasto desespero,
diluvio en ojos sin recordar,
en cruel postración y sollozar,
se sentía en favila del olvido,
y sin corazón a dolor fiero
que sentía de un amor fingido.
Romanticismo es un terror para él,
sintiéndose con mucho espanto en su alma,
corre por el forraje que es muy cruel
por haber confiado en la ensoñación,
dándose cuenta do es nada sin calma,
y al olvidar la postrera oración.
Que le había predicho tan solo ella,
y de taumaturgia solo esa estrella,
ahora viviréis así en tal orbe,
sin poder ver y acariciar la magia,
solo el torrente a corazón absorbe,
sin señal, ni semilla la presagia,
ante un gran árbol se detiene el conde,
tan gorigori que se acuesta al fronde,
y contempla estrellas del firmamento,
lamentándose de su sentimiento.
Fruta del árbol conde sostiene,
el cérvido se acerca a su lado,
la luna rutila a su costado,
y un papiro de libro contiene,
los versos que había relatado,
se pone a leer y se entretiene
al leerlo descorazonado.
"Aventura para otros en gloria,
más que un siglo a mi piel nada viene,
ni imploros más al sueño conviene,
que ni siento hacia mi entera historia,
preferís verme Dios despreciado,
ni deidad epicúrea entretiene,
porqué ciervo ando sin lo prendado,
come de esta fruta en su memoria".
Al ahonde del mismo herbaje,
brilla una silueta en el celaje,
columbra del poeta Orfeo,
a imagen y a quien da un solfeo.
"Luz solar de vista hoy notable,
o sigo cantando a lo loable.
Despierta ánimo al arrullar,
de un rostro que ojos me sonrojan,
¡siempre son sueños que congojan!,
¡dame aquella misma azahar!,
que roce mi alma en beatitud
y renazca oh gran juventud
igual oh musa inmortal,
así ya sabré que eres real,
la que vi en aquella liturgia,
del papiro añejo en virtud,
que pinté y amé en taumaturgia.
!Oh cuanta pasión sentida
para una alegre mañana!,
¿será que es la bendecida
que abrazaré en gran ufana?,
o qué será esta inquietud
que anhela esa magnitud,
de beldad que me consuma
dulce con su piel de pluma,
y mi arte reviva en luz
tan clara que sea duz,
contento si es hoy posible
más postrero amor sensible,
no ha de sentir yo jamás
así sufra al no verte más.
Porque no existe lo honesto,
se esfuma aquel dulce aroma,
más os quedáis muy funesto
de esa igual libre paloma
que me hace más sollozar
a bruma en ojos sin gesto
y por quererle hoy besar".
Oh desciende del cielo
figura de una dama
que presiente la llama
do fue aquel tierno velo,
que dio a su corazón
sin abismo y de anhelo
que sintió esa ilusión;
soñando en la condesa
de esa pasión profunda
mas hacia mar que se hunda
sin esa misma flor
que se fue la promesa
que sentía al amor.
"No os sintáis lejano
soy la que soñaste,
mira mis reflejos
en tus ojos grandes,
no os angustiéis conde
o mi Orfeo loable,
que hoy os veo triste
y os quiero adorable,
no sabéis que el sueño
fue real y confiable
recuerda postrera
frase que di amable
que vendría amor
a un mismo paisaje;
y ve quién hoy, soy,
esa fruta en viaje,
yo no me escondí
y vestida en traje
de una diosa aquí
para deleitarte,
haceros sentir
que soy aquel ángel,
conde tu condesa
que tanto buscaste".
"No creía eso
que me olvidara,
entre mí amor
a frase dada,
y es preferible
que me des tu alma,
cuerpo y querer
y sentir magia,
de vuestro ardor
y se rescata
esa locura
que a mí me mata;
¿podré vivir
más fe soñada
de su latir
sobre la cama?,
más anhelándote
en labios granas,
y oírte a ti
bella cantada,
ante pasión
de esa vesania,
soy muy feliz
a tu piel blanca,
olor de flor
y de alma santa,
que hoy más da amor
sus labios granas,
que siento ardor
por esta Diana,
que seré vida
de su morada".
4
"Soy más vuestra
y mi aroma,
para amarte
más fogosa,
sin fugarme
de vuestra hora,
y dejarme
de ti ahora,
más bien bésame
hoy la boca,
solamente
tu provocas,
la pasión
que me arropa,
de ilusión
de esta trova,
que canto hoy
portentosa,
amor dúctil
sin zozobra,
oh condesa
que tu me obra,
sensación
que me exhorta,
fantasía
a la gloria,
alegría
que se llora,
armonía
en su historia,
de nosotros
de su nota,
hoy diciendo
soñadora,
oh pasión
de victoria,
con caricias
portentosas,
y no olvida
ni mi boca,
porque besas
de alma loca,
vivo esto
y sin pretesto,
nada pierde
pasto verde,
los dos juntos,
sin difuntos,
fruta viva,
con lascivia,
que hoy activa
con caricia".
"No puedo
amor,
fingir
dolor,
sois vos
calor,
que ofrece
pasión,
yo te amo
al son
que clamo
sazón,
sintiendo
razón
de ti
tu olor.
Amarte
es vida,
quererte
es dicha,
feliz
mi día...
pero ámame
rendida,
en mi alma
bendita,
que os quiere
bonita,
condesa
necesita
mi cuerpo
caricias,
consúmeme
en lira
tu que amas
querida,
hoy bésame
perdida,
oh tierna
alivia
oh flor
mi vida,
más hoy
paralizas,
con besos
de lilas,
con boca
divina,
oh diosa
que gira,
ni aleja
boquita,
en piel
bienquista,
de amor
que brinda,
en noche
que brilla,
hermosa
vestida,
grandiosa
suspiras,
de aliento
encima,
y está
que gima,
tu aquí
vencida,
de ardor
rutilas,
de albor
que pinta,
tu amor...
más viva,
hoy más
de tinta,
mi gracia
no olvida,
tu magia
mi vida
que absorbe
y silba,
hacia aura
tranquila".
Terminan los dos felices,
por fin ante su eslabón
sin las malas cicatrices
que era vasta postración.
Confiando al mismo final
de tierna y gentil condesa,
que es un sueño más que real
tener a divina fresa,
que amará sin ser gorigori,
hasta el cielo a ser mortuori
jueves, 7 de marzo de 2013
¡¿Así se va un amor?
¿Así se va un amor?
Sensibilidad de un hombre al amor... 10
torbellino apartó del mismo abismo...
cuánto he de recordar el surrealismo,
oh cuándo no ha de sentir su calor.
Oh qué noche sin beso y el dulzor,
fuiste velo dúctil de mi hedonismo,
ya ni adelfa en mesa hay alegorismo
que era de un latir mismo soñador.
Todo poder gana ante el mismo esclavo,
sin fuerza y consolación de aquella alma,
postrera mesa hacia ti en escritura.
Ánimo envejecido por el clavo,
que es del demontre y separó la calma,
se fue... y se llora a la endeble ternura.
miércoles, 6 de marzo de 2013
¿Hoy quién es la idolopeya?.
¿Hoy quién es la idolopeya?.
¡Homo que a un nidal hizo crecer 10
a los corazones sentir quien era,
un espíritu innovador al ser,
do aquel genio luchador renaciera,
quiso cubrir a pobreza en querer,
dar a ofrecer lo que más pudiera,
alma era primavera,
pasto cubrió en vergel,
sonrisa en pueblo había,
siempre emotivado a tierra más fiel,
un homo en tierra y gente do confía.
Virtud de hombre a ocaso liberal,
queriéndoos apartar la tiranía,
do la espada en un lid era letal,
soldado que a un holocausto iría,
por la figura de un estado ideal,
hiciera cantar dúctil melodía,
y cambiase empatía,
un ánimo sin males,
prendado en lo servil,
protegiendo a condales
de humanista febril.
¡Tierra grita!, implora su alma añorada,
contento en su bajel hacia costera,
costera mar caribe por aquel sueño.
Viajad líderes de vida pasada,
con vuestro recordar de tal ocre era,
triunfante en su espada y en su risueño,
entregado al empeño,
viendo al libertador,
mas soñando despierto,
así vagó hacia luz un soñador,
para nacer a lo que está desierto.
Recibe el poder y cambia la vida
¡oh clemente rabino así es un hijo?
que de tierra da su vaho adorado.
Do ofrece lo que el pasto pida
flores de más fulgor a regocijo,
sonriendo en edén por heroe llegado,
sintiendo un pueblo amado,
planes ante el fiel Dios,
rogando que esté vivo,
que pueda cocechar sin el adiós,
así esté a postrero amor afectivo.
"Me hice conocer por como viví,
jamás creí volar lejana cima,
pero así sin alas mi alma voló.
Ahora vorágine siento aquí,
me es un ruin secreto asi mi alma gima,
pero así esté el ser así decidió,
la angustia susurró,
porqué mustia mi anhelo,
preferís verme cuito,
defunción haz de mi un destellar cielo,
y recordado ante el mundo bendito".
Así como un centello solo alumbra,
cuánto la efigie de él mismo estará?,
seguirá al pleno siglo entre la debla.
Oh país podrá ver a la columbra
do fe a tierra corazón yacerá
aún sin aquella querella niebla,
sin temible tiniebla,
sino que bienquista alma,
cantares a su honor,
llevase del vestigio tierna palma
de gloria que se diese en su valor.
Velaste por la tierra prometida
sin importar cuánto tu madrugases
entre vuestra morada sin galbana.
Lograste la confianza sin medida
a un universo que quieres y amases
así aliento esté en elísea grana,
tenga paz su mañana,
oh valiente caudillo,
difícil otro guía,
que domine como verso estribillo
entre su estrofa en héroe melodía.
Llueve en sus ojos como río al mar
entre olas sus soneros se presienten
entre sus semblantes de sus mejillas,
sollozos sin volverle a él mirar
con su yugo del amor que viviente
existirá en la bandera que hoy brilla,
su nombre en maravilla,
a empíreo de gloria,
Bolívar fue su lucha,
cumplió la ley que él quiso en historia,
así alma esté esmirriada y paliducha.
Debla fúnebre al ser que hoy existió
entre tierra por pasional heroismo
se escucha la voz del mismo entramado,
compases dan su mismo a tono do
que menor oscurece en su realismo;
luz eterna diáfana al ser llorado,
y en mortuori acostado,
la imagen de un poeta,
que creyó en su país,
que dio la palabra más que completa
hacia el núcleo sin el torrente gris.
Oh buen patriota que se añorará
en el centro del infinito mundo
hacia entera efigie de su misión,
que hizo obras que tanto recordará
la multitud de un corazón jocundo
que en su ayuda es la entera admiración,
sin mendaz su inducción,
hacia otro pueblo igual,
de la hermana Bolivia,
que dio su misma alma y gran señal
para dar valor de tierra lascivia.
Así ayuda a su hermano Evo y conoce
que gratitud se extienda a Venezuela
con todo el pueblo hermano boliviano,
así recordará el mundo a su goce
que hizo dar de su inmortal fiel estela
un gran líder sonriente soberano,
un hombre no profano...
olviden la tristeza,
recuerden con amor,
siempre comandará en naturaleza
de este país con aquel fiel dulzor.
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