miércoles, 11 de abril de 2012

Antonio Lucio Vivaldi ante la sanación.



Antonio Lucio Vivaldi ante la sanación.

Adagio molto de un italiano músico,
entona en su sinfonía de si menor
en un ambiente de su ser lúcido
en lo fúnebre del compositor,
llamándose Antonio Lucio
que en Venecia nació,
siendo un escaldo rúnico
del Barroco de su pasión,
que en esa obra suena de lo único
que él sentía de su resquemor,
que usaba un rojizo túnico
como sacerdote de su devoción,
suenan tantos violines no rústicos
en esas cuerdas de su corazón,
por haber perdido a lo fústico
que tenía en su alma de amor,
ahora es un averno ligústico
que vive Antonio Vivaldi de dolor,
sin necesidad de lo acústico
él componía su obra de más vigor,
donde palpitan esos querúbicos
en esos violines de postración,
siendo su siglo diecisiete tan rústico
entre su mundo de lo nostálgico,
si amaba porqué quitar el anhelo,
y porqué sufrir en lo cefalálgico,
quería tan solo ese ser pleno
que en días había convivido de lo mágico,
y ahora solo es un estallido de ecos
que palpitan de lo trágico,
¿quisiéredes contener el beso
de aquel ángel que fue volando?,
aquel aroma que fue eterno
cuando dormía junto tus brazos,
solo y lúgubre es el sentimiento
que canta a ese adagio,
donde la vida de ese desespero
vendrá más en tonos atormentados,
una tiniebla se apodera de sus instrumentos
para solo de perfidia acorralarlo,
quiere la luz del mismísimo cielo
para que alumbre eso sacro,
pero es fusco por su devaneo
y solo es un ambiente de tétricos contrabajos,
qué locura son sus movimientos
cuando transmite en lo cabizbajo,
lo hiel mata en su duelo
y lo pérfido acaba a su ser sollozado,
solo en su noche negra componiendo
y tocando esa obra,
lo increíble sintiendo
y sintiéndose con tanto idioma,
porque en cada verso
de cada compás es la historia,
por tal pesar de su universo
que invade esas notas,
sabiendo que será de más miedo
por ver ya afuera algo que llueve,
entre rocíos del mismo cielo,
porque ya afuera cae nieve,
siendo ya un ambiente mesto,
donde aquella luz que anhelaba fenece
y donde comienza su otra obra del invierno,
está por terminar su otro presente
que vive en este aposento solo de duelo,
y por contemplar llovizna entre las relieves
y por cegar a sus ojos de su aposento,
donde no hay luz y solo velas se prenden
al no ver ya ese sol ardiendo,
su mismo ciclo de estación cambia,
antes era otoño muriendo
y ahora tan solo es frío que mata,
así como en notas gimiendo
por la vida disipada,
donde termina de tocar ese adagio molto
y donde toca sus otras palabras,
viviendo en su opus d`invierno sonoro
a su mirada más acongojada,
donde lo acompañan serafines entre coros
y que tocan los violines del alma,
y él toca la viola de lo loco
aunque llore de su vida matada,
siente ante esos violines su opus sin retorno
por su ambiente de vida llorada,
mesto su invierno sin retoño
sin ver una primavera matizada,
solo se siente frío al fondo
y un cantar de las patéticas tonadas,
donde toca un chelo un ángel entre los tonos
y un contrabajo una dócil hada,
Antonio Lucio Vivaldi no está solo
sino con sus amigos de las palabras,
aunque viva su música de lo fantasmagórico
ama aunque sea un desaire de cantadas,
sigue y sigue sintiendo su invierno formidoloso
entre su aposento de pérfida alma,
donde no hay un vivir que no sea postro
sino una ley que no exista la muerte en la amada,
donde ya no ve su fijo rostro
y donde ya no la besa en su alborada,
donde aflija sus ojos llorosos
y donde al tocar los violines lloran con su alma,
era el Domine de los tonos
y más de los instrumentos de cuerdas,
él podía hacer tal mundo luctuoso
que hacía llorar a su tema,
que hacía contemplar lo sonoro
de lo cual es un sombrío poema,
no hay fuga de esos ojos
que le miran en anatema,
son los ojos del felón fogoso
que vive en la vida que averna,
donde no hay paz y todo es espantoso
entre las almas que penan,
ahí cuando él tiene los tonos
se da cuenta que hubo una culpa,
observa la imagen de lo zozobro
donde se llevan a su ternura,
el mismo diantre tenebroso
a su infierno de injuria,
fue para él tan doloroso,
que despierta una ira de locura,
hace mover en sus cuerdas más acentos,
más compás de su sentimiento,
más ira como un Domine del instrumento,
lo que era él entre su mundo tétrico,
donde la magia suena de más chelos,
de más contrabajos y violines,
de más violas y ecos,
donde al mismo diantre le espera peores afines
por su obra del invierno,
será así hasta por los serafines,
por haber ensuciado su vida de truenos,
de desesperación y cicatrices
que no se desaparecían de su pecho,
ahora que sabe esa tragedia
solo va a derrotar entre su misma obra,
dirigiendo a su misma orquesta
los sonidos que son en su rapsoda,
así cambia tal ardid que flecha
más al dolor de su historia,
y que aparta a ese anatema
reviviendo a su luctuoso aroma,
dirige y dirige su cadencia
donde la armonía grita con gloria,
donde los instrumentos son belleza
y donde su fe vuelve a su idioma,
acaricia tal ardor en su alma poética
que convierte a su mundo de libre paloma,
donde el mismo Dios da unas azucenas
para que aromen a su alma de rosas,
lo perfuma tanto a su poema
que desprende aún mucho más de notas,
tan solo los serafines contemplan
un gran compositor de su vidorria,
como cambiar esas corcheas
entre los acordes de honra,
a su alma joven con terneza
y sin ya tener lo mesto de su obra,
hay tanto latir en su sapiencia
que siente amor ya a su invierno,
donde siente que va regresar su condesa
y que amará como en el lecho,
se siente florear y ya no llorar,
se siente una nueva imagen de su sentimiento
y un nuevo Antonio Vivaldi de cantar,
aunque hayan tañeres de lo mesto
será por la ganada lucha que anhela lograr.
Siguió tocando entre su aposento
ante los serafines entre lo amado,
seguía entre su noche y cielo
aunque había todavía nieve a lo lejano
pero que ya sentía amor a su invierno
por sentir un hermoso milagro,
no era aún eso a su aliento
y aún no se sabía de lo mágico,
tenía que esperar la orden de su cielo
y así poder ir a rescatarlo,
a eso que quiere en todo sus instrumentos
sin poder olvidar menos lo del pasado,
son recuerdos que viven en su seno
y son locuras que aún te aman demasiado,
por eso tenía que esperar la voz del reino
para poder ir en combate ante lo despreciado,
sabía bien que si iba con ojos abiertos
iba a sucumbir en ese infierno penando,
tenía que luchar sin ver al averno
y poder rescatar a su ser idolatrado,
¿sin ver iba a traer a su mismo apego
y así cómo buscar a eso adorado?,
¿no tendría que lidiar ante el felón maléfico
y así derrotar y traer a lo mágico?,
solo Dios sabía que quería hacer con él,
que el mismo se diese cuenta,
así como en su música fiel
cuando compone de nobleza,
cuando compone en lo hiel
para solo ver a la terneza,
y al seguir aún tocando la miel
de su composición logra conseguir la inteligencia,
y decide ir al mundo cruel
y así no mirar con sus ojos a ese anatema,
fue tocando con su viola a ese inframundo,
seguían tocando los serafines y hadas la pieza,
el sonido se oía hasta ese espeluznante mundo
que iba con ojos cerrados ante las tinieblas,
habían muchos demontres fuscos
que daban terror ante el sonar de las deblas,
aunque no viese veía a través de la música,
veía todo a través de ella,
sentía ya donde estaba su ternura
y que iba a derrotar fácil con su poema,
venció a los demontres de locura
y fallecieron ante las lavas negras,
seguían tocando en la noche nocturna
sus amigos en la orquesta,
ellos igual sabían que iba todo con holgura
por saber que era él la nobleza,
y la fe de la lucha
para traer a su bella condesa,
luego llegó a lo alto de la altura
y vio a su hermosa diadema,
el Rey Diantre se enfrenta con astucia
y le da por la espalda con fuerza,
Antonio Vivaldi no sintió nada en su túnica
y solo empujó al Diantre con fineza,
y tocó su lìnvierno con alma de música
aturdiendo al demonio con cadencias,
y el demonio se va de esa locura
y se vuelve loco por su presencia,
no sabía que era el Domine de la justicia
que venía a solo destrozarlo con ese tema,
el demonio vio todo en esa alma acústica
que se sintió mal por lo que hizo a ese con su condesa,
ya su mujer había sido violada en lujuria
y ya no era núbil en su apariencia,
al darse cuenta eso Antonio lo mata con su lucha
y lo manda a un mundo de dolencia,
solo y solo sin fuego de su liturgia
del mal entre otro mundo de más tristeza,
y su amada cae a los ojos de su teúrgia
que hizo ahí de magia inmensa,
su mujer lo mira con tanta ternura
que a sus labios ella solo lo besa,
sonriendo con una vida de holgura
por haber tenido el milagro de su naturaleza,
los instrumentos de su aposento seguían con finura
y su alma de él con una obra más que bella,
de una vida de amor por fin con dulzura
y con su hermosa diadema,
fueron a su aposento con alma casi gemebunda
porque no creían que iban a vivir juntos en la tierra,
el terror de su mundo no se abunda
y el invierno desaparece en su vida plena,
aunque sigue sonando ese lìnvierno de ternura
y de fe a la nueva condesa,
los que le acompañaban en su hogar de la música
cantaron más en los tañeres de grandeza,
sintieron tal emoción sin angustia
por haber tenido el amor Antonio de querencia,
no una vida de tonos de vida mustia
sino una vida de tonos en terneza,
qué mágico fue al derrotar al ruin,
qué bello fue que tenga a su amor,
qué noble Dios fue con su violín
que llegó a dar magia en su corazón,
a sus instrumentos de más sentir
y de más magia de la música de pasión,
había hecho cosas que nadie hace,
maravillas que van y que se recuerdan,
un idilio que es más que romance
más que poesía en su inmensa pieza,
donde dio un gran cambio y avance
entre los compases de su alma poética,
entre los instrumentos fragantes
que cambiaron a su vivir de cadencia,
era la hora de su eterno vivir,
de su felicidad perpetua,
de su giro interminable de su latir
ante la hermosa condesa,
donde los ríos dejaron de ser hielo,
donde los árboles dieron verdor,
donde ya nada había muerto
y donde nada ya era dolor,
sino una vida de un brilloso cielo
y a lo lejano con un sonriente sol,
con más luz su aposento
y con más armonía su amor,
aunque no iba a olvidar su invierno
porque sería una de sus obras de más inspiración,
y terminan de tocar L `invierno
y los músicos se va al cielo sin dolor,
por ver a un músico con su amor eterno
y no un mundo del mismísimo resquemor,
y ellos viven en su nueva primavera,
juntos amándose entre el lecho de amor,
queriéndose entre la cópula enérgica
y tocando el violín de pasión,
sin ver ya más anatemas
sino una vida de la dulce unión,
de ese éxtasis de su relación eterna
entre su lecho y su vida de la composición,
donde los dos juntos fueron al cielo brilloso
del año mil setecientos cuarenta y uno,
donde él había nacido en el año mil seiscientos setenta y ocho,
y ahí juntos estuvieron de fortunio,
él compuso setecientas setenta obras de lo loco
junto a su amor esas eternas u ocho opus,
fueron al cielo de lo ardoroso
y allá tuvieron la felicidad de su otro mundo,
juntos allá de lo meloso
y con su música de tanto amor profundo,
juntos con amor amoroso
y sin infierno en sus seres pulcros,
y se va con sus cuatrocientos setenta y siete óperas,
con sus cuarenta y seis conciertos,
y otras más dejando huella
de su vida y ante el amadísimo cielo,
un sacerdote que consigue un poema
y una vida con sus amados instrumentos,
una existencia con eterna terneza
y con su amor más que divino y eterno,
amándose felices allá entre la nobleza
y ante Dios que los ayudó,
y se consigue con sus amistades
en el paraíso de gran emoción,
entre las hadas y serafines y ángeles
cantando entre ellos de pasión,
y volviendo a tocar su invierno de romance
que en la tierra tanto lo salvó,
y sus otras inmensas obras apasionantes
que compuso de su alma y corazón,
sonriendo entre la chispa de la alegría,
por ver que era una hermosa relación,
cantando entre las vivas armonías
que tenían en su ambiente de canción,
y así vivieron de tanta emocionada melodía
que jamás se dejaron de amar en su ilusión.

Capítulo II
Un amor de Leansi que vuelve a la vida.

Después que falleció Antonio Lucio Vivaldi,
después que se fue con su amor sacro,
con su música y con su amor dandi,
un compositor tocó su Verano,
el allegro non molto por Leansi,
lleno de violines, chelos y contrabajos,
juntos ante una vida sin oasis,
tocando esa obra en sol menor en lo cabizbajo,
con su amada Merinos Arias Gilka ,
y entre seráficas duquesas,
viviendo el desaire de esa vida,
de esa obra en honor de esa tormenta,
que sonaba de los instrumentos de morriña
por la vidorria que le tocaba en su alma plena,
por la enfermedad que su esposa tenía
tan solo que de esquizofrenia,
aunque el instrumento tocaba con armonía
y alrededor tétricos por su alma del poeta,
sabían que ella era toda su completa alegría
y que así ame la música estaba enferma,
solo entregada a la hermosa caricia
de esos violines agitados de existencia,
y él ahí con desespero de su querida
por no tocar viéndole a él con querencia,
le ignoraba y para ella él no existía
y jamás en la vida pensó que iba suceder ese problema,
y hay un silencio entre el compás de la mitra
que luego decae a un asombro de la cadencia,
como los violines entre esa armonía
que son solo rápidas y estacato de la pieza,
sintiendo tal desgarrada ira
por no tener a lo que ama en su tierra,
como su alma entre la burlona risa
que mata a su sangre de su existencia,
y violines tan angustiados suenan
entre los compases de locura,
siguen esos instrumentos del tema
sin apartar su misma musa,
y tan solo ellos resuenan
entre el mismo Verano de su alma gemebunda,
entre esa pánica naturaleza
del juicio o cordura,
donde vive Leansi de un averno o invierno
como un poeta de lucha,
aunque el mundo sea tormento
el siente que quizá no haya más tortura,
y pueda vivir de más aliento
acariciando a su bella ternura,
y desciende lo agitato el violín de su movimiento
y cambia a más tranquilo de su alma mustia,
donde el ambiente va cambiar de ese Verano en más fuego
a un alma liquidada de su ruta,
cuando solo suene ese violín de lamento
entenderá que siente Leansi en su lucha,
sonando un violín más mesto
entre el ambiente de su vida que ni perfuma,
sintiendo así su ser honesto
que pide a gritos una paz en la ternura,
y así ame de lo bello
en su alma gemebunda,
pero locuras vienen en su aposento
y no sabe qué hacer ante la vida injusta,
le acompañan esas seráficas entre violonchelos
tocando como deidades de dulzura,
él las ve y sufre aún más de desespero
por verles tan esbeltas y hermosas,
pero resiste ante el idilio de frío momento
tocando ese violín con alma sufridora,
sintiendo mil cosas del languidezco
como el fuego que a su fe desborda,
y que en su silencio del mismo tiempo
deja que fluya las notas,
viviendo un desaire de su apego
a un orbe de mustias rosas,
donde ve caer el mismo universo
y a las centellas luminosas,
llora tanto en su sentimiento
que salpica lluvia sobre su aroma,
donde llueve en ese Verano tétrico
y donde ve un mundo de diferente idioma,
muere aunque está despierto
entre las partituras de su vidorria,
busca tanto él en el intento
de conseguir una luz brillosa,
y solo consigue Un verano de averno
que se marchita y se pudre con mazmorra,
de la misma naturaleza en truenos
que mata a su paisaje de su alma que llora,
todo se conecta en el pensamiento
que acaba a vuestras horas,
y llama al cielo a su aposento
para decirle que mire su alma loca,
que sufre por un amor
y porque la quiere de vuelta ahora,
pero nadie oye su cantor
y fallece más de las notas,
que tiene su mano el violín que más chilla de dolor,
más gime su historia
entre el ambiente desolador,
no sabe qué mundo sentir en su memoria
sino que esos violines de lo atormentador,
sin saber si en ese violín es rapsoda
o sino rapsoda sin lo romanceador,
porque vive en un silencio de vida biliosa
que martilla en su corazón.
Leansi por su Arias gemía
entre los violines de la cadencia,
enfurecido estaba con la elegía
por no conseguir el paso de la terneza,
aunque tocaran con más amor ante su Gilka
no iba a verlo jamás en la naturaleza,
el Verano de la obra más aturdía
más con soltura y fuerza,
de más temor entre lo allegro non molto,
que dejó Vivaldi en la tierra
para que suene ahora en un corazón lacrimoso,
que está viviendo en la vida desierta,
aunque cante Vivaldi en sus tonos
Leansi veía llorar a las cuerdas,
y las seráficas con tétricos ojos
por contemplar al romance sin pradera,
solo un desdén con lo luctuoso
que ni llueve y solo hace un sol que a su fe quema,
que no hay pasión de lo fogoso
ni una colorida pintada primavera,
no hay retorno en su amor meloso
sino un volcán estallando en la pieza,
con ese desaire tocaba L`estate quejumbroso
entre su fóculo de vida que no despierta,
y más ante la vesania de su amor amoroso
que ni se siente que es su realeza,
sino un árbol mustio sin tronco
que solo tiene aroma de maleza,
él aún sigue ahí con el tañer del verano,
viendo a las seráficas bellas,
pensando: “si dejo a mí ser amado,
y me voy con una de ellas,
pero es que a ella la amo
y no sé si pudiera,
me fuera más infierno no darle abrazos
y ni mirarla más en mi existencia,
no sé qué hacer hoy que toco este Verano,
siento que mi mundo es injusto en la tierra,
siento que solo hay un Dios malo
que me ha dado el amor de la peor guerra,
si pedí a ese gran y epicúreo regalo
porque me dais ahora lo que aterra
porque no me disteis el amor mágico,
y donde ya termino de tocar este allegro que me flecha
entre mi sentidos y mi corazón llorado.
Y sé que toca la música con tal belleza
que al verle me quedo enamorado,
pero ya hace dos años que ni me observa
y ni me ama en mi mundo acabado,
cómo quisiera a ella solo de nuevo tenerla
y que me diga solo te amo,
y que ya no ignore con su esquizofrenia,
extraño tanto esos besos y abrazos
que me daba en las noches tiernas,
ésa cópula del amor mágico
que disfrutábamos en noches de perseidas,
ahora solo es un universo fusco del espacio
cayendo meteoritos a mi alma de poeta,
añoro tanto eso de lo adorado
que siento mi alma partir ante las estrellas,
que me veo sin lo amado
como estar ahí ante ella,
un averno que me ha flechado
con fuego y simples tinieblas,
y al solo tocar este lúgubre Verano
siento mirar mi mundo de la tristeza”,
Leansi terminó lo que estaba tocando,
entendió que podía engañar a su belleza,
pero no pudiese vivir en un tártaro
sin besar más a su hermosa gema,
estaba en su concierto número dos tan trágico
entre las seráficas que gritó al cielo pidiendo una existencia,
algo que sea etéreo en su corazón blanco
que tanto necesita de las flores de su misma azucena,
Dios solo en su oasis callado
sin hacer caso a este hombre que insistía en su condena,
será que se lo tenía que ganar en lo honorado
y así recuperar a la imagen de su silueta,
de su amor de Gilka a la que ha llorado
hoy, ayer y siempre en esa parecida debla,
de ese movimiento tan acongojado
que se entona en su alma de tormenta,
y cambia al movimiento Presto adagio,
igual su amada sigue el ritmo,
suenan violines ante su santuario,
y las seráficas tocan más de lo cuito,
dando un sonar tan tranquilo llorando
en su compases de los sonidos,
donde los sonidos están arrodillados
pidiendo al mismo Dios la paz a lo compungido,
y chelos y contrabajos suenan con tanto desafío
entre el ambiente de lo estacato,
haciendo sentir el funeral de su Adagio,
por no ver ya los ojos de su paraíso,
sino a un cadáver tocando,
y chelos suenan con tanto desafío
entre el ambiente de lo estacato,
y suenan violines aún con chillidos
entre su alrededor de una espera a lo soñado,
aunque es imposible ese amorío
que vuelva con ojos alegrados,
y siguen esos sonidos tan aturdidos
que suenan de la obra de lo escatato,
de amarla cada segundo sin frío
y consumirla sin dejarle de amaros,
pero no hay voces del cielo infinito
y su vida sigue con lo desesperado,
con chelos con tantos gritos
entre el sonar de lo vesánico,
viviendo un momento que ha sido como un siglo
solo estar ahí con lo que ha venerado,
queriendo ver el sol mismo
pero sin que queme a su corazón destrozado,
y al fondo de la ventana a lo lejísimo
se contempla entre el sonar algo,
fuego y demontres del abismo
que vienen hacer fiesta por la venganza de lo no honorado,
de Antonio Vivaldi con lo enfurecido
porque él mismo fue el que los destruyó a lo malvado,
y vienen atacar a la obra y a ese idilio
sin tener miedo ante Leansi de lo aterrorizado,
y suenan chelos y estacato los contrabajos
ante ese miedo de lo infinito,
vienen con su fuego y ludibrio
para acabar a él ser que vive más de lo aterrado,
sin importarle a Leansi toca con lo cuito
así se acabe el mundo el no dejará de tocar,
así hayan llamas en su destino
el seguirá hasta morir por su amar,
le ama tanto al ser de su camino
que vive entre la locura de la tempestad,
las seráficas al ver los demontres mezquinos
siguen tocando con una magia magistral,
botan un sacro y férreo hechizo
a la entrada de esos diantres de maldad,
y cambian el movimiento del sonido
a una tormenta pertinaz,
para el mismo diantre terrorífico
que anhela entrar,
no pueden hacer nada en su delirio
que viven de poca felicidad,
los leviatanes al oír tantos sonidos
y recordar a Vivaldi se marchan nada más,
se aturdieron ante los silbidos
y ante la magia que dieron en la poca paz,
y siguen esos violines de tanto torbellino
que suenan en ese Verano sin estrella fugaz,
sin un anhelo en el ser de Leansi al amorío
sino un universo fusco de tempestad,
sintiendo esos violines de tanto martirio
que martillan a su misma soledad,
es como ver a su amada y no darle cariño
y sin sentir el perfume de la melosidad,
sino un mundo de escalofrío
que sufre en su misma tocada de desolación,
donde el movimiento es presto,
y donde el ambiente es más de terror,
de más miedo a lo mesto
que sufre y palpita el compositor,
donde Dios ni aparece para lo honesto
y donde su vida es una plena postración,
tanta alma patética en su sentimiento
que vive en su concierto de desilusión,
chillan muchos los violines del infierno,
de un averno que se fue y que sigue,
que no ve otro mirar sino ese,
donde lloran chelos y violines
y que ni alma poética tiene,
porque ni su amor lo mira que existe
y porque ni le acaricia dulcemente,
solo estalla con más sonidos febriles
ante su desesperada mente,
donde entona más al concierto terrible
entre la furia de su mismo ente,
entre el violín de cicatrices
que tiene en su mano fijamente,
que bota unas lágrimas lacrimosas,
que no ve ya su desdén con flores,
donde su amor se volvió más que vidorria
y donde ya no hay esas sumisas voces,
donde su amor ahora es ceniza,
donde no la ve y las seráficas más lloran en el roce,
como del violín por esa alma bendita,
y que solo desaparece ante los ojos llorones
de su Leansi con desierta vida,
y donde se pregunta Leansi: “¿dónde está lo noble
para que ayude a este suplicio que martiriza,
antes por lo menos sentía sus olores
pero ahora ya no siento ni su melodía?,
¿dónde se ha ido el amor de mis rincones
y porqué se volvió favila?,
si yo estaba aún con fervores
aunque sea horror esperar un milagro en la vida,
por ser tanto pedir esas visiones
que ni el mismo Dios concede a mi elegía,
y ahora solo es nada mis pasiones
si no la tengo ante mí tétrica armonía,
que suena de este Verano presto,
que no puedo más con la misma hipocondría
que clava tanto a mi hiel sentimiento,
no puedo más soportar ante esta injusta caricia
que me da el mismo vivir con el infierno
que siento fuego en el violín que crucifica
a mis manos y a mi anhelo;
a mi alma que ni resucita
ante este fóculo del mismo concierto,
creía que iba ser esta existencia distinta
pero viene a ser igual que hace tiempo,
con tortura que solo canta y que pinta
un cuadro de pintura con sufrimiento,
donde me veo yo con alma vacía
y con las seráficas con ojos gimiendo,
donde tocamos un Verano de lira
ante el sentir del desespero,
donde hasta mi amor se va en ceniza
y donde yo no siento su aliento,
y que termino casi de tocar el Verano
y solo estoy que fallezco.
Me es tan oscura esta lidia
que tengo en frente solo a mi instrumento,
que lo toco con alegría
aunque sea mendaz lo que expreso,
sino un caos de mi caricia
entre las cuerdas del violín y chelo,
así es ese cuadro y yo de agonía
que me invade con espadas y truenos,
tormenta se avecina
ya en mi terrible aposento,
por sentir tanta llorada melodía
entre los acordes de este Verano de lamento,
que gira a mi eterna vida
por si volveré a ver a mi amor eterno,
donde mis seráficas lloran en la melancolía
que vivo entre los mismos instrumentos,
donde los instrumentos ni respiran
por tanto funeral que hay de tormento,
y que termino de tocar el Verano de morriña
entre mi añoranza a lo más etéreo”.
Dios contempló su inmensa ruina,
y a su amada él se la había llevado al cielo,
para solo curarla y mandársela con vida
y así el renazca por lo mesto,
manda a Fréderick Chopeen y a su alegría,
su amor de su más tierno anhelo
como Merinos Arias Gilka,
y pone a tocar a Fréderick un nocturno de renacimiento,
el opus nueve número dos de armonía
donde renace a su mismo aposento,
donde las seráficas brillan
y donde su amor expresa de más aliento,
él toca esa obra bienquista
Chopeen con tanto amor y afecto,
porque desde los cielos había visto su elegía
en la cual había vivido de lo mesto,
siendo la obra de un nocturno dulce
entre el movimiento de lo allegro,
dando a sus espíritus beatitudes
entre su alcoba de apasionamiento,
dando del mismo piano luces
a su fóculo de poema bello,
cantando Chopeen ante una vida no lúgubre
sino armonía entre lo tierno,
canta y canta y él la besa a su amor de inquietudes
porque había sufrido tanto sin su cuerpo,
ella recuerda su pasado con virtudes
y nada se olvida de su amor benéfico,
se unen los dos con tantos besos de magnitudes
que llegan hasta tocar la voz de Dios en su reino,
viven de un romance que tanto esperaron,
que no creyó y que tiene,
que fue para él un milagro
y que ahora está en su presente,
que al ser un lúgubre Verano
los violines renacen entre lo dulcemente,
e igual en ese vivir cantando
por ser una armonía tiernamente,
y que Antonio Vivaldi manda unos rayos
en su imagen dando violines tenues,
y tocando ante ese nocturno amado
que tiene Chopeen en el piano felizmente,
y sintiendo que su música fue lo acongojado
ante su mismo Verano infelizmente,
que él vivió de un diferente pasado
donde en su mismo Invierno renace lujosamente,
pero que al ver que visión tuvo Leansi
le tiene admiración inmensamente,
por ver que fue igual que Antonio Vivaldi
al interpretar esa obra suya sentidamente,
y que no fue un don Giovanni
al traicionar a su mujer infielmente,
se sintió tan conmovido por lo dandi
que tenía Leansi en su ser lealmente,
y que manda del mismo oasis
unas flores para que perfumen alegremente,
nada más que del mismo jaborandi
para que renazca más a su idilio apasionadamente.
Leansi de tanta elegía le hace el amor a su mujer,
se besan y se acarician,
copulan tan divinamente de su enternecer,
y siente que su amor se entrega con toda delicia,
luego las seráficas sonríen a tal querer
se siente felices en la vida,
por solo ver magia en su arder
que viven de su hermosa armonía
sin más él ahí fenecer.
Leansi:”¡Qué sorpresa es veros nuevamente!,
pensé que vos ibais a desparecer.
Arias Merinos Gilka:”Jamás de ti me fuese,
vos tenéis el amor de mí ser,
no pudiese irme a otro presente
sino que con vos entre mi querer,
porque ya fui de vuestro ente
y no pudiera vivir en otra miel,
solo vos me dais lo felizmente
como en el pasado no hiel,
recuerda que os dije,
que así me pase algo jamás dejaría de amarte,
aunque estuviese perdida
siempre ibais a tener a mi corazón apasionante,
creéis que me olvidé de vuestras caricias
cuando dieron a mi carne,
¡no!, jamás me olvidaría
porque sois mi Leansi del romance,
¡no podría retirar vuestra vista
de mi corazón grande!,
vos estáis ahí como fuego y ceniza
que ni apartaría el mismo diantre,
vos me amáis porque he renacido,
pero seguro no estabais bien,
seguro al verme enferma sentíais martirio
pero aquí ya me tenéis,
no habrá más escalofrío
sino amor perpetuo que os daré
y paz ante vuestro ser ante los sonidos
que suenan de ese nocturno terminando de Chopeen;
que son tan sumisos
por tener esa dulce cantada de su fe,
que nos ofrece tal amor cariño
que me hace feliz junto a vuestro oler,
que el mismo Dios me mandó,
para que seamos felices sin alma gemebunda,
juntos los dos de pasión
entre los siglos de ternura”.
Y termina de tocar ese nocturno de amor
y Fréderick deja sonando al piano con locura,
solamente que con un nocturno de consolación,
expresando a la unión más pasión epicúrea
que transmitía en el opus sesenta y dos número dos,
dejando ahí esos acordes de la partitura
para que fluyan de más adoración,
entre esas dóciles ligaduras
de aquella bella enamorada composición,
que hace más feliz a su soltura
entre los besos del mismo lecho de amor,
y que sonríen besándose entre la noche y la luna,
extasiados ellos ante ese nocturno de pasión,
tanta pasión se daban en su noche nocturna
más con ese nocturno sonando de ilusión,
dando la imagen del ser humano,
de una romanza alegrada,
las voces de un piano
para cantar y explotar su alma,
y desierto con lluvia,
océano con sus mares,
pájaros con hogar y sin lucha,
querubines con más frases,
paraíso con afroditas y musas
recitándose entre el romance,
todo es amor y locura
cuando se ama a lo imaginable,
rocíos de rubíes del universo,
cosmos luminoso de los cometas,
rojizos para el lecho
y así pasión carmesí se observa,
como corazones en fuego
y meteoritos se alejan,
lobos aullando al silencio
de una noche que se queja,
beldad ante el aposento
por imaginar la belleza,
pianos y chelos
hacen la cópula como personas,
mujer es el violonchelo
y el hombre el piano de cola,
renace vida en el aposento
y se observa gran vida maravillosa,
todo solo está en tu sueño
cuando contemplas la paz suntuosa,
suena aún ese nocturno de apego
siendo un romance la gran obra,
por ser de la vida el dueño
de saber que amor poner a la zozobra,
lluvias santas de los seres violentos
mandan para cobrar de más gloria,
unión perpetua del universo
se une para cantar a la trova,
y suena en agitato el opus bello del movimiento
entre los compases de gran honra,
canto entre los versos
y veo como la quimera se desborda,
es tan indecible el sentimiento
que el romance no calla ni en la galaxia Andrómeda,
canta en esa galaxia con piano y chelo
y el nocturno de Chopeen de gloria,
mueren los demontres pérfidos
y Dios más almas tiene en su historia,
llorar los felones en su duelo
por última vez que irán con tranquila memoria,
arrepentidos y serán vuelo
para oler el cielo con aroma,
expresa tal ternura ese opus bello
que todo se vuelve paz como la nácar paloma,
símbolo de ese mismo lecho
en donde hay millones de rosas,
donde hay tan solo que deseo
entre la carne de la pasión rijosa.
Leansi:”Y feliz estoy por verte hoy, (sigue sonando el piano)
porque nos besaremos con locura,
y porque ante vuestras palabras feliz soy,
decís cada verdad con tanta dulzura
y de verdad lágrimas caen por ti amor,
es tanto la añoranza a vuestra ternura
que me sentía solo sin tu calor,
sin esas palabras llenas de holgura
que a mi alma dais hoy,
(cambia el movimiento y vuelve a su tempo lento del nocturno)
y que me arrodillo ante vos musa,
y que recito en frente de Dios,
en un altar que doy gracias por su misericordia,
que a mi alma deplorable dio,
pensé que ibas a ser siempre vidorria
y que jamás os iba a ver curada,
creí eso en mi misma mazmorra
que toqué del verano en alma,
pero fuisteis vos ahora otra
e igual que aquel lejano pasado con pasión amada,
que vivo con esta celeste gloria
junto a vuestro cuerpo y alma,
donde Chopeen se aleja de la alcoba
y se va al cielo en gracia,
donde las seráficas igual se van tirando rosas
y felices por nuestra pasión rescatada,
y nosotros con pasión hermosa
que vivimos en nuestra morada,
teniendo aromas de esas rosas
que nos dan las divinas seráficas,
y que no os engañé con ninguna de esas floras
cuando estabais mal en la casa”.
Merinos Arias Gilka:”No importa,
solo sé que pudisteis hacerlo,
pero vuestro corazón fue más de aroma
y preferisteis esperar por mi anhelo,
y eso es lo que tenéis ahora
solo que a mí eterno cuerpo,
para que en él os metáis con pasión libidinosa
y me socavéis con mares de besos”.
Leansi:”Qué divino y epicúreo amor,
me excitáis en alma,
hacéis mover a mi espíritu de sensación
y me hacéis sentir tanta llama,
que quema en todo mi corazón,
tanta lava que me acaba
encendido por vuestro amor,
que solo os desnudo en la cama
y con las rosas os acaricio el cuerpo,
beso vuestra espalda
y luego vuestros epicúreos senos,
mi lengua pasea por vuestra vulva,
y en ella dejo un perfume de rosas,
¡siento una primavera que perfuma
amor de un eterno aliento,

(termina de sonar el piano solo,
y empieza un nocturno que dejó Chopeen,
el opus treinta y siete número uno quejumbroso
para que recordaran que hay eso y fe,
una obra que hace ver lo lloroso
que existía en un desdén,
que Chopeen vivió igual de lo lacrimoso
en su vida de tanto doler,
por las perfidias que habían de lo horroroso
y que deja su fineza en ese tañer,
ofreciendo igual su desgracia y lo victorioso
que tuve en su alma Frederick Chopeen,
un artista tan poético y virtuoso
así del piano que hablaba en querer,
uno de las figuras más del piano armonioso
que existió entre el edén)

y gemís tan divina en la lujuria
cuando os introduzco mi miembro!,
vos sentís tal dulzura
como de mi misma carne del apasionamiento,
donde solo estamos en la ternura
recordando aquel pasado de amor completo,
aquí renaciendo en la eterna locura
entre el amar de nuestros infinitos besos”.
Arias:”Qué pasión hacéis vida mía,
me hacéis sentir tan tuya,
que os pido que me améis más de lira
y me deis al cuerpo más lujuria,
hacéis que pierda la razón misma
por sentiros en mi vulva,
tan solo que vuestra pasión querida
que me hace arder hasta de holgura,
amadme y entregaos,
más así de la relación profunda,
queredme y perfumaos
con mi olor de mi carne que de amor abunda,
os siento tan cerna de mi escaldo
que siento ya un amado lecho,
siento expulsar ya mis orgasmos
que caen ante este renacimiento,
es tan lunático y vesánico
lo que vivimos en este dócil y dúctil fuego,
es tan maravilloso y mágico
que tenemos el vivo apego,
donde ya no somos lo cabizbajo
sino un mundo de amor tierno,
amadme así que me hacéis sentir mujer,
hacéis que me sienta solo eterna,
solo de vuestro querer
cuando me besáis así con vuestra querencia,
solo porque es tanto enriquecer
que siento ante esta noche de estrellas,
y tan solo hoy vos ya acabáis en el ser
y han sido ya como tres veces,
y yo nada más que muchas en el arder
de nuestra relación fogosamente,
¡ah!, hay tanto amor,
¡oh!, os amo como de aquí al sol,
vivimos lo nuevo y dulce,
y ya llegaremos con esto hasta el cielo de beatitudes,

(la música suena de lo lastimoso
para luego sentir un aroma amoroso,
entre muchos acordes del piano,
juego de esas armonías vivas,
de un alma que siente lo amado,
por tener la calma en esa ira,
donde viven igual estos romanceados
entre su lecho de lujuria y vida,
donde se siente tal ardor copulado
sin dejarse de amar de alegría,
entre su idilio que se han entregado)

vos estaréis allá conmigo
no habrá dolor sino amor renacido,
tendremos juntos nada más que hijos
y allá igual de tanto amor y delirio,
así seremos en esa hermosa vida del paraíso
sin decir adiós a nada y ni al amorío,
somos la huella de la vida eterna
y somos siempre así hasta la locura inmensa,
os amo tanto en mi carne tierna
que ella tan solo ante vos amor expresa,
es una pasión tan hermosísima que amo
que hasta de tanto amor hoy lágrimas derramo,
os amo Leansi querido de mi vida
jamás escuchadlo bien tendremos una perfidia,
ya vivimos el dolor
ahora solos nos toca la felicidad que vive en el amor,
hasta mañana mi dulce ruiseñor
que ha cantado hoy de tanto querer y ardor,
y entre ese nocturno hace silencio
y mi alma a ti se cae de tanta pasión,
por sentir ese inmenso sentimiento
más con esa obra de que Chopeen dejó ”.
Leansi:”Vos tan fantástica entre las palabras,
tan dandi al quererme así del mismo amor,
hacéis que os mire con tanta magia
para que caiga solo rendido a vuestro calor,
os amo igual yo tanto a vos mi Merinos Arias
que feliz hoy aquí estoy,
por solo haber ya terminado la lujuria adorada,
quiero solo amarte siempre hasta Dios
y vivir ahí como decís con vástagos de presagia,
juntos solamente sin dolor
ante el mismo oasis de la hermosa romanza,
os quiero porque es lo que siempre sentí,
y os amo porque sois mi único existir,
os idolatro como Dios a la felicidad
y os amaré como Dios a la eternidad,
no hay más palabras que decir
sino que en esta noche junto a ti dormir,
junto a vuestro ser tan bello y sumiso
y tan dúctil de mi felicidad y de lo bendito,
que ahí solo viviré eternamente
amándolo con las músicas que tengo,
que sé y que haré tiernamente
amándoos entre todo mi pecho,
por ser ese milagro dulcemente
que tengo en mi como hermoso recuerdo”.
Arias:”De verdad vos no podéis dejar de amarme,
recordar que fui vuestro primer amor,
y que estaré en vuestro corazón apasionante
amándote entre la volcánica pasión”.
Leansi:”gracias por ser tan tierna
y por ser vos así conmigo,
de verdad me alegráis la existencia
cuando la necesitaba en mi destino,
y buenas noches mi hermosa damisela
que ya quiero dormir sintiendo tus respiros,
tu latir del corazón en mi alma de poeta
que os regalará inmensos versos de nuestros siglos,
y de ese nocturno que tan poético suena
para nuestro lecho de cariño,
y que está por terminar esa pieza
sin dejarnos espinos,
sino enseñándonos su misma existencia
que vivió Chopeen en su destino,
que todo no es querencia
y que también puede haber martirio,
y renovación a la vida plena
cuando se ama a un ser bendito”.
Arias:”Qué bello sois en alma tan tierna
durmámonos ya entonces en el lecho cariño,
buenas noches que soñéis feliz
por tenerme ahora contigo hoy aquí,
y que por siempre será ya lo sabéis,
mi gran amor que de mi alma amo de gran querer”. (se acaba el nocturno y duermen feliz).

Gaspar Melchor Jovellanos y su condesa.



Gaspar Melchor Jovellanos y su condesa.

Un soñador poeta de la lengua española,
un ruiseñor en el siglo 18 canta,
entre escritos que son prosas
donde cautivaba Gaspar Melchor Jovellanos al mundo el alma;
por su arte que era en sí la gloria
entre escritos de ilusiones y de arias,
por su belleza cadenciosa
que tenía en sus versos de magia,
nació en mil setecientos catorce
en el país de España,
sintiendo a lo largo de su vida pasiones
como entre historias que él soñaba,
siempre a Dios rogó en su lira a una condesa,
quién fuese su amor,
que el mundo fuera los ojos de esa nobleza
qué el solo viera de pasión,
admiraba el arte de la belleza
de lo que había a su alrededor,
y tan dandi era su vestimenta
que a marquesas atraía de tentación,
pero jamás a una condesa
que él tanto quería en su corazón,
para solo tener lo que desea
escribía más loco en su inspiración,
pasaba noches con su alma despierta
y escribía y escribía con ilusión,
era un paradigma en la tierra
de lo que hacía en su oración,
lo cual era su poesía de poeta
ante el mismo honorado Dios,
él hablaba a la gran altísima silueta
que solo su mirada iba a ese sol,
al ser el desafío de su alma tierna
sonó en ese ambiente el Kyrie de la misa en do menor,
donde se explora el lado más oscuro de la pieza
y de su misma vida de desesperación,
esas voces en ese fóculo suenan
alentando a su alma de entonación,
la obra de Mozart se corea
entre sopranos con ofuscación,
a su mundo esas voces se emplea
por tal amor de esa visión,
y tan solo ese delirio se refleja
ante el poeta de obcecación,
aunque la soprano da la plañidera
renace su alma en un trino de iluminación,
de esa tonada de espera
que solo a su fe da esa canción,
esa misa de su primavera
suena y él feliz un poco en la oración,
y escribe este tema
de lo que siente ante el ardor de ese amor,
acompañado de esos cantos de terneza
entre soprano y el tenor,
de esos violines y chelos de belleza
que entonan en su dolor,
siendo un ambiente de sacra alteza
que cantan a él y a Dios,
que de su alma se apiade en nobleza
y así llegue ante su hogar sin adiós,
de esa maravillosa condesa
que él ruega y anhela en su corazón,
un único y enamorado poeta
vive y suena de lo más embrujador.
“Dios apiadaos de mí poema
que sueña con el gran amor,
solo quiero vivir con una condesa
y entregar mi fiel corazón,
donde nadie podrá ser con mi lema
porque soy el arte de su canción,
un conde de su soñada silueta
que vive hoy en mi admiración,
tanto y tanto en este poeta
que quiere amar a su ojos de albor,
a su piel nívea como tenue azucena
ante mi lecho de ardor,
verla con rosas en su cabellera
y aromarme con su olor,
usando una maja vestimenta
que a mí solo en sueño flechó,
y no quiero ya la tormenta
sino tener la lava de su interior”.
Rezos de aquel enamorado conde,
solo su anhelo era ante un amor,
aunque se paseara con amores
solo quería besar a ese imposible sol,
por estar tan lejos de su horizonte
y porque en su mundo no habían,
solo habían marquesas y plebeyas,
él solo quería la figura de su poesía,
era tanto el afán de esa prosopopeya
que solo moría en esa elegía.

Un día salió de su aposento donde escribía,
y llegó a querer comprarse un piano,
quería hacer música y vida,
recibió clases con un musicastro,
reconoció al tiempo la música viva
y compuso millares de astros,
entre sus tardes y noches queridas
poesía y música dejando rastro,
el mundo de Europa más lo conocía
por las obras que escribía de lo romántico,
llegó la voz a toda las mujeres más afroditas
como de esa historia de lo mágico,
habían condesas que a él lo querían
y él sin saber viajó a Italia de lo enamorado,
y vio tal cúmulo de condesas vestidas
y su corazón reconoció el milagro,
pero sus ojos solo vieron a una maravilla
donde su mirada en Venecia quedó maravillado,
era la condesa Rosalba Carriera emperatriz,
sin saber él solo quería a ese cielo purificado,
quería ir a besar el jazmín
que ella tenía en su cabello de halo,
donde era pintora en su orbe feliz
pintando gran fantasía en cuadros,
vivía de ese sueño de su vivir
entre su clase de su arte amando,
dando la imagen de su mismo sentir
por ser la figura de ese mundo clásico,
poesía su imagen un latir
que a los ojos de este poeta atrajo,
era la magia de ese país
que él a sus ojos pasmaron,
estaba loco de esa lis
que le gritó desde lo lejano,
“si la vida es soñar
hoy mismo quiero ser vuestro esposo,
quiero que compartáis mi anhelar
y vivir juntos de lo hermoso,
una chispa de Dios veréis de astral
por solo miraros esos ojos verdosos,
así como el paisaje pasional
es lo que veo en vos de frondoso,
si miento ahora solo mirad
como al cielo ese fuego fogoso,
y es el fuego de mí palpitar
que os mando de mi corazón ardoroso,
hace años que busco una condesa
y hoy os veo y me parece paraíso,
es una fragancia tan eterna
que siento y que desde aquí respiro,
no quiero poesías que son avernas
sino poesía y música de delirio,
solo a un mundo de la vida tierna
que anhelo ante vuestro jazmines y lirios,
vos con esa maja y estupenda silueta
que hoy tenéis en ese cabello y vestido,
tan reluciente ante este poeta
que dejáis con tanto amor querido,
no sé si me aceptéis ante este planeta
donde vos es, más que lo bellido,
no miro a otras que mis ojos contemplan
sino a vos de tanto amor sentido,
vos me habéis enamorado condesa
y solo vivid ante mí corazón encendido”.
La condesa quedó estupefacta,
con un sentimiento tan brillado,
por ver a un conde con hermosas palabras
que le dieron a su alma solo amando,
y se fijó en su noble y poética alma
para vivir ante él de lo adorado,
el conde sintió la calma
cuando esa condesa le miró a sus ojos,
vio que su ser si quería con su llama
para quemarse ahí de lo meloso.
De un clavicordio tan solo suena,
una obra de Bach el aria da capo,
da su imagen de aquella Rosalba Carriera
que el regala en honor de lo venerado,
queda más enamorada aquella hermosa y noble condesa
por recibir esos tonos tan apasionados,
por sentir que su mundo será pintura de poemas
entre los sonidos que el haga en el piano,
y de una le dice: “me quiero casar sin problemas
y vivir respirando de su ser mágico”,
el conde en el clavicordio tan solo queda
con una visión llena de milagro,
por ver que su sueño ya era
y que era una pasión que el tanto había rogado,
al ser tan perfecta y tierna
solo termina de tocar y besa a esos labios,
siente perfume de una condesa
y el amor tan único y soñado”.
Condesa Rosalba:”Claro que os aceptaré,
seré vuestra esposa conde,
mi amor ahora lo tendréis
y el mundo será música y colores,
haremos al mundo florecer
juntos y vivos de amores,
siendo el centro del querer
ante esta Venecia de cantores,
nosotros somos el arte de crecer
y yo de pintar a la historia de colores,
así como somos y que voy haré
entre las diáfanas noches,
hasta vástagos van a nacer
y la musa música entre acordes,
cuadros de pinturas de tañer
cuando la veamos en inspiraciones.
Y vos habláis tan bello poeta,
dais a mi seno un inmenso querer
solo quiero dormir en esa voz tierna
cuando me beséis,
entre susurros de terneza
que yo anhelo que me deis,
será el mundo con recitados poemas
que vos solo en amor florecéis,
qué lindo tocáis la espineta
que a mi corazón lo dejas bombeando,
tenéis una pureza tierna
cuando rozáis el clavecín adorado,
lo llenáis de esa magia bella
que a mí me hace ver un amor volcánico,
es tanto esa pieza
que me deja loca por vos en lo imaginado”.
Conde Gaspar Jovellanos:”!Oh queridísima mía!,
lo toco como si os rozara los labios,
rozo las teclas como si vos fuese la caricia
que me da el mismo teclado,
tan poético suena esa lira
que transmito hoy a vos de lo amado,
gracias por aceptarme condesa mía
porque ya hoy vivo de lo mágico,
ya hoy es mi vivir eterna alegría
y más con vuestro arte lo más matizado,
juntos daremos al mundo vida
como entre nuestro arte más codiciado,
el mundo sabrá de estas melodías
y de el amor que os tengo más romanceado,
es tan hermoso quererte en las armonías
que siento que os hago el amor amado,
es quizás una quimera o fantasía
que se vive en lo más imaginado,
y vos me hacéis hacer eso querida
donde sois la condesa más dulce de lo enamorado,
sois aquella imagen que me da mucha alma viva
entre mi destino que hoy amo,
ya el cúmulo se fue de nuestra vía
y solo quedamos en este dulce palacio,
donde estamos solos amadísima mía
y donde solo nos amamos,
donde solo nos queremos en polifonía
y en donde solo hoy del amor pintamos,
es tanto así el arte de una increíble alegría
que hoy la pasión me ha embrujado,
solo por vos dulce poesía
que en mis acordes llenas de lo poetizado,
cambio el clavicordio y tengo un órgano de amor,
aquí en vuestro palacio bello,
e interpreto Fugue de Bach en sol menor,
para vos con todo inmenso venero,
lo toco y os lleno de esa dócil entonación
donde recito unos dulces versos,
solo para vos de tanta ilusión
que en mi corazón tanto yo siento,
y porque os amo con la fuerza de Poseidón
ante esta noche ya, de sentimientos,
enciendo mi ser por vos
aquí con este órgano que contengo,
entre trinos, y acordes de amor,
siendo las voces de Bach para ti,
siendo el arte de él de sus melodías,
todo lo ofrezco para lo feliz
que tendremos sin elegías,
todo será una vida de lo que vivo hoy aquí
junto a lo más admirable de mi vida,
no sé qué más hoy decir
porque todo lo dicen las melodías,
ella os hace imaginar este sentir
que a vos os veo ahí de armonía,
juntos sin el fin
amándonos tan fuertes de la vida,
todo lo dice así
en este palacio querida afrodita,
solo es música sacra que toco de mi
en esta noche ya, sin más triste poesía,
es una ilusión tan hermosa contigo aquí
que muero por vos mi dulce alegría,
por ser de mi alma esa diosa Emperatriz
que gobierna a mi alma bendita,
la cual os ama de pura armonía
y de infinita homofonías,
y donde toco un inmenso trino
entre los compases de las melodías,
son tantas cosas las que digo,
son tantas locuras de mi vida,
son puras palabras que hoy dicto
para el alegrar de la perfidia,
todo se cambia en el mundo de cariño
por darnos este amor de música viva,
tanto es mi corazón por vos
que estoy que os hago la relación lasciva,
soy tan loco ante este soñar de amar
que no sé que más sentir,
son tantas cosas en las palabras al amar
que vivo a vuestro lado de lo más feliz,
se ve tantas dimensiones al tocar
que solo me veo contigo ahí,
juntos, besándonos y haciendo la relación libidinosa,
juntos sin nada de qué hablar,
solo copulando para tener oriundos de gloria
ante nuestra vida de amar,
es tanto el volcán que enciende estas notas
que toco hoy ante mi amor pasional”.
Condesa Rosalba:”!Oh amadísimo de mí,
seguís tan rítmico de lo poeta,
esos versos tan dóciles de ti
que me dan hasta el alma belleza,
solo sois el paraíso sinfín
que consumiré y amaré,
solo sois ese hombre feliz
que hoy me ha hecho más florecer,
sois tan divino como el mismo violín
que suena en ese órgano de querer,
me encendéis tanto en ese latir
que yo misma voy y te hago lo rijoso,
dejo la excitación fluir
ante vuestro cuerpo ardoroso,
os beso el cuello con tanto sentir
que mientras tocáis esos trinos nos volvemos locos,
así en este palacio entre velas y de lis
con mi figura que os quiere de lo amoroso,
siendo un destino tan feliz
y de nada en los sonidos luctuoso,
mientras rozáis el piano como a mí
a vos mismo os desnudo,
quito vuestro majo traje de arte
e igual que yo el mío de pulcro,
y me zumbo encima de vuestro glande
y me hacéis encender hasta lo profundo
por sentiros dentro de mí de lo apasionante,
hacéis que mi ser sea pronto a un año oriundo
para el crecer de este romance,
entre vástagos ante este mundo
que dejaremos de pintura y arte,
donde un corazón tan jocundo
consumiéndote el dulce glande,
hacéis que desprenda orgasmos,
hacéis que mi vida sea amor,
hacéis que mi vida sea lo amado
y hacéis que mi vida sea lo soñador,
solo que con vos poeta romántico
que amo en todo mi infinito interior,
jamás pensé que viniese un poeta mágico
a mi vista a enamorarme de amor,
pero sois aquel vate enamorado
que hoy en el día hasta la noche ganó mi corazón,
sois tantas maravillas en lo pintado
donde pintaré nuestra música,
donde será nuestra vida de lo ilusionado
una vida de vástagos y locura,
entre amigos en este palacio
de una morada de amor y ternura,
y donde termináis de tocar el órgano
a través de esa obra de la música,
donde moro con el ser más entregado
al amor y a la noche de lujuria.

¡Oh amor, oh sí qué orgasmos!,
qué rico me hacéis en la dulzura
que boto de mi más del coito lo mágico,
que hasta mojo a este lecho de noche luna
con mis vesanias de lo excitado”.
Conde Gaspar: “Me gusta como gemís,
os veis tan dulce querida,
me hacéis tan feliz
que os acaricio el pubis de melodías,
y nuestro mundo es lasciva pasión
ante esta noche que tenemos de alegría,
es tanto el ardor del amor
que hacemos la locura viva,
nadie nos ve solo somos los dos,
así que hagamos lo que queramos querida,
juntos la felicidad Rosalba en el lecho de amor,
explotemos más de esta excitación bendita
que nos damos tan enérgicos en el ardor,
bebemos del océano inmenso,
que no se acaba por ser tan amoroso,
de aquel océano intenso
entre lo dúctil de lo rijoso,
así es tanto esto corazón
que muero por esto tan vesánico y fogoso,
así junto a ti en esta noche de amor
donde ya os he llenado de algo meloso,
a vuestro vientre de la polución
que he entregado de lo lujurioso,
y que estoy que ya me duermo
ante la noche de tanta pasión,
descansemos en el lecho,
ahí me dormiré con vuestro olor
y de todo lo que hemos hecho,
no olvidaré jamás esta relación
ni siquiera entre mis sueños,
escribiré todo este amor
que hemos vivido en la noche de lo tierno”.
Condesa Rosalba:”Igual yo amor de mi alma,
ya ando cansada igual conde Gaspar,
duérmanos en el lecho con la ilusión eternizada
y sigamos mañana igual en la música y rijosidad,
y de seguro pintaré un cuadro de magia
donde estaremos juntos de lo pasional,
con vástagos de alegría cantada
entre amigos de amistad,
donde habrá una mujer con un arpa
cantando a nosotros de felicidad,
entre un paisaje con dulce fragancia
aromando así a nuestra lealtad,
a vos dibujaré con un atuendo majo que encanta
lado de mí con mirada de amar,
todo será en ese paisaje de pintura bañada
entre la música y alegría de inmensidad,
así será y qué dulce aria
la cual anhelo pintar,
la cual es mi sentimiento que plasma
al tiempo que sueño lograr,
y seguro mi ser ese sueño abrazara
y junto a vuestro lado de soñar,
solo que con vos conde divino,
os amo tan astral de lo imaginado,
sois tantas cosas en mi amor querido
que hoy amor a mi has pintado,
igual que con música has bendecido
como a mi corazón enamorado”.
La condesa y el conde duermen,
a los años hace ese cuadro maravilloso,
tienen hijos que quieren
y que viven amándose de lo melodioso,
de la poesía que dan siempre
ante su mundo de libros y pintura,
de una pasión que no fenece
sino vive en la huella de su mazurca,
de la vida que solo tienen
para luego ir al paraíso de ternura,
juntos y queriéndose tiernamente
sin decir adiós a su locura,
juntos de esa pasión eternamente
que llegarán y dormirán en almas de dulzura.

Santa Cecilia y su renovado destino de su amor.



Santa Cecilia y su renovado destino de su amor.

El amor de una entelequia más que llorada.

Si la vida es tan solo vivir,
tan solo quiero vivir viéndote,
si la vida es hasta morir
contigo ahí quiero estar queriéndote,
si la vida tiene ese fin
deja que mi alma ahí llegue,
por ser vos mi existir
y a lo único que mi alma quiere,
si el piano tiene un cumplir
y es dar aquella pasión,
ahí yo quiero ser aquello feliz
que toca solo al corazón,
como al tuyo sinfín
con armonías y devoción,
si amor en una sinfonía es el violín
yo quiero ser de él la voz,
que solo toque y no sea infeliz
cuando te ame en el albor,
hay tantas cosas que quiero ser
que ni hoy se llega a ver,
por ser tanto amor
que hoy ha llenado a mi corazón,
solo quiero a ti amarte
vivir ahí y solo soñarte,
quizá del piano una obra tocar
y de ella a ti ahí solo imaginar,
hay veces que las palabras no llegan a decir
lo que uno de verdad anhela,
porque si lo veis en un concierto ese sentir
observaréis tanta imaginación de lo que no reflejas,
de aquel piano, chelo, oboe y violín
cuando en cada compás comienza,
y mi amor por vos va más que el fin
y de esa música del gran poema.
todo será feliz y no zozobra
porque sois mi amorío,

"Empieza cambiando la clave de fa a sol,
y su tonalidad es en re mayor
de su Kv docientos ochenta y cuatro;
vive aquel hombre de gran amor
por sonar en ese adorado y agitable piano,
desprendiendo a su alrededor
melodías que salen de su corazón volcánico,
por su sentimiento de ardor
que expresa lo más sensibilizado,
y que quiere a esa sonata de pasión
que le hace vivir de lo mágico,
con esa obra de tal humor
que le da en su toque acariciado,
solo un hombre que vive
y que solo a eso siente,
a la música de su ser apacible
y que a esa marea duerme,
y que toca en su noche sensible
sin ira sino amor que el tiene".

Hoy en esta amada noche,
donde toco el adagio cantábile de Mozart,
sintiéndole entre corcheas las voces
que suenan ante un grupeto de bellas notas,
y en clave de sol con sus semicorcheas
que me dejan sentir el idioma,
donde cambia su clave de sol a fa
donde va creciendo las ocho semicorcheas
entre mis dos manos al tocar,
para luego volver a sonar un grupeto
al próximo dulce compás,
entre las notas "Calando" de su momento,
dando el reflejo de la paz,
que me da en mi aposento ese grupeto
con solo a eso de maravilla tocar,
entre semicorcheas de sus acentos,
donde sigue esas notas de gran sonar,
que lo siento entre mis dedos
con perfume de aquella deidad,
que ella es la calma de este eco
por imaginarla entre mi lira de cantar,
donde suena ese dócil arpegio
y luego un acorde de calmar,
y que vienen semicorcheas de lo tierno
y cambia su clave de fa
a sol entre las semicorcheas de su aliento,
que van entonando entre rítmica a un trino
para luego cambiar de clave de sol a fa,
donde suenan mordentes en el sonido
entre dieciséis semifusas al tocar,
llenándome entre ochos fusas de este cariño
que toco con tanto alentar,
para luego tocar un grupeto de lo bellido
entre semicorcheas de la melosidad,
y sigo entre semicorcheas y un trino
de un tiempo ante dieciséis notas de palpitar,
para luego tocar apoyaturas y trinos
entre semicorcheas del bello entonar,
que me enciende esos cuatro trinos
luego para las fusas entre la tonalidad
entre varios sostenidos,
luego sonando un acorde del arpegio
y cambiando de la clave de fa a sol,
entre el piano de notas y fusas y de silencios
que doy tan solo que hoy,
entre varias corcheas que toco de sentimiento
y corcheas entre mi pasión
para luego sentir semicorcheas del instrumento
y un acorde y silencio en clave de sol,
y que sigue en silencio al próximo eco
y tocando en la otra clave notas de de consolación,
de si, la, la, la, la, y luego
a una octava más de la la la y sol,
en semicorcheas que tanto quiero,
entre corcheas y fusas apoyaturas de mi pasión,
suena para llegar en muchas de sentimiento,
donde cambia la clave de sol a fa cambió, de su ternura,
dejando un hermoso silencio
y dejando la libertad del trino de un tiempo de dos,
entre semicorcheas de la clave de fa,
donde suena luego un arpegio del acorde,
y hace un silencio de dos tiempos,
entre la clave de fa que cambia a sol,
donde me lleno de fusas,
para luego sonar en diez fusas de gran amor,
donde son tan jocundas
que dan a mi mi vida y corazón,
son tan llenas de su lucha
entre semicorcheas y tresillos,
tan solo que de puras fusas
que suenan entre mi destino,
que a ellos tanto les tengo ternura
por sonar en ese compás de cariño,
donde cambia al otro compás a clave de fa
y donde me regala luego una garrapatea de dieciocho sonidos,
entre semicorcheas de la clave de sol de dan
entre muchos bellos trinos,
que son mi latido de cantar
ante esa obra de amor bellido,
donde cambia su clave de fa a sol
que suenan solo semicorcheas en el piano querido,
y que me emociono tanto yo
por sentir esta obra de mi gran amorío,
donde suenan un quintillo de semifusas
ante el piano de esos cándidos sonidos,
que me llena el alma de ternura
para luego sonar rápido un sextillo
de cándidas y bellas semifusas,
donde me es todo es mi hermoso destino
entre esa musa de las fusas
que suenan en lo terminado y bendito,
para luego caer en una apoyatura
para que suene un hermoso trino,
como en mi y cambiando la clave de sol a fa,
donde es mi gran mirado paraíso
que duermo para leugo tocar ese arpegio de paz,
a otro acorde de la clave de sol del último sonido.

Había tanta alegría ante este joven adonis,
que la pasión lo deja sordo y cegado,
y suena un adagio por Tomaso Giovanni Albinoni,
de la obra para orquesta de cuerdas y órgano,
que suena en la tonalidad de sol menor que hiere
más a su corazón congojado,
nació este italiano terminando el siglo XVII
entre mil seiscientos setena y uno su ser mágico;
y toca por lo lúgubre de este ente,
que era injusto vivir en lo malo,
entre violines, violonchelos tristemente,
entre violas y contrabajos,
dando así a este esas violas que hieren
al corazón de este ser lastimado,
de porqué él si amaba eso que quiere
y que lo deja muerto al oír ese adagio,
por Albinoni con maestría que tiene
en transparencia de esa orquesta de lo entonado,
y que bañan violines más a su ser que zahiere
ante la oscuridad de su corazón atado,
entre una cima con serpientes
que envenenan a su gemido palpitado,
entre la orquesta de sol menor,
donde ruega la cantada a su ser,
que no lo deje más así por favor
y que vuelva con sus sentidos de fe
y que tenga ese anhelo de su corazón,
así no fallezca en lo hiel,
y fuese un paraíso ante el tétrico cantor
que entona ante su vida de lo infiel,
acariciaría la felicidad de su pasión
que hoy entre esa cima se siente fallecer,
que Dios de bondad de a su única adoración
del porqué se volvió así,
si era un buen hombre que tenía alegría,
donde está la venturanza de lo lis
y renazca ante su dicha,
o no ven sus lágrimas entre ese fin
de las cuerdas de elegías,
donde solo está en la vidorria
y pidiendo a gritos una vida,
que aparte la mala rapsoda
que canta en lo clandestino,
que manifieste Dios a esa obra
más de ardor y paraíso,
que le devuelvan su magia de honra
y sienta que es otra vez el mismo,
pero nadie oye sus congojas
que expresan de su mismo sentimentalismo,
solo anda en ese infierno de mazmorra
que lo crucifica entre el mismo abismo,211
pero esos violines de que entonan
con tal morriña de su surrealismo,
que anhela una voz de Diosa
para verla y darle en esos violines amorío,
pero ni aparece esa increíble moza
donde los instrumentos suenan de lo más ferido,
lozana su alma entre la obra
que palpita de tal angustiado sonido,
y que sigue así entre los compases de su hora
que gritan en violines y fagotes un amor querido,
que lo siente tocar Tomaso Giovanni
entre lo más luctuoso de su mundo teñido,
que solo él ahora muestra lo más dandi
entre sus fagotes en lágrimas que salen de su sentido,
entre violines que lo miran en aquel hombre del jaborandi
con más lágrimas cayendo de lo vivido,
donde Dios ni canta ante esa vida
y que está ido de ese mundo abatido,
donde no se sabrá si será alegría
ante ese adagio de lo sufrido,
donde suena luego ese órgano de elegía
ante su ser de lo más contristo,
sin saber porque es así la armonía
que llora a través de los sonidos,
que anhela en esos violines más melodía
donde palpite a un hermoso paraíso,
pero siguen esos violines de vida cuita
a su joven lozana alma de lo cuito,
es tanto el dolor de una fría vida
que lo deja sucumbiendo de lo más compungido,
y que luego ya esa orquesta termina
dejando un ambiente entre su noche de lo herido,
entre violines y violas de más morriña
y a él en esa cima en ese árbol de lo mezquino,
de una vida tan pérfida que dicta
solo palabras de lo más adolorido
y que prefería una esperanza en la rutina
que entonan de esos espantosos sonidos,
y donde esa obra zozobra ya termina
y donde Albinoni se va a su paraíso,
no pudo hacer nada en esa vida
donde lo deja solo y más que ciego y contristo,
creyó que podía con esa lira
a su mundo cambiar a otro sonido,
pero ni Dios escuchó su melodía
y lo deja así en esa vida ensordecido.
y esa obra calla en violines de melodías
y él queda así en su mundo perdido.

Y Johhan Sebastián Bach aparece en su albor,
entre todo ese ambiente de ese hombre abatido,
de igual manera toca un Adagio en re menor,
donde la vida se fenece más a ese hombre perdido,
en pura melodía de tono re, re, re, re, re, re en su voz
dando luego a la armonía corta de su sonido,
entre el piano que toca de dolor
y el hombre sin decir nada solo siente esos sonidos,
y ve que más zozobra hay en su corazón,
no oía pero si en su profundo ser sumiso
esas melodías del compás y un mordente
que entonan de su piano vencido;
y que sigue esa melodía de su mordente
que salpican de su arte de lo fallecido,
y luego bellos acordes presentes
y melodías en semicorcheas y fusas
que suenan al final con un mordente,
y sigue así esa cadencia de su tétrica musa
para el alma que sufre solamente,
y suena al final del compás un mordente de ternura
dejando un sombrío ambiente,
y viene luego veinticuatro fusas
entre el compás de locura
para luego caer en un hermoso mordente,
donde cambia la clave de fa a sol de su ruta
ante acordes de su tocada dulcemente,
dejando al próximo compás un mordente,
semicorcheas y fusas
que suenan en el piano ligeramente
entre otro mordente,
luego varias fusas entonan en su dulzura
que llora ante el piano para terminar con un mordente,
entre acordes de corcheas que toca
para más adelante caer en una nota negra de un mordente,
y un silencio para luego tocar doce semicorcheas en su alcoba
que llora más en esas cinco corcheas siguientes,
donde entona un mordente que tanto ahí zozobra
entre su mundo de melodías y mordentes,
y que suena y suena esa melodías en su alborada loca
para el alma de un hombre que solo tristeza tiene,
ni se aparece ni siquiera Dios en sus horas
donde suenan melodías en semicorcheas, fusas y mordentes,
tan sutil suena en su piano de honra
donde solo siente un vivir que lastima solamente,
que quiere a una gloria
y no esa vida que solo zahiere,
así en ese adagio que tanto explota
ante su cima de un mundo que pierde,
así como Dios en su historia
las almas en la vida que fenecen,
¿donde está el que ayuda a la mazmorra
y que lo libera a una santidad?,
no existe en esa misma obra
donde solo ve melodías de infelicidad,
entre mordentes que suenan
y solo ve una terrible tempestad,
esperando un milagro a su alma que pena
ante esa vida que ni ve con claridad,
pero que oye en su corazón esa cadencia
aunque su oído esté en la soledad,
entre fusas y mordentes esa melopeya
entre el viento a su misma tempestad,
y sigue la melodía entre fusas de su etopeya
que da Johhan Sebastián Bach,
entre el murmullo más tétrico de su tema
ante esos muchos mordentes,
que tan solo en ese piano suenan
para un tórrido volcánico ambiente,
donde las flores y árboles se queman
por la elegía de ese piano que de ira crece,
y siguen así esos inmensos mordentes en la pieza
entre los compases de su ente,
donde entona una sensible apoyatura
y una nota blanca en tono sol de dos tiempos,
para luego sonar acordes y un mordente de ternura
lleno de ese lagrimeo,
que toca entre una lucha
para cambiar nuevamente a clave de fa de su apego,
entre ese piano de semicorcheas de una mañana oscura
donde suenan mordentes de su mismo aliento,
queriendo tener a una dama jocunda
y besarla sin ya más mundo pérfido,
donde luego entona once fusas
ante el piano y dos semifusas de sentimientos,
y luego cuatro fusas
que suenan de su amartelamiento,
una semicorchea y dos fusas
entre ese dulce fuego,
para luego sonar nueve fusas
y un mordente en el piano de tedio,
y luego varios acordes en ambas claves,
sin dejar de palpitar esa tonada,
sintiendo que ya se va el romance
en ese piano de su dicha aterrada,
donde Dios no apareció en su arte
y donde él sucumbe más en la lava,
donde siente podrir su misma carne
en esa cima de vida llorada,
y que sigue así hasta terminar sin chance
de lo que toca Bach en la tocada,
y que siente un adagio tan apasionante
y a la ves luctuoso en su alba,
que no pudo creer que no tenga un ser salvable
ante esa vida que de ira le mancha,
ante las tonadas de su avance
que solo tiene un mundo de vida matada,
y que busca tanto su ser a un mundo de vates
y que consigue soledad en su íntima alma,
que ve caer tanto las estrellas fugaces
y que de todas ellas pide y nada le dan a su magia.

Se va Bach al mismo cielo que igual que se fue Albinoni,
deja al hombre sordo y cegado,
no sabe qué hacer en su mundo este joven adonis,
que era tan epicúreo en su mundo lastimado,
y donde imaginaba el sueño de una deidad
pero que jamás llegó en su corazón,
solo imaginaba este pianista en la inmensidad
esa diosa que quería con tanta pasión,
pero jamás estuvo ella en su melosidad
donde solo vivía de postración,
solo al tocar y recitar
veía a su dama que adoraba de fe y amor,
pero al pasar esta soledad
no se sabe si aún sigue esa imaginación,
solo sabe que está acabado en la tempestad
sufriendo sin ver a más de su albor,
porque antes lo veía a esa deidad
que veía más que al universo de efusión,
esa imagen de su alma en melosidad
donde escribía hasta poesía de su corazón.

Pero las locuras en la vida suelen cambiar,
y suena un nocturno del opus treinta y dos número dos,
tocándolo Fréderick Chopeen en su soledad
donde es un sonido en la bemol mayor,
que empieza con un arpegio de lo magistral
y luego corcheas alentando a su corazón,
pero está ciego y en la sordedad
sin saber que hacer en su mundo de lo atroz,
y Chopeen mientras toca emociona a su cantar
en recitadas palabras de pasión:
"Vos no estaréis más en la injuria de la vida,
mis cantos entonan de un gran sabor,
vos queréis tanto un sueño en la alegría,
no todo va ser ya en la elegía
sino fe y pasión
de lo que mi alma hoy os dará,
aprenderéis a sentir mi corazón
que canta en esos acordes de paz,
no todo es flor mustia en la desazón
sino un paisaje con cantar,
así como hoy toco en mi piano de lo magistral
que hago por lo menos sentirte mejor,
no os sentís de diferente manera,
no hay poeta o músico que no sienta esto,
y sois aquel pianista de belleza
que tocó el adagio cantábile de sentimiento,
eso no está muerto sino vivo
y ahora más con este nocturno que toco de delirio,
de una fuerza que sale de mis venas
para solo dejarlo encima de vuestro destino,
son armonías que tan solo suenan
para levantar vuestro soñado delirio,
y donde reflejo paz a vuestra cima con terneza
que desprendo de mi nocturno bendito,
donde pinto vastas queridas letras
que recitan a vuestros sentidos,
donde todo será paz y belleza
ante esta mañana ya no oscura de tu vacío,
creed en mí y ve al cielo en nobleza
por mis cálidos y sencillos sonidos,
son la obra que de mi doy maestra
para vuestra vida de un mejor camino,
donde la cólera se irá al anatema
y donde renaceréis de más cariño,
así yo soy en esta mañana de terneza
por veros hoy y daros este nocturno de amorío,
es así mi fe ante el piano o espineta
que entrego toda mi esperanza en vuestros sentidos.

No sentís que si la oís aún mejor,
podréis ver y oír mi sonido,
que están llena de entrega y de pasión
que os mando entre mis tañeres queridos,
que os acarician el corazón
y que os hacen sentir más fuerte y no vencido,
dejáis a un lado el infierno
y decid bienvenido seáis amor,
y adiós al anatema de vuestro centro
y gritad os amo imaginada pasión,
así la diosa vendrá a vuestro seno
y le socavaréis de tanta ilusión,
que tanto ha gritado vuestro sentimiento
entre el comienzo de vuestra entonación,
y así os lo doy ante estos ecos
que toco de mi profundo amor,
no soy aquella persona que solo tiene lo perfecto
sino aquella persona que os cambiará,
que os da ahora tantos sonidos poéticos
que de mi nocturno yo doy de mi entonar".

El hombre sintió tanto la música en su corazón,
que a segundos después pudo ver,
el milagro era en su visión
y luego en su sordera de querer,
Chopeen no había mentido en su entonación
y fue por Dios mandado ante su fallecer,
y así de pasión tanto creció
que el nocturno sonaba de tanto tañer,
de esas corcheas en su albor
que todo se pintaba de enternecer,
ya no había más dolor
sino que alegría en su desdén,
todo por ese nocturno que suena de pasión
y por la mágica obra de Chopeen,
era así el nocturno un milagro
una vida y entrega,
es así una composición de lo mágico
cuando se oye con el alma plena,
cuando se siente tal amor ganado
cuando pierdes hasta la cabeza,
donde él ahora solo ha anhelado
esa diosa en su plena existencia,
donde luego eso vendrá
para que viva de enorme belleza,
y así sigue esa tonalidad
que de pasión refleja
sin dejar de sentir esa vida pasional
que del piano solo despierta,
lo ama tanto en su felicidad
que el piano de melodías suenan,
y se florece su corazón
y su vida de esa bella espineta,
donde siente tal regocijo de su pasión
por sentir el halo de la presencia,
de frederick chopen de canción
que obra a su vida de querencia,
donde la perfidia se va al dolor
y donde ve a lo lejos a una diosa bella,
fue como lo dijo Chopeen en su cantor
que será milagro y una existencia,
así lo es en su poema de amor
que expresa amor y belleza,
y sigue sonando ese nocturno de tal ardor
que el pasto es más naturaleza,
donde todo es verdor
y su corazón una paz entera,
y sigue ese nocturno de ilusión
alimentado a su centro de nobleza,
donde se oyen tanta bella modulación
sonando en ese piano de cándida pieza,
donde sale mucha entonación
entre bellas y nobles corcheas,
notas negras y blancas de amor
que dan a su alma en su existencia,
que parecen violines en ese piano sonador
que a su alma tanto de amor le llena,
y que siente tales rocíos de lo enternecedor
que suena en ese piano de terneza,
donde su alma vuela con gran pasión
por tener ya sus sentidos en la tierra,
donde ve todo de otro color
y con su alma de pasión entera,
que anhela esa diosa en su albor
y que del cielo algo se observa,
entre los acordes de la agitación
que de pasión tanto refleja,
y que se contempla una gran iluminación
que del cielo baja como condesa,
tan hermosa su silueta de resplandor
que al pianista entre los trinos y melodías observa,
su pecho y su desaire dan ardor
ante la locura de esa mañana contenta,
Fréderick le da el milagro de su visión
y de su alma que canta ante él de la pieza,
donde el cielo resplandece a ese amor
y donde ya ni hay a lo lejos tormentas,
y que no hay ni en el universo colisión
ante millares de los planetas,
solo hay más que creación
entre la vida de la vida eterna,
todo se colorea de predilección
y más su ser al ver bajar a esa condesa,
tanta pasión tiene en su corazón
que llora ante las armonías de grandeza,
y donde suenan arpegios al terminar lo romanceador
que palpita de ese nocturno de gran belleza,
y donde la imagen de Fréderick se va Con Dios
y el pianista con tanta alegría ve aún bajando a la damisela.

"Y acuciosamente dice que el nocturno
en el piano fue de bellos sonidos,
en esa mañana de Frederick Chopeen
como el opus treinta y dos número dos,
que acarició ante ese desdén
entre su alma como ella de arriba a su amor,
porque es aquel ente sacro y bren
que en sus ojos da pasión,
y donde dice su ser
estas palabras ante la ilusión:
"Esa obra es un milagro del tañer
tan solo que en la mayor,
la felicidad sonando de nuestro ser
y que espero besarte sin más poder corazón,
a veces siento que mi alma es un florecer
ante las melodías que fueron flores,
las cuales sonaron de tanto querer
entre el nocturno de bellos acordes,
que es nuestro lenguaje sin fenecer
por la locura de nuestras imaginaciones,
vemos tanto allá del allén
que llega a decir que somos inspiraciones,
que hemos de alcanzar para no llorar de dolores.

Pienso tantas cosas mientras ahora oigo
a Gustavo Malher en su sinfonía número cinco,
donde plasma la alegría y lo luctuoso
entre violines, chelos de sus miles de sonidos,
Gustavo Mahler dirigiendo el adagietto,
así a este amor que solo me afinco
y que de la magia de esos ecos,
suenan de violines tan sumisos
y un arpa tan suave entre chelos,
con serafines mandado por Dios mismo
que tocan de lo más diáfano y etéreo,
era como si cayera lluvia del cielo bendito
ante ese amor que bañaba de ese concierto,
era de verdad este amor un paraíso
cuando aquellos cánticos tocan de sentimiento,
por eso que compondré así un escrito
para recordar este momento,
donde aún la condesa está en el cielo zafiro
contemplando este hermoso concierto,
y mi composición será casi como estos sonidos
que en ese aire suenan de tales alientos,
¡tan hermoso y bonito!
que a mi alma da de esos instrumentos,
que amo ciegamente a mi destino,
y que observo a su castaño claro cabello
que perfumo con mis besos infinitos
y que ella baja a lado de mi cuerpo,
y le abrazo a su ser con amorío
y con mi mano acaricio su cuello,
tiene un azulado vestido
que parece al mismo claro cielo,
tiene una piel tan clara como el aurora bendito
que en el piano de esta cima resplandece como universo,
que soy su único amor de su destino
que amará en mis enseñanzas de lo poético,
sonriendo ante el ser querido
en las lecciones de mi ser frenético,
queriendo al piano de los sonidos
como el a nosotros de este romance que ahora tenemos,
y que de mi alma a su ser tan solo recito
el poema de nuestra vida en versos,
y donde suenan esos bellos sonidos
de ese arpa y violín del concierto,
dirigido por Gustavo Malher ante serafines
llenándonos de amor entero,
es tan hermoso esa recitación de mi corazón encendido
que entrego a esta deidad que tanto quiero,
y que miro a una diosa de lo divino
como hoy a sus ojos azulejos,
que tanto rogué en mi poesía del destino
que siento tanto amor de este milagro bello,
es tan solo que el cielo mismo
mirar a mi gran obra que tengo,
es ella esa obra y poesía de surrealismo
que suena en esos violines de mi corazón que tan solo quiero,
es una felicidad tan divina de mi sentimentalismo
que en esos sonidos yo muero,
se me va la vida al oír esos sonidos
por ser tan gloriosa aquella obra de sentimiento,
no puedo más con este sentir infinito
que llega a rozar a la voz de Dios en el cielo,
qué obra es y tan igual a mi obra es,
solo dice las palabras en su mismo sonido,
esas notas que abrazan a mi ser
y a la de mi amada de tanto idilio
que no se explica en palabras lo que es,
la música va más allá que la poesía,
no tiene límite esa gran creación,
solo Dios sabe y mi alma esa obra escrita
donde nos estallamos de su visión,
por ser aquella amadísima sinfonía
que suena entre nosotros aún de consolación,
sus voces tan sumisas sin idas
que van a nuestro fondo del corazón,
ese arpa tan delicado y tan poético
esos violines de pasión sonando
tan solo que en ese ambiente feliz y patético,
donde mi corazón está bombeando
y quizás hablando en chelos,
solo sabe mi espíritu ese santuario
que besa a la voz de mis alientos.
Mi idioma será igual que esta obra de lo mágico
la que es a ese concierto,
un poeta de su corazón entonado
como de mis tonadas de lo cierto,
vivo ahí con mi dama de lo enamorado
sin irme a otro mundo de lo mesto,
solo que amándote de lo apasionado
y siempre en alma en lo divino y honesto,
siendo aquel amor puro y poetizado
que sonará en sus obras de lo poético,
y que feliz estoy con Dios por lo bueno
que manda a este amor en mi centro,
que me hace dar felicidad
y ante este divino concierto,
que lo siento en mi corazón
tan solo esos violines de lo benéfico,
donde no hay postración
y donde renazco de lo más eterno,
a lado de mi dama con toda pasión
por sentir su querer y amor pleno".

El hombre pianista charla con su amada,
contándole de unas visiones que vio al futuro,
pero de las cuales que jamás imaginó
que iba a pasar ante un ambiente tan oscuro,
como quedando sordo y ciego
sin sentidos ante su corazón de infortunio,
solo imaginó a una condesa de apego
y que consigue ante su luctuoso mundo.

El hombre pianista: "Conseguiros fue milagro,
y que imaginé esa visión en mí,
estaba tan solo en un piano
cuando contemplé el existir,
pero no ante esos tétricos adagios
y ante esta sinfonía de tanto latir,
donde expresa mi mismo vocabulario
que he pasado en mi vivir,
de la tristeza a lo regocijado
que ahora tengo junto a ti,
pero no contemplé que iba a quedar sordo y cegado
sin ver nada en lo que viví.
Estaba en ese tiempo solo con lo más ilusionado
de conseguiros entre el mismo cielo de rubí,
pero a pesar de haber sentido lo trágico
Dios me da una esperanza ante mi,
me da el halo de mis sentidos adorados
ante un nocturno y ante el cielo a ti,
me siento tan sensible y alegrado
por sentiros hoy a vos aquí".
La condesa:"Yo misma supe todo lo que os tocó,
del cielo contemplé los adagios tristes,
donde os sentisteis en un infierno de terror
por lo que os tocó pasar en ambientes febriles,
pero mi alma de vos se enamoró
por ver ese anhelo que pedíais,
y aquí vos me tenéis en vuestra visión
y es a lo que vos tanto amaríais.
Así que no os alejéis de mi corazón
y devoradme con versos de poesías,
dame el mundo que os da pasión
y donde solo soy yo de vuestra alegría,
y que bien se siente oír ese concierto de amor
que entonan entre violonchelos de la sinfonía,
entre esa arpa que entona de dulzor
entre los varios compases de gran magia sumisa".
El hombre pianista:"Siempre os recitaré poemas de amor,
en el día, en la noche y en el amanecer,
siempre leyéndote palabras de mi corazón
que son afinación de mi eterno ser,
por ser tan hermoso esta pasión
que vivo ante vos de tanto florecer,
donde hubo un bondadoso Dios
para que mi mustia alma de a crecer,
y que no quede en esta cima de pudrición
de lo que imaginé quizás tener,
pero al ver que todo retornó
hoy tan solo veo un rojizo amanecer.

Jamás imaginé ese dolor,
de verdad creí que estaba fenecido,
pero vos me dais hoy tanto ardor
que siento que todo es un mundo querido,
más en ese Adagietto de lo sonador
que me acaricia como vos de vuestro amorío,
solo hoy en mi espalda y en mi pecho de calor
que lo dejáis con tanto amor encendido,
¡ay amor de mi vida y de mi corazón
le entregáis tanto querer infinito
que siento la paz inmensa de esta ilusión!,
¡oh todo será ahora de versos y sonidos
que entonen en nuestro fóculo de lo romanceador".
La condesa:"Así y por los siglos será,
donde me consumiréis,
paz y audacia a mi cuerpo darás,
alegría y melodía me ofreceréis,
cópula y entrega me haréis palpitar,
locura y amor en violines me daréis,
astros tan solo del universo más brillarán
poetas y músicos alegres estaréis
ante el amar de nuestra cima de paz,
os amo tanto en este desdén
que solo siento un amor de tal felicidad,
qué quizás provoca en esos violines
como olvidarse de lo triste y solo cantar,
como de amor ante los serafines
que tan solo tocan en chelos de gran arrullar,
donde yo a ellos les veo en lo que existe
por esta pasión que nos damos de melosidad".
El hombre pianista:"Es tan hermoso y a la vez tan luctuoso,
donde siento las mil palabras en ese Adagietto,
por esa historia que viví de lo lloroso
cuando estaba solo y desierto.
Diciendo que fui aquel hombre presagio
donde el enigma fue otro de lo que vi,
para no caer en el océano naufragado,
pero me doy cuenta que hoy renací,
por vuestro sahumerio perfumado
que siento ante este soñar feliz.
Cuando se vive de lo romanceado,
se quisiera quizás llorar,
por tal sinfonía que entona
de tristeza y de cantar,
por lo que en mi vida tanto explota
pero ahora tengo tan solo delirar,
que todo se olvida ante esta historia,
sino sintiendo esos violines de arrullar
que a mi alma hoy tan solo roza,
igual que a mi dama de palpitar
y ella de más pasión me toca
entre mi cuerpo en esta cima de amar.
El vivir de esa obra es fantasía,
y tan solo con alegría quiero estar,
y solo estar ahí con las melodías
amándote condesa angelical,
debo más amarte ahora de mi mañana bienquista
entre esos violines y arpa de lo pasional,
como viviendo en esa sinfonía de vasta fantasía
e imaginando tanto querer y amar,
en la vida veo esa vida
y de seguro os amo de tanto palpitar,
como lo es simplemente las armonías,
esa historia que te hace ver a lo celestial,
os idolatraré siempre en mi corazón
que jamás terminaría de decir que la amo más que a Dios.
La condesa:"¡Oh adonis pianista de mi alma,
qué expresión en mi dais,
dejáis mis ojos con luz rutilada
por vuestras palabras que pronunciáis,
hacéis que sea más de vos enamorada
por solo escucharos de lo magistral,
¿os habéis enamorado de mi?".
El hombre pianista:"Sí, y por siempre en la eternidad,
por formar parte de lo feliz".
La condesa:"Me alegra escucharos en la verdad
porque así no sufriré con vos aquí".
El hombre pianista:"Jamás vos llorará,
sino siempre fortunio os daré,
por ser esa condesa de mi palpitar
donde lo llenáis de ese amor y de fe,
os juro ante el sol y las galaxias,
os juro por el mismo Dios,
os juro en el nombre de mi alma
y lo juro por todo mi llorado corazón,
si pedí el anhelo y sufrí en la vida llorada
creéis que se me ocurre engañaros,
jamás os haré un mal en la morada
siempre os amaré con lo más amado,
y os juro ante ese Adagietto de magia
que entona entre violines, chelos y contrabajos,
tan sonoros y hermosos más con esa arpa
que canta ante nuestra cima de lo mágico,
donde ha dirigido Gustavo Malher con la misma alma
para solo a nuestro fóculo alegrarlo,
para llenarlo de ese lenguaje de sus palabras
que se recitan de ese concierto amado,
aquel compositor Ruso entre idioma de magia
que a mí me tiene ya hechizado,
por oler y sentir los murmullos que cantan
y más al sentir los besos de mi amor apasionado,
las caricias de esa misma hada
que tengo en mi acariciando,
entre mi cuerpo y dócil espalda
donde me deja ardiendo el mismo costado,
tan tierna y dúctil es mi dama
que es una monada al amarme de lo volcánico".
La condesa:"Gracias, gracias pianista de mi corazón;
gracias, gracias por vuestra bondad de amor,
sois tan dulce y mágico,
que enamorada hoy de vos estoy,
por sentiros tan poeta y apasionado
que de amor me lleno tanto hoy,
por vuestra sensibilidad en lo recitado
donde me alegráis en cada verso de amor,
donde me decís que me amaréis
y que no dejaréis de pasión llenarme,
donde soy de vuestro ser
y de vuestra eterna carne,
y donde falta casi dos minutos para terminar,
ese Adagietto en la sinfonía,
llena de pasión pasional
que nos llena de pasión infinita,
de un vivir de lo más fenomenal
que tenemos hoy en nuestras vidas".
El hombre pianista:"Condesa mía,
miro a vuestra belleza pura y cándida,
que me hace feliz en lo loco,
que es en el amar tan mágica
como el concierto sonoro,
ese sortilegio que vos dais a mi alma
para solo fijarme más en vuestros ojos,
solo de su eterna vida apasionada
para fallecer y estar en su pecho glorioso,
dormir y solo ahí dormir,
amar y solo ahí amar,
querer y solo ahí vivir
y sin irme de mi ilusión de paz,
así será como el nocturno feliz
que sonó en mi felicidad,
y donde termina ese Adagietto infeliz y feliz
entre violines, chelos de mi melosidad.
Y jamás las partituras os volaríais,
porque sois esa eterna composición,
siempre en vuestra alma vosotras estarías
porque son aquellas obras de mi corazón,
y en ese aroma vos siempre viviríais
sonando y amándote de la modulación,
es así y siempre poesía seríais
ante mi eterno amor,
de esa melodía os llenaríais
por darte todo el indecible pudor,
es así mi espíritu del vivir,
es así él tan puro que no puede dejar de reír,
ama tanto en la vida,
solo así sabe que no está en alma fenecida,
que os regala la mejor aria de composición,
solo así sabréis que es llena de inspiración,
que en la vida de ese amor vive
gracias porque aparecisteis vos,
y que por eso este poema de amor escribe
porque no puede dejar esta historia de emoción,
porque solo en su sentimiento y piano existe
porque estáis ahí en frente de la cima de estimulación,
y poque somos en la rapsoda tan felices
que no dejamos de agitar esa pasión,
y las partituras no tienen cicatrices
solo tienen el perfume de nuestra relación,
tendrán recuerdos como violines
que suenan ante nuestro albor,
hasta de aquellos cánticos serafines
que nos llenan de tanto amor,
así con sus voces y hasta delfines
de lo soprano como el ruiseñor,
hasta Dios igual mandó clavecines
para que ellos toquen de honor,
Es todo y ahora he de dormir,
ya saben como debe de terminar,
solo quiero a ese amanecer feliz
que veré y no dejaré de acariciar,
así repita mil veces lo mismo,
no importa porque el amor es así,
por ser tanto en el corazón surrealismo
aquel sueño en la fe de ti,
por ser tanto aquel sueño del paraíso
que anheláis en el existir,
y os beso en lo más sumiso
como en ese chelo, arpa, piano y violín,
y que sonaré para aquellos ojos berilos
así como esos instrumentos tan feliz,
simplemente que fantasioso en el idilio
cuando veis que ya no hay sufrir".

“Pasaron cien años y llegaron juntos al paraíso,
aquella bella condesa en su corazón,
su pasión fue con tanto delirio
que de la fuerza de los mares fue su amor,
vivieron juntos de ese amado paraíso bendito
y estaban junto a Bach, Albinoni y Chopeen ante Dios,
se alegraron esos compositores por su destino
que salió feliz ante este reino de pasión,
y su poema fue en música del sueño el escrito
y lo que vivió jamás olvidaría de su albor,
por tener a ese milagro de su destino
que solo de esa condesa felicidad en la tierra vivió,
por ser su amor sacro de los sonidos
en donde ilusión y paz tuvo en su corazón”


Lienzo poético de su tañer.

Fragonard Leansi: ¡Oh Francia, oh mundo mío!,
¡qué sentimiento hay en este corazón!,
¡oh musa entre mi ser nacido
ante días, años de mi nación!,
una raíz etérea ha sentido
en mil setecientos cincuenta el recocó,
a mis dieciocho años cumplidos
una lira para matizar mi visión,
entre la tierra de París lo he vivido
entre un diestro maestro pintor,
François Boucher entre el surrealismo
que en esa era me dio,
atraído entre la liturgia musa
de mitologías y el amor,
dirigiendo esa gran lluvia
entre su tañer de su orfeón,
entre lo lienzo de la teúrgia
entre un orbe de mi visión,
en un rozar de la sensible ternura
que en mi magia doy el fragor,
esa chispa de la misma luna
que entre la inmensa lobreguez me da inspiración,
haciéndome llegar a la locura
entre lo imberbe del recocó,
sin poder irme de esa clásica musa
que en mis movimientos doy.
Y en Roma mi alma llega en dulzura
para ganar el gran premio de mil setecientos cincuenta y dos;
así despertando con esa obra mi holgura
que hago entre lo jocundo y la pasión,
el desnudito oyente de mi pintura
que hice ante aquella constelación.
Continúo y más a su poesía,
de un lienzo ya terminado,
donde ahora es la misteriosa elegía
que transmitiré en lo alado.
Hay un bella damisela en un piano,
perfuma una obra de romance oubliée,
mientras se susurra un canto
de una diosa de una desnudez,
que está acostada entre un tálamo
de un vetusto vaho que tuvo en su tez,
que aún en él recuerda el pasado
y que lo abraza como si fuese aún él,
donde manifiesta al sonido cortesano
unos susurros que son cruel,
llorando entre el gemido del piano
por hacerle recordar a su querer,
y aquella dama toca el opus de Franz Liszt
de aquel Romance Oubliée,
tan cabizbajo en sus corcheas infeliz
que roza entre la espineta de tañer,
y así comienza lo de aquella constelación de su vivir
que pasó para hacer esta pintura de su pincel".

Georgia Beatriz: "¡Oh lacrimosa de un corazón!, (Comienza a tocar S.169)
¡oh vida sin la cúspide parsimonia!,
por la imagen de su voz
que me roza entre las notas,
cómo quisiera que seáis ruiseñor
para que hoy aquí toquéis con aroma,
¡oh lacrimosa de un corazón!
cómo quisiera que esta obra sea otra,
no esta que me consuma al resquemor
y salga a la luz de sus perlas que me enamora,
así sea lo malincolico expressivo el cantor
que rozo entre mi noche de la alcoba".
Diosa: "No os sintáis así vos,
¿creéis que la teúrgia va existir?,
que va venir de un oasis el amor
y que alejará con un ósculo lo febril,
¡ved a mí en donde estoy
o no veis que ni hay rosa, perfume y violín!,
tan solo sucumbiendo en lágrimas voy
y más al escucharos hoy aquí".
Georgia Beatriz: "No entendéis toda esta ilusión,
sus opus son las que viven,
quisiera que al tocar tan solo hoy
fuera un astro que me ilumine,
sin soportar esta empatía del corazón
por solo acariciar su ósculo molicie,
y esta obra renazca al sol,
pueda tocarme como el santuario a Domine,
si soñar está hecho un orfeón
ahí he de llegar así no canten delfines".
Diosa: "Os vais a metáforas añoradas,
que ni un astro he de entender".
Georgia Beatriz: "Son solo que dúctiles alabanzas
que sangran de mi enternecer".
Diosa: "Os pido que cambiéis en alma
para que no os fenezcáis en un ennegrecer".
Georgia Beatriz: "Vos estáis sin esperanza
y por eso que decís con esa forma cruel,
quitad ahora esos vituperados denuestos
que ensuciáis mi mundo ante el romance,
que hoy sigo tocando en el aposento
así sea tan febril de lo soñante".
Diosa:"No os enfadéis con fuego
que no os diré más lo desagradable".
Georgia Beatriz: "Queréis que os diga el secreto
que os molestará en lo entrañable":
Diosa: "Decirlo ahora sin miedo
que en mi pecho no hay nada sollozante".
Georgia Beatriz: "Estáis segura en eso
para luego no gritar en lo palpitante".
Diosa:"Estoy segura en lo pleno
que mi voz no se enojará en lo despreciable":
Georiga Beatriz: "Estáis como una rosa sin apego,
mustia entre un mundo no estimable,
consumida por el mismo fuego
que dejó aquel seno agonizante,
gimiendo como mi mismo instrumento
ante los segundos como eternales,
sin poder solo sentir su aliento
cuando entre el tálamo os besaba como antes". (termina el piano de tocar
Diosa: "¡No seáis tan pérfida en mi lamento Y empieza con el Transcedental Etude N. 9 Ricordanza)
que mi misma alma está en lo condenable!,
cómo os atrevéis a decirme eso
o no sufrís en lo miserable?".
Georgia Beatriz:"¿Y vuestro juramento?,
no que no ibais a gritarme,
y que es lo que estáis haciendo
sino que a mí con palabras infernales":
Diosa:"Si lo vuestro fue ludibrio,
no fueron palabras cándidas,
os metisteis con lo más deífico
que mi corazón ha de tener y alma".
Georgia Beatriz:"Perdonadme en lo crítico
que hice para vuestra vida lozana,
no debí ser tan malvada en el idilio
que yo misma he de estar sin la aria".
Diosa:"Así mismo es en este surrealismo
que juntas estamos sin la magia,
cuántos queremos ese mundo bendito
para vivir y solo entregarnos en la presagia".
Georgia Beatriz:"Tenéis razón en lo que habéis dicho,
me siento mal igual en palabras,
aunque aliento en este opus querido
entre corcheas de la Ricordanza,
siento aún el apogeo de los sonidos
en la bemol mayor de la tonada,
entre acordes que recorren de su vacío
para mi y a ti de la añoranza,
de aquel debilerado vestigio
que lloramos entre esas notas de agua,
que caen del cielo mismo
ante nosotros ante el piano de voces sacras,
y que tendremos seguro un milagro conseguido
por confiar ahora más en la vida mágica".
Diosa:"Sí, así debe de ser Georgia Beatriz
para solo vivir de esa dócil caricia
que tanto hoy ruego hasta en mi
para que podamos ser melodía,
sin poder irnos los dos de ahí
sino conjeturar el querer en toda alegría,
y así ya no en este tálamo sucumbir
sino renacer ante la gloria de la armonía,
y que suena de vuestro piano sinfín
ante una dicha y delicia analogía,
de su mismo toque que dais de vivir
que me hacéis ver un orbe de cándidas cantigas".
Georgia Beatriz:"Son tan solo sonidos que en mi despiertan,
entre el piano a una visión
que de pasión se contempla,
no puedo decir lo contrario al amor
que en esta obra me ha dado de poema,
más si es la obra de Liszt del candor
que en mi su rapsoda se emplea,
entre notas sumisas de su orfeón
que a mis manos la desesperan,
por tan solo querer llegar a su blasón
y dormir ahí con terneza,
pero será que sea esa efusión
y pueda dormir en esa loca espera".
Diosa:"Claro que será así de lo soñador
y estoy segura que vendrá,
todo el mundo será color
y más si yo consigo la paz".
Georgia Beatriz:"Si yo soy pudor
vos también lo serás,
nada de la vida podrá ser terror
porque tengo fe que así no lloverá,
y ha de estar feliz con nuestro Señor
que nos mira desde su reino de amenidad,
porque acabo de oír entre lo sonador
sus palabras de una amabilidad".
Diosa:"¡Qué dijo nuestro salvador!".
Georgia Beatriz:"Diosa Que nos iba a salvar,
nos iba a mandar la esperanza del corazón
que tanto gritamos en el amar,
que tanto hemos sollozado en el resquemor
por tan solo quererlo abrazar,
tan fuerte como él mismo a su nación
que vive en su oasis de paz,
que ibamos a ver la dúctil salvación
antes que termine la tonalidad,
y así de teúrgia es Dios
que de allá eso grácil nos mandará,
me es tan apasionado esta sensación
que no soporto en el piano a él besar,
llenarme de su perfume y de su amor
sin poder irme de su dulce sensibilidad,
por solo tocar esta obra de tal pasión
que me despierta a una inmensa felicidad,
se fue lo lúgubre del corazón
y vino la alegría de una obra angelical,
por ser una obra que a más tardar despierta amor
y que nos acaricia melodías de tenuidad".
Diosa:"Gracias a nuestro señor,
hoy tan solo me siento con mucha parsimonia,
me hacía falta quitarme la desolación
que me estaba matando en la alcoba,
sin saber si iba a volver a ver ese amor
que tuve en mi pasado de gloria,
y que al ser tan soñador
lloro por la lira de esa obra,
caén rocíos por lo romanceador
que va venir en esta vida de victoria,
donde acariciará a mi desnuda piel,
donde él mismo me comerá en su aroma,
donde dejaré que me haga de su ser
sin dejarlo ir por un siglo de mi boca,
viviremos tan eternos del querer
que me entregaré en la pasión libidinosa,
saciaré tanto su tez
que me dirá que le bese más,
será una felicidad tan feligrés
que viviremos en esta melosidad,
donde rosas del cielo va haber
y donde su cuerpo tanto me dará,
por tener un hermoso enternecer
de nuestra hermosa y dulce historia.
Georgia Beatriz:"Muy felices seremos,
todo va cambiar diosa,
os juro que esa voz de Dios oí en el instrumento
y que nos dará aquel amor que explota,448
así esté por la mitad el sentimiento
sonando en esta magistral obra,
va venir antes que termine este eco
que tanto suena de una pasión hermosa,
que es como si en ella me besara su aliento
entre lo que toco de pasión gloriosa,
y tan endeble son sus besos
que me llenan de exaltación fogosa,
por la vesania de su vuelo
a que llegue a mi de gloria,
fuera tan divino y eterno
si me hiciera igual suya de su persona,
fuera otra vida mi seno
cuando en él dé mi carne rijosa,
estoy tan enamorada de su fuego
que creó entre sus cálidos idiomas,
los cuales me susurran en versos
de su romántica y apasionada oda,
que cuando la oís bien sentís todo,
que os hace volar hasta sus manos,
que os hace llegar a sus ojos
y mirarlo con lo más ilusionado,
que él mismo os recita en lo meloso
y que te acaricia en lo más blando,
es un instrumento de Dios generoso
que lo mandó y que se lo llevó,
cómo quisiera de verdad sentir sus ósculos
y solo de él estar en el ardor,
poder decirle que lo amo
sin irme de su corazón fogoso".
(Llegan los dos caballeros a través del sonido,
entran detrás del aposento,
y Liszt dice las siguientes palabras con infinito amor)
Fransz Liszt:"He venido por Dios y más por vos,
he oído Beatriz vuestras plegarias,
vos desde los cielos me tenéis con ardor
y he venido para vivir de la romanza,
oí que tocasteis el Romance de dolor
pero ya nada será así mi dulce damisela,
vos veréis ahora al infinito amor
que os consumirá entre la dócil querencia,
no me iré de vuestro olor
sino os amaré hasta que vayamos a la tierra nueva,
y feliz de verdad estoy
por haberos oído cada frase de poema,
sois tan hermosa en el amor
que me habéis dado toda la pasión eterna".
Beatriz:¡Oh amor de mi esperado amor
me tenéis tan feliz ahora!,
que de verdad os siento tal veneración
que a vuestro lado quiero la historia,
amadme y vivid conmigo,
y gracias por venir en mi aroma,
ved cómo toco de tal cariño
y más por vos en la alcoba,
y hazme la lujuria querido
hasta no más poder en la cópula,
así mi carne será de vos cariño
esperando vástagos de gloria".
El Conde Nollet: "Oh diosa de mi gran amor,
si supieseis como estaba sin ti,
sentí el cielo un infierno
si no os iba a ver más ante mí,
solo quiero ahora decirte que os quiero
y que podamos ser más que feliz,
vivir juntos y eternos
sin más que preocuparnos en el vivir,
es lo que Dios me dijo en lo bueno
para estar vos y yo en el hermoso existir":
Diosa:"¡Oh Conde Nollet!,
¡oh amor de mi vida!,
¡oh tanto os exrañe!
que ahora me siento viva,
qué alegría escucharos,
despues de tanto dolor que tuve,
hoy me dais lo más esperanzado
que ya no hay nada lúgubre,
vivo con una ilusión ahora amando
y que os quiero en mil magnitudes,
abrazadme amor glorificado
que en vos quiero solo vivir,
quiero que en mi piel beséis
y que en ella hagáis lo lascivo,
que en ella os entreguéis
y me consumáis de lo bendito,
anhelo estar con vos siempre
sin irme de vuestro ser bellido".
El Conde Noleet:"Así será enteramente
amándonos en el mundo de los vivos,
juntos haciéndo lo más dulcemente
que tenemos en nuestros cuerpos encendidos,
te amo como una nota a un piano,
te amo como mi corazón a su amor,
que eres tu desde que te amo
y que tendré siempre en mi corazón".
Diosa:"Yo siempre a vos he amado
y jamás esta pasión para mí ha terminado,
siempre ha estado vivo desde mi corazón
en donde vos habéis estado,
donde ahí os quería con tal pasión
y que ahora os quiero con lo más apasionado,
donde soy feliz ante ese estudio sonador
que suena a nuestra existencia amando,
tan hermosa y delicada su entonación
que nos abraza en sus tonos delicados".
Fransz Liszt:"Ya vais a terminar mi obra,
gracias por amarme en la poesía,
sois la luz de mi amor que honra
hasta la inmensidad de la santa cima,
y os amo con toda dúctil gloria
que estaré contigo hasta la eterna vida,
y solo comeré de vuestra carne desnuda
entre obras que dé de pasión,
donde será un arte esta poética música
que daré a vos de mi amor,
y sois la felicidad de mis fusas
que hoy han despertado de pasión,
más de ese piano con locura
que vos tocáis en vuestro corazón".
Beatriz:" Igual yo amor con toda la historia
que tanto grité en vuestras armonías,
donde casi termino el estudio de nuestras rapsodas
que ha recitado para nuestras alegrías,
todos felices en la eterna victoria
que no olvidaremos en las melodías,
por ser tan cándida y majestuosa
que nos dio hasta Dios nuestra dicha,
que jamás morirá esta pasión lumbrosa
que llega a brillar hasta la galaxia infinita,
es así de eterna y maravillosa
nuestra pasión que nos da armonía,
que nos hace vivir tal amor que explota
entre caricias que nos damos de vida,
y que caen del cielo tantas rosas
como dijimos que iba pasar en la lira,
y así suele suceder en esta alcoba
que nos saciamos de tanta melodía,
y que feliz soy ante mi parsimonia
que me besa en el piano con caricias,
que me hace tan suya de su aroma
que me dejo ahí con su piel sumisa"
Fransz Liszt:"Sí así os beso con tal amor,
que siento un amor que es digno de ti,
viviendo tan solo de vuestro olor
que me florece de tanto vivir,
es tan hermoso amarmos en lo anochecedor
que las estrellas acompañan,
tan hermoso es nuestro amor
que todo se ve en cálida magia,
donde termináis aquellas notas de pasión
en el piano de la aria,
muchas notas y arpegios de la ilusión
que dais en ese piano de tanta alma,
donde me hacéis sentir tanto calor
de vuestros besos en las últimas notas blancas".

Fragornad Leansi:"Termina aquella historia de mi lienzo;
poético el mundo que viví,
historia de mil versos,
y es a lo que mi alma quiero en si,
a un mundo tan ido del universo
donde la pintura solo me hace sentir,
un surrealismo tan lleno de amor del recocó,
tan colmado de mi alma,
donde solo expresé el milagro de su ilusión
para no fallecer sus vidas congojadas,
donde la música cantos dio
entre obras de un compositor de magia,
donde su música a través de Dios renace
y todo se vuelve pasión esperada,
un presagio destino en el romance
donde la voz más de un Domine da gracia,
y así la pintura expresa un vate
que solo duerme entre el lienzo de aria,
por su musa infinita que da en lo apasionante
sin sucumbir en la pintura silenciosa de palabras,
donde va más allá de lo delirante
cuando no la observáis bien en cada nota alada".