lunes, 14 de febrero de 2011

Él espíritu suena a una pintada historia del amor.



Él espíritu suena a una pintada historia del amor.

Se acoplan entre mi realidad de una noche,
y se deja ver ese espíritu de brillantes soles;
dejándoos que su lenguaje en mi se apoye,
y acarician más su alma de esos bemoles,
y a mí de sus violines y chelos de acordes.
Llamándose “Ghost” Espíritu de sus visiones,
de lo que siente y a lo que quiere realzar de sus elevaciones.
Vida le alentaréis siempre hasta el fin de vuestros sonidos de mis proles;
que he amado siempre a vuestra música de adoraciones,
las he sentido y visto el mundo en que vivís Beethoven,
piano de trío opus setenta número uno sonándoos y acariciándoos siempre de joven;
a mi moza alma que de ella solo he vivido oyéndoos de pasiones,
y como único jovenete que renace al mundo los opus de tu idioma;
y que a lo lejos vos verás de vuestro oasis mis tonadas en versos de aroma,
no hay otro líder que pelee en la lidia o batalla de mis tonadas,
solo estado consumiéndoos el lenguaje de las palabras,
de la literatura callada para dejarse ver en mis romanzas,
y de las cuales seréis en mis honrosas de las sonadas
de los versos agitado que suenan de violines para vuestra escuchada;
solo escribiéndoos esta noche con estrellas rutiladas,
de una luna tan franca y blanca
que me mira y me habla y me da su magia,
lo etéreo del universo son mis notas de galaxias,
astros cósmicos son mis luces de la vía láctea,
hasta de esa misma Diosa le pido que me dé su cándida alma,
para así tener tanto poder de mi noche y mostrar que soy la nota apasionada;
porque solo es refugio y olor dulce que me abraza y que me ama.

No hay entre giras de mi noche otro sentimiento que me acorrala,
no lo hay ni existierais porque es la noche eterna en que vivo escuchándoos su sonada, lo cual aparecen en mis ojos esas dúctiles almas,
de dos bellas afroditas y Beethoven en el piano tocándoos de desolación alegrada,
y entre mi noche callada escribiéndoos lo que veo de magia,
manifestándoos a mis letras "el espíritu de ese hombre que solo a ella ama",
¡como yo igual! que solo a eso amo, y a las afroditas sacras.
Una tiene violín alentándoos el ser de la naturaleza,
(la otra arrullándoos a mis ojos que le ven de terneza),
mis mismos ojos aquí de su belleza se refleja,
y escribe todo lo que pasa en los segundos de esta bella quimera,
lápiz escribiréis lo más fuerte que corre en mis venas
el mar de las tonadas de mareas,
de versos que mueven a mí de amor a ellas,
y de estimación a Beethoven en el piano de fineza.
Ver como empezó al veros ese violín y chelo de grandeza,
luego el piano con Beethoven de esa pasión que despierta;
a mi alma, a mí poesía que en sonido ama y sueña,
que de todo lo que digo está ocurriéndoos de la historia que en letras suena;
ese piano como tañe de fuerza, como vosotras tocáis en ojos de alegrada tristeza,
con sus dedos ante ese violín y chelo junto al piano de terneza,
esto es lo que en ese silencio dan a mi ser para que se transforme en un poeta,
el que lee sus labios a través de sus tonadas que me muestran;
imágenes, sentimientos de lo que nadie contempla,
y lo que a mi hoja de poemas solamente sé lo que el amor alienta,
de los segundos y minutos de la tocada que me deja,
enamorado de la voz de las vastas romanzas de las cuerdas,
paralizado quedáis espíritu ante lo mesto alegre de la leyenda,
de lo que contempláis a lo lejos de las bellezas,
definiciones no las hay solo la voz de tu lápiz en letras,
el sonido está ahí pintado diciendo que está sucediendo en esas imágenes ciegas;
todo os dice y a lo que amo de la vida mía de vasta terneza.
 Gemebunda desde el alma por soñar esta historia que me besa,
pasándoos la noche así de esta primera hoja que me embelesa,
por saber que es la noche tan dúctil y de su esencia fresca,
y no puedo deciros que es una gira tan grotesca,
sino aromada de las voces que en ese violín y chelo despiertan,
de ellas a mí de amor y de tenue caricia a mí de su tañer del amor,
de locura por querer a ellas sentires en mi boca de ardor,
pero al sonar el piano hace esa estupefacción tan ineludible de la pasión,
que se agranda mis ojos del asombro por ver esas sacras damas desde mi corazón;
y enamorado de que mi alma le acaricie su cándido regazo y senos,
y así tengáis alma mía, carne mía su olor
y el universo le regale a mi ser su cuerpo,
¡qué viva todo este vesánico fervor!
por amar y oler las caricias y sentir su chelo,
y sucedió apenas cuando me paré y grité su nombre de amor
que me dejó en esa misma naturaleza su sentimiento,
romance de lo que es la divina unión
que se apodera de mí y su aliento,
pero al venir vosotras los instrumentos
mismos siguen sonando y encendiendo,
y el índole Beethoven tocándoos de mucho genio,
ahí sentado en el piano y aromándoos nuestro anhelo,
disfrutando en la misma caricia del pasto y de el cielo,
de ese reino del paraíso como este que se siente que es de enamoramiento;
y en vez de terminar los compases se repiten tras la noche de enloquecimiento;
y así más yo de él me arrullo de ternura con mis afroditas de deseo,
de esta vida que siempre ha soñado vivir mis sentimientos,
y que ahora ya los tengo, puedo decir que solo siento:
¡amor, sonidos, olor, y cándidas voces a lo lejos!,
versos de flores en cada parte de la naturaleza,
escritas en ellas y en árboles en la madera,
corazones alrededor de nuestro fóculo que dará prole de terneza,
y sigue tocando Beethoven de una manera apasionadora esa pieza,
y los mismos instrumentos solos siguen entonándoos de calma,
todo se observa en la cándida naturaleza
y a mi pasión del espíritu la alma inspirada,
dejándoos que le consuma a mi ser diosas bellas;
de su olor y caricias que me explotan de la vida soñada,
y así explotaréis mis versos del amor de poemas
que jamás imaginé crear teniéndolas a ellas,
enamorado de su piel que en la noche me quema
de efusión de mi bisbiseo que les doy de terneza,
en tiernas palabras a su oído de esta aromada naturaleza,
por el violín y el chelo y el piano de mi mismo poema.

Terminamos de hacer el amor en la cama tierna,
donde se despertó romance hacia las cúspides estrellas,
y de ese romance de mis bisbiseos eran: ¿será la unión eviterna?,
y hablándoos de estas afroditas que dejaron huellas,
como a mi alma, ser, ilusión, les amaré siempre en mis poemas,
cómo olvidaría mi alma su conocida mirada del sueño que vinieron de grandeza;
no se consigue las palabras sino expresiones de mil dúctiles inspiraciones;
por saber que fueron el enigma de mi visión de la naturaleza
para solo dar amor que buscaba en noches en poesías de amores;
pero aparecieron afroditas y Beethoven de estupefacciones,
vosotras convirtáis mi vida de olor dulce que suena en violín como oboes,
y ninguna escala de sus sonidos terminan, sino sigue sonando otro de pasiones;
así vivimos ¡oh mi yo! con ellas de ese bello momento,
teniendo solamente que sus inolvidables alientos,
¡cómo muero por solo saber que será eterno!,
que esta relación estará en el mismo reino.

Al escribir solo tengo a lado mío un cuadro en blanco,
tiene un marco de oro y cristales brillando,
se ve que le hace falta algo,
falta como una caricia sumisa que lo eleve en lo apasionado.
Mis manos recogen pinceles mágicos,
pinto en ése cuadro dos mujeres y un piano,
¡cómo doy matiz a ese bello cuadro!,
hago hablar a las figuras al pintaras con mis manos,
cada crepúsculo de tinta que plasmo
da a los ojos de mi naturaleza el sentimiento amado,
pero de ¿qué tratará ese cuadro que ha hecho mis manos?,
¿qué le queréis decir a la poesía en eso pintaos?,
dos mujeres y un piano tan sagrado,
pero en el fondo del piano hay un hombre tocando,
es la silueta de ese gran genio en mí manifestado,
las miradas de ellas solo son sonrisas hacia el ser amado,
y la mirada de él es tan profunda en los ojos que muestra un romance muy sacro,
pero verles a ellas en ese pasto desnudas es comienzo de la identidad,
por solo el que vive en sus alientos de tenuidad,
le da con el mismo pincel a su bellísimo cabello,
cristales de rubíes de un tónico centello,
y atrás de ella está dibujaos un chelo,
si miráis, veréis en el cuadro su sentimiento,
como el cual habla mucho de esa pintura callada de lo que siento,
lo que he vivido de esta noche de dulce enamoramiento,
y que se apasiona de mi voz a esos bellísimos versos,
de pintura bañada de mis mismos alientos,
de afroditas que amo con todo el ser entero,
como dejo atrás el mundo que tenía de vivir y tener este mejor,
y saberos cielo que es pintura de mis sonidos del sueño
que dio para hacer este bellísimo cuaderno,
el cual está las mismas pinturas que he hecho de lo estro,
de inspiración de mi introspección al enloquecimiento,
de que renazcáis alma lo añejo
para dejar a los ojos el romance del renacimiento,
no uno cualquiera sino uno que vivirá en lo eterno,
y que han estaos en mi pintaos de amor de los versos,
sabemos que el tiempo pasa, pero jamás termina Carpe Diem
de “aprovechar el momento”,
y la vida será extraordinaria de vuestra identidad en los ojos del universo;
así con el nos alimentamos cada vez del amor,
sentimos que estamos rodeados de su olor,
de su pintura, melodía de un piano y otros de pasión,
sabemos también que vos estáis en mí corazón
que sonáis ahí sin parar como en las letras,
que os amo con toda la estimación,
¡oh mis letras siempre estáis ahí de terneza!,
como del piano que despierta pasión en la naturaleza,
en el cuadro su olor que manifiesta
de una inspiración que a todos no llega,
sino a uno que huele ese mundo que se apega
y que se aroma de su identidad tan única que embelesa
y en sueños de vivirla la besa.
Ósculos al violín y al chelo que nos lleva
a un fóculo de proles que deja,
por copular con cándidas bellezas,
y por dares siempre la pasión que eleva
almas mismas al cielo al sol de terneza,
qué locura es escribir nuestro romance
que a todos lugares da buen avance,
y que hace agitar poderosos mares
y por eso que jamás mi alma va dejar de amares,
ni mi aliento en pintura a sus seres siderales,
tan cándidos que dieron a mis bellos valses,
regodeo del sentir y emoción de bailes.
Tomáis mi alma tanto queridas que le dais lo apasionante,
la magia de convertir como un mago el amor deleitante,
¡y así yo os siento amor mío, qué destino!
vivo con vosotras en mi de un vesánico idilio
que palpita, suena y se pinta de regocijo;
no hay más que este amor mis afroditas,
no existiera en las giras de las liras,
siempre os consumirá mi alma, carne de su vida,
de lo que es en tañer y matiz de mi poesía,
cómo el hombre que os ama de armonía,
y por ser esta noche la noche de las inacabables fantasías,
quiero vivir ésta poesía tanto como sentir sus labios de él en mi alma sentida;
eso que es eclesiástico ante mis ojos y del alma bendita,
no se escuchará a lo lejos de la vida
jamás este tañer que suena tan melódico y amoroso de mi alma bendecida.
Como suena ese violín de la pintura y el chelo junto al piano,
qué armonioso son los besos que se dan de lo apasionado,
y el hombre junto a las diosas de lo enamorado,
¡qué romance, qué locura, qué melodioso amor!,
¡qué quimera, qué sueño!, qué romance de verdad vivo de lo agitador,
viva la melodía, la pintura de mi surrealismo que he pintado de ilusión,
que viva la calma que tengo en esto con mis diosas de explosión,
hasta que de tanto explotar llego al refugio de mi olor;
de dormir con ellas feliz junto al cuadro del fantaseado amor,
y vivir en ese cuadro lo que sigo viviendo de mis imágenes de la vida de pasión.

sábado, 12 de febrero de 2011

Se convierte en lo real el poema.



Se convierte en lo real el poema.

Solo un escrito explaya mil titilaciones,
una manceba de ojos azulejos,
demostró ver al mundo de expresiones.
Quedo en la vesania de ver sus creaciones,
aunque sé que existe, la esperaré en mis olores.
Dos mundos que se esperan en la amada tierra,
el mismo ¡oh mi yo invocado sois hacia la damisela¡.
 Sigue publicando dúctiles libros y dejándoos huella,
¡cómo llega el momento de por fin a ellos leeros!,
y qué gama expresáis en las letras de lo tierno,
dibujos se ven volándoos y amor sincero,
me gustáis como explayáis el sentimiento,
solo eso lo digo en mi mente al leeros,
sé valorar lo evanescente de tus versos,
mi pasión ha sido esta de escribir igual,
pero como os digo eso si vivís lejos,
¿o dónde os busco para darte lo pasional
de lo que espirito en mi de cálido aliento?.
Mi mundo es solo que eso,
y sin ser mostrado al orbe de ese reflejo,
en historias acaricio a mujeres de tenues besos,
ósculos ante ellas haciéndolas sentir que son amor de mis violonchelos;
y viéndoos que es quimera lo que vive un escaldo del anhelo,
por sacras damas en tu respiración y ser verdadero,
pero se alejan, son mentiras y a veces uno sufre en un sortilegio,
como en un oscuro silencio,
las quieres tener pero se alejan de tus manos su aliento,
es noble ampliar la historia pero vivirás en un averno,
a veces queremos que salgan a nuestros ojos su reflejo
para: besar, abrazar, amar, y dares el honroso apego,
y como son solo cuentos, creaciones no sale ese ente en las líneas de tú sueño.
La bella dama de ojos cándidos y azulejos
aparece a lo lejos de mi aposento,
“¡será ella o es un sortilegio!”,
abro bien los ojos y recién me doy cuenta con certeza que es el ángel de mis anhelos.
Solo soy un escritor que escribe versos,
un hombre solitario en el aposento,
el que sueña en los sueños
pero quedando siempre despierto,
por si una vez llega el milagro de acariciar el reino,
reino de sus ojos, piel, boca de sentimiento,
veníos amores de mis momentos en que tengo,
así seáis invisibles reflejarán mi anhelo
y cultivación hacia lo que espero.

La dúctil dama camina con fineza,
y se acerca a la vivienda del hombre de destellada belleza,
el hombre piensa: ¿será que podré ganarme su amor?,
¿cómo hago parar que se fije en este escaldo romanceador?,
solo pido a Dios que sus ojos sean míos, su olor y sus caricias,
que pueda sentir la poesía viva y no la fantasmagoría,
la que hacemos de eso que vaya a dulces sonrisas,
y que seamos nosotros esa historia resumida,
la que amaré en mis sentimientos de bellas cantigas,
su ser nácar que me paraliza,
y así la historia estará lograda,
la vida por tener a esa bellísima hada.
Todo me pasa ante las vesanias,
porque el vivir solo y no tener esa caricia solo mata,
es como si no tuvierais alma
porque está en las historias que creas llena de sueño y magia;
y provoca volar y solo soñar que vive en ese refugio de pasión inspirada.

Por fin conversan y se conocen en la vivienda del escaldo,
y así fue como comenzó lo apasionado:

Hola damisela qué prodigiosa sorpresa de milagro,
como verla por estos caminos al paso,
una señorita refinada y conocida esté aquí en el sitio mágico,
-¿Mágico, por qué decís eso joven a lo loado?,
- porque este reino en donde hay un cielo y un escaldo,
existe fantasía por la cual se vive y se llora en lo trágico,
-¿Quién es ese escaldo y porqué se solloza en lo elegíaco?,
-no te dais cuenta quién es, está en vuestros ojos el apasionado,
se gime en la tierra por querer buscar un amor que toques en historias amándoos;
y ahí la fantasía es un resquemor que os mata tanto,
¡no sentís! qué nuestras palabras son en líneas el llanto,
pueden ser felices sin infortunio pero aún así estamos los que escribimos llorándoos.
-Os entiendo y le expresáis al amor rabia en historias que has creado,
mostradme quiero conoceros más y a tu sentimiento tan purificado,
-ya os daré mi libro de la vida que he hecho solo en este aposento,
viviéndoos amores imaginarios de mi sufrimiento,
ah y mi me llamo Lorenzo, un hombre loco de los sueños,
-quiero que salgáis al mundo junto a mí Lorenzo,
le mostraré al orbe que sois un ser que no hay en los que existieron,
estáis de esa magia dulce y que a mi has daos enamoramiento,
no importa ¡si queréis burlaos!, aún así tenga mis mejillas en enrojecimiento;
-¡no, no, no digáis eso bella dama de mis ilusiones que quiero!,
vos me gustáis desde que leía vuestros versos,
siempre me has gustado querida de mi alma que grita en el silencio,
solo por tener ese ósculo de vuestros labios en mí de besos,
¡amadme, abrazadme! mi bien que necesito mis ojos azulejos,
así como el cielo y el reino, ahí de Dios como tu sacra alma que venero,
y el día de hoy ha sido un amor, romance tenerte en mi pasión que grité en silencio.
-Entonces sí os agrado jovenete,
amadme vos igual en mi cuerpo evanescente,
de tiernos besos que den magia real del ente,
-así lo haré cándida dama de mi mundo eternamente,
este Lorenzo os dará la paz plebeyamente.

-Soy un poco tonta no he dicho mi nombre,
-¡es cierto, decidme ¿cómo te llamáis?,
- me llamo fruta sagrada de tus olores,
-¡oh! que graciosa estáis,
-solo me gusta bromear, mi nombre es Beatriz,
así como la perla y el dúctil violín,
el que suena y ama sonándoos vuestro existir,
ahora será, aunque está sonando en tu ser de jazmín,
quiero darte todo el divino celestial del vivir,
me encantáis amado de mi.
-Qué expresión tan sacra expresáis a mi alma,
qué damisela sois del paraíso que me ama,
solo por ser ese hombre que supo hacerte descubrir
lo que es la poesía en sus líneas del coexistir;
y porque te has enamorado de su forma de escribir,
de sentir la vida a lo que unos no la ven así,
-eso es verdad de eso y de vuestra mirada en los versos,
blanqueándoos los mundos en calma del sentimiento,
conocía poetas pero no así como vos de esa existencia,
sois esa melodía que suena ahorita en mí alma de belleza,
¿lo escucháis amor en las poesías de esa cadencia?,
-si la escucho y os amo muchísimo en mi alma y en esta magia de la tierra;
quiero botar lágrimas por ser el milagro conseguido,
y que has daos amor y cúspide regocijo,
la soledad se aparta de mi destino,
la vida me da la oportunidad de vivir de lo más bellido,
los ruiseñores vendrán a cantarnos por este amado idilio,
y arrojarán dúctiles lirios, la paz es y será de nuestro amor bendecido.
-¡Qué hermoso habláis amor mío!, ¡cómo le ama mi alma a tu delirio!,
antes escribía pero jamás pensé que lo viviera así unido,
apasionado, alegre y tan divino. ¡Os amo Lorenzo!, ¡ay Lorenzo!,
os adoro en la carne en el sueño de mis sentimientos,
quiero en noches sentir que vuestra piel acaricia mi ser de enamoramiento;
quiero la vida con hijos y que sean poetas y músicos plebeyos,
que nazcan de ese bello sentimiento de la inspiración,
y que tú me has dado en mi corazón ardiendo,
y disfrutando que eres mío en el gran amor.
-¡Hijos saldrán de vuestro vientre de la pasión!,
noches serán de el dócil amor,
estrellas con sus luces acompañarán de ilusión
a que crezca la aceleración de nuestro cuerpo al besarnos de ardor;
jamás perderemos la fe que tenemos mi dulce furor,
¡oh que efusión, qué querer tengo en mi ser!,
solo porque vos es mi eterna dama,
y que adoraréis alma mía de querer
sin apartar mi aliento de su carne y alma.
-Qué bello Lorenzo que inspira dulzura,
las fantasías no son gemebundas,
son regodeo y ternuras,
al besarnos y hacer la lujuria
en un amor que se acaricia en cama desnuda,
sin temer nada sino sonreír,
sin perder el juicio sino ganar la vida,
y en el destino ser feliz,
porque llevamos en alma las dulces liras,
y no coexiste en letras cicatriz
y ni a lo real de la poesía sino alegría.
-Sentimientos voléis y amad a mi Beatriz,
entregad la pasión y hacedla sentir
que mi amor es eterno,
entrar en ella y acariciar de lo tierno,
y más yo haré de lo mismo en la cama ardiendo,
quiero amaras más de lo que no se puede en el cielo,
quiero esa magia de mi ser hacia lo más plebeyo,
-que bien amor haces el amor en mi cuerpo,
qué Dios sois Lorenzo en mi piel del apego,
quiero que me améis así de ese gran dulzor,
dais la imagen y pasión de un hombre férreo,
cariñoso y único de mí enamorado corazón
que os ama muchísimo en la pasión.
-Siempre os amaré hasta que nuestras poesías sean nuestro cuento;
las que den al mundo de las que hicimos ya el romance verdadero,
el que se toca y acaricia de fervor del sentimiento,
el cual no hay dolor ni resquemor en el corazón,
sino un paraíso el cual es nuestro fóculo de enamoramiento;
y que se vive regodeado en el amor,
-feliz, viva, con una silueta de grandeza,
de armonía de la misma poesía que entrega,
de sonidos de piano y vida en el alma de primavera;
-así tan romántico es amor en mi existencia, ¡tu tan eterna!,
y que amaré en el paraíso de igual manera, mi Beatriz que me dio el real poema.

Deidades ante el ser que vivió esperando el milagro.



Deidades ante el ser que vivió esperando el milagro.

¡Oh la vida mía de las liras!,
porque en cada sonido de la melodía
¡te tengo el dulce amor que me estima!;
¡no hay otra pasión! que me llene de vida,
solo esa que me deja en sonrisas,
solo con ella que a mí alma la acaricia.
Es todo lo que estaría hasta el oasis de la triunfada alegría;
y cantaría las cantigas
muy dúctiles de la armonía.

Entre la noche del sueño,
cielo etéreo de estrellas,
tengo mi enamorado sentimiento
que vive por ella;
solamente de ese sonido de los versos
que cada vez suena,
suena en mi corazón del poema;
¡y las letras se vuelven magia de mi existencia!.
Todo cambia hasta las estrofas de cadencia,
en mi alrededor sintiéndoos los sonidos de mis bellas letras;
y se abre el cielo mirándoos ángeles amándoos mis poemas,
solo con sus cantos sopranos de belleza.

Cada vez soñándoos de lo que amo,
es como hoy en la música sus labios,
que me hacéis hacer esto apasionado,
como la de esta noche de eso amándoos.
Sois en realidad de mis historias de versos teúrgia de lo alegrado;
¡cómo dejarte violines, letras si estáis en mi corazón enamorado!,
si vivo sintiéndote en mi ente ilusionado,
¡amaros ente y vivid con el de lo soñado,
solo así vos verás al paraíso aromado,
como de tú amor a esta historia entusiasmado.

Cantos gregorianos y afroditas
se ven llegándoos,
como al fóculo de la noche más alegrándoos,
y veros es sentir que me acompañan entre mi noche de lo beato;
tan celeste ellos de mi rincón solitario.
Al llegar dan a mi espacio
por sus cantos y violines el encanto,
y la paz que necesité en los versos de compañía era de lo sagrado;
siempre grité en el silencio esas deidades de cantos,
y aparecieron para darme lo encariñado,
que ahora disfruto de ambrosía a las afroditas en el lecho del manto.
Siento sus pieles por la mía de lo encantado,
y es una cohesión tan divina del amor al estar en esa sensación de lo apasionado;
y escuchándoos los bellos cantos sopranos,
como de sus voces en esa noche de lo sagrado,
y me encariño a esas voces y las consumo de lo más incitado.
Vesánico de el momento fogoso
de tenerlas de lo sonoro,
y amaras de lo hermoso,
solo a lo lejos se escucha cantos gregorianos
y hay un piano dulce afuera sonándoos,
solo a eso convierten de la relación lo melódico y apasionado.
Nuestras almas vuelan de regodeo,
así desnudos de dulce sentimiento,
enamorados del sacro momento,
porque ha sido como un sortilegio
y un milagro la aparición de sus alientos,
y de sus cantos sacros de enamoramiento.

¡Recordad el amor hay que alimentaros!,
porque él es tan delicado,
como mi alma ante la música de lo sacro,
y que ama sus cuerdas del piano
cual explaya lo de mi sentimiento lo arrullado.
Mis palabras de ahí salen dejándoos rastro,
vida del amor que amo,
como a vosotras diosas hasta el astro,
junto a valses bailamos,
y se expande lo musicastro
de este que no es un poetastro,
sino un melodioso escaldo,
que en esta noche ha escuchado,
como la voz de Dios del santuario,
en que estuve rezándoos un rosario,
de fervor a él y a mi pasión del corazón romanceado,
y de la venida de vosotras a mi ser ilusionado,
de Venus Vesta a mí entonces purificado,
y fue así que apareció lo dócil ante mi piel de lo entonaos,
así dulce y melodioso como metáfora del piano.
No hay nada más que decir de lo que me pertenece,
que hasta los males se envejecen,
y solo tengo en esta noche Réquiem,
paz con las diosas enteramente,
es grandioso amándoos él mi ente
y ellas de lo dúctil mi cuerpo ardientemente,
amadas de mi vida,
viviremos así hasta que nos toque la otra gira,
estaremos allá y nos amaremos de mucha melodía,
en ese oasis de alegría,
y vamos a enseñar nuestras virtudes de poesías,
jamás olvidarán lo que nos ha pasaos de la vida,
nos vemos bellas liras,
vamos a dormir queridas mías,
dormir y soñar con la pasión que nos estima.

Unos quieren escribir y otros solo dejar que sonéis,
dejar que se contemple su poesía y otros en notas aparecéis,
así como he dormido en la poesía besándoos,
acariciando y sintiéndoos que eres de mi abrazándoos.
Demostráis alma que eres lo que a nada más amaréis,
la voz del poeta heroico en piano os romancearéis,
viviera de ese sonido solamente amándoos,
y en semblante con sonrisas al cielo elevándoos,
violines de un suite de Bach apareciera,
el air suite sonando de ternura a mí misma alma fuera;
qué mundo se viera en mi calma de lo romanceado,
y así esté durmiendo amares es lo calmaos y amaos.
Mis aventuras con mis deidades ha sido victoria,
milagro de la paz que buscaba de mi historia,
puedo gritares al Dios que soy tranquilidad,
que vivo ahí en un sueño melifluo de amenidad,
y que dormiré de ese sueño que siempre huelo,
que quiero y siento aquí en mi corazón hasta más que el amor del cielo;
por todo este mismo romance que amaos seáis en mi corazón,
alma y mi otro yo sin dejares de mi amadísima del sueño de mi pasión.
Y me voy a tocar antes de dormir el nocturno nº tres de Franz Liszt;
para llenarme de ese amor del sueño que quiero de mi vivir,
solo de mi vivir el aliento plácido que me hace feliz,
de esa romanza que suena de caricias en mí de lo apasionado,
y mis poesías se alentáis de su sonido acariciado,
¡es tan Dios esta pasión! que duermo por fin en la cama con las diosas enamorado;
y sintiéndoos que mi sueño de lo eterno está logrado,
la imagen de mi a los ojos del mundo ilusionado,
vencedor de las cosas que venero en lo dulce y purificado,
cierro los ojos y ya no hablo,
como en mi pensamiento sino descanso,
pero diciendo en lo último ¡eh vencido la meta de lo soñado!,
que en días siempre olemos de lo romanceado
ante las melodías dóciles del romántico piano,
a la cual yo toco con mis enamoradas manos,
y a lo que veo mis sentimientos en versos recitando,
y de una mirada tan apasionada y sentida de lo endulzado,
son metáforas del surrealismo de pintura en silencio ellos sonando;
y por fin de tan pocas palabras es mejor ver en el sueño en que estoy rozando,
y dándoos ósculos a mis versos y cuaderno de poemas de melodías palpitándoos,
y viéndome sonriéndoos y bailándoos con la pasión que me ha acariciado.

jueves, 27 de enero de 2011

¡Oda a la alegría!



Oda a la alegría

¡Oh amigos, Oh amigos no con esos acentos!
¡Entonemos cándidas cantilenas!.
Colmado de sentimientos,
y de esa alegría que a mí allá me lleva.
Vesánico de la magia y del dúctil poema!
que a toda senda es mí cantilena,
que le respeto y en los versos dejará huella,
por ser prodigio de su aroma que me alimenta.

¡Alegría, bellida centella de los dioses,
Hija del sagrario Elíseo,
sentiremos vuestros olores
y no ofreceríais lo gríseo,
sino lo pulcro de tus soles,
que sentimos en nuestros tonos de ese entonces.
¡Entramos, oh deidad a vuestro tabernáculo templo!,
ebrios de ese ardor del fuego,
el cual se funde del sortilegio,
para obteneros del dulce apego
de los hombres de un florilegio,
y a los días esto no sea un juego
y halla paz y no el profano sacrilegio;
de lo que significa en la humanidad el privilegio.
Vuestro hechizo une en tonos lo selecto,
para convertiros en hermanos a los hombres sin elegio,
y viváis de cándidos oboes en sonidos del fuego,
y habita la hija del Eliseo
órdenes de paz de su frailego,
para que junto al tono estemos de sosiego,
estaréis alma mía ante esto
hasta que sea el nocharniego,
y que no haya ni un pretexto
de lo que escribáis alma mía ante esta oda de solariego,
por ser esto antiguo y de mi alegría de apego,
y en los versos a vosotros les siento
y ni en la oscuridad espectral los niego.
Todos los hombres se vuelven hermanos,
y es por tu ala que posa tan suave,
y ya no está lo que el mundo había separado,
y se ve la claridad de que sois esa dama frágil como ave.

¿Quién haya alcanzado la fortuna de la amistad de ese amigo?,
¿quién haya conquistaos a una mujer en el destino?,
¿pero será verdad que en la alegría existiese los compañeros?,
mejor es la soledad que tenéis a tú alma en algo eterno,
solo eso es lo que al espíritu obtiene y huele de lo tierno,
y ahí uniréis el júbilo a lo honesto,
y porque no tener en la soledad caricias de esa damisela en tus versos;
que respiraríais entre vuestro lecho y no morir en la soledad de lo grotesco.

Sí, quien pueda llamar suyo la alegría que no de anatema,
aunque sólo sea a un alma sobre el seno de la tierra
y quien no pueda hacerlo que se aleje llorando de esta hermandad del poema.

Todos los seres bebéis de la alegría
del seno abrasador de la naturaleza.
Los buenos como los malos
que beben de esta tierra,
siguen su senda de rosas,
siguen su sendero de flora.
Ella nos dais pámpanos y ósculos,
y un fiel amigo hasta la muerte,
para que viva en nuestro fóculo
y vivamos los seres felizmente.
Al gusano se le concedió delectación,
y al querubín contemplación de Dios
para que viva en ese jardín de paz y adoración,
a veces otras cosas no se dan como ese oasis de amor,
por eso somos la esperanza para poder eso alcanzar,
de tener nuestra fe en la bienaventuranza de paz,
no caminaríais entre sendas de lo demontre,
caminad como bueno hombre
y tendréis junto a los hermanos alegría de esos acordes,
y que suena en esta oda de grandes pasiones.

Volad jubilosos como sus soles
a través del inmenso espacio de ilusiones,
seguid hermanos vuestra órbita
alegres como héroes en pos de la victoria,
y de la vida que tienen para acariciar ese ósculo de la gloria.

Alegría hermosa chispa de los dioses
Hija del Elíseo.
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario.
Tú hechizo vuelve a unir lo que el mundo
había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos,
allí donde se posa vuestra ala suave,
como la de una frágil ave.

¡Abrazaos millones de hermanos!
¡que este ósculo envuelva al mundo entero de lo salvado!;
¡hermanos! Sobre la bóveda estrellada,
les espera algo en su alma esperanzada,
habita un Padre amoroso
que les quiere y les dará lo bondadoso.
¿Flaqueáis, millones de criaturas?,
¡No intuyáis, mundo a tu Creador de ternura?.
Buscadlo a través de la bóveda celeste,
su morada ha de estar más allá de los astros,
y está escrito en la Biblia de sus testes,
y no os lo dice este querido alegre que no es poetastro.
Y la alegría vence en los astros altos
y veo acordes alegres cantando ante este musicastro,
viva mi libertad elegida sin lo elegíaco,
nada más que una soledad de lo apasionado,
saboreando letras y amando,
como historias que escribo en la odas mías de lo alegraos,
sin rechazaros seáis plectros míos entusiasmados,
venidos a cantar aquí de lo emocionado,
y viviros junto a mí y de las damas que he creado,
todo termina y mi verso de alegría se levanta,
se notáis los astros y a Dios en esa voz de escalas,
lo siento ¡oh! sí que beatitud entre mi paradisíaca alma,
y en mis notas de esta oda que acaricio como cadencia de mi magia,
y como rosa del Alma Favila mi gran poder que tengo en mis aromas de presagia;
de saber ver mi futuro en las óperas, letras que siempre me acompaña,
y acariciar los ósculos de Dios y de las afroditas encantadas,
y quizá vivir con ellas y tenerlas como lo dúctil de las mañanas.
Sueño con eso y vivir de lo que he buscado tanto en la fantasía de mi alma;
la cual es en estas letrillas de liras tan franca,
quiere ella vivir de lo que a mi forma de vivir siente de calma.
Y a Ludwig van Beethoven como la flor blanca
que dio en sus últimas elegías de su vida flechada,
para salir a esta luz de paz y muchísima calma,
y tener luego su fuga que dio el final de su composición de su alma,
y que seguramente debe de estar allá componiendo de gran magia.

viernes, 21 de enero de 2011

¡oh Sibila de mí amor loco!



Alma de la favila sueña besar a la Sibila.

No estoy cansado de escribiros,
ni el espíritu que le huele en el destino,
no, no estoy cansado de sentiros,
porque así es mi fóculo que acaricio,
en el único sitio en donde vivo,
no hay otro que huela mi espíritu
como a mis más amados hijos,
¿a qué oriundos siento oh Dios mío!,
son sopranos en escalas de acertijos,
solo vuelan levantándoos de profuso regocijo,
cada vez más vosotros entre mi camino enardecido,
y que no le moleste jamás mí liturgia,
porque les he amado de ternura,
y porque ante mi son la gran teúrgia,
por ser eso en mi alma de locura,
y que entre noches de eso siempre abunda
sin dejares en su alma la flébil gemebunda.
Camináis y susurráis a esa alma de pasión,
vosotras para hacerle sentires que está de vida,
y que a eso llovéis en su ser de ilusión.
Ya no verá otro lugar que en esa alianza bellida,
ergo el cielo dirá: vivid con él que es el homo de las liras,
el que tiene el poder de hacer aventuras en esto de amores e iras;
ergo ver las líneas que han conducido a su alma favila,
veis el recorrido que tuvo de amor sin mentiras,
y sentiros como él vivió cada vez en sus líneas tranquilas,
por la cual ves cada vez de este plectro de alegría
que lo escribió uno que vive a lo grande como Sibila.
Siendo un hombre de las opus añejas renacentista,
encariñado de las opus iguales de los pianistas,
sintiéndoos que sus cantigas son ya armonías,
y amándoos más a ellas y al poder de su querida vaticina,
porque al estar y saber que ella vivió, vive enamorado de su piel sumisa,
de su aliento que pudo tener esa joven alma bendita
y que cuando vaya al oasis la abrazará y querrá de sonrisas.
Y le contaría que estaba seguro de su pitonisa
y que antes de sucumbir supo que os vería Sibila.
”Hasta allá estaré sintiéndoos junto a mis favilas,
viviese feliz y comería de esa Deidad su piel nívea,
como le soñáis de esa manera mi dúctil alma y las líneas,
y así solo estaré de ese mundo que huelo, amo y se estima,
si no es verdad que el mismo sol hoy se caiga a la sima,
si no es veracidad que los astros desaparezcan,
y por favor mi Dios, María de mi se compadezcan.

 ¡Oh qué cantos escucháis alma mía! a lo lejos de mi noche que niebla,
acostado estoy y pienso en mis dúctiles letras,
sentimientos oigo de hipocondría en esa debla,
y a mi mundo viéndolo más se penetra,
es tan igual por lo que veo en su imagen de tiniebla,
de violines de funerarias de Mozart y de rodeadas petras,
su masónica suena en ese entorno de impetras,
rodeada de mucho cúmulo de lagrimares que sellan;
por esa mirada de volver a ver a él ser en el desdén que observan;
y que dejó magia de sus cantigas del cual siempre soñaba en su existencia,
y que poca gente que le quiso o de esos que estén amen sus letras.
Es solo lo que pide y que vivan sus deíficos y poderosos poemas,
que les sintáis el olor que les dejó de la armonía de su música de belleza,
ojala viváis así vosotros y su liturgia será grandeza,
los ríos del mundo se abrirán, el cielo crecerá de un azul celestial,
y con vuestra Sibila estará oliéndoos de felicidad,
solo es la única veracidad que da su alma e inmortal
del amor a las palabras de grandiosidad y amenidad.
Cuando termina los compases de esa funeraria que aterra
todo por los ojos lagrimosos de soportar esa guerra,
“igual que el alma encariñándoos de maravillada tierra,
al sacro pasto que esperaba hacia su dicha tierna”,
muchos de ellos se van de esa noche fría, helada y de anatema,
¡se fue el ser querido, el ser fundido en letras!,
¿quién será como él? el que vivió de su soledad de pasión de poemas,
¿quién verá de la misma manera la energúmena primavera
para salvaras y llevaras a un fóculo de amor y de dulcineas?,
¿o de esas afroditas tocándoos con violines sin tristezas,
muchas de sus historias en la otra vida se harán realidad de sus poemas?,
es el comienzo de un gran escaldo adorador de su efusión que embelesa,
y que cuando él estuvo, estuvo besándoos de melodía en tardes y de noches centellas,
siempre sus hojas meticulosas de aroma a sus sonadas entonadas de voces de deblas;
alborozadas otras eran la historias de este escaldo de la eterna naturaleza,
sopranos de voces siempre sentía en su mundo con sus mismos poemas
cuando los leía junto a otros cantores de compositores de óperas bellas,
sintiéndose radiante por haber creado tal obra eviterna
y que estará en su memoria de su nombre que revienta,
de pasión, virtud de fantasmagoría de sus palabras tiernas,
del amor de un sueño que llegó hasta el sepulcro y oasis que no aterra,
si no se vive tan dulce y ornamentado de esa caricia que da los mismos ángeles de agudeza;
y que a mis ojos ni los dolores cierra,
más bien me hacéis volar al sonido dulce que me alimenta,
que era el tocar en el paraíso ese piano de cuerdas,
vivir mis mismas historias ahí de poemas,
o quizá otras por qué no? Amigos que me leen de esta loquera,
la cual es el amor que siento a mi mundo de fantasía y quimera,
por supuesto no me alejaré de este sueño que me quema
y que me da hasta el alma de su pasión que me llena;
sin dejaros jamás amor de mi fuente que huelo y tomo en sueños de mi existencia;
y de esas combinaciones grandiosas de los poetas,
de palabras sumisas que han dado hasta sonidos de óperas que dejan,
no se ve ya en estos lares como antes que era de grandeza,
quisiera rescatar todo lo añejo a la vida nueva,
otros rumbos serán los que verán de este soñador de las frases que llevan:
Dulzura, magia, poder, pasión, agitación, entusiasmo, pasmo y vehemencia,
cándidos sopranos, réquiem en alma y dulcineas,
hacer ver a lo que está muerto reviva y crezca,
que sean, sí que sean ellos los nuevos ahora y lo nuevo que desaparezca,
que vivamos el tiempo de antes amigos que gusta y que es la belleza,
la música antigua que nos dio sabor y lengua,
idioma de sus notas que da el poeta,
nada más que ese estudio de virtud de las cuerdas,
del corazón que agita a los sonidos del piano,
que hace ver el espíritu de tu ser amado,
solo que eso amigos pido hacer ver que esto son mis velas,
las cuales estarán en el sepulcro cuando muera,
solo que esto amaréis los sentidos de mi ser,
solo que esto seréis la liturgia de mi vida sin condoler.

Iras de aquellos que penan en lavas del infierno,
volaseis pronto al cielo de ese universo tierno,
cuando yo esté allá les convocaré a mi terreno,
porque de una de mis poesías dice: los muertos,
los muertos de favilas pecadoras estarán en el desierto,
del anatema a una gloria tendrán de Dios,
si hacen su pedido de arrepentimiento
y cobraran de color celestial su ser y de amor,
y Lucifer quedaréis siempre en su reino de resquemor.
¿Qué son los demontres en el averno de la desolación?.
Son espíritus, almas sufridas de dolor,
espero verles en el reino de su perdonador,
y que sientan por de una vez la oportunidad que le dará de delectación.

Las palabras no terminan de la dicha,
ellas siguen creciéndoos de más alegría,
y dejándoos a mis letras de su melodía,
es una pasión que me acaricia de maravilla,
siempre lo ha sido en mi apasionadota vida,
no os dejaré jamás y ni en mi alma favila,
siempre viviré con vos, siempre de los mil años de la vida.

Allá en los campos de las espectrales morriñas
hay un hombre descansándoos con una niña,
parece que es su hija,
no hay nadie más que solo él con su alma pálida y decaída,
me acerco a donde él en alma favila,
¿qué os sucede hombre de las penas que te lastiman?,
-He perdido a mi única hija,
no abre los ojos y parece que está sin vida,
siento que no los abrirá más en los segundos que me quedan de elegía;
porque me quiero matar con esta cuchilla,
no quisiera vivir así sin ella que fue lo único que tuve en la vida,
-no se apure en tonterías yo os ayudaré,
soy un alma favila que rescata de cenizas a la nueva vida,
soy eso y su hija abrirá los ojos nuevamente de alegría,
y vos no sucumbirá en esta tierra sufrida.
-¡Oh! si le podéis hacer eso, sois un Dios,
o que sois hombre extraño que ha venido ayudarme de gran compasión,
-soy poeta de la vida que tiene la magia del oasis de venir aquí a ayudarte y darte amor;
dadme a vuestra hija entre mi ser,
-si tomad has lo que queráis.
(Abre los ojos la niña por el poeta milagroso de la alma favila)
-¡Oh qué magia, qué teúrgia has hecho vos poeta de maravilla!,
!ya no siento en mi corazón la ira!,
!siento mi mundo con más calma y vida!,
¡Oh gracias! por eso hijo de Dios de la dulce agua bendita,
-de nada hombre ya no lloraréis, ni sufrirás,
vida tenéis en vuestra alma de felicidad,
(se va el hombre y el alma favila va al paraíso de alegría).

Disturbio de mis palabras no serán jamás de este poema de vida mía,
todo será paz y amor de mi encariñada vida,
llena de esa melodía,
llena de esa armonía,
llena de mi amor grande a lo que es esta inmensa obra que me estima,
y que me ama bastante en las liras,
no hay nada como esto amigos en tus ojos que te acarician
y que dan tantas sonrisas y poesías,
y de ellas llega lo que dice un hombre: es mi vida,
solo eso en los caminos de tus cantigas,
plectros encendidos de su inolvidable caricia,
y que no se irá de mi tarde y ni de mi piel rojiza,
y más de mi alma favila.
Ahora me iré a dormir como siempre en los sueños que me estiman;
le amáis alma favila a ellas sin dejaras ir de vuestra vida,
se es tan beatitud en la vida que en besos le recibo del alma tranquila.
Viven feliz igual que yo creaciones mías,
ahora todo aquí termina, y nada es clandestina ante los ojos de la vida,
y ni de mis partituras de las mil letras que siempre tiritan,
y que en los óculos de esta vida de armonía pintan.
Es el acertijo de mis beldades que de palabras en este mundo siempre gritan,
y de silencio se pasea en los romances que de amor agitan,
mi bisbiseos de palabras van hasta allá de mis historias a endulzar de lira,
y me voy, me voy a dormir en paz y en calma junto a mi amada Sibila,
como esta alma dulce y teúrgia en milagro de favila,
que vive y la ama en el oasis de maravilla,
y de día al latín será mil dúctiles "illas",
con su carne compartiéndoos de caricias y de melodías,
y de mis increíbles composiciones que haga con ella amaré de mis cantigas,
siempre viviréis alma con ella de dulce sinfonía,
con ella cada illa amándoos de pureza a la Sibila,
tan vesánica de esta alma favila.

jueves, 13 de enero de 2011

Réquiem al alma del amor, al oasis de arias en versos.



Réquiem al alma con sus arias del amor.

¡Dales el Réquiem eterno!,
¡oh gran Señor!,
le entregáis el descanso tierno,
y estarán entre cantos gregorianos de salvación.
Subáis vosotros a vuestro oasis sin averno
por ser tan solo ellos parte de esta locución,
como de los compositores que existieron
y que yacieron en cadáveres de esta composición,
quienes en almas al subir solo oyeron
mientras iban allá los tonos del amor,
y porque al subir solo supieron
que iban a oler y escuchar la voz de Dios.
Y que la luz perpetua los ilumine,
y que Dios les reciba de armoniosos violines,
y saberos antes que ahí en vuestro ataúd están los jazmines,
que florecería junto a tenores y sopranos en voces,
cuando vengan a cantares de dulces cantores,
violines, violonchelos y cándidos oboes,
les alentarían el lugar de eso y a sus almas del oasis en olores,
alborozados seáis porque vuestra tumba estará sin hedores,
y de regodeo sin abandonar su imagen que dieron de pasiones.
¡Qué viva la libertad, y no la vidorria de la maldad!,
que griten los libertinos para que hagan lo que quiera con su felicidad,
como de las poesías que son muchas de la vida glacial.
Y solo se derretiría si la saben descubrir en las líneas de clandestinidad,
porque son así igual que el Réquiem latín de Mozart de majestuosidad,
y resulta ser enigma mis arias como los sopranos que cantan de amenidad,
sin saberos vosotros de esa delectación que dicen entre lágrimas de paz.
Llega a un éxtasis de la propia alma entonándoos de lo lagrimal,
mis romanzas viven de eso sin rugir a otro orbe de infelicidad,
“porque soy y sería mis aposentos de esa beatitud que ama de grandiosidad,
y bebe mi espíritu de esa fuente celestial que tomo de ese vino del cáliz sin amohinar;
y el destino hasta allá me acompañará amándoos de serenidad,
y de el indecible océano reúno como agua de mi alma para amar
más a mis plectros de esa magia y crear más en la vida del desdén de jovialidad;
y al tomar de eso recojo con mis manos las infinitas estrellas de lo sideral
para solo tener mi magia, versos de toda el alma de mi sacra santidad,
y ser beato en los rezos y oraciones de esa metáfora que tomo para la paz,
o para que el Juez sienta que soy un poeta loado que no es nefasto en su recitar,
y que ve la vida de otra forma no como un demontre de perversidad ”.
Sólo palabras que van más allá que el oasis de tenuidad,
son palabras que hasta Dios me las oye de lo que digo de esa aria,
las saboreáis y las capturáis y veis que dice el escaldo de las romanzas,
descubrid quien es ese quien recita en las escalas de mis amadas palabras,
todas vosotras botáis dulce magia,
conducidos seréis a ese mundo más del paraíso que calma,
ahí quiero vivir yo con un Réquiem de fresca y viva alma,
así quiero sentir mis alientos de vida cuando voléis letras poetizadas,
en ese entonces cuando yo me vea al levantarme todas las mañanas,
igual quiero escuchar ese Réquiem de la misa de difunto de mi carne blanca,
deífica entre sentimientos que dieron a historias que me dio cada alborada,
tarde, noche hasta amanecer de la pasión que me ama.
Con la cual estuve escribiéndoos y escribiendo de lo que idolatro,
y que en sueños vosotros me han acariciado
de otras historias que haga de lo apasionado,
y de las que ya he hecho me besan los versos entusiasmados,
porque solo al escribirles, narrar lo que viven, convierto su mundo de lo purificado;
y a sus almas en aventuras de lo alegraos,
¡sí entonces qué esto sea una misa de muertos!,
que de los compositores descanséis de lo verdadero,
Fréderick Chopin, Ludwig van Beethoven, Mozart y mi sueño,
que él descanse de la gloria de lo que siempre ayer y mis mil años saboreo,
soy un Dios de mis letras, creador y que mueve el mismo cielo.
Vivo la fantasmagoría viéndola entre mis ojos marrones de sentimiento,
y que se han ido a la historia de mis más sacros momentos,
cómo olvidará mi alma vuestros besos
que son las letras entre mi costado y voz de lo etéreo,
y que han dado vosotros en silencio,
la magia y lo indecible de mis arias del heroico sueño,
que ha de sonar entre melodía de piano y bellos chelos,
dándoos pasión, alma, vida, olor de mis anhelos,
para ser de ellos su férvido dueño.
Os señoreáis mis sentidos a vosotros como lo eterno,
y os acariciáis mis manos a su fóculo de lo ligero,
hago lo que quiera y escribo acordes a mi sacro cuaderno,
que son meticulosas letras de mis dulces alientos,
hacerle ver que mi vida está colmada de lo poético,
gracias a vosotras por haber hecho de mi su hidalgo hombre hermético,
que al mundo sorprendería de lo turulato que hago en silencio,
como en las romanzas y dé más allá de lo tierno.

Merecen ese himno Dios,
como allá en Sion,
gran fóculo del silencio santo de la locución,
ahí quiero sucumbir ante un Réquiem cantado de ardor,
por mis letras y elevaras luego a lo que he dicho de amor,
y te ofrecerán votos en Jerusalén;
atiende mi oración;
todos los cuerpos van a tí;
escuchad mi gran Dios de mi pasión,
haced eso ante mí sin mendaz por favor,
os ruego en rodillas que me pase esa misa de difunto,
quiero oírla cuando vaya a vuestro reino de avenencia y de amor,
sin importar de lo que esté pasando en el mundo,
quiero sentirla junto a el espíritu de ese aroma profundo,
y a donde vaya siempre será único,
por haber vivido en mi lado oscuro y oculto,
sonándoos siempre ese sonido del sepulcro,
y la cruz marchar ante mi para entrar a ese mundo,
y vivir en el Réquiem y sosiego de mi espíritu profundo.

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad,
os ruego en el alma de amenidad.

Muchos violines, oboes entonan de favilas
a ese entorno que entonáis de cenizas,
y como se contaba de los profetizas,
David y la duquesa sacra Sibila,
eran grandes en sus tiempos y dieron a la vida,
lo que pasará y será de elegía,
por nuestras almas y del cementerio de la muerte a la morriña,
no podrán escapar porque estará el resquemor en sus almas que lastima.

Día de ira aquel día
en que los siglos seréis reducidos a cenizas,
como profetizó David con la dulce Diosa Sibila.
Cuánto terror habrá en el futuro
cuando venga el Juez de lo pulcro y puro
a exigirnos cuentas, rigurosamente de lo que siempre escucho.

El sonido maravilloso de la trompeta
retumbando por los sepulcros,
reuniréis a todos ante el trono de anatema,
y dará infortunio,
y de esos millones de tonos
dejaréis más a mí alma de ese día formidoloso,
porque no sé que me dirá el gran ante mis actos locos,
si solo he sido un loado en versos de lo no truhán,
no pisan mis liras al fóculo tártaro del leviatán,
solo he vivido vesánico haciéndoos historias de paz,
y las mismas letras han sido la voz de mis cantos de grandiosidad;
jamás se olvidaría mis sentidos de vosotras
por ser lo que a mi ser ustedes aroman,
funden en cada crepúsculo de mis genes de su trova,
y hacéis volar a mi a una santidad que emociona,
verme ahí recitándoos y aplaudiéndoos de gloria,
y no viéndoos la terrorífica vidorria,
que os pido Dios, no quiero cuando mi alma vos vea
teneros que sentir por un segundo en mis amadas notas
el tártaro que fuese la delusoria
donde habita el fuego eterno del infortunio; de las mazmorras.

La naturaleza y la muerte se asombrarán de locura,
cuando resuciten las criaturas
para responder ante el Juez de tambaleo en la penumbra.
Y por aquel profético libro
en que todo está contenido del destino,
el mundo será juzgado de martirio,
será justo ante los de espíritus hundidos.
Cuando el Juez se haya sentado
todo lo oculto saldrá a la luz;
nada quedará impune ante su cruz.
Qué podré decir yo, desdichado?
¿A qué protector invocaré ante las palabras del Rey Alabado,
cuando ni los justos están seguros de sus mismos actos,
los cuales son más que estupefactos?

Rey de majestad tremenda
a quienes salvéis será por vuestra gracia,
Las cuales acudáis en tu sacras palabras.
!Sálvame oh Señor!, fuente de piedad que no quiero anatema.
Quiero vivir feliz como en mis deíficos poemas,
por favor ¡oh gran patrón de mi vida que por esto pena!,
no quisiéredes las insensibles cadenas,
no quisiéredes sentir esos torbellinos de fuego que aterran,
hazme ser feliz en alma ante mi pobre ser que solo tiene amor,
solo el que sueña con la hermosura de las palabras de pasión,
libertino soy, pero en las poesías del resplandor,
no respeto ninguna historia de mis versos de afección,
puedo hacer de ellas lo que quiera a mi atención
y hacer sentir a lo lejos mi voz,
como si recitara de lo que pasa en las líneas como del sonido del ardor.
Recordare piadoso Jesús,
de que soy la causa de tu venida diáfana de luz,
no me perdáis en aquel día:
Buscándome. Te sentaste cansado;
me redimisteis con la cruz de lo sagrado;
no sea vano tanto esfuerzo Jesús amado.
Juez que castigáis justamente,
otórgame el perdón plenamente,
antes del Día del Juicio que quiero Réquiem.
Gimo por lo que pasa como un reo,
el pecado enrojece mi rostro pequeño;
perdona, Dios, a quien te implora,
por favor mi Dios perdona.

Tú que absolvisteis a María
y perdonasteis al ladrón,
también a mí me has daos expectativa.
De nada valen mis súplicas de dolor,
pero por tu misericordia
no me envíes al fuego eterno del terror.
Dame un lugar entre las ovejas de gloria,
separándome de los cabritos,
colocadme a tu derecha de mi alma lacrimosa,
la cual ha estaos escribiéndoos liras de aromas.

Rechazaos ya los condenados
y entregados a las crueles llamas,
convócame con los bienaventurados.
Rechazados ya los condenados,
y entregados a las crueles llamas,
convócame con los bienaventurados,
¡Suplicante y humilde os ruego en alma,
con el corazón casi hecho ceniza:
hazte cargo de mi destino que os grita.

Un silencio sumiso y observáis el ofertorio
de ese pan y vino a Dios no delusorio,
y entonan violines lacrimosos,
el ambiente se convierte de eso glorioso,
y que quiere ser uno beato en su reino piadoso.

¡Lacrimosa; de ese día!
en que resurge; de favila,
el hombre homo reos, .
perdonadle ergo, oh Dios eterno.
Lacrimosa de ese día
en que resurge de favila,
el hombre homo reos,
perdonadle ergo, oh Dios eterno.
piadoso Jesús Domine.

Un silencio de voces y suenan violines,
dejándoos el ambiente en jazmines.
Se ve el perdón en sus voces maravilles,
se siente la piedad en sus almas paladines,
todo por vuestra lacrimosa al Domine,
a ese Dios de nosotros que pedimos en violines,
la absolución y de las arias que me exprime,
por desespero a saber si oleré el Réquiem que me predestine,
a no tener suplicio y no sollozar en mi destino hundible.

¡Dona el Réquiem!,
¡dona el Réquiem!,
¡Amén!.
(a parte) que sea así por favor ante el desdén,
que sea así por favor Amén..

Señor Jesucristo,
Rey de la gloria de lo bendito,
libera a las almas
de todos los fieles difuntos
de las penas del infierno,
y de las profundidades del lago negro;
líbralas de la boca del fiero león;
que el piélago del averno no las absorba más Señor,
donde habita el tártaro Gabriel de lo felón,
ni caigan en las tinieblas de tanta desolación y resquemor;
has que el abanderado San Miguel
las conduzca hacia la santa luz de amor,
que antaño prometiste a Abraham
y sus descendientes por favor.

Súplicas y alabanzas, ¡oh Señor!,
os ofrecemos en sacrificio de ellos de divina locución,
no queremos ver el mal que se apodere de su respiración.
Queremos que sientan la vida como nosotros de amor.
acéptalas en nombre de las almas
en cuya memoria hoy las hacemos de pasión.
Hazlas pasar, Señor,
de la muerte a la vida
como antaño a Abraham
prometisteis, y a su descendencia querida.

Santo, santo,
santo es el Señor Dios de los Ejércitos.
Llenos están los cielos,
y la tierra de su gloria,
y de mis poemas mi alma en su aroma,
vivo por fin feliz junto a otros santos de la vida loca,
he sucumbido y estoy en su oasis del idioma,
como ha sido de mis poesías dulces de gloria,
¡oh sí qué felicidad es tenerla en tu alma lacrimosa!,
la cual llora tontamente en el juicio de las infernales horas.
Hosanna en las alturas,
a tu reino de mis palabras de ternura,
alabanza de una magnitud que dicta mi voz de lucha,
y el ruego de que salvéis a las almas que de mis rezos escuchan,
las cuales zozobran en el anatema de la injuria,
que vengan aquí y vivan de la gloria eterna de dulzura. .

Bendito el que viene
en el nombre del Señor.
Hosanna en las alturas,
y ante mi de las escrituras,
las cuales dejo para que vos vea
de lo que he hecho en toda mi eterna vida de dulzura,
que he querido decir con mis poemas que dicen:
lo que queda en mi profundidad de mis sentimientos de las noches nocturnas;
en las cuales estado trabajando siempre escribiendo ante la bella luna,
viéndoos igual que las estrellas para ver que veo en ellas de poesía que alumbra;
y escuchándoos música clásica de compositores que me hundan,
sí su música tan sacra que solo se oye la voz de una hada de dulce ternura,
y siento al escuchar esa música que las hadas vienen tan musas,
que recitan poesías tan honrosas que dan a mi captura,
y del ardor y del enamoramiento de esa vez me dio lujuria,
pero les di un amor que no se vería en la historia de los versos que me abunda,
sus pieles sobre la mía sintiéndoos beldades de ternura,
llenándoos de pasión, romance aquella vez sin inverecunda,
todo era paz, amor cuando escribía poesía esa noche de luna,
escuchándoos música y a través de ella viéndoos a esas musas,
qué fortunio vivía de la locura,
es un recuerdo que de la quimera no se va de mi noche nocturna,
y al trataras románticamente eran tan pudibundas,
que me extasiaba mucho el ser y no daba mi alma en gemebundas,
porque ya días pasados había estado en engaño de las mismas ninfas de lujuria,
y al no pasar lo mismo viví por un momento regodeado de las musas.

Lo que queda en mi profundidad de mis sentimientos de las noches nocturnas;
en las cuales estado trabajando siempre escribiendo ante la bella luna,
Viendo igual que las estrellas para ver que veo en ellas de poesía que alumbra;
y escuchando música clásica de compositores que me hundan,
ellas tan vesánicas y vivas que vuelan ahora junto a mi de locura,
son beatitudes de gran desatadura,
entre sus alas de letras del poema que vuelan junto al oasis de ternura,
y no hay más que ver esa fantasía en este desdén de amor,
no hay más que solo vosotras romanzas de mi corazón,
el cual palpita en cuerdas de mi idioma de esta pasión

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten piedad de nosotros danos la paz y el Réquiem.

La luz inextinguible brille para ellos, Señor,
con tus santos por toda la eternidad con amor.
Porque eres misericordioso.
Réquiem por siempre,
y que en él estoy tiernamente,
y volándoos entre ángeles alegremente,
por ser vuestro en mí alma el dúctil Réquiem,
y no siento cólera sino paz eternamente.
Así es vivir en esta otra vida dulcemente,
entre lágrimas de gloria caen al pasto,
el fóculo de mis caminos que escribiré de lo sagrado.
Gracias Dios milagroso,
vivo regodeado en mi vida del alma de lo hermoso,
y más porque mis poesías yacen en tu reino del amor,
y porque vivo la vida que siempre adoré tener de pasión.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Hombre siendo él, sale a un pasto sacro del amor




Hombre siendo él, sale a un pasto sacro del amor.

Contempláis mis sentidos sosteniéndoos imágenes de arias,
vosotros le oléis ese sabor que de su bisbiseo me acorrala,
como en estos tiempos y hoy de la voz mágica,
sintiéndoos que de eso a mi vida daré las palabras,
haceros de una forma eclesiástica,
y de lo libertino soy en mi mundo ante otras almas,
tengo el poder en mis tonos de relatar para que deis marcha,
y hagáis vivir entre mis cantigas a ellos de mancha,
porque hay muchos que vienen a competirme,
son esas mujeres deidades del paraíso que quieren destruirme,
con su musa voz en canto soprano indecible,
seros en beldad vuestra a cortejo infinible.
Veniros en una noche como en esta en mutis,
mientras escribo y que imagino sus cutis,
y bajaos vuestras alas y me acezan con sus pubis,
quedo turulato considerándoos que son dulces,
se me olvida por un momento que son las viles virtudes,
y acezado mis sentires por su carne de paludes,
borráis mi remembranza y roban mis luces,
dormiros mis movimientos u ojos cegados sin inquietudes,
y al despertar no están mis escrituras de beatitudes,
ni los alientos que había hecho en tonos en hojas de costumbre,
ni los versos que iban a daros infierno de cruces,
mi vida aprended el error de dejarse pasmar,
y dejaos que le consuma su carne viperina de maldad,
¿no hacer nada ahora?, o querréis gritar ayuda en estas prontas hojas.
Llegaron y fueron fuego dejándoos hierba en barro,
como a toda mi piel en el lecho envenenado.
No sé qué paraíso sea al que viven de mis historias,
solo manchándoos seros yo en vez de ellas de vidorria,
vuestras figuras en entrega fue la delusoria.

Viajo entre líneas con mis letras
buscándoos un temblor de mis cuchillas,
a lo que había escrito para reescribir de tinieblas,
y haceros, veros de lo diantre de morriña,
¡pero a sus seres invocando al infierno de siembra,
para que así vuestras vidas estén de elegías!,
le mando a mi venganza, lo muerto de la tierra,
mandáis fuego de torbellino a su entrada fiera,
podréis subir y entonar a ese oasis de guerra,
os indico que hagáis caso por el fusco poema,
protervo mis tonos a sus voces diantres,
daros sin perdón a sus almas que ni aterra,
así veré en mis letras lo no diletante,
por los actos de ellas que tengo hacia sus anatemas,
y que es matante,
y vida sin gozo por mi poema.
Vosotras querían ser víboras o ahora son lastimeras,
pronto entre estas hojas, mis hojas volverán de grandeza,
seré vuestro señoreado que estarán en mis órdenes de tormenta,
lo flébil siempre en vuestros ojos de la férrea cadena,
y gritarán en humillación perdón en gritos de la plañidera.
“!No quisimos robarle!,
¡solo no queríamos vivir la magia de vuestra existencia!
que siempre tenéis en lo fusco para haceros daño en tristeza,
¿cómo creeréis que robaríamos algo a tu presencia?.
Seguro se perdió, y vivís así de forma maléfica,
condenaos más será vos por Dios al haber enviaos a los demonios,
crees que asustáis con vuestras palabras de lo formidoloso,
no dais ni miedo en mi ser hombre asqueroso,
moriréis vos más bien en la lava de vuestros demonios,
gusta ser el terror más bien él será vuestro terror,
gritaríais ahora mejor vos, el gran sublimado perdón”,
No seáis memez que ni siquiera ha ido el dolor,
al cual ni Dios sabe que trato de hacer con vos,
primero la batalla es contigo por meretriz en mi de sucio sabor,
vos quitasteis mi propiedad, mi vida a la cual estaba de ardor,
vos venís y decís que soy lo que vos dice, ahora si sentiréis temor,
tus venas se quemarán en voces del infierno de lo cabizbajo,
respiraríais el miedo por dentro consumiéndoos del dolor,
y pediréis ayuda y no tendréis, solo estaréis en lo más bajo,
ahora sí condenados vuestros sentidos deidades de lo malo,
ando en la vida del diablo, soy el mismo demontre,
al cual ha llenado esta vida de eso de los acordes,
y por eso que ahora estáis en el infierno mío de ojos llorones,
pedís ahora vos la palabra indulgencia de explosiones,
sufráis mucho, qué bien se siente ver en esa cadena de maldiciones,
respondedme que sienten deidades de pecados a mi entonces,
pecados los cuales el mismo diantre da por haberse metido con él de lujuria;
veniros a quitarme la vida a la cual llevo haciéndoos en versos de injuria,
deciros mis letras ahora que esos escritos ya están recuperados,
sus almas no la están solo con cadenas de mutis en sangre marcado,
quieren ayuda y vuestro Dios no les da nada porque este es mi reino sin su luna;
no les ayudó porque sabe él muy bien que actuaron del pecado de la lujuria,
engañar al mismo demontre y huir así sucias.
Ahora saben que mi mundo es este y el suyo por ser muy poca astutas,
y si quieren salir tendrá que ser nunca,
ahora vosotras carguéis con vuestras culpas,
solo su belleza que de verdad enamora escribiré romanza de ternura,
sus cuerpos serán la clave de elevar mis arias de la luz de luna,
mi infierno por ustedes será una lucha,
para crear este ser la magia de amores que mueren en su lucha,
y que siempre al amarse sufren como vosotras de lo hipocondríaco,
y que gritan entre la lava muy fuerte de lo elegíaco,
qué divertido es vivir así, saber que hicieron daño,
y que uno puede cobrar así tan atroz de lo apasionado,
ja,ja,ja,ja,ja,ja.
-Os pedimos de verdad perdón, queremos vivir una vida de aroma,
queremos ser vuestras diosas, queremos ver la blancura en tu idioma,
no queremos vivir esta vida así de vidorria,
vos será nuestro Dios quien nos dé la ternura suntuosa,
queremos ser vuestra alma, quien ya no llore de lacrimosa,
hemos aprendido esta lección la cual nos ha dado dolor,
y por vos que veo que tienes una parte enamorada del amor,
veis a ver si podéis más ser nuestro poeta tenue,
y darnos en los versos lo deífico y no lo Réquiem,
queremos sentir tus besos en nuestro cuerpo enteramente,
ya sino podemos ir a otro mundo este será el nuestro,
y nosotras comeremos de amor los versos,
así hayáis creado historias de amor del miedo,
y hecho ver la tiniebla en esas historias de lo protervo,
y dejándoos convertíos en lo mustio del fuego.
Convertirnos en eso de lo bello y haznos con tu magia más de lo tierno,
queremos estar hermosas y de una piel de lo esbelto,
que a vos guste y ame por ser solo tú infierno,
y que nos curéis lo malo que nos hicisteis del resquemor.
-Me han puesto a pensar muchas cosas en el amor,
ya no les daré el infierno, les daré el amor tierno,
esto ya no será las llamas del fuego,
será la bendición de vosotras que dieron a pensar a mi cerebro,
pero a mí corazón sintiéndoos amor por su ser que quiero,
y que le mandaré una carta a Dios pidiéndoos que me dé su entrada
de arrepentimiento, porque he sido yo el que ha vivido el languidezco,
al que no soporto más esta rutina de mis alientos,
así postra mi alma de esos desmirriados truenos,
“quiero señor de los grandes e inmortales vivir en tu reino,
con estas diosas y mis amigos del averno,
no quiero tener poderes malos quiero hacer el bien en tu sendero,
siento que mi alma son estrellas de lágrimas de mi sentimiento,
quiero escribir esta historia en tu reino de deíficos versos,
enamorado de estas diosas que dieron
la magia fantasmagórica de mi pensamiento a el anhelo,
de que despertaron vosotras lo que sentía tan hondo y claro como sus ojos del cielo;
¡quiero eso Dios dadme la oportunidad a esta absolución de arrepentimiento!,
os juro que mi vida cambiará por completo,
y por fin conocerme el amor que es en la vida de lo eterno”.
-¡Ay qué gallardo habláis demontre, me encantáis,
escuchad somos vuestras diosas y enamoradas de vuestra alma que nos amáis,
estamos que estallamos por tu encantadora forma de hablar,
nos sonrojáis mucho poeta de nuestro gran y amable corazón
que os ama en lo eclesiástico de la cúspide pasión,
sois un gran hombre de la vida por tus versos escaldo,
a los cuales cada vez has dado al escucharte lo glorificado,
como de amarte en el paraíso que espero que diga Dios sí
para idolatrarte de lo apasionado.
Dios: Podréis estaros en el reino mío hombre de mil pecados,
vuestras palabras dieron luz al perdón de lo salvado,
sois en la vida de ese averno lo esperanzado,
ahora vivid entonces y gritad lo grande de vuestro amor,
y que en versos explayaréis de lo que has vivido de pasión,

en vez de martillar, crea lo que debe de ser un poema desde el corazón;

así que feliz estaré de vos, venido del fuego a lo tenue de una flor,
lo que es mi reino cubierto de mi ser indestructible del único Dios.
-Gracias por aceptarme en tu aroma de paz,
¡quiero vivir, quiero vivir! de la hermosa vida que es este sitio de verdad,
donde todo es jovialidad, amadas mías paradisíacas,
vivamos el momento y recordemos que existe siempre esperanza que no se marcha.
-sí así es querido demontre salvado, y qué feliz estoy porque esto sea nuestro fóculo,
ya no ése que se veía el lodo, sino este viéndote siempre a vuestros óculos,
y que contigo será la magia de tus palabras a los versos,
soñaréis con nosotras de eso bueno y eterno,
deífico y lumbroso de lo tierno, esto es nuestro sagrado cielo,
a lo que en besos nos alimentamos del amor etéreo,
-sí diosas de mi pulcra existencia de lo férreo,
a lo que me sujeto y convierto de un poema que dará al paraíso un inmemorial momento;
y si camináis vosotras el pasto verán imágenes que siento en el verso,
es el pasto sagrado al cual pisáis en lo que digo de mi enamoramiento,
y lo que son ustedes de mi las cantigas de acariciar de mil besos,
recorriéndoos a todo vuestro y tenue cuerpo,
y una voz al momento de recitar mi poema canta,
muy dulce una hada en tono soprano de romanza,
y más con el poema es una loada, como al amor de nuestras almas,
el fóculo se convierte en la pasión inspirada, y nosotros sonriendo enamorados
porque llegamos a hacer mil libros de poemas de nosotros amándonos,
solo leeros se ven las imágenes de nosotros abrazándonos,
jurándonos amor de siempre celestial del corazón idolatrado,
amadme querida siempre a mí vosotras sí, y seré feliz en el existí,
qué bello es sentir esto tan romanceado como violín, que acaricia mi vida y a ustedes de jazmín,
-sí, sí así es ineludible eterno e inmortal amor, vos dormiréis en nuestras carnes de pasión,
y la rijosidad se hará siempre sintiendo lo que es la pasión, demontre eterno y melifluo de nuestros corazones de ardor, os amamos y os querremos del sonido de este paraíso de la salvación,
porque así lo recuerdo cómo fue que entramos y somos felices como unas mil recitadoras voces del amor. –Así vivimos, y el sueño es éste diosas de mis poemas que narran lo que es la pasión,
a lo que se vive y que se huele en estas hojas en melodías desde el corazón, y que se ama pero siempre de gran fervor, y no hay ida de su locución porque se siente junto al querer lo alborozador, que son ellas en mis poemas la oración de amar en versos de lo romanceador.